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Flash Vol. 2 #105 (1995)

Reseñamos un back issue y después lo sorteamos

Por: Mariano Cholakian - 06 Nov 2019 Se lee en: 3 mins

Prejuzgando por la portada

Hoy día, cuando llevamos un cómic, tenemos un montón de información a nuestra disposición pero, tiempo atrás, la portada era lo que nos ayudaba a elegir una revista por sobre la otra. Entonces, como estamos en el Siglo XXI, vamos a contextualizar un poco el comic book elegido para el debut de esta sección.

La Silver Age de los cómics empieza en 1956 con el debut de Barry Allen como Flash en Showcase #4, un título vidriera. Tiempo después se vuelve a lanzar la serie regular de Flash en el #105, siguiendo con la numeración que había quedado suspendida entre Febrero de 1949 y Marzo de 1959. Una década y no rebootearon, siguieron como si nada.

Flash Volumen 1 #105
Barry Allen enfrentándose a múltiples Mirror Masters.

Cuando el segundo volumen de Flash llegó al hito del #105 en 1995, el guionista Mark Waid, conocido por su conocimiento enciclopédico de los superhéroes y por ser un nostálgico de épocas más luminosas, no dudó en homenajear aquella aventura y contar una historia con el Mirror Master como villano.

Para el apartado artístico fue convocado especialmente Ron Lim, un dibujante que muchos recordarán como el reemplazo de George Pérez en The Infinity Gauntlet (Marvel, 1991). Algunos lo hacen con poco aprecio, personalmente siempre disfruté sus cómics. Son esos dibujantes cumplidores que nunca me aburrieron, que sin darse lujos estéticos saben mantener una más que interesante narrativa.

El homenaje al #105 del Volumen 1 se completa con una portada heredera de aquella, sólo que en esta ocasión el Mirror Master es el traumado Evan McCulloch (creado por Grant Morrison y Charles Throug para Animal Man Vol. 1 #8) en lugar del convicto pre-Crisis Sam Scudder.

Flash perdido en el Mirror World
Wally West enfrentándose al nuevo Mirror Master.

Veintidós páginas y algunas de publicidad

Ese es, básicamente, el contenido de un issue. Veintidós páginas y algunas -a veces demasiadas- de publicidad. En ocasiones tenemos la suerte que sean veinticuatro, y hubo una época funesta de Marvel en las que eran solamente dieciocho, veinte si tenías suerte. Así todo el contenido era bastante más copioso que en la veloz actualidad.

Pasamos la portada, y su reverso anuncia el lanzamiento del disco These Days de Bon Jovi. El que tiene This Ain’t a Love Song, esa balada que se tradujo al castellano.

Y finalmente la primera página que nos muestra a Wally West. Es Flash... el hombre vivo más rápido. Está flotando en un limbo de espejos en el Mirror World, prácticamente el hogar del Mirror Master. Convencido de que es otra treta de su enemigo, Flash comienza a romper espejos y a buscar a McCulloch.

Mirror Master le pide ayuda a Flash
Parte del arte de Rom Lim para este número.

Sorpresivamente, cuando se encuentran, el villano termina pidiéndole ayuda a Flash. Le cuenta que recientemente perdió a su novia Emelia por una fatalidad, pero que después logró ver su reflejo un instante y no pudo volver a ubicarlo.

La velocidad de Flash y la pericia investigadora de Linda Park (la novia de Wally West, que siempre me recuerda por aspecto físico a Psylocke) saldrán a buscar a esa sosías de Emelia.

Mark Waid nos prepara un giro interesantísimo en la historia que no tiene desperdicio y no pienso destripar.

Los Jeans Levi's Temporada 1995
La publicidad a destacar sobre el resto de las que aparecen en la revista es la de Levi's, en la que podemos ver cuáles son los cortes de jean que estaban a la moda en 1995.

El cliffhanger

En las charlas que Mark Waid dio en la ACC de Diciembre de 2018, dijo que los cliffhangers de su etapa en Flash jamás tenían su resolución pensada al momento de estar planteados. Esta declaración deja dos cosas en claro. La primera, que este guionista fanático de Superman también considera el issue como una unidad en lugar de un pequeño episodio de una épica de más de sesenta números. En segundo lugar, que es el mejor epílogo posible para mantener al lector atento a la próxima entrega.

En este comic book tenemos una historia autoconclusiva que solamente autores tan románticos pueden regalarnos. El género de superhéroes en su mejor expresión, bajando línea moral, llevándonos a pensar una y otra vez la línea que divide el bien del mal.

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