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"Esos días que desaparecen", de Timothé Le Boucher

Repasamos esta peculiar obra sobre la indentidad

Esos días que desaparecen

me contradigo. ¿Y qué? Yo soy inmenso y contengo multitudes. - Walt Whitman

Empezar a escribir sobre "Esos días que desaparecen" me resulta muy difícil. No sé por dónde empezar, y es porque no tiene un principio. O sí. El tomo tiene un principio, la página uno. Pero la historia es diferente, porque uno siente que es la historia de uno mismo. Y ahí me mareo para entender por dónde empezar. Así que vayamos al tomo, que es lo importante.

"Esos días que desaparecen" es un Bande Dessinée (BD) o historieta franco-belga. Su autor es el francés Timothé Le Boucher. Y como suele pasar en muchas BD, el autor es integral: guión, dibujo, color, etc. E increíblemente joven, mucho diría, para haber escrito algo con esta profundidad.

La historia comienza mostrándonos a un acróbata, Lubin, y como durante un acto de una función, se cae y se golpea la cabeza. El golpe no pasa a mayores, pero después empezamos a ver cómo, sin darse cuenta, empieza a perder días. Sí, los pierde. Como si se quedara dormido durante más de 30 horas. Se acuesta un domingo por la noche y se levanta un martes a la mañana. Lubin, el protagonista, es un personaje que no jode a nadie. Vive su vida en paz. Y de pronto empieza a ser jodido. Con el correr de las páginas, vamos entendiendo poco a poco que es lo que está pasando, aunque no lleguemos a entenderlo. Y mucho menos cómo se resolverá el dilema, si es que tiene resolución.

El dibujo es suficiente. Alcanza para acompañar la historia. No se destaca, al contrario, pasa desapercibido dejándonos sólo con el guión. Funciona sólo como soporte. Y está muy bien que así sea. El guión es rápido, cómodo de leer, usando un lenguaje sencillo. De personas jóvenes, como son los protagonistas, pero sin caer en el desperdicio de palabras, manteniendo la elegancia del castellano (mi profesora de francés lo leyó y me comentó que le pareció lo mismo al haberla leído en francés). La edición de Dibbuks es más que correcta. Una buena tapa dura, buen color, buena calidad de papel. En definitiva, una buena edición. La historia en sí, no es directa. No ofrece de forma literal ninguna pregunta. No mira al lector. Ni lo interpela ni juzga. De hecho, nunca vemos lo que pasa cuando Lubin no vive su vida. Sólo sabemos lo que pasa por indicios. Estamos siempre viendo el lado de Lubin, y es por eso que no hay preguntas. Somos testigos de como pasan las cosas.

SPOILERS

La historia toma velocidad pronto y nos enteramos que Lubin está perdiendo un día de vida cada dos. Algo sucede. Pronto nos enteramos que ese día que desaparece, alguien, otra personalidad, está usando su cuerpo. Un hermoso acierto del autor es que nuestro protagonista es Lubin, el que conocemos desde la primera página. ]Al otro, la otra personalidad, lo vemos en videos, mensajes, o a partir de lo que otras personas dicen de él. Nuestra empatía está conectada exclusivamente con nuestro Lubin. Con el correr de las páginas entendemos la razón de esta duplicidad. Y también empezamos a entender el destino inevitable de nuestro protagonista. Lentamente, el tiempo que vive cada uno deja de ser parejo, y Lubin disfruta de su vida cada vez menos días. Al principio era uno cada dos. Luego uno cada tres. uno cada cinco. Uno cada treinta. Un día cada tantos años. Lo que al principio parece una usurpación se termina revelando como una recuperación. Nuestro protagonista es una personalidad originada por un trauma de la infancia del otro Lubin. Nuestro protagonista es una proyección, una construcción mental a modo de defensa ante un trauma. Y está condenado a desaparecer en la medida que el otro Lubin sane su dolor.

El final deja muchas preguntas:

  • ¿Cuánto tiempo dura la simulación?
  • ¿Hasta dónde nuestro Lubin vivirá esa fantasía?
  • ¿Cuánto de esa fantasía es irreal?
  • ¿Cómo se construyó esa fantasía para tener lo que Lubin precisaba?

Todo indica que el otro Lubin quiso terminar en paz con esa personalidad, que originalmente lo ayudó a sobrevivir al trauma. Como si hubiera querido que de alguna forma quedaran en buenos términos.

FIN DE SPOILERS

Es imposible terminar la historia sin sentirse lleno de preguntas. Como quien descubre un cuadro tapado y se encuentra con una escena llena de detalles para mirar. La historia funciona distrayendo, como si fuera un mago. Te atrapa con un juego sencillo, te distrae, y de golpe: Zas!, el mago realiza su truco. Y sin entender cómo tener para mirar un montón de cosas que estaban ahí, delante tuyo y no habías visto. Terminar el libro y sentir que es cuando tienes que ponerte a entender. Racionalmente, porque ya comprendiste. La gran distracción de "Esos días que desaparecen" es la empatía. "Esos días que desaparecen" trata sobre la amistad, la identidad, los caminos que no elegimos y los que sí. Trata de las multitudes que llevamos adentro y como a veces éstas se niegan a estar en paz entre sí.

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Escrito por:
Pablo Hiyano
Con un gran poder vienen grandes impuestos.

Pablo Hiyano
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