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El Universo Marvel de Jonathan Hickman, parte 11: Secret Warriors vol. 5

Les llegó la noche a los guerreros secretos

Por: Diego Labra - 25 Feb 2021 Se lee en: 5 mins
El Universo Marvel de Jonathan Hickman, parte 11: Secret Warriors vol. 5

Secret Warriors v05 – Night

(números 20 a 23, con fecha de tapa entre noviembre de 2010 y febrero de 2011)

Secret Warriors v05 – Night
Secret Warriors v05 – Night.

Tras un largo período de abstinencia, tenemos dos meses seguidos de Secret Warriors, en lo que ya es la recta final de la etapa de Hickman a cargo del título. Tras el largo interludio del volumen anterior, que recordemos contenía un tie-in del evento Siege y un mini arco bajo el banner Heroic Age que funcionaba como correlato al regreso del Capi entre los vivos, por fin vemos las consecuencias del choque al final del libro 3, que leímos hace más de medio año.

En el equipo creativo, encontramos el debut de los lápices de Mirko Colak, un artista serbio con proclividad a dibujar tipos musculosos de pera cuadrada, que viene a romper la racha italiana que había caracterizado al título hasta ahora y realiza uno fill-in para el seguro retrasado Alessandro Vitti. Este último, recordemos uno de los dos artistas fijos de la serie, y quien venía de ilustrar por completo el libro anterior, regresa a mitad del #21 para cerrar el arco y luego se despacha con el #23, titulado spoileramente “Rebirth”. Aportando un elemento común que le de unidad la libro tenemos los colores de Imaginary Friends Studio y el letrado de Dave Lanphear.

En aquel lejano tercer volumen, la revelación de la existencia de un tercer jugador, Leviathan (esos he-mans stalinistas con ganas de conquistar el mundo), y su posterior choque con Hydra, había dejado un saldo complejo para los buenos, incluyendo el develamiento de que J.T. y Valentina Allegra de Fontaine, intereses románticos de Daisy y Nick Fury respectivamente, eran agentes dobles.

BANG! BANG! BANG!
BANG! BANG! BANG!

Aquí la acción comienza seis meses después, y estas no fueron semanas livianas. La escalada en la guerra tripartita dejó decenas de bases estrategias destruidas, así como un tendal de civiles muertos en Paris, Londres, Seattle, etc. Madagan, una de las tres cabezas de Leviathan fue asesinado por Hydra. Pero Fury, como no puede ser de otra manera, tiene un plan, el cual pondrá en marcha ahora que los gobiernos del mundo volviendo con la cola entre las patas a pedir su ayuda.

Se planea un asalto ultrasecreto a la base principal de los otrora nazis, Gehena, pero como ya sabíamos, el informante JT le pasa el dato al Barón Strucker. Por esa razón a la llegada de los buenos no los espera solo una multitud de soldados anónimos, sino también los pesos pesados: Gorgon, Madam Hydra y el Barón. También es herido Eden con precisión quirúrgica, cerrando de este modo la principal vía de escape de los guerreros secretos.

Claro que Fury siempre tiene un as bajo la manga, detonando la “bomba en dos tiempos” que había instalado y utilizando el desconcierto para encarar la huida. Sin embargo, es necesario que alguien se quede a hacer tiempo para sus compañeros y el voluntario es Alex, quien junto con Gorgon nos ofrecen la pièce de résistance de este libro: un duelo de espadas nivel dioses. El saldo lamentablemente es adverso, ya que en cumplimento del destino que intentó desafiar, Phobos cae bajo la katana del mutante.

