Comics

El Universo Marvel de Jonathan Hickman, parte 23: Avengers by Jonathan Hickman vol. 4

Los Illuminati cruzan el Rubicón

Marvel de Jonathan Hickman, parte 23

Avengers by Jonathan Hickman – The Complete Collection vol. 4

(incluye Avengers [vol. 5] #24 a #34 y New Avengers [vol. 3] #13 a #23, con fecha de tapa entre febrero y octubre de 2014)

Avengers by Jonathan Hickman – The Complete Collection vol. 4
Avengers by Jonathan Hickman – The Complete Collection vol. 4

Seguimos avanzando con el épico run de Hickman a cargo de los Avengers. Este cuarto ómnibus se mete ya en el segundo año del escritor a cargo de los títulos gemelos, ambos lanzados en comiquearías norteamericanas en diciembre de 2012. Con esta veintena de issues quedamos, además, a la puerta de su desenlace: “Times Runs Out” (o “El tiempo se acaba”, como fue traducido en la edición local), como fue subtitulado el tercero y último año del run.

Hablando de la edición argentina, recordemos que estas historietas fueron publicadas en su momento por Ovni Press, y si bien están discontinuadas en el catálogo de la editorial, pueden encontrarse con un poco de trabajo en mesas de saldo. Los números reseñados en esta entrega fueron publicados como Avengers #8 a #13.

En cuanto a los créditos, como es de rigor en una colección con material aparecido originalmente como dos decenas de números, las manos que hicieron el arte son muchas. En Avengers firman Esad Ribic, Salvador Larroca, Mike Deodato, Butch Guice y Leinil Francis Yu como dibujantes, Gerry Ananguilan como entintador de Yu, y Dean White, Paul Mounts, Andres Mossa Frank y Laura Martin, como coloristas. En New Avengers encontramos a Simone Bianchi, Rags Martin, Valerio Schiti y Kev Walker en lápices, Riccargo Pieruccini como entintador de Bianchi,  Adriano Dall’Alpi como su colorista y Frank Martin (con una mano de Paul Mounts) como el encargado de pintar todo lo demás. Como siempre, el letrado corre a cargo de VC, especialmente Cory Petit y Joe Caramagna.

Bianchi aporta algo de "sabor europeo" con sus números de New Avengers
Bianchi aporta algo de "sabor europeo" con sus números de New Avengers

Si la lista de artistas en Avengers parece larga es porque buena parte de ellos contribuyeron al especial #24. NOW, una suerte de “relanzamiento suave” de la serie tras los eventos de Infinity. Adornada la portada con un confuso #1, esta revista es parte de la la iniciativa editorial conocida como All-New Marvel Now!, una de las tantas renovaciones periódicas que atravesaba la línea en tiempos de Alex Alonso. En este caso, dentro de la cual se lanzaron algunos títulos recordados hasta hoy como Ms. Marvel de G. Willow Wilson, el Silver Surfer de Slott y los Allred o el Moon Knight de Ellis. (También un favorito personal, She-Hulk de Charles Soule y Javier Pulido).

Dibujado a ocho manos por Ribic, Larroca, Deodato y Guice, la historia titulada “Rogue Planet” nos plantea un nuevo conflicto (un planeta entero en rumbo de colisión con la Tierra) y a primeras parece encarar un nuevo rumbo narrativo, quizá obligado por la necesidad de ofrecer a los lectores nóveles un “empalme” sobre el cual "subirse" a la serie. Nada más lejano de la verdad. Si algo hacen las 500 páginas que siguen es invitarnos a meternos cada vez más adentro en el agujero del conejo del Hickmanverso marvelita.

Desde un comienzo, Avengers y New Avengers funcionaron como líneas paralelas, con un punto de origen común, pero narrando conflictos diferentes. Solo Tony Stark era un vector común, el único que participaba en los dos frentes. Pero a medida que avanzó la historia en Avengers, los puntos de contacto fueron revelándose: el despertar de Ex Nihilo, la nueva encarnación de Starbrand, e incluso el conflicto cósmico que retrata Infinity, todos eran síntomas del problema más profundo de las Incursiones y el cataclismo multiversal que se desarrolla en New Avengers.

