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La arquitectura fantástica de François Schuiten

Examinando las Ciudades Oscuras, Parte 1

Ciudades Oscuras

“... Buenos Aires se ha ido convirtiendo lentamente en una Ciudad Oscura...” J.L. Borges.

 

Uno puede optar por la opción fácil y creer que la expresión de Borges se debía a su paulatina ceguera. Pero una vez leídos varios de sus relatos, sobre todo Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, y conociendo cómo el maestro se relacionaba con sus mundos ficcionales, esta cita sin dudas adquiere otro significado más profundo. En la obra en conjunto de B. Peeters y F. Schuiten, encontramos reminiscencias y similitudes al enfoque del escritor argentino ya que las ciudades creadas en sus relatos están hechas tanto de cemento y metal como de utopías, simetría y acertijos. Para el recorrido por éstas metrópolis lo primero que necesitamos es conocer