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El Universo Marvel de Jonathan Hickman, parte 15: FF vol. 1

La vida continúa y la familia crece

El Universo Marvel de Jonathan Hickman, parte 15: FF vol. 1

FF de Jonathan Hickman vol. 1

(números #1 a #5, con fecha de tapa entre mayo y agosto de 2011)

FF by Jonathan Hickman v01
FF by Jonathan Hickman vol. 1

Después de unas cuantas entregas repasando otros rincones del Hickmanverso marveliano, en las cuales comentamos el final de dos series del autor, volvemos a meternos de lleno con la Primera Familia. Pero ahora el título ya no es más Fantastic Four. Promediando la etapa, y para dar más peso todavía a las demoledoras consecuencias de los acontecimientos de “Three”, la revista fue relanzada como FF. Esta "nueva serie regular", que abarcó poco menos de dos años enteros de serialización, quedó compilada en cuatro TPBs que repasaremos, en parte (primer tomo) ahora mismo y, en parte (segundo tomo), la próxima entrega. Los 2 faltantes... ya van a ver.

Además de Juanito, el equipo creativo detrás de este volumen cuenta con lápices de Steve Epting, quien se consolida como dibujante principal en reemplazo de Dale Eaglesham, y Barry Kitson. Kitson se entinta solo en sus dos números, y Epting lo hace en el primero, reclutando luego la ayuda de Rick Magyar y Butch Guice en los subsiguientes. Como siempre, aguantan los trapos Paul Mounts en colores y Clayton Cowles en letreado.

Como recordaran, la última vez que visitamos a los Richards el equipo había sido tironeado en múltiples direcciones por las mil líneas argumentales que les tiró encima Hickman. Reed se fue al espacio para lidiar con Galactus y Nu-World, y Susan hizo de embajadora de paz con la esperanza de bajar las tensiones entre Namor y recientemente aparecidos los viejos atlanteanos. Ese estado de cosas dejó a Ben y Johnny a cargo de los chicos en el Edificio Baxter justo cuando una invasión de las hordas de Annihilus quisieron usarlo como punto de entrada a la Zona Negativa. Ante la escalada de la situación, y con la vida de Valeria y Franklin en riesgo, la Antorcha Humana se sacrifica quedándose detrás para cerrar el portal y salvar a si a sus sobrinos y a su mejor amigo.

Graphic desing is my passion!
Graphic desing is my passion!

Luego del duelo, hermosamente dibujado por Nick Dragotta en el volumen pasado, viene la reconstrucción, el seguir adelante. “La Antorcha Humana murió. Los 4 Fantásticos no existen más. Bienvenidos al mañana. Bienvenidos a la Future Foundation”. Nadie puede negar que Hickman sabe cómo abrir una historia. Y estos números explotan con desarrollo, mientras los dominós que el guionista fue poniendo en su lugar durante año y medio empiezan a caerse uno atrás de otro.

Para marcar visualmente la ruptura, el equipo abandona los clásicos trajes azules con el 4 en el pecho, y los reemplaza por un diseño de alto contraste, alternativamente blanco y negro, con tres hexágonos tipo colmena en el pecho. Casi un luto, y el enésimo argumento para respaldar que Hickman piensa y escribe como diseñador gráfico.

Es que ya no son los 4 Fantásticos, sino la Future Foundation, dedicada según Sue le cuenta a Spider-Man a “cambiar al mundo para siempre”. Una frase que vuelve a recoger el guante de ese “Solve Everything (Solucionar todo)” con el que abre la serie, y a través del cual Juanito juega con esa pregunta inevitable en los comics de superhéroes después de Alan Moore de porque semidioses se conforman con frustrar entraderas en lugar de transformarlo todo para mejor.

Como quienes vengan siguiendo esta columna estarán cansados de leerme escribir, los 4 Fantásticos de Hickman funcionan tan bien porque la locura multidimensional y cósmica se monta sobre el entendimiento cabal que esta es una familia, y esa es la dinámica que aporta el ancla emocional a la ambición sci-fi. Eso lo vemos patente acá en la escena de la cena que aparece más bien al principio del volumen. El rezo a mil deidades que ofrece Franklin para incluir a todos, la silla vacía de Johnny, el intercambio entre Reed y su padre, las sonrisas cómplices. Todo está entendido ahí, gracias a la expresividad de los dibujos de Epting.

