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Doomsday Clock #7

Reseña y Análisis con spoilers

Por: Maximiliano Britos - 30 Sep 2018 Se lee en: 5 mins

La principal crítica que recibía Doomsday Clock era lo poco que parecía avanzar la trama. Y en esta ocasión, podrían quejarse de un montón de cosas pero no de esto. Geoff Johns y Gary Frank nos presentan Doomsday Clock #7.

¿Qué pasa en el número?

Para resumirlo de forma simple y concisa: Dr. Manhattan entra en escena, tiene una charla con algunos personajes, nos enteramos que vino al DC Universe, que tiene cero interés de volver al universo de Watchmen... y que de acá a un mes no puede ver el futuro, solo que vá a enfrentarse a Superman. Lo que teoriza es que, o destruye el universo o Superman lo mata. Y por si fuera poco, que es el responsable de que Alan Scott no sea Green Lantern, puesto que modificó la historia para que no alcance la linterna y muera. También, que trajo de vuelta a The Comedian para que se encargue de Bubastis (el gato de Ozymandias). Sí, resulta que el gatito cumplía una función clave en todo esto. Ah, y Ozymandias es el mismo cínico manipulador y buen actor de siempre, estaba perfectamente sano pero necesitaba un esbirro que labure para él. Hola Reggie.

El Doc contando como fue la historia realmente y como resultó por su "mínima" intervención.

Entonces, ¿Qué pasa con la JSA?

Hay muchas dudas respecto a la JSA, pero el panorama se va simplificando. Algunos recuerdan, otros no. Algunas cosas pasaron, otras quizás no. Alan Scott directamente nunca fue Green Lantern, por la intervención de Dr. Manhattan.
Parece ser que el Doc no quería que la JSA existiera. Ya sabemos cuál es la situación de Johnny Thunder por lo que se vio en números anteriores (que ya analicé y me explayé al respecto).

Jay Garrick, es otro punto. Como vimos en The Button, al parecer estaba atrapado en la speedforce (o quién sabe, a estas alturas). Barry no lo recuerda, él le dice que tiene que recordar... y ¡pum! Jay desaparece por una luz celeste, la marca característica del buen Doc. No sabemos si lo volvió a encerrar, lo mató o se lo llevó a Marte. La cuestión es que Jay culpa a "ellos" de haberle quitado todo, no a él (doc) ("they took everything from me..."). Aunque capaz es una suposición del personaje y no hay que ahondar mucho en el tema, pero si hay que prestarle atención.

Hourman fue referenciado en el número 2 de la serie y probablemente esté muerto, pero nunca pareció existir como héroe. ¿Sandman y Doctor Mid-Nite? Como si nunca hubiesen existido. A Wildcat se lo referencia brevemente como civilen la revista del número 2 de la serie.

Pareciera ser que el temita del omnipotente señor celeste era simplemente evitar que la JSA exista.

Jay pidiéndole a Barry que recuerde, antes de desaparecer cortesía del Doc - Flash #22 (2016) The Button

Los hijos de Marionette y Mime y la omnipresencia temporal del Dr. Manhattan

Acá hay un detallito interesante que se nos revela, y otro que capaz se nos escapa. Sabemos que Dr. Manhattan perdonó a Marionette por su hijo, pero no por piedad sino porque sabía en quién se iba a convertir. Bien, abro un paréntesis para explayarme un poco en la naturaleza del doc: Nuestro queridísimo Manhattan "vive" toda su existencia a la vez, no está atado ni al pasado, presente o futuro. Es todo lo mismo. Como le dijo a Laurie en Watchmen, cuando la llevó a Marte para que lo convenza de salvar al mundo "vamos a ir a hablar, me vas a convencer y te voy a ayudar". Cuando ella le plantea para qué hacer todo eso si ya sabía qué iba a pasar y qué iba a hacer, él simplemente contesta que todos somos marionetas, que la diferencia es que él puede ver los hilos. Cuando Marionette le pregunta sobre su hijo, el doc le pregunta "¿cuál?", seguido de un "ah sí, a veces me olvido lo que ha sido y lo que será. Estás embarazada de nuevo."

Felicidades, Erika

Explicado este punto: Si el doc no puede ver su futuro de acá a un mes, ¿cómo sabe qué papel va a jugar el (o los) hijo de Marionette? ¿Su percepción del universo está ligada al universo en el que se encuentra? Cuando estaba en el universo Watchmen, ¿podía ver todo lo que iba a pasar allí pero no en el DC Universe, pero ahora que está en el DC Universe, no ve lo que pasa en el de Watchmen? ¿O SÍ ve lo que pasa en el universo de Watchmen pero NO ve lo que pasa en el de DC?
La importancia del hijo de Marionette todavía no se sabe. Tampoco. Pero de ser importante, o hay alguna locura temporal o el buen doc sabe del futuro de su universo originario, que EXCEDE el mes al que se ve ligado en la actualidad.

