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Dark Nights: Death metal #02
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Dark Nights: Death metal #02

Derrapando sin ninguna vergüenza

Por: Julio Saavedra - 19 Jul 2020 Se lee en: 4 mins

Si tras el final del primer número arrancamos a toda velocidad temiendo qué cosa nos podía deparar este evento, acá simplemente confirmamos nuestras sospechas de que nos subimos a un coche sin frenos.

Y es que Snyder no parece temerle a nada, se ha dejado llevar y es como si nos dijera “¡Ah! ¿Creías que esto era todo? Venga… que aún hay más”.

Lamentablemente las referencias automovilísticas no se quedan solo en el subtítulo o en la introducción de esta reseña, sino que el autor, con toda su frescura nos presenta una versión de Batman que es un Monster Truck.

Sí, en serio. Espero que estén preparados.

Ahora no me queda más que admitir que al subir la velocidad de una forma atronada a la mitad del número, todo dio un tremendo derrape que dejará a muchos con una expresión incómoda.

Tremenda y desvergonzada declaración de intenciones.
Tremenda y desvergonzada declaración de intenciones.

LOS REZAGADOS

Primero hablemos de nuestros héroes. Como sabrán, Wonder Woman y compañía asesinaron al Batman Who Laughs y escaparon de Castle-Bat para ir en busca de apoyo para seguir con el único plan que podría solucionar este dilema: la Anticrisis.

Para ello, van a la Cripta de los Héroes, ya que parece ser un buen lugar dónde podrían encontrar a Batman y demás supervivientes. A lo que yo me pregunto, acaso el Batman Who Laughs al rehacer este mundo, ¿no se percató que este podría ser un lugar perfecto dónde sus enemigos podrían esconderse?

Entiendo que pueda haber pensado en algo como: “Okey, no puedo matar a los héroes porque sus recuerdos de las crisis son lo que le da el poder a Perpetua”. Pero, ¿por qué dejarles un espacio para reagruparse? No tiene mucho sentido, pero ¡HEY! ¡Que la Justice Society of America está aquí! miren si es Jay Garrick, Wildcat y Alan Scott.

Exacto, una inyección de nostalgia para tratar de tapar la emergente pregunta, pero bueno, tras un encuentro con el caballero oscuro quien usaba la cripta como base, una explicación de porqué este está tan desesperanzado y uno de los convencimientos más rápidos e inconsistentes que he leído... venga, que Bruce se apunta al demencial plan.

Esperen, esto, esto lo he visto en otro lado, en una película creo, en la que el personaje optimista en plena catástrofe trata de convencer al otro personaje clave pero pesimista de regresar en el tiempo para solucionar toda la catástrofe multiversal…

Oh no… estamos reviviendo Endgame otra vez. ¿Verdad?

Un encuentro muy, pero que muy familiar.
Un encuentro muy, pero que muy familiar.

DEL AZUL AL NEGRO

Por otro lado, en el capítulo anterior vimos como la carta bajo la manga del Batman Who Laughs era un Bruce Wayne con el poder del Dr. Manhattan. Y claro, pensamos que esto sería lo más descabellado que veríamos, pero no.

Esto va para largo.

El plan en realidad era revivir al Batman Who Laughs al, atentos aquí... trasplantar su cerebro dentro de la cabeza del cadáver azul… sí, lo sé. No me estoy riendo.

Y así nace algo que nadie esperaba, que nadie quería y que no pensábamos que existiría, un Bat-Manhattan que Ríe.

Tras toda la locura que acabamos de mencionar, la cosa no termina ahí. Tras una actualización de estado de la multiversal madre, nos enteramos que todo esto es un plan (claro que sí, campeón) del Batman Who Laughs para traicionar a Perpetua y así poder crear todo un multiverso de pesadillas.

Pero las traiciones no terminan ahí, sino que ahora con todo el poder, al autor le pareció necesario recalcarnos todo lo “malo maloso” que puede ser su mascota, por lo que el tirano con solo un chasqueo de dedos (¡Hey! Esto ya lo he vis--, bah… olvídenlo) evaporiza a sus leales esbirros dejando solo a uno, un pequeño grobin, que al ver dentro de su mente y descubrir que es tan retorcido como él, le promete otorgarle poder y así convertirlo en el Robin King.

Para cerrar con el carrusel del horror, viene la cereza del pastel:

El Bati-Manhattan nos muestra una nueva transformación, ya que su azulada imagen da bastante vergüenza de por sí, decide transformarse en algo más ostentoso pero sencillo de dibujar para Capullo y que intente dar la idea de más malas noticias… El Darkest Night.

Parece chiste, pero es anécdota.
Parece chiste, pero es anécdota.

HORA DE JUNTAR A LA BANDA

Algo que no puedo negarle a Snyder es que es ambicioso. Trata de llenarnos de humo y grasa, trata de vendérnoslo como algo bueno, como algo que queremos, que no necesitamos, pero también que no nos lo tomemos a pecho y que disfrutemos el viaje en carretera.

Por esa razón (como dije en el número anterior) está metiendo todo al asador, tanto que es hora de traer a todos los que llamaron la atención antes. Porque si esto va a explotar, para bien o para mal, pues lo hará a lo grande y todos van a estar en el mismo lugar.

Y es que nadie va a descansar, no. Ni siquiera los previos caballeros oscuros del Batman Who Laughs, que ahora vuelven en forma de soldados de juguete. Porque mandar a construir réplicas de estos seres era la más efectiva forma de seguridad que se le pudo ocurrir a Batman.

Realmente hay muchas inconsistencias incluso en la manera de cómo está construido este mundo, esperaría una explicación más detallada por parte de Snyder, pero para que hacerme ilusiones.

Al final el número termina con Diana diciéndole a Batman que si van a hacer esto van a necesitar a su buen amigo, el tercer mosquetero, el gran azul, Superman.

Y así termina, con un chascarrillo de Batman y yendo a Megakopolips en una misión de infiltración y rescate en un… ¡¿Robot Gigante con la forma de la trinidad fusionada?!

¡Oh, Snyder, por favor!

Está bien está bien, ya sé que es una referencia al robot gigante de Superman/Batman #06 (2004), pero al menos podrían haber sido un poco más… sutiles, ¿no?

La aterradora sensación de que solo estamos en la punta del iceberg.
La aterradora sensación de que solo estamos en la punta del iceberg.

UNA OPORTUNIDAD PROMETEDORA

No hay mucho para dar un veredicto o una conclusión adecuada tras lo anterior, salvo que este número fue el frenazo agresivo a un inicio igualmente agresivo.

Pero no todas las jaladas de pelo que hemos visto aquí son malas, la verdad es que al ver el mapa del Metalverso creo que han generado bastantes zonas interesantes que solo con saber sus nombres y ver las pequeñas figuritas que los representan, sería una oportunidad perdida que no las desarrollaran dentro del libro principal de Death Metal o en los siguientes tie-ins que saquen.

Y lo digo de forma sincera, como mencioné previamente, si algo hizo bien Dark Nights: METAL fue la estructura editorial del evento al conectarlo bien con los demás tie-ins que eran relevantes para la historia.

Esperemos ver algo parecido aquí y que esto no quede en más humo y trabajo desperdiciado.

Esto me parece conocido, esperen… ¡¿Acaso no es Bat-tleworld?!
Esto me parece conocido, esperen… ¡¿Acaso no es Bat-tleworld?!

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