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"Batman: Presa" de Doug Moench y Paul Gulacy

El Storyboard que NO fue

Batman Presa

Cuando vi el trailer de The Batman (2022) la nueva película del murciélago, me llamó la atención esa escena donde el nuevo batimóvil sale de una explosión y hace volcar el auto que conduce Oswald Cobblepot, interpretado por Colin Farrell. Quedé maravillado con esa escena, ya que además de ser fan del caballero de la noche desde que tengo uso de razón (vi Batman de 1992 por Tim Burton en un cine de Lavalle con 4 añitos) también soy fan de esos vehículos que usa el detective. Es una especie de obsesión que tengo por esos bólidos, sin ser fan de los autos ni ser "fierrero”. También sentí una suerte de deja-vú cuando vi esa escena, no sabía bien de dónde, pero ya lo había visto. Mi memoria hizo una búsqueda rápida y llegó a una de las miniseries más geniales del encapotado: Prey de Doug Moench y Paul Gulacy, tal vez el mejor storyboard de Batman jamás adaptado.

Año Uno y 3/4

Prey
Un joven Bruce se empilcha para combatir el crimen

Frank Miller había escrito probablemente la mejor miniserie de origen del defensor de Gotham con los geniales dibujos de David Mazzucchelli. Año Uno no sólo redefinió al murciélago, también le mostró a DC como poder exprimir más aún a todas sus franquicias contando sus orígenes y sus primeras aventuras.

Aprovechando el éxito de la ya citada Batman de 1989, Dennis O'Neil, coordinador de la línea de Batman, recibió el visto bueno de la editorial para lanzar otra línea de cómics titulada Batman: Legends of the Dark Knight que a diferencia de las series principales (Batman y Detective comics) se centraba en los primeros años del héroe, mostrando al (para mi gusto) mejor Batman: ese que tiene que aprender cómo defender su ciudad, asociarse con el nuevo comisionado James Gordon y mientras tanto, lidiar con policías y políticos corruptos bajo su vida de playboy millonario.

Al comienzo, las historias estaban dispuestas por arcos individuales divididos en cinco fascículos. El arco de Prey fue la tercera, aunque no la vencida.

 

Moench-Gulacy, el otro dúo dinámico

Prey
Las tapas anuncian las desventuras de un Batman en sus inicios 

Doug Moench y Paul Gulacy habían trabajado juntos en los 70s para el comic Master of Kung fu en la casa de las ideas, de la edición #22 al #51 para ser más precisos. Donde según el escritor Les Daniels, le dio nueva vida a la serie.

Los caminos se separaron para los artistas y para 1980, Moench estaba escribiendo Moon Knight junto al gran Bill Sienkiewicz donde muchos lectores y especialistas del medio decían que era un homenaje de Batman para Marvel. Fue por esa razón que ya en agosto de 1982 y después de muchas tensiones con Jim Shooter (¿quién no?) se dirigió a la Distinguida Competencia a escribir a nadie más que al original, donde permanecería desde 1983 hasta 1986, en la mítica edición de Batman #400 (sí, ese que trae el prólogo de Stephen King). Al avanzar su carrera y con los lápices de Don Newton, dejó a su paso personajes como Nightslayer en Detective Comics #529 (1983), Black Mask en Batman #386 (1985), y Film Freak en Batman #395 (1986) hasta su despedida del murciélago.

Por su parte, Gulacy dibujó la adaptación del film Logan's Run (1976) a la par que hacía historia con la primera novela gráfica titulada Sabre: Slow Fade of an Endangered Species bajo el sello de Eclipse Books publicada en agosto de 1978, dos meses antes de la colección de cuentos gráficos más famosos de Will Eisner, Un contrato con Dios.

Gulacy trabajaría durante 1980 en otros proyectos para Eclipse Comics, pero al inicio de la nueva década lo iba a reencontrar haciendo historia en el comic que quiero reseñar.

 

Prey, el mejor storyboard

Prey
Hermosas secuencias de acción y la "voz interior" de Year One

"El de la gorra enciende. Es el sexto poli que cuento en 5 minutos". Así empieza el arco de Prey en el comic Legends of the Dark Knight: con una redada a unos narcos que sale mal donde Batman está en su primer año como vigilante de Gotham (este dato no es menor, más adelante lo voy a volver a retomar). La trama se funde en una espectacular escena de acción y artes marciales donde el encapotado logra sacarle información al malhechor sobre el techo de una marquesina de cine que anuncia una película bajo el mismo título que nunca llegó a ser, todo eso mientras el sargento Cort ordena abrir fuego. Si esas primeras páginas no logran atraparte, no sé qué lo puede lograr. Aunque en realidad sí se: el desarrollo de la trama sigue a varios protagonistas con sus historias entrelazadas, algo así como una historia coral, pero con el murciélago como eje central.

