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El Universo Marvel de Jonathan Hickman, parte 8: S.H.I.E.L.D. vol. 1

La cátedra de historia (secreta) del profe Hickman

Por: Diego Labra - 25 Nov 2020 Se lee en: 5 mins
El Universo Marvel de Jonathan Hickman, parte 8: S.H.I.E.L.D. vol. 1

S.H.I.E.L.D.: Architects of Forever

(números #1 a #6, con fecha de tapa entre junio de 2010 y abril de 2011)

S.H.I.E.L.D.: Architects of Forever
S.H.I.E.L.D.: Architects of Forever

Porque dos títulos regulares resultan un trabajo liviano para nuestro amo y señor Hickman, promediando el año de su comienzo como escritor estable en Marvel el escritor sumó un título más. De esta manera, a Secret Warriors y Fantastic Four se sumaba S.H.I.E.L.D. Estrictamente hablando, una serie compuesta por dos minis de 6 números, identificados correspondientemente como volumen 1 y 2 de la misma.

El "loco de las infografías" nunca se fue
El "loco de las infografías" nunca se fue.

El tiempo pasó, y la cosa se puso más rara. Según las malas (británicas) lenguas, para 2014, tres años luego de su salida programada, el final de S.H.I.E.L.D. habría estado escrito y dibujado… pero no había rastro alguno de esos dos números finales en las comiquerías ¿Qué pasó? Nadie dijo. La espera se estiraría hasta 2018, dos años luego del alejamiento de Hickman de Marvel, para que ambos números fuesen finalmente distribuidos. A modo de recordatorio, antes se publicó un one-shot casi TPB titulado S.H.I.E.L.D.: The Rebirth #1, el cual contenía a los cuatro números originales del volumen.

Más allá de esta novela, estamos tratando con uno de los trabajos más reverenciados de Hickman dentro del Universo Marvel. Y se entiende el porqué. La proclividad del escritor por sumergirse en historias secretas y alternativas, por tejer narraciones reveladoras combinando conspiraciones dignas de la cuenta de Twitter más rancia, con retcons de personajes establecidos, está presente aquí a la enésima potencia. Al quien le guste el Hickman esotérico y rompebochos, el arquitecto de realidades (es decir, a todo quien le guste Hickman), encontrará acá mucho de lo cual enamorarse.

Quien siga la carrera creator-owned de Juanito sabrá que los juegos historiográficos son uno de sus fetiches. La ucronía apócrifa de Pax Romana, el hard sci-fi de Manhattan Projects, la historia norteamericana alternativa de East of West, todos son ejemplos de ello.

Uno de los plus de estos ejercicios de imaginación es la ambiciosa escala en la que juegan. Una ciudad completa, Eterna, oculta bajo la ya milenaria Roma. Una historia que abarca 500 años (muchos más si tenemos en cuenta el prólogo egipcio y el viaje al futuro lejano de Nathaniel y Howard), y que intenta capturar todo el drama del desarrollo de la modernidad.

La desmesura de la escala del guión es complementada por el detalla del dibujo de Weaver
La desmesura de la escala del guion es complementada por el detalla del dibujo de Weaver.

En este caso, suma aún más que esta fantasía es puesta al servicio de enriquecer la historia del Universo-616. Celestiales visitando la China Imperial. Galileo Galilei repeliendo a un hambriento Galactus mucho antes que las naciones americanas se independizaran.

Especialmente, una resignificación radical de lo que entendíamos por S.H.I.E.L.D., yendo de la respuesta de la Cara de las Ideas a James Bond, de una ficción de espías propia de la Guerra Fría en que fue creada, a una suerte de Iluminatis/Masones/Rosacruces que han defendido y desarrollado a la humanidad desde que un héroe de la Segunda Dinastía, Imhotep, derrotó a una invasión Brood en más de dos mil años antes de Cristo.

Resulta interesante pensar este ensanchamiento de la historia marvelita en relación al trabajo que Hickman venía haciendo ya en la editorial. Por ejemplo, Nathaniel Richards, junto con Howard Stark, padre de Tony, juegan un rol secundario cuyas consecuencias habrá que esperar leer en el segundo volumen. Ambos son una suerte de “Hombres de Negro” (hasta tienen el auto que se transforma), que persiguen a Night Machine, y luego quedan varados en el futuro lejano.

Nathaniel es un personaje importante en la serie de los Cuatro Fantásticos, y será cosa de ver como sus desventuras se van enredado no solo con el devenir de Leonid y S.H.I.E.L.D., tino también con la familia Richards.

Galactus go home
Galactus go home.

