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Ghost World: del comic al cine

La obra de Daniel Clowes en sus dos formatos

Ghost World

Un standupero rarísimo con un humor de autodesprecio (self-deprecating humor); una representación de un neonazi amigo de un cura, posiblemente excomulgado, pederasta; una pareja de pálidos que usan paraguas negros al salir al sol, a los cuales les llaman “satanistas”...

Así comienza esta historia de búsqueda de la esencia del ser de un par de adolescentes medio punk en este cómic de Daniel Clowes. Hoy les traigo: Ghost World (serializado originalmente en la revista Eightball entre el #11 y el #18 y luego compilado en un libro por Fantagraphics en 1997).

En esta nota, haré una reseña de la historieta y, posteriormente, una comparación con su adaptación cinematográfica. ¿Cuál es mejor? ¿Son similares, o cambia la historia? ¿Cuál recomiendo?

Acá te cuento.

Ghost World. El cómic.

Portada del cómic.
Portada del cómic.

Enid Coleslaw es una chica de dieciocho años muy interesante. Su humor es ácido y sarcástico continuamente. En sí, Clowes no busca hacer reír al lector con este recurso humorístico, sino más bien endulzar la personalidad de la protagonista, lo que le da una buena construcción como personaje.

Una chica llena de inseguridades y problemas de identidad. En la dicotomía entre ser lo suficientemente punk para odiar el sistema pero, al mismo tiempo, querer crecer y sentir que es necesario sumarse a él yendo de todas formas a la universidad.

En dos oportunidades llegamos a leer que se odia a sí misma y que, de hecho, quisiera cambiar y pasar a convertirse en alguien completamente diferente.

Es inestable emocionalmente, y siente mucho enojo hacia… básicamente todo. Es una incomprendida, así como el mundo es incomprensible para ella. Una extranjera de la existencia, como todo adolescente.

Rebecca Doppelmeyer (o Becky), por su parte, es un complemento muy atinado de su mejor amiga. El humor que maneja es muy similar al de Enid, pero las inseguridades no tanto. Si bien piensa de igual forma en el problema de estancarse, en realidad sus miedos tienen que ver con que las cosas dejen de ser como eran.

Rebecca expresando su deseo de que todo sea como antes.
Rebecca expresando su deseo de que todo sea como antes.

Su aspecto físico es bastante normativo y, de hecho, tiene una apertura sexual muy interesante que no se llega a explorar, pero que se deja ver lo suficiente (muy distinto al de Enid, que tiene un pensamiento mucho más inmaduro al respecto).

No tiene muy claro qué hacer con su vida, con su sexualidad y con su futuro. Su ideal es permanecer junto a Enid por siempre y no parece buscar verdadera independencia ni económica, ni académica, ni identitaria en general.

La trama que recorremos para conocer estas inseguridades es un slice of life sin más, como era de esperarse.

Enid se encuentra con personajes excéntricos, tanto, que nos olvidamos que es ella, posiblemente, la rara. Conocemos primeramente a un psicópata que se regodea de que tiene gustos inusuales y que rompe con la mentalidad de borrego del americano normal, cuando, y esta es una crítica muy interesante del autor dentro del propio cómic: es más de lo mismo. Amigo de un ex cura pederasta, al que salta a defender.

También conocemos a una ex compañera de secundaria de Enid y Rebecca: Melorra. Una cheta creída, que se la pasa hablando de ella misma y sonríe más de lo convencional, cual Barbie.

Después está Josh. Un amigo de las protagonistas, que pareciera que no maneja ni el mismo sentido del humor ni los mismos gustos, pero las banca a ellas y ellas a él, quizá porque no es falso. Lo molestan todo el tiempo y le piden favores continuamente. Como esa vez que le pidieron que las lleve en auto hasta el restaurante símil 50s a ver cómo caía en la broma un pobre señor que publicó un aviso en el diario diciendo que si aquella pelirroja que había cruzado una vez lo leía, que se contacte con él para verse otra vez (¿no les suena a tuit engañoso? “me crucé con vos, ibas vestida así y asá. RT y FAV para que le llegue y nos volvamos a ver”).
El resto de personajes no importan tanto, sin embargo hay uno, se trata de Bob Skeetes. Se lo cruza Enid en el bar de los 50s y tira un comentario acerca de “los satanistas” (como los llama ella), una pareja extraña que usa paraguas negros al salir de un recinto. Nos enteramos que este tipo conoce a Enid en una venta de garaje que ella arma, que es astrólogo y que ella insiste a lo largo de todo el cómic en llamarlo por teléfono y molestarlo, hasta que lo hace.

Otra aparición, que se repite en la película, es Norman, como lo llama Enid: un viejito que espera en la parada de un bondi descontinuado hace cinco años. Hasta que un día ellas lo dejan de ver, y el bondi pasa.

Norman ya no está en la parada.
Norman ya no está en la parada.

El final es bastante triste. No porque pase algo triste en particular, sino porque crecen. Uno al leer estos personajes quizá no tiene una idea formada de qué es lo que desea para ellas hacia el final. Pero igualmente el sabor que te deja lo escrito, es raro. Es raro crecer, y de eso va la historia. La vida sigue y es aplastante, y no se puede hacer nada contra eso. Cambiamos. O no. No podemos manejarlo. Y nuestra esencia, nuestra búsqueda del ser, ¿será que alguna vez tiene fin? ¿Tiene un fin porque encontramos quiénes queremos ser o porque nos resignamos a quienes somos?