Sigo sin creer que Hickman no este aprovechando a Gorgon en su run en X-Men
Sigo sin creer que Hickman no esté aprovechando a Gorgon en su run en X-Men

El último número del arco, que abre con un Alex atravesado bajo la amenazante sombra de Gorgon, confirma por qué este se llama “Noche”, actuando como una suerte de El Imperio Contrataca en el movimiento narrativo, hundiendo a los héroes lo más posible para, por contraste, hacer más brillante su posterior triunfo. Encontramos aquí finalmente el momento en que las acciones de JT tiene consecuencia, quedando su vida en manos de un Fury que lo deja caer al vacío. No se entiende si como pago por la traición, en venganza por la muerte del hijo de Ares, como acto de padre protector sobre su querida Daisy, o por todas las anteriores.

Si bien el momento es uno bien logrado, le resta impacto el hecho de que en ningún momento se logra que el lector (o, por lo menos, yo), sienta nada por JT, quien ya desde el primer panel cae mal con su acto de canchero bocón. Si quizás dice más de Fury, quien a la vez confirma ser un tipo que pone la misión por sobre encima de todo, pero también se muestra humano en las motivaciones personales que corren debajo de la decisión de dejar al guerrero secreto caer.

En ese sentido, si hay un arco satisfactorio en todo eso es el de Phobos (aunque también da un poco de placer verlo al Barón comerse un esquiafo del Kraken como pago por sus repetidos errores estratégicos). Quizás por preferencia personal por el diseño, pero ciertamente porque la relación con su padre está muy bien retratada a lo largo de la serie, el suyo es el desarrollo de personaje más logrados de la serie.

Finalmente, el último número incluido en el libro funciona a la vez como unitario y como frutilla de la torta, recuperando la historia de lo que le pasó a Druid desde que Fury lo hecho del equipo y, en un ejercicio muy “hickmaniano”, atando varios cabos sueltos que habían quedado en el aire anteriormente. Descubrimos allí que el guerrero había estado siendo ejercitado por John Garret con el fin de refinar sus habilidades y cuerpo (se puede escuchar en la cabeza “Eye of the Tiger” mientras se lee el montaje de entrenamiento), y que varios hechos que habíamos leído desde otro ángulo (como la muerte de Magadan o el rescate milagroso de Quake y compañía en el número anterior), eran obra del renovado y todopoderoso nuevo Druid. Lamentablemente, él es el único que está en su mejor momento de cara al último libro, con una Quake devastada por la traición y muerte de JT, un Eden en coma farmacológico y Alex en las praderas doradas del Olimpo con su también difunto padre.

Hola, soy el Dr.Jorge Hané y vengo a presentarle el Reduce Fat Fast
Hola, soy el Dr.Jorge Hané y vengo a presentarle el Reduce Fat Fast.

¿Qué tal la labor de Colak en el arte? La verdad que dispareja. Tiene algunos paneles muy lindos, sobre todo estáticos como la secuencia de la bala o alguna fondo elaborado, pero estilo quizás sea el apropiado para Punisher o Conan, títulos en los que ha colaborado, pues lo encuentro muy tosco. Tanto es asi que uno no puede sino alegrarse cuando a mitad del número 21, mágicamente las páginas están dibujadas por Vitti, aunque el choque de estilos genera que la lectura se rompa un poco, y me recuerda por qué me costó entrar al comic norteamericano desde el manga.

Que Vitti retome los lápices en ese momento de la historia no es casualidad, ya que lo hace justo a tiempo para retratar la pelea entre Gorgon y Phobos, que en un cruce anterior a manos de Colak se había visto duro y poco inspirado. De todos modos, al italiano se le escapa un error de continuidad: aunque vemos que tanto la espada Grasscutter como Godkiller se rompen en el calor de la batalla, la primera aparece intacta luego cuando Gorgon la clama como propia.

Así quedamos en puertas del desenlace de esta historia con un equipo desarticulado, roto, que deberá unirse de alguna manera para hacer frente al conflicto final contra el Kraken y los restos de Leviathan. Pero antes de ello, le haremos una pequeña visita a los Cuatro Fantásticos, quienes veremos tienen tragedias propias que sufrir. Nos leemos entonces.

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