Ahora, concluido el conflicto con Thanos y su Cull Obsidian, es hora de ir anudando ambas series de cara al desenlace. Esto Hickman lo hará elegantemente estableciendo un nuevo rumbo de colisión entre los dos grupos superhéoricos al centro del relato: entre los Avengers globales y expandidos y los Illuminati. Más específicamente, entre el Capi y Iron Man. Por lo menos Juanito tuvo la decencia de no ponerle Civil War II (eso lo haría Bendis un par de años después).

"I can do this all day"
"I can do this all day"

El resto de los números incluidos de Avengers se separan en dos grandes arcos. El primero abarca cuatro números (#25, #26, #27 y #28) y relata un enfrentamiento a tres frentes entre los Avengers, otros Avengers malvados de una tierra paralela destruida por una Incursion y un A.I.M. divertido por el simple hecho de ver a los superhéroes dándose trompadas con sus iguales (y dibujados por Larroca). Esta es quizás la parte del libro que se siente más superflua. No lo es, sin embargo, por dos desarrollos presentados como epílogos a la historia. Primero, Bruce Banner confronta a Stark con sospechas de que le estaba ocultando algo, ingresando así a los Illuminati. Segundo, descubrimos que el origen de los Mapmakers / Hacedores de mapas, creadores a su vez de los robots Alephs, actores centrales en el drama de las Incursiones, son una evolución de los Adaptoides creados por A.I.M. en base a la sangre robada a los Avengers varios números atrás.

Entonces empieza lo bueno. Los siguientes seis números de Avengers (del #29 al #34) relatan el viaje del Capi y el resto del equipo hacia un futuro cada vez más lejano, haciendo escala 50, 500, 5.000 y 50.000 años más adelante, por culpa de la reaparecida Gema del Tiempo. Hay ciencia ficción desquiciada, conexiones con el run de Hickman en Fantastic Four en la forma de Franklin Richards, están los alucinantes diseños mecánicos y urbanísticos de Leinil Yu (a veces un poco Gundam, a veces poco Blame!), y hasta aparece el siempre delicioso Kang, que a falta de una.

A falta de uno, Kang se introduce al conflicto en tres encarnaciones a la vez: Immortus, Kang y Iron Lad. Este último, una versión adolescente traída al presente por sí mismo y protegido por una armadura similar a la de Iron Man, fue creado por Allan Heinberg y Jim Cheung para Young Avengers #1 en 2005, y no tenía la más pálida idea de que era otra versión más de Nathaniel Richards. (Ya había aparecido como Kid Immortus en FF). Kang me encanta, pero me hace doler la cabeza.

Gundam, ¿quién te conoce?
Gundam, ¿quién te conoce?

Pero quizás lo mejor de estos números sea la elegancia con la que, ante la imposición editorial de atar su historia a un evento ajeno (en este caso, Original Sin de Jason Aaron), Hickman incorpora elementos extraños a la historia de manera completamente natural y para nada forzados. En aquella mini escrita por Aaron, la muerte del Uatu, el Vigilante desencadena un efecto que hace a los superhéroes de Marvel descubrir secretos hasta ahora ocultos. Lo que pudo ser, y en muchos casos fue, una fiesta de retcons (ese fue el caso de Hulk, Iron Man, Daredevil), aquí es más orgánico: ahora Steve Rogers recuerda que los Illuminati le borraron la memoria ante su negativa a destruir otros mundos, y ni siquiera un viaje hasta el final de los tiempos es capaz de disuadir su resolución para frenar como sea a sus antiguos compañeros.

Por el lado de los New Avengers, Hickman continua usando con gran efecto el recurso de la repetición, introduciendo a lo largo de estos diez números una y otra vez la misma secuencia de un líder dando un monólogo frente al apocalipsis y a sus compañeros como una manera de hacer tangible tanto la realidad del multiverso, como la futilidad de resistirse a las Incursiones.

Gracias información ofrecida por Black Swan / Cisne Negro, los Illuminati construyen un espejo (el puente multidimensional al origen de todos los problemas en el run de Fantastic Four de Hickman), lo que les permite aprender mucho más del cataclismo, y de sus rivales: los ya mencionados Mapmakers y los Black Priests / Monjes Negros. Doctor Strange, mientras tanto, continúa desesperado en busca de más poder con el cual enfrentar las Incursiones. Incluso, al costo de vender su alma.