Todos juntos por ravioles del domingo al mediodía
Todos juntos por ravioles del domingo al mediodía

Y la dinámica familiar a cambiado ciertamente. En reemplazo de la Antorcha Humana, y pedido póstumo de Johnny, Spider-Man se incorpora al equipo en rol superheroico, pero también como una voz científica más en la fundación. Hickman le escribe algunos buenos chistes también. El abuelo Nathaniel se suma en la otra cabecera de la mesa, ofreciendo por primera vez un contrapunto a las propuestas de papá Reed.

Y si bien no parió la abuela, la nota disonante la aporta “el tio” Doom, con quien vimos Valeria hizo un trato: a cambio de restaurar su intelecto y poder perdido por una lesión cerebral, él ayudará a los héroes a derrotar a Reed. Pero no al nuestro, sino a los de las otras dimensiones, que están sueltos en la Tierra tras su encuentro con la niña Richards.

Vale remarcar que Doom como una parte más de la familia, como la contracara total pero necesaria de Mr. Fantastic es una de las tesis principales detrás de todo la serie de Hickman. Una que paga dividendos hasta el final mismo de todo el laburo del autor en Marvel, en ese bardo hermoso que es Secret Wars, al cual les prometo llegaremos a discutir aquí algún día.

¿Qué me trajiste de souvenir de Latveria, tio?
¿Qué me trajiste de souvenir de Latveria, tio?

Con los renegados del Consejo de los Reeds como villanos de este largo arco de FF, ciertamente se siente que el círculo comienza a cerrarse en los 4 Fantásticos de Hickman, quedando la preparación contenida en este TPB, y la promesa del choque para el próximo. El plan de Valeria y Nathaniel es reclutar a las mentes más brillantes entre las némesis de la Primera Familia, con Doom a la cabeza, con el fin de concebir un plan lo suficientemente efectivo para derrotar a los Reeds díscolos.

Por su parte, vemos que los intrusos multidimensionales se encuentran ocupados tratando de construir la obra de megaingeniería Sol’s Anvil, o Yunque del Sol, un elemento clave en la versión hickmaniana del Universo Marvel. Para ello, los Reeds se encargan de desarmar y traer caos a cada rincón de las Ciudades en las cuales los 4 Fantásticos habían cultivado una tenue paz. Con el careo en la Antártida entre Sue y uno de los Reeds, el enfrentamiento pasa de una guerra fría a una abierta, pero eso quedará para el próximo volumen.

A la hora de evaluar el arte, y como ya adelante líneas antes, nuevamente Epting la rompe de nuevo. No solo me gusta su entintado espeso y caras expresivas, sino también su gusto por los recursos formales como la repetición de paneles o las páginas silenciosas sin globos. 

Yes, I'm back in black!
Yes, I'm back in black!

Que Epting deja la faz gráfica tan arriba es una de las razones por las cuales lo de Kitson me decepciona en contraste. El arte no es malo, pero choca bastante con lo que podemos encontrar en las primeras 60 páginas y pico del libro. Sobre todo, criticaría la inconsistencia en los personajes, más que nada las caras. No solo con lo de Epting (su Sue parece una adolescente de Cris Morena y no la líder pragmática y madre de dos que vemos en el run), sino incluso de panel a panel en sus propios números.

No ayuda tampoco que, a pesar de estar todo coloreado por Mount, las páginas de Kitson tienen ese color más brilloso que tan poco me gusta. Quizás la decisión nació de respetar el estilo usual del dibujante, pero es una pena porque laburos como el de Dave Stewart en el Mignolaverso prueban, el colorista puede ser una fuerza unificadora cuando hay mucha rotación en los lápices.

En el global, sin embargo, el resultado no deja de ser muy bueno. Si nos encanta la manera intrincada y puntillosa en que Hickman va armando sus historias es justamente por el momento en que las fichas empiezan a caer y nos obnubilan con los patrones que forman. Su run de los 4 Fantásticos está entrando en ese momento de aceleración, con el posicionamiento como antagonistas del Consejo de los Reeds, esa idea genial con la que lo abrió, como una clara señal de ello. Para lamentar solo está el tema del cambio de artistas, pero no es algo a lo que quienes lean comics de superhéroes no estén acostumbrados, ya que nunca un solo artista logra mantener el ritmo de publicación mensual sin una mano extra.

El mes que viene volvemos con el segundo volumen de FF, y la explosión de las tensiones que se sembraron en esta centena de páginas. Nos leemos entonces.

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Escrito por:
Diego Labra

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