Hablando de ellos, la presentación de tantos hombres visionarios de la historia y su rol en ella, hacen eco en la caracterización del líder de los 4 Fantásticos. Reed es un gran hombre, con grandes ideas, y ellas traen consigo tanto poder como responsabilidad y consecuencias. Este es un gran tema de la etapa de Hickman en la Primera Familia, y también de lo que hará luego, sobre todo en New Avengers. ¿Qué hacen los hombres (porque siempre son hombres) con el poder que tienen? ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar para moldear el mundo a la imagen de sus ideas?

Para el que no le quedó claro leyendo Cuatro Fantásticos y Secret Warriors, S.H.I.E.L.D. lo deja bien clarito: este es un cómic de grandes ideas y conceptos. Sin aspirar un análisis literario o mucho menos sociológico, el conflicto encarnado entre Leonardo y Newton en estas casi doscientas páginas es explícitamente descrito como la lucha entre dos maneras de pensar el mundo y su devenir ¿Creemos que el ser humano es lo que tiene que ser y aceptar entonces el destino? ¿O creemos que no hay techo a lo que este puede hacer, que no hay futuro que no pueda cambiar y moldear a su deseo?

Queda claro aquí lo bien que le calza este tipo de narrativas Hickman, quien elige con experticia a Newton como defensor de la primera postura, que suena cuasi religiosa, pero que puede entenderse como una conclusión última a las ideas condensadas en sus leyes de la física, que ponen el decurso de la materia y el tiempo por fuera del alcance humano. Por otro lado, Leonardo, ese personaje que personifica al Renacimiento, es el campeón de la segunda. Un humanista con todas las letras, que se enfrenta contra Dios y cualquier otra verdad revelada.

Pero, como suele criticársele, y es más cierto aquí que en otros títulos, las ideas pueden terminar por devorarse a los personajes. Leonid, el protagonista, es acá sólo un punto de vista, un no iniciado que sirve como vehículo para informar al lector de lo que pasa a lo largo de su proceso de iniciación. Poco sabemos de él más que tiene “estrellas bajo la piel”, y mucho menos sabemos cómo se siente. En ese sentido, quedan mucho más realizados y tridimensionales Leonardo, Newton o Tesla, a quienes podemos completar en los vacíos con lo que sabemos de los hombres históricos reales.

Weaver despliega gran maestría en el manejo de la viñeta
Weaver despliega gran maestría en el manejo de la viñeta.

Ese costado humano que en Cautro Fantásticos es suplido por personajes con décadas de historia, como Ben y su interior blandito, Sue que se carga al hombro la familia y el desgaste que esto significa, o el carisma de Valeria (yo corazón Valeria), acá brilla por su ausencia, tomando protagonismo definitivo las ideas y los conceptos.

Sin embargo, la lectura nunca se empantana ni aburre, primero, por la fineza con la que Hickman engrana la historia, haciendo correr en paralelo diferentes eventos, iniciando escenas en el primer número que serán resueltas varios números después, relatando eventos desde más de una perspectiva, y guardándose grandes revelaciones para cada última página.

Ayuda, y mucho, el dibujo de Weaver, quien diseña el layout de la página justamente como si fuesen engranajes. Nunca es aburrido mirar una página de S.H.I.E.L.D., que explota en viñetas concéntricas, o deslumbra con splash pages con mucha frecuencia. Dentro de los cuadritos encontramos diseños steampunk muy atractivos, además de un nivel alucinante de detalle, especialmente en la arquitectura de las ciudades reales e imaginarias.

No debe dejar de nombrarse el laburo de letrado de Todd Klein, quien tiene más premios Eisner y Harvey que Champions el Real Madrid. Más allá del ocasional globo de color, se luce en el letreado del dialogo de la Celestial, así como en el intercambio en jeroglíficos entre Newton y Leonardo.

"andata a lavar el ...." (traducido del fenicio antiguo)
"andata a lavar el..." (traducido del fenicio antiguo).

En su conjunto, debo concluir que si bien queda claro porque S.H.I.E.L.D. es un favorito de los fans hardcore de Juanito, personalmente siento mucho la ausencia de personajes más tridimensionales, como por ejemplo los Richards. Dicho esto, queda abierto el juicio hasta la lectura de la segunda mitad de esta “guerra de ideas”, que incluye esos números que tardaron 7 años en llegar al lector.

Pero para esto deberemos esperar bastante, ya que antes tenemos un par de volúmenes de 4 Fantásticos y Secret Warriors con los cuales ponernos al día, los cuales iremos leyendo de manera intercalada en los meses siguientes. Nos leemos entonces.

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