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Flash Forward #1

Wally West vuelve a protagonizar una serie

Por: Mariano Cholakian - 19 Sep 2019 Se lee en: 4 mins

Lecturas Previas: Las desgracias de nuestro héroe

El fandom lector comiquero argentino, tiene una tendencia a ser hincha de Wally West. Sobre todo aquellos que pertenecemos a la llamada Generación Perfil, que creció con Flush Man, esa polémica traducción del título que post-Crisis comienza a escribir Mike Baron en Junio de 1987.

Después de su sacrificio en la Crisis en Tierras Infinitas, Barry Allen estuvo fuera de circulación hasta que Grant Morrison lo regresa a la vida en Final Crisis # 2 (2008). Desde aquel momento el colorado Wally queda desplazado de todo, llegando a ser borrado de toda existencia con el Flashpoint (2011).

Pasaron cuatro años de exilio durante el New 52, corriendo por los corazones y la memoria de los fans para que Wally West regresara en el one-shot Rebirth (2016), que recomiendo para la lectura del comic que aquí se reseña. En ese especial de relanzamiento editorial, tiene lugar una escena maravillosa y entrañable para cualquier fan de Flash, y no digo más porque spoilers. También es una lectura interesante de cara a esta línea argumental, el crossover The Button (2017) entre las regulares de Flash (#21-22) y Batman (#21-22). El resumen es aburrido, pero necesario y contextualiza. Durante todo este tiempo, Wally apareció poco y nada. Solamente tuvo lugar en una regular: Titans (2016) del guionista Dan Abnett. En esta serie y en la quincenal de Flash (2016) con Barry Allen de protagonista, la situación del colorado en el Multiverso fue poco y mal abordada. Hasta ninguneado nuevamente, por la aparición de otro Wallace West -más joven y afroamericano- sobre la que prefiero no ampliar.

La gota que rebalsa el vaso de las desgracias de nuestro protagonista es la recientemente finalizada Heroes in Crisis. En la que hasta lo corren del lugar de héroe, porque el escritor Tom King decide que el estrés postraumático de andar maratoneando por el timestream pudo convertirlo en un peligro para los demás. Con esa "hermosa enseñanza", seguimos con las desventuras de Wally West en esta nueva mini-serie que tendrá seis números.

Nueve paneles con Linda Park
Una página con diálogos en nueve paneles en el que hasta Scott Lobdell parece ser mejor que Tom King, al menos escribiendo a Wally West.

Los 90s son la nueva nostalgia. Un comic vintage: de riñonera y tela de avión

Muchos consideramos glorioso el Flash de Mark Waid, tal vez uno de los mejores. Pero teniendo en cuenta que atravesó prácticamente toda la década de 1990, también tenemos que reconocer que tiene muchos elementos de la época. Estéticamente Linda Park es una chica Jim Lee, por ejemplo. Diseños como el Future Flash John Fox o el del villano Savitar no se escapan de los tiempos que corrían.

En alguna charla el Profesor Andrés Accorsi me dijo que los comics de superhéroes siempre van a tener una marca de la coyuntura; y si bien Mark Waid estaba en contra de la cosa edgy, algunas escenas de acción y el apartado visual transpiraban noventas.

La dupla creativa del flamante Flash Forward se referencia directamente en esa época. El dibujante Breth Booth, amigo y clon fallido de Jim Lee -con quien crearon a Backlash para Wildstorm-, es un exponente de lo más grotesco de aquella década de hipertrofia disfuncional. Por su parte, el guionista Scott Lobdell es un exponente de la infamia en que cayeron los X-Men en la etapa posterior a la salida de Chris Claremont. Ambos autores distan de ser los favoritos del público.

Sin embargo, así como en su momento rescatamos a partir de Stranger Things un montón de elementos de la cultura pop de los 80s, ahora parece ser el turno de los 90s.

Y así como volvieron las riñoneras y las camperas de tela de avión, parece que Wally West regresa a protagonizar una serie subido a esa tendencia.

Tempus Fuginaut
Tempus Fuginaut convoca a Wally West a salvar el Multiverso de las fisuras que lo ponen en peligro

La historia. Ahora sí: la reseña

Si llega, querido lector, a leer este apartado no he logrado mi cometido de llenarlo de otras cosas que no sean el comic que mis editores me han encomendado reseñar. Como podrá haberse dado cuenta, llegó a la lectura con una parva de prejuicios y unas expectativas realmente nulas.

Sin embargo, me he sorprendido y la lectura, además de hacerme pasar un grato momento me invita a una nostalgia de infancia comiquera.

El comic comienza con la aparición de una entidad con aspecto de Living Tribunal de Marvel Comics (pero con conos en lugar de caras en los parietales) que se presenta como Tempus Fuginaut, que tiene junto a sus pares la misión mantener la integridad de los espacios entre los distintos mundos del Multiverso. Nos cuenta que hasta ahora con los otros Fuginauts pudieron resolver todo con algunas puntadas, pero que estamos ante un quilombo sin precedentes. El Multiverso Oscuro está manchando todo. Yo creo que los editores de DC también, si me pongo meta.

Mientras tanto Wally West está preso en el penal de BlackGate. Se encuentra desolado y además tiene que enfrentar todo lo que supone ser (o haber sido) Flash en un pabellón de criminales tremendamente peligrosos.

En un interludio, que debería entusiasmar a los fans de DC y a quienes vengan siguiendo la línea de lecturas que recomendé en el primer apartado, aparece la Mobius Chair con resultados que abren muchas incógnitas.

El primer número, que prepara las líneas de argumento de la mini-serie, termina con Tempus Fuginaut encontrando en Wally West a su instrumento para resolver las fisuras que ponen al Multiverso en peligro. Lo empodera y lanza a solucionar todos los entuertos.

La Mobius Chair también vuelve a aparecer
¿Se acuerdan quién se había sentado en la Mobius Chair en el one-shot Rebirth (2016)?

El veredicto: contra todo prejuicio

El regreso de Wally West como protagonista, no generaba grandes expectativas. Era como el comienzo de campeonato para el hincha de aquel equipo que siempre decepciona. Los golpeados fans del personaje vienen resistiendo demasiado y encima te presentan un equipo creativo indeseable.

Sin embargo me terminé encontrando con un cómic entretenido y que hasta se da el lujo de coser algunos parches en los agujeros de la sábana de la continuidad de DC.

Es cierto que tiene demasiadas reminiscencias a la oscura década en que me formé como lector. Pero lo mismo hace el Venom de Donny Cates -y este escritor en general-, sin recibir más que elogios por parte de los lectores.

En ese sentido Lobdell y Booth en Flash, generan el mismo efecto que el tristemente fallecido Luke Perry en Riverdale.

Para consumir casi irónicamente, para recuperar definitivamente a Wally West, y hasta para explorar el Multiverso de forma más cohesiva e interesante que muchas de las series de la editorial, está más que bien.

Una grata sorpresa, que se hizo más agradable con la aparición en el final de uno de mis personajes favoritos pero de poquísimo, casi nulo, desarrollo.

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