Por un lado, tenemos al capitán James Gordon quien debe soportar las presiones del alcalde Wilson Klass que en un programa de TV anuncia un grupo de fuerzas especiales de la policía de Gotham para detener a Batman. Por el otro, el doctor Hugo Strange, que se jacta de conocer las motivaciones del hombre que combate al crimen por las noches diagnosticando a distancia (como cierto doctor de nuestra TV) pero en privado él mismo se disfraza de Batman, dando puñetazos en el aire bajo el refugio de su departamento hasta caer desmayado del cansancio. También está el sargento Max Cort, un policía que dispara primero y pregunta después, quien tiene la misión de liderar esta fuerza especial contra el crimen y contra Batman. Y finalmente Selina Kyle también está involucrada, aunque la ladrona vestida de gata quiere dejar en claro que ella no es la acompañante del murciélago. Por el contrario, sigue su camino en solitario donde asegura que el hecho de ambos estar disfrazados de animales de la noche es mera coincidencia.

Frente a todo eso, Bruce Wayne se siente afectado por las acciones de todos estos personajes (algo que extraño leer). Las declaraciones de Hugo Strange, que en parte son ciertas y en parte es show mediático, hacen mella en sus creencias y lo obliga a replantearse el accionar de su cruzada contra el crimen. Esto sumado al grupo de tareas de Cort que interfiere a puro balazo dando a criminales como a Batman por igual, siendo el protagonista una presa. La subtrama que me llevó a enlazar la última producción cinematográfica es la construcción del batimóvil, más por una necesidad de mayor eficacia que por una decisión estética.

¿Por qué la considero más un storyboard que un cómic?

Batimovil
El Batimovil de "Prey", mas funcional que visual

Prey pudo haber sido un excelente filme y tengo varios argumentos para demostrarlo, no sólo por las trepidantes escenas de combate cuerpo a cuerpo ilustradas con maestría por Gulacy. La trama es un guion perfecto para el cine moderno de acción (entiéndase de fines de los 70s para acá) que presenta el primer acto con una escena de acción a la par que descubre el argumento principal y sus personajes, haciendo foco en los protagonistas y en el principal; mostrando (palabra clave que voy a desarrollar luego) el conflicto externo que debe generar a su vez un conflicto interno. Un nudo argumental que nos lleva al segundo acto, que según los eruditos del cine tiene que tener el doble de duración del primer y tercer acto (las ediciones #2, #3, y #4). También tiene un segundo nudo (mal llamado giro de trama) que dan paso al tercer acto, donde en este último número al resolver el conflicto interno, ayuda a resolver el externo, completando así la lista de puntos clave que necesita toda buena producción cinematográfica.

El cómic muestra y no cuenta. Los diálogos internos que suelen abundar en Batman, acá están al mínimo y nos vamos enterando del avance de la investigación en primera persona, viendo a los personajes hacer y no contar. Si bien posee algunas conveniencias para la resolución de la trama haciendo uso de algunos clichés del género detectivesco/policial, estos son mínimos y parecen estar como atajos hacia la conclusión más que caminos perezosos. Otro detalle muy cinematográfico y que creo, determinante, es la falibilidad del Batman primerizo. Las acciones de los personajes secundarios lo afectan interna y externamente haciendo que empaticemos más con él. No es el Bati-Dios que nos acostumbraron a leer con mil planes de contención o gadgets infinitos que parecen un resabio del Batman de Adam West: en Prey solo hay cuerdas, batarangs, un planeador poco eficiente y el batimóvil. Batman debe valerse de su ingenio y sus puños la mayoría de las veces frente a la corrupción y la hegemonía de los poderosos, otra forma de empatizar más con este protagonista que lo hace más humano pese a sus múltiples conocimientos y sus bastos recursos. Porque seamos honestos, la corrupción estructural no se combate tan fácilmente.

¿Tiene The Batman (2022) cosas de Prey?

Prey
Sacas un Riddler, sumas un Hugo Strange y ya tenes medio camino recorrido

Claramente, el filme de Matt Reeves tiene otras influencias, pero es innegable qué hay puntos en común: los combates cuerpo a cuerpo, la asociación de Batman - Gordon donde llegan a la conclusión que se necesitan más de lo que creen en un principio, también la presencia de Batman y la casi ausencia de Bruce Wayne son detalles que me parecieron muy similares; como así también esa corrupción estructural tan difícil de vencer.

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Escrito por:
Jeremías Suárez

Jeremías Suárez
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