Jugando al ajedrez con Carver Colman

Superman era postulado como un personaje central en el conflicto, que hasta el momento no tuvo ninguna aparición. Pero ahora, se declara que lo último que ve el Dr. Manhattan es a un Superman arremetiendo contra él, furioso. Y después de ahí, no puede ver más allá. Las dos hipótesis son, o que Superman lo mata, o que él destruye el universo.

Sin embargo, cuando Ozymandas lo obliga a aparecer en el medio del conflicto con Mime, Marionette, Joker y Batman, notamos que el piso del escondite del Joker es blanco y negro, como un tablero de ajedrez. Cuando Jon hace un círculo y se lleva a todos los originarios de su universo de paseo para hablar, deja al Joker y Batman fuera. Se lleva las piezas que le interesan, y una de sus paradas es 1954, con Carver Colman actuando de Nathaniel Dusk, para resolver un asesinato de dos personas que jugaban al ajedrez y fueron asesinadas antes de terminar la partida.En un momento, lo vemos a Nathaniel Dusk con los dos reyes en la mano: el blanco y el negro.

Y sin embargo, se juega con un paralelismo interesante respecto a la película de este actor donde hay 2 personas muertas mientras jugaban al ajedrez, los diálogos de la película y lo que dice el doc.

Carver Colman sujetando los 2 reyes

No queda del todo claro cuál es la relación o interés del doc con Carver Colman, si tuvo algo que ver con su muerte o si lo personificó en algún momento (o cualquier otro delirio que se pueda cruzar por mi cabeza en este momento), pero la realidad es que dos personas que no pueden terminar un juego, 2 reyes y un destino oscuro para ambos...¿Superman y Manhattan? Sí señor. Es bastante obvio cuando llegamos a la anteúltima página y el rey negro (o azulado?) avanza una casilla.

"Dos hombres jugaban ajedrez, ninguno salió vivo" El rey negro avanza

Al fin vemos a una de las piezas fundamentales avanzar. Ahora, falta Superman.

BEWARE THE CREEPER

El diálogo del final del número fue cuanto menos extraño y confuso, al menos para mí. Mark y Jake son los dos nombres que encontramos. Black Adam entra a Jerusalén. Alguien merodea en la oscuridad. Beware The Creeper.
Dónde ocurre, cuál es la relación y quiénes son, no queda claro, al menos que se me esté escapando algo (¡bienvenido sea que señalen si tienen información o notaron algo que yo no!). Y Black Adam es otro personaje que está presente desde el principio y todavía no vimos de forma directa, pero está teniendo muchísima incidencia en el mundo de Doomsday Clock.

Crítica final y Veredicto

Geoff Johns tardó mucho tiempo en arrancar la trama y probablemente perdió muchos interesados en el camino, pero el número acelera mucho el ritmo, cosa que me resulta gratificante. Se perdieron muchísimas referencias en comparación a números anteriores, cosa que también me parece genial, porque apegar a la nostalgia o arqueología comiquera está bien, pero hay que dar una sustancialidad y trama al lector, no solo mantenerlo entretenido buscando si no se perdió nada.
Me pareció excelente como retrata a los personajes, la naturaleza de todos, la forma de expresarse y de actuar están perfectamente retratadas. Puntualmente lo que más me molestaba era el nuevo enfoque de Ozymandias, pero con la revelación de este número, no se puede negar que es exactamente igual que en Watchmen.
Por su parte, Gary Frank me parece siempre un artista impresionante, dudo que haya otro artista que pueda retratar semejantes escenas y captar tan perfectamente la esencia de los personajes. Dr. Manhattan es cuanto menos impresionante, y la escena en la que aparece es cinematográfica y electrizante.
El laburo del colorista (Brad Anderson), es fantástico. Las dos cosas más importantes de este número puntual, para su trabajo (y que ya vemos desde la tapa), era contrastar perfectamente la luz verde y la luz celeste. Y se llevan un protagonismo de contraste fantástico.
Y larga vida a Rob Leigh, su laburo impecable, que le agrega una facilidad y calidad a la lectura impresionante.

En definitiva sí, me gustó el número. Me generó mucha expectativa y curiosidad ahora que, mal que mal, la cosa está encaminada.

¡Nos leemos en el número 8!

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