Película y comparación

Enid con máscara de gatúbela.
Enid con máscara de gatúbela.

La película (2001, Terry Zwigoff) es, por mucho, muy distinta. Es un buen complemento, aunque no compartan los mismos elementos. De hecho, el propio Clowes guioniza la cinta (junto al director).

Comienza cuando Enid (Thora Birch) y Rebecca (Scarlett Johansson) encuentran un anuncio en el diario de un señor que se cruzó a una rubia y desea volver a verla, de darse el caso de que ella justo lo leyera. Entonces ellas dos lo llaman y arreglan una cita falsa para ir a verlo caer en la trampa y, naturalmente, burlarse. Lo siguen hasta su casa y, escenas más tarde, revisando su correo se enteran que organiza una venta de garaje y van, descaradamente, a verlo y comprarle un 78 rpm (una especie de vinilo, pero posterior, ponele).

Enid queda encantada con una de las canciones del disco y, por extensión, encantada con él: Seymour (Steve Buscemi), un coleccionista de vinilos que vive solo. Personaje que podemos encontrar parecido a Bob Skeetes, antes mencionado.

La trama de la cinta gira totalmente alrededor de Seymour y la relación que va a desarrollar con Enid. El cambio es bastante importante y, podríamos decir, arriesgado, pero muy bien narrado.

Enid (Thora Birch). Comparación Cómic-película.
Enid (Thora Birch). Comparación Cómic-película.

Las críticas del autor en la cinta son de otra índole. Una de ellas es respecto al arte y la música. También, la manera en que muestran las excentricidad de Enid, que es distinta, posiblemente porque el formato así lo permite. Y las relaciones interpersonales y las interacciones dentro de ellas son mucho más dinámicas, por el mismo motivo.

Otras críticas que se encuentran en la cinta, abordan temas como el racismo y el consumismo.

La personalidad de Enid aquí es muy similar al cómic: más allá del sentido del humor, es una persona que siente mucho enojo, desmotivación y que no se adapta a ninguna situación social porque no la comprende y no le parece que tenga mucho sentido.

La propia película hace hincapié en el hecho de que Seymour es un solitario que busca tapar su incapacidad para relacionarse con otras personas a través del coleccionismo ¿indiscriminado? Es un aporte interesante al ghostworldverso. Se deja ver mucha inseguridad en este personaje y su desarrollo en torno a este aspecto es muy profundo. El cómic no llega a calar tan hondo, no es que sea particularmente superficial, pero no tiene el mismo efecto.
Además de esto, es un personaje bastante calentón, de poca paciencia y quejoso.

Steve Buscemi interpretando a un Seymour solitario.
Steve Buscemi interpretando a un Seymour solitario.

Casi al final, aparece un evento que también figura en la historieta: la pelea entre Enid y Rebecca. En el cómic se da porque Rebecca no puede creer que Enid considere ir a la universidad y ni siquiera haberle dicho; y en la película porque siente que Enid la reemplazó por Seymour, y que ya no tiene interés en mudarse con ella. Tanto en el cómic como en la película, Enid le responde que no dice nada porque sabe que Rebecca va a desquiciarse de todas formas.

En la cinta las inseguridades se invierten. Aquí Rebecca no tiene miedo de crecer e independizarse, al contrario: ella consigue trabajo y le insiste a su amiga a hacer lo propio, y a lo largo de toda la secuencia ella va cambiando de aspecto vistiéndose más formal y con prendas más serias.

En cambio, Enid se siente estancada en este mundo fantasmal. Su única escapatoria es perseguir su sueño de tomarse el colectivo e irse así sin más, hacer lo mismo que Norman.

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Rebecca (Scarlett Johansson). Comparación Cómic-película.

Después de todo, todos estamos en este mundo fantasmal. ¿Adónde te llevaría ese colectivo que te saca de acá?

Conclusión

Ambas obras son excelentes. La mirada de Clowes sobre los temas que aborda es afilada y segura, no le tiembla el pulso al escribir sobre ello. Toca temas bastante controversiales y hace análisis y crítica en su propia obra sobre eso, no es un tibio. Podés estar de acuerdo o no, te puede asquear más o menos; pero cumple su cometido: molesta. Y no necesita hacer eso con un dibujo bizarro (en el sentido anglosajón), lleno de violaciones, zoofilia y gore. Lo hace desde la mirada de una adolescente con preocupaciones identitarias completamente normales.

Es difícil no caer en la simpleza de escribir un personaje ácido y cínico similar a Dr. House o, trayéndolo al arquetipo de adolescente femenina: Daria. Enid es original, dentro de lo que cabe, su personalidad es potente. Cuando hablo de complemento entre cómic y película, apunto a que ambas conforman un desarrollo de Enid que me encanta. Se puede ver mejor el personaje a través del consumo de ambas obras.

¿Está mal absorber solo una de ellas? No. Son cosas diferentes, en sí. No solo por los elementos principales que cambian, sino porque se explora la identidad (como concepto) de formas diferentes. De hecho, la contraportada del cómic dice que esa historieta trata de dos chicas que ya no son niñas, pero tampoco son adultas. Todo se resume en la búsqueda del ser. De encajar, podríamos decir.

¿Está mal no consumir ninguna? Sí. Andá ya a leer/ver/ leer y ver. Te recomiendo estas obras completamente.

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Escrito por:
Florcis Pérez
 Me gusta el helado de menta y los caramelos media hora.

Florcis Pérez
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