Si bien anteceden a New Avengers #16.NOW, los primeros números de la serie incluidos en el tomo parecen estar diseñados para reintroducir al lector en todos los conflictos y problemas que habían quedado en segundo plano tras la invasión de Thanos. Además de sacarse de encima otro tie-in, esta vez del evento Inhumanity, que Hickman usa como excusa para introducir en el mazo al comodín Maximus Boltagon, hermano de Black Bolt.

Namor, destructor de mundos
Namor, destructor de mundos

Así como la relación del “pecado original” del run y el viaje temporal del Capi sirven para dirigir a los Avengers como una flecha contra Tony, Reed y el resto, estos números de New Avengers acercan finalmente a los Illuminatis a ese Rubicón en el horizonte desde el comienzo de la serie: destruir un mundo para salvar el propio. También los empuja definitivamente del otro lado.

Para agravar el conflicto moral y cargar de dramatismo la escena, el escritor les pone en frente a un grupo de héroes probos de otra Tierra, los Great Society. Un “homenaje” marvelita a los superhéroes de la Distinguida Competencia similares a los Squadron Supreme de los que formó parte Hyperion.

Finalmente, derrotados los defensores de la otra Tierra por un Strange sacado, ninguno de los Illuminati tiene el estómago para apretar el botón de la bomba que destruiría el planeta en colisión con el suyo. Ni siquiera T’Challa, quien toma el detonador apesumbrado por la responsabilidad de un rey, pero entre lágrimas reconoce que no es capaz, ganándose el desprecio de sus antepasados. Entonces, cuando la decisión parece decantar por preferir morir a matar, Namor hace estallar al otro mundo, terminando la Incursion.

Inmediatamente después, una segunda Incursión pone una nueva hora del fin: en menos de ocho horas la Tierra dejará de existir. Derrotados tanto a nivel técnico como moral, los miembros de los Illuminati se retiran a pasar sus últimas horas de manera melancólica. Casi todos con ellos mismos (Bestia de manera muy literal, ya que por entonces todavía estaba el Hank McCoy del pasado en el presente gracias a Bendis), lo que dice mucho del nivel de egocentrismo y soledad que maneja esta gente. Pero cuando el reloj llega a cero, nada desaparece, nada estalla.

¿Por qué? Por cortesía de Maximus, quien liberó no solo a Black Swan sino también a Thanos y lo que queda de su Cull Obsidian. Así, Namor reforma la Cabal que vimos existía al comienzo de estas notas, durante el evento Dark Reign, con el fin explicito de destruir mundos.

Suena "Bad to the Bone" de George Thorogood and The Destroyers
Suena "Bad to the Bone" de George Thorogood and The Destroyers

Quizás lo atrapante y dinámico de la historia, en la cual la resolución de los muchos frentes de conflictos abiertos durante el primer año de las series comienza a vislumbrarse, contribuya a paliar los grandes cambios que pueden apreciarse en el apartado gráfico. De seguro el lector encontrará algunos más de su agrado de otros, pero es innegable que hay estilos muy marcados acá: el más “europeo” de Bianchi, que oscila entre la ciencia ficción afrancesada y el expresionismo alemán, al sabor más “indie” de los números de dibujados por Rag Morales y Kev Walker (con más éxito el primero que el segundo, en mi opinión). Shiti, por su lado, esta bien, pero lejos de lo mejor que he leído de él, ni antes (Journey into Mistery de Gillen) ni después (Empyre, S.W.O.R.D. de Ewing).

Asi, las piezas más importantes han quedado puestas en el tablero: Avengers vs. Illuminati vs. The Cabal, todo mientras las Incursiones y los otros actores de peso siguen en juego. Pero antes de avanzar ya al desenlace del run, y por ende, casi el final de esta serie de notas, deberemos dar un paso atrás en el tiempo para buscar un par de alfiles y torres que no están faltando. Para encontrarlos, en la próxima entrega nos meteremos de lleno en el trabajo que hizo Juanito Hickman dentro del Universo Ultimate.

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Escrito por:
Diego Labra

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