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El Tesoro del Cisne Negro

Paco Roca y Guillermo Corral nos cuentan una historia de diplomáticos, abogados y cazadores de tesoros

Por: Mariano Cholakian - 07 Ene 2020 Se lee en: 4 mins

La Perla Blanca del tebeo

Cada vez que Paco Roca estrena un cómic, revoluciona el mercado español, en donde el Marvel editado por Panini es el claro dominador. Todo libro que publica el valenciano se posiciona en el tope de ventas. Al menos en este caso el público no se equivoca.

Para aquellos que no lo conozcan, Roca es un autor integral, con un dibujo de corte europeo tradicional y guiones de una alta carga emotiva. Dos ejemplos son "Arrugas" y "La Casa", en las que se exploran los sentimientos que tienen que ver con la ancianidad y muerte de nuestras madres, padres y tíos. Sus historietas consiguen la lágrima y la sonrisa cálida en partes iguales. Además, son libros en los que se logra romper con el tácito mandato del tebeo español de relatar una y otra vez los sucesos de la Guerra Civil (aunque Paco Roca lo hace de todos modos en "Los Surcos del Azar").

El Cisne Negro
El Cisne Negro

El caso

En "El Tesoro del Cisne Negro" (Astiberri), curiosamente, Paco Roca está acreditado solamente como dibujante. El guionista Guillermo Corral es agregado cultural en la embajada española en Estados Unidos y se acercó al historietista en el marco de la presentación de la película basada en Arrugas para contarle que tenía una buena historia para un cómic.

Lo que más atrajo a Roca fueron las vivencias en primera persona por parte de Corral, que participó activamente de esta historia. Tenía fotografías y documentación, incluso. Posiblemente el propio protagonista de esta historieta esté levemente basado en él.

Trabajar en el Estado
Trabajar en el Estado.

Entonces, "El Tesoro del Cisne Negro" se basa en hechos reales. Un famoso caso diplomático y legal, que tuvo mucha relevancia en materia de Derecho Internacional y que ganó lugar en algunos diarios. Una empresa (la estadounidense Odyssey) descubre un barco hundido en las costas de Tampa (Florida, Estados Unidos) con tesoros valuados en cientos de millones de dólares y pretende expoliar. El gobierno español, con la capitanía de su Ministro de Cultura, pensaba que el galeón encontrado pertenecía a su flota y se plantea reclamar su propiedad sobre los tesoros.

La Guardia Civil
La Guardia Civil.

La importancia del caso radica en que era tremendamente riesgoso entrar en un litigio, ya que de perderse podía terminar fijando un antecedente negativo en la materia. Siendo España uno de los países con mayor cantidad de pecios en los mares y océanos del planeta, un error podía ser enormemente perjudicial para casos futuros, siempre que en materia internacional los antecedentes jurisprudenciales son la fuente principal de derecho junto a las costumbres. Por otra parte también corresponde destacar la diferencia entre hacerse de tesoros con fines económicos (como pretenden las empresas que se dedican a la exploración) y la preservación del patrimonio cultural de un Estado. Este es el nudo del caso, lo que convierte en una cuestión de interés público.

El trabajo del asesor
El trabajo del asesor

La posición española era el respeto del acervo cultural, como puede ser en cualquier yacimiento arqueológico, e incluso en esa teoría es que terminaron litigando el caso en lugar de poder llegar a un acuerdo, porque cualquier transacción implicaba la comercialización de esos objetos de valor histórico. "El Tesoro del Cisne Negro" cambia el punto de vista: en lugar de romantizar al cazador de tesoros, lo convierte en el villano, y los héroes son trabajadores de la Administración Pública. El guionista Guillermo Corral, habiendo vivido todo desde adentro, puede relatar perfectamente ese punto de vista.

La narrativa de lo cotidiano

A priori, podría parecer un cómic poco interesante para algunos. Un caso legal sobre patrimonio cultural histórico nada apasionante. Pero el arte no se puede juzgar por bueno o por malo, sino por su capacidad para conmover al espectador. En el caso de "El Tesoro del Cisne Negro" me encontré con el cómic con el que más identificado me sentí. Soy un abogado que además de trabajar en forma independiente he pasado por trabajos en el ámbito legislativo como un asesor raso. El control de la mochila, los auriculares, la satisfacción de estar haciendo un trabajo con cierto impacto en la sociedad, las relaciones con las distintas oficinas y los recelos entre compañeros, la figura del Ministro... Son todos detalles cotidianos que los autores supieron traducir en viñetas, al punto de hacerme sentir increíblemente identificado con el protagonista y emocionarme no solamente con el caso, sino con su crecimiento profesional.

Los auriculares y los controles de seguridad
Los auriculares y los controles de seguridad.

Sin dudas es la experiencia del guionista la que logra esto, pero también la impresionante capacidad de Paco Roca de conmover con lo cotidiano. Es un autor que con su narrativa sabe meterse en la intimidad del lector, como si lo conociera. El cómic permite contar de una forma fácil, sencilla y dinámica, y Roca lo maneja a la perfección dibujando secuencias que parecerían pequeñas, regulares, pero en las que uno puede verse reflejado. Eso consigue conmover. Objetivo cumplido, otra vez.

La sentencia

"El Tesoro del Cisne Negro" nos cuenta una aventura marítima por afuera de los barcos, descansando por momentos en una subtrama romántica y por otros en una camino de realización personal. Se logra un equilibrio, logrando recordarle todo el tiempo al lector que se trata de una aventura de galeones y tesoros de la que una persona corriente de la actualidad, como el propio lector, puede ser protagonista. Es convertirse, por un ratito, en Tintín.
 

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