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Doomsday Clock #1

Comienza la cuenta regresiva

Por: Maximiliano Britos - 22 Nov 2017 Se lee en: 2 mins

Cuando comenzaron los indicios de DC Comics integrando a Watchmen a su universo, claramente hubo un revuelo importantísimo. Detractores, gente emocionada, fundamentalistas de Alan Moore, gente que ya sentenciaba que esto iba a ser basura y que iba a dejar de comprar DC (quizás por vigésima vez en su vida).

Y es que esto empezaba a tomar forma desde el inicio de DC: Rebirth, con la vuelta de Wally West y luego con "The button", donde cierto pin con una carita sonriente amarilla ya no dejaba margen para dudar.

Doomsday Clock es un proyecto que nos venían anunciando hace un tiempo. Geoff Johns es el guionista, mientras que Gary Frank se encarga del dibujo. En palabras de Johns, un proyecto ambicioso y personal. Imposible no sentir algo (odio, amor, emoción, curiosidad), al ver a un Superman volando con un Dr. Manhattan de fondo. Así que acá estoy, habiendo leído el #1 recién salidito del horno, para contarles qué me pareció. Y libre de spoilers, así que sin cuidado.

Me gustó. Escepticismo aparte, me gustó. O sea, podés hacer algo horrendo como Batman: Earth One, o podés ponerle pila y hacer un guión donde Gary Frank se luzca en lugar de simplemente salvarte las papas. Geoff Johns en su momento publicó las primeras páginas de este comic en blanco y negro, y ayer pudimos verlas en color, donde Brad Anderson como colorista sabe lucirse.

¿Qué pasó con Veidt, su plan y el destino del diario de Rorschach? Acá te lo dejan en claro. Pero, ¡ey! en las portadas o previews, se ve a Rorschach...¿es lógico? Sí, está perfecto. No te exaltes.

La historia arranca un 22 de Noviembre de 1992. 25 años después de la muerte de Superman (bueno, 25 años y 4 días, pero los comics salen los Miércoles en Estados Unidos). Lindo guiño de Geoff Johns al lector. Tenemos a Rorschach entrando a una cárcel para liberar a alguien. No te voy a dar nombres, motivos, nada. Se nos presentan nuevos personajes del universo Watchmen, y Johns hábilmente usa la misma premisa que Moore: recuperar personajes de Charlton para su guión (no, no vamos a ahondar en el tema). Noto a nuestro escritor mimado de DC muy respetuoso en su labor y en mantener en ese pedestal de majestuosidad a la obra original del mago barbudo de Northampton. El arte de Gary Frank no puede ser menos, el tipo siempre le pone mucha onda a su laburo, y acá no es la excepción. Queda clarísimo que estamos ante una secuela hecha y derecha de Watchmen, y poner en casi todas las páginas una grilla de 9 cuadros como lo hicieron Moore y Gibbons, sin duda es algo que capaz no todos noten, pero que va a ayudar a transmitir esa mística de la obra original que vas a percibir aunque sea de forma inconciente.

Es un arranque tranquilo, con revelaciones interesantes, objetivos claros y fragmentos que todavía no podemos terminar de juntar. Pero sin duda alguna, ganas de leer lo que sigue no me faltan. A los lectores que no quieran saber nada con una movida que incluya a Watchmen en el universo DC, les recomendaría que intenten dejar de lado sus prejuicios y traten de disfrutar la lectura. Al fin y al cabo nadie les va a quitar lo leído, Watchmen va a seguir siendo una obra de 12 números escrita por Alan Moore, y ni esto ni Before Watchmen les va a cambiar la experiencia.

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