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“Blackhawk: Blood and Iron” de Howard Chaykin

Renovando personajes de DC. Segunda parte

“Blackhawk: Blood and Iron” de Howard Chaykin

En 1941, la editoria Quality le encargó al estudio de Will Eisner que le creara una serie bélica. La serie se tituló Blackhawk: el nombre clave de un aviador polaco que, tras ser derribado por los nazis, reunió su propio escuadrón privado con ases del aire de diferentes países aliados. Una idea sumamente atractiva que explotaba el patrioterismo propio de la segunda guerra pero lo matizaba de cierto internacionalismo ya que el escuadrón Blackhawk tendrá a lo largo de su historia integrantes norteamericanos pero también algún holandés, sueco, francés, soviético y hasta un chino que al comienzo era el estereotípico cocinero del grupo. Lo que los unía a todos (como estaba ocurriendo en la realidad) era su lucha sin cuartel contra el nazismo.

La serie debutó en Military Comics Nº1 y como ocurría con los productos exitosos de la época, con el tiempo, tuvo su propio título, un programa de radio y un serial cinematográfico que duró quince episodios. Como también ocurrió con otros productos de la época, a medida que el conflicto bélico real se diluía y los nazis dejaban de ser un antagonista interesante, el potencial de la serie fue mermando y su popularidad disminuyó hasta casi desaparecer.

Así es como en 1956, once años después del final de la segunda guerra, Quality Comics cierra sus puertas y los Halcones pasan a propiedad de DC, que en las décadas subsiguientes nunca logró devolverle al título la popularidad que había tenido en los cuarenta.

Si consideramos todo lo anterior, surgen notorias coincidencias entre esta serie y The Shadow a la que, como ya vimos, Howard Chaykin había remozado genialmente en la miniserie The Shadow: Blood and Judgement. Ambos eran personajes cuyos derechos habían terminado en manos de DC pero que quedaban al margen del principal producto de la casa que era el género de superhéroes; ambos habían sido muy populares décadas atrás (La Sombra mucho más que Blackhawk) pero el público los asociaba fuertemente con una estética y una lógica totalmente anacrónica. Por lo tanto, en 1987, la editorial decidió replicar la jugada y encargarle a nuestro enfant terrible una nueva versión de los heroicos aviadores de la gran guerra.

Esta vez, sería publicada en tres tomitos prestige. Es decir que tendría más páginas que la mini de Shadow y el respaldo de un formato que había revolucionado el mercado con The Dark Knight Returns de Frank Miller y que, desde entonces, solo se había usado para unas pocas obras elegidas por su calidad superior: The Longbow Hunters de Mike Grell y History of DC Universe de Marv Wolfman y George Pérez.

Apátrida

Si alguien no leyó Blackhawk: Blood and Iron, vienen spoilers.

Para reforzar la identificación de los jóvenes lectores de las décadas del cuarenta y cincuenta con el protagonista, un par de veces los guionistas buscaron la vuelta para hacerlo norteamericano. En una de las historias clásicas, al aviador le concedían la ciudadanía honorífica en reconocimiento a sus hazañas bélicas, mientras que en otra, apelaban al recurso más novelesco de revelar que siempre había sido yankee pero se había hecho pasar por polaco para luchar contra el nazismo desde antes de que los USA entraran en la contienda. De más está decir que en esa época a nadie le preocupaba que los personajes tuvieran una historia coherente y casi ningún guionista se hacía cargo de lo que habían escrito los anteriores.

blackhawk portadas
Las portadas son uno de los puntos fuertes de la serie. Sí, tengo la edición de Zinco y quería presumirla

Chaykin retoma la primera de las dos opciones pero inicia su relato en el momento crítico en el que al protagonista, Janos Prohaska, se lo despoja de su ciudadanía norteamericana por sus antecedentes comunistas. Con Polonia ocupada por los nazis y los USA cerrándole las puertas, Blackhawk se convierte en un hombre sin nacionalidad. La apatridia es una tragedia que sufren millones de personas en el mundo y que le impide acceder a sus derechos humanos básicos pero, evidentemente, la historia que Howard quería contarnos no va para ese lado ya que el héroe sigue adelante con sus vertiginosas peripecias y apenas se detiene un segundo para quejarse de la ingratitud del pueblo norteamericano.

Todos traidores

La historia que nos cuenta Chaykin, no es tanto de guerra (ni mucho menos de hazañas aeronáuticas) como lo es de intriga, espionaje y traiciones.

Recuerdo que yo era un chico cuando leí el fragmento de una entrevista en la que el autor declaraba:

“Es como si David y Maddie fueran a las conversaciones de paz en Teherán”

Yo no sabía quiénes eran Maddie y David (resulta que eran los protagonistas de Moonlighting) y mucho menos entendía la referencia al conflicto en oriente medio. Creo que eso puede servir como indicador del recorte de público adulto al que se apuntaba.

Pero lo peor es que la cosa no se me aclaró demasiado cuando leí la obra por primera vez. Como tantos otros de sus trabajos, el lector llega a la acción in media res y con todo un universo ya en marcha. Por lo tanto, salen personajes hasta de abajo de las piedras y nadie nos explica quiénes son, qué quieren y por qué. De hecho, al comenzar la miniserie, dos de los miembros del escuadrón ya están muertos. ¿Es esto un defecto o una virtud? No me la voy a jugar y diré simplemente que es una característica de un autor que confía en tener un lector activo y competente, que disfruta de descifrar los diferentes niveles que plantea la trama.

Pero, por si alguien se siente muy perdido, va una breve guía de personajes:

Janos Prohaska: Nuestro valiente protagonista. Aviador polaco, fue expulsado del partido comunista por el propio Stalin acusado de ser troskista. Acá se matiza un poco el tema del ejército privado. En realidad, para tener una flota de aviones funcionando hace falta muchísima plata. Esa financiación provino en un momento del gobierno de los Estados Unidos y cuando el personaje pierde el favor de ese país, pasa a volar para una alianza anglo-soviética.

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Steve Oliff y Ken Bruzenak acompañando siempre de manera perfecta el trabajo de Chaykin

Lord Death Mayhew: El antagonista principal. Era una actor británico que había alcanzado cierto éxito en Holliwood pero que secretamente realizaba misiones para el Tercer Reich. Tras ser derribado por Blackhawk, su traición se ve expuesta por lo que jura vengarse del polaco. Para ello, crea una escuadrilla gemela integrada por aviadores rusos zaristas a la que llaman los White Lions.

Shadrack Hightower: Es el senador que expone la filiación comunista de Blackhawk. Su odio por los rojos es real pero igual de cierto es que conspira a favor de los nazis a quienes considera los aliados naturales de los Estados Unidos para combatir a la URSS.

Fyodor Vlasov: Cónsul soviético en Londres. Su ideología zarista lo lleva a traicionar al gobierno al que representa y aliarse con los dos anteriores en favor del nazismo. Es quien reúne al grupo de rusos renegados que formará los Leones Blancos.

Emil Bronski: Gangster judío sionista. En principio le robó un prototipo de la bomba atómica al ejército de los USA por encargo de Vlasov, pero cuando descubrió que el ruso estaba aliado con los alemanes, se negó a entregarla y prometió vendérsela a cualquiera que le asegure que la usaría contra Hitler.

Reba MacMahon: No sé si es su verdadero nombre porque usa un montón de alias. Su primera escena es en la cama de Janos, su segunda aparición es en la de Bronski, y ya casi el resto de la obra será la amante de Mayhew. Responde un poco al estereotipo de la mujer que solo es leal a sí misma y que usa libremente de su cuerpo para acomodarse de la mejor manera en toda esta red de intrigas y traiciones.

Natalie Reed: Ingeniera aeronáutica yankee, ex reina de la belleza de la Juventud Socialista. Se pasó a la URSS cuando comenzaron las persecuciones a los comunistas en USA. Además de diseñar las reformas a los aviones de los Halcones, asume el rol de Lady Blackhawk (que ya existía en la serie clásica aunque el personaje era muy diferente) y es el interés romántico del protagonista.

Es decir que no hay ni un solo personaje que luche por su patria y su bandera. TODOS responden a otros intereses. TODOS son traidores. Hasta tal punto de que, aunque se respeta el conflicto central de la serie clásica que es la pelea contra el nazismo, Chaykin se manda una de sus jugadas magistrales: En toda la serie los antagonistas no son alemanes. Ni uno solo. Los que apoyan al Reich son todos ingleses, rusos y yankees. Y es que no hace falta ser alemán para ser un nazi de mierda.

Ucronías y no tanto

No voy a sorprender a nadie si digo que Chaykin no es un autor amable. Siempre encuentra la forma de complicar al lector, de darle más o menos de lo que esperaba, de romper las estructuras de lo predecible y sacarlo de su zona de confort.

En este caso, una de las mayores cabronadas del texto es no aclarar nunca en qué año transcurren los hechos. Lo que sí hay son noticiarios de la época y algunas referencias históricas o culturales pero si ahora (con internet), son difíciles de ubicar, en el '87 eran directamente un ejercicio de erudición imposible.
Se menciona el bombardeo de Pearl Harbor (1941) y hasta el estreno de Citizen Kane (1942) pero la bomba atómica todavía es tratada como un prototipo secreto. Es decir que debemos ubicar la acción después del 42 pero antes del 45, momento en que los Estados Unidos dan a conocer su “arma secreta” al mundo mediante la destrucción de Hiroshima y Nagasaki.
Las dos bombas reales se llamaban Fat Man y Little Boy (por más poder destructivo que tengan, la edad mental de un militar yankee nunca supera los nueve años) mientras que en la obra se juega con la posibilidad de una tercera: Little Girl.

Acá entramos necesariamente en el terreno de la ucronía y en una ambientación histórica que, evidentemente, al autor le encanta y a la que, con pocos años de diferencia, volverá en el Elseworld Batman: Lealtades Oscuras.

No obstante, a pesar de las amplias libertades ficcionales que Chaykin se toma para construir sus dos ucronías, hay un tópico que subraya en ambos casos y que resulta muy real: Ni el pueblo ni el gobierno de los Estados Unidos era natural y espontáneamente enemigo del nazismo como sí lo eran del comunismo soviético.

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Los otros miembros del equipo prácticamente tienen que explicarle al lector la relevancia de la muerte de Stan

Estados Unidos tardó dos años en intervenir en la Segunda Guerra y lo hizo empujado por el ataque de Japón a la base de Pearl Harbor... no por la invasión germana a Polonia, a Francia o por los bombardeos sobre Londres. Aunque las películas se empeñen en mostrar otra cosa, hasta ese momento (y tal vez también después, aunque en secreto) muchos políticos y ciudadanos de a pie consideraban más lógica una alianza con Hitler en contra de Stalin que la alternativa contraria.

Chaykin resume en la figura de Blackhawk toda esta complejidad ideológica y las contradicciones a las que conduce.

Consideraciones finales

Aunque Chaykin repite acá uno de sus equipos creativos soñados, teniéndolos a Seve Oliff en los colores y a Ken Bruzenak en las letras, aunque el nivel gráfico se mentiene altísimo en todo momento, y aunque venía del gran éxito que fue la miniserie de The Shadow, esta no e una de sus obras más logradas.

Las escenas innecesarias (una de ellas, nada menos que una violación) y la fragmentación del relato atentan contra su coherencia. Hay algunos guiños a los lectores viejos de la serie como el sexualizado traje de Lady Blackhawk o el chiste de llamar Chop Chop al integrante chino del equipo pero no son suficientes. Sobre todo, teniendo en cuenta que el susodicho equipo prácticamente ni aparece en la historia y que (tal como había hecho en The Shadow) Howard parece más interesado en matarlos que en hacerles vivir nuevas aventuras.

Todo esto, sumado al duro mensaje político que transmitía para los lectores yankees, hizo que el éxito no haya acompañado a este proyecto que solo fue reeditado en un tomo en febrero de 2020. Eso sí, es un hermoso y lujoso libro de tapas duras que, además de la miniserie original, también reedita toda la andadura posterior que tuvo el personaje a manos de Martin Pasko, Mike Grell y Rick Burchett en Action Comics Weekly y el Secret Origins 45.

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Escrito por:
Facundo Vazquez
Guía su vida por el bushido y la frase de Benjamin "Ustedes nunca vieron morir a un burro".

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