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Comics bélicos

¿Comic bélico? ¿Que no habían cerrado ya ese antro?

Por: Tomas Bianchi - 13 Nov 2017 Se lee en: 5 mins

Quería recomendar algunas historietas bélicas, un género que tiene mucho para dar pero que por alguna razón, queda siempre en la sombras. Cuando hay alguien apasionado por el género detrás de las viñetas, los resultados pueden ser casi magistrales. En este caso, son todas obras del mercado norteamericano, pero no está de más decir que nuestro país ha dado su buena parte de historieta bélica, así como Europa.

Empecemos…

Cuando DC le metió una patada en el orto a Garth Ennis y su maneje grosero-antisuperhéroe-malaleche que todos conocemos por “The Boys”, el irlandés agarró el maletín, les dijo “cómanse esta” y fue a parar a Dynamite, una editorial donde le daban libertad ilimitada para continuar la serie como él quisiera. Es decir, podía seguir escribiendo a su Superman violador, a su Wonder Woman alcohólica y enpastillada y Charles Xavier como un pedófilo, por poner algunos ejemplos. Ennis destruye la cara de los superhéroes en varias de sus ficciones. Los laburos que ha hecho a cargo de los grandes personajes de DC y Marvel son más bien flojos (contadas excepciones como Punisher o Nick Fury, según mi criterio).

En Dynamite le ofrecieron la oportunidad de presentar más ideas para publicar, y Ennis eligió como propuesta lo que mejor sabe escribir: historias de guerra. Más puntualmente, en esta ocasión, sobre la Segunda Guerra Mundial.

Dear Billy es una miniserie de 3 numeritos del título Battlefields (una serie de muchas historias de tintes bélicos, del mismo autor) con dibujos de Peter Snejbbjerg. Nos cuenta la historia de una enfermera británica, Carrie, que fue capturada por los japoneses durante la invasión a Singapur, sufriendo luego consecuencias psíquicas y físicas debido a las vejaciones que sufrió a manos de los soldados.

Carrie, nos sirve de cable de conducción para el argumento a modo de carta, la cual le escribe a su pareja Billy. ¿Quién es Billy?...un piloto británico al cual conoce dentro del hospital donde se convierte en una enfermera, luego de recuperarse de las heridas infligidas por los japoneses. Conocemos cómo Carrie logra establecer una relación con el piloto, pero a la vez, somos testigos de las heridas emocionales que nadie ve dentro de su ser. Ella sigue sintiendo un profundo odio a todo japonés que vea, lidiando con sus mambos asesinando sistemáticamente a todo soldado nipón que termine siendo admitido como herido en el hospital.

Los personajes que mantienen el romance son opuestos: Billy ve la guerra como si fuera un juego, una especie de rutina a la que tiene que jugar y que pronto va a terminar para así poder hacer borrón y cuenta nueva. Está harto de masacrar personas durante sus rondas cuando pilotea, no puede esperar a que el “trabajo” termine. Carrie, por el contrario, se ve afectada por las violaciones que sufrió y siente que la guerra será eterna. Por dentro, no va a encontrar la paz aunque el mundo exterior así lo estipule. Su deseo de venganza la puede más. Y les adelanto un final dramático y devastador.

Los dibujos de Peter Snejbjerg van perfectamente a la par con el guión de Ennis. Las escenas que nos presenta la historia, a orillas de una playa, son potentes y tajantes. No hay medias tintas. Las acción en los apartados donde vemos en batalla a Billy están también muy bien logrados. No es un dibujante estrella, pero cumple para narrarnos por medio de su arte, lo que el texto no dice.

Termina siendo un drama de época, mezclado con tintes bélicos y que en pocas páginas nos demuestra que en las guerras no solo sufren los hombres que se ponen el casco y salen al campo, sino también las mujeres, que en esta historia son presentadas como ese daño colateral al que nadie quiere prestarle la debida atención.

Me voy ahora con otra historia de Garth Ennis, esta vez con un one-shot publicado en Vertigo, dentro de su colección “War Stories Vol 1” (de las cuales ahora poseen los derechos los pirados de Avatar Press).

Nightingale nos cuenta en 48 páginas las batallas libradas por los buques de guerra en el ártico, durante la campaña contra Rusia.

