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House of X: Hickman promete una épica mutante sin precedentes

Reseña de House of X, de Jonathan Hickman

Por: Maximiliano Britos - 24 Jul 2019 Se lee en: 4 mins

Jonathan Hickman es un guionista que brilla por planear sus series con una metodología y premeditación sin igual. Tanto sus Fantastic Four como sus Avengers fueron proyectos ambiciosos de una magnitud incomparable. Incluso terminó destruyendo el multiverso, despidiéndose de Marvel Comics con sus Secret Wars (2015). Y como si fuera poco, dando cierre a su trabajo con un final maravilloso. Everything lives.

Sin embargo, hace un tiempo, la mejor noticia para un fan de X-Men se hizo realidad: Hickman al frente de los títulos mutantes. Primero saldrían 2 series semanales, House of X y Powers of X. Y luego, la serie principal mutante, que será también de su autoría. Pero, contextualicemos...

La caída de los dioses

Los X-Men tuvieron grandes etapas en su historia, pero el relanzamiento tras las Secret Wars no les vino bien para nada. Digamos que desde, aproximadamente, el año 2012 (Avengers vs X-Men), los mutantes vienen en caída libre, cada tanto dando un manotazo de ahogado. Diversos relanzamientos, rotación de autores, muertes, resurrecciones. La nada misma, llegando incluso a dividir los grupos cada vez más, con un aire noventoso que no terminó de cerrar. Los mutantes, grupo ambicioso, herederos naturales del planeta, siempre enfrascados en el mismo absurdo de pelear contra un humano con tecnología u otro mutante poderoso. Claremont, Morrison y Whedon pudieron dejar su impronta por la eternidad y, si bien hubo muchas etapas buenas (y bien coordinadas), entre Messiah CompleX (2007) y Second Coming (2010), nunca se alcanzó siquiera ese nivel nuevamente. Pero...

To me My X-Men
Charles Xavier, tomando una postura activa por fin, y recordándonos a The Maker con su look

En algún lugar (de Krakoa)

Hickman plantea las cosas claras. Xavier cuenta con un refugio absoluto para su gente: 3 regalos para la humanidad, y solo una condición. Esto es solo el inicio de la historia, que nos queda en claro a las 3 páginas. Y cada tanto, a lo largo de la historia, nos vamos a cruzar con una página de puro texto donde solo encontraremos información que nos va a servir para sumergirnos en la cosmología que se nos presenta. Qué son los mutantes nivel omega, las organizaciones que tienen algún tipo de relevancia, y hasta un mapa de Krakoa. Brillante forma de incluir al lector en el mundo, de hacerlo formar parte del mismo. "Hola, estás parado acá. Y te explico cómo llegaste..."

House of X Magneto
¿Hicieron su propio lenguaje? Sí, para distinguirse culturalmente.

Diseñando un proyecto

La faceta de diseñador gráfico de Hickman siempre brilla en sus títulos, dándoles una impronta súper personal, y acá no tenemos la excepción. La personalidad con la que dota al comic con su gráfica es simplemente magnífica, la forma de presentar los textos, la idea misma del lenguaje inventado, los símbolos, los colores, las formas en los títulos. Todo es un deleite visual, y no vamos a tener ninguna duda de estar leyendo "Los X-Men de Hickman".

Y sin embargo, la forma de narrar es lo que más llama la atención. En un género que nos tiene tan acostumbrados a las peleas con poderes, a lo físico, nos topamos de lleno con personajes con una marcada solemnidad que no se nota forzada, sino que transmite propiamente dicho lo que pareciera querer indicar la serie con mucha vehemencia: que los mutantes son superiores. El homo-superior, el siguiente paso de la evolución. Los herederos del mundo. Y lo saben. Se comportan como tales. Magneto particularmente brilla, y sin embargo, hay muchísimas cosas que se ven raras, que parecieran no cuadrar, pero que claramente es la intención. Logan sonriendo feliz en el Edén, Jean y Scott como una suerte de Adán y Eva en un paraíso donde el creador (¿notan algún paralelismo?) Xavier los recibe. El nombre del nuevo grupo de posibles antagonistas, contrastando con el inicio de los mutantes plantando flores y viendo su, valga la redundancia, nación -y unión- florecer.

House of X
Magneto es una suerte de ángel orgulloso que habla por Xavier, el creador del paraíso.

Borrón y cuenta nueva

Algo hermoso de este inicio, es que se puede disfrutar sin estar al día con toda serie mutante. Y no es que no acote la continuidad. La historia tiene un principio y un fin, que no tiene mayor relación a las tramas previamente narradas. Un punto de partida excelente para cualquier lector nuevo, o cualquier otro lector que se haya alejado de los mutantes en los últimos años (a los que no culparía en lo absoluto).

Pareciera incluso que no vamos a estar ligados a las clásicas escenitas y novelitas típicas. Cyclops tiene protagonismo en una página, y alcanza para dejar sentado que el personaje no va a ser arruinado o desaprovechado como pasó en el último tiempo. Algo digno de reconocimiento, Hickman conoce a los personajes y sabe ubicarlos donde debe. Magneto está perfectamente aprovechado, la amenaza humana latente es nueva y no está ligada al reciclaje eterno, sino que tiene un nivel corporativo pocas veces visto y de intriga interesante, al usar personajes nuevos.

Agrupaciones diversas son llamadas a colación. Claramente el conflicto no va a involucrar solamente peleas, sino que estamos frente a un proyecto a gran escala que planea preocuparse seriamente por el impacto de la nación mutante en el mundo.

Hickman, como buen hijo de Morrison, agarra ideas de su mentor etéreo y los aplica con una mera mención que define toda la amenaza que presentan los mutantes hacia la humanidad. Esta es la forma de referenciar el trabajo ajeno, y no simplemente pisoteándolo como suelen hacer otros escritores. Kudos.

House of X
Reflexiones perfectamente resumidas. Y no lo olvidemos, Franklin Richards es mutante.

Veredicto

Son tantos los elementos que encontramos en este primer número, que no me alcanza una reseña para aplaudir lo suficiente. Hacía mucho que no me entusiasmaba tanto con los mutantes.

El guion ya fue halagado, pero el apartado artístico es también muy bueno. Si bien no soy un gran fan de Pepe Larraz, tanto su arte como el color a cargo de Marte Gracia, cumplen perfectamente. Hay un contraste excelente entre los distintos escenarios que se nos presentan, luciéndose muchísimo siempre que estemos en Krakoa.

En ningún momento pude dejar de sentir que estaba leyendo ALGO GRANDE. ALGO MUY GRANDE. El principio de una épica, sin lugar a dudas. El ritmo y la forma de contar la trama están perfectamente pensadas para transmitir esta sensación de estar frente a una futura joya.

Muchos frentes definidos, conglomerados, política, economía, desestabilización, unión, alianzas y por sobre todas las cosas, intriga. Pistas a futuro con personajes que van a tener un protagonismo importante e inesperado (lean los mensajes en idioma de Krakoa, si tienen la paciencia de buscar cada letra con su equivalente real). Jonathan Hickman es el arquitecto de una nueva etapa mutante, una nueva ola de títulos surgirán siguiendo una dirección establecida, y esto es algo que me entusiasma en exceso. Una nueva cultura, un nuevo paradigma, una nueva forma de presentar el sueño de Xavier, su casa. La casa de los mutantes. La House of X.

House of X
Ahora tienen nuevos dioses.

 

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