Ennis nos presenta a la tripulación británica del Nightingale, un buque encargado de comandar a la flota que va contra viento y marea (literalmente) en el mar, repleto de hielo y vientos que les congelan hasta los huevos.

La trama gira en torno a la orden que recibe la flota de separarse ante la inminente aparición en el mar del Tirpitz, un buque de batalla alemán al que todos los marineros le tenían un profundo cagazo por la capacidad destructiva y devastadora que ocasionaba en las embarcaciones aliadas.

Librados a su suerte, los barcos se separan y van cayendo uno a uno, salvándose solo el Nightingale, que pasa a ser considerado como un buque maldito y despreciado, ya que "fue salvado" por una simple orden de los de más arriba.

Al final, vemos como la tripulación, ahora navegando por el mar Mediterráneo, trata de limpiar la deuda que sienten, tienen con todos sus compañeros caídos, en un final épico y triste en partes iguales.

Agreguémosle a toda esta epopeya los lápices del maestro David Lloyd (V for Vendetta), y tenemos entre manos un one-shot que se acerca a ser casi una obra maestra del comic bélico. Los colores y los trazos de Lloyd nos hacen sentir el frío y la desesperación que sufren los marineros mientras son víctimas de los torpedos y los ataques aéreos enemigos. Las expresiones faciales de los oficiales casi tocan el realismo, con lo cual las emociones son más palpables. La dupla Ennis-Lloyd nos vuela la cabeza y brindan un documental de veinte minutos con todo lo que uno espera de este tipo de historias.

En cierta entrevista, le preguntaron al guionista cuál era la obra por la que sentía más orgullo, y para sorpresa de todos (me incluyo, ya que esperaba que dijera Preacher o su run de Punisher), Ennis dijo Nightingale era lo mejor que había escrito en su vida. Quizás sea cierto.

Me voy ahora con otro autor y hago un salto histórico de un par de décadas en la historia para escribir un poco sobre The Other Side, una miniserie situada en la guerra de Vietnam escrita por Jason Aaron y dibujada por Cameron Stewart para el sello Vertigo (el primer laburo importante del pelado barbudo aparte de esa cosa prescindible de Wolverine escrita unos años antes para un concurso cazatalentos). Hace poco Image Comics reeditó esta miniserie y es de fácil acceso.

Este es un comic que despilfarra violencia y una mala leche increíbles, ahí bien arriba con Scalped (la otra gran serie para Vertigo de Aaron). Las historias de Ennis tenían un carácter más reflexivo, más épico. En cambio acá Aaron nos presenta a personajes decadentes que tienen la mala suerte de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Nos mete de lleno en la selva con mosquitos que te pican hasta en el orto y balas que te revientan el bocho.

La historia nos cuenta las andanzas de Billy Everette, un pibe que recibe la notificación de que su vida como la conoce terminó y tiene que irse a una base para ser víctima del entrenamiento militar para después llevar su culo a Vietnam, a pelear una guerra en la que nada tienen que ver los norteamericanos (constante denuncia por parte de los autores). En paralelo vemos también la vida de Vo Binh Dai, un vietnamita que se ofrece como voluntario para pelear en el “Ejercito del pueblo de Vietnam” para defender al sur de los que quieren barrer el comunismo dentro de la nación.

Aaron nos sumerge de lleno en la cabeza de ambos personajes y nos muestra las desventuras y creencias de cada uno. Hace descender al yanqui en la locura, con visiones que sufre el personaje dibujadas sin concesiones por un Cameron Stewart a punto caramelo y nos muestra la mierda a la que tiene que someterse el vietnamita en la gran caminata hacia el sur para defender a su patria.

La violencia se mezcla con la reflexión pero al final del camino, si bien la historieta te hace reflexionar sobre cuestiones históricas que hoy están bien latentes en diversos conflictos mundiales, el pesimismo del final no da tregua. Esto no lo digo como algo malo. Este comic tiene que ser pesimista, ya desde la primera página nos avisa que no la vamos a pasar demasiado bien. Es una historieta sucia, enojada y bien sangrienta. No tiene puntos medios.

A fin de cuentas, un comic imprescindible si estás interesado en aquel conflicto histórico y en el comic bélico en general. Acá Aaron demuestra que cuando se pone, escribe más que bien.

Acá termino por hoy. Tres historias para adentrarse en este género si estás interesado, o si estás interesado y no las conocías, tampoco vienen nada mal…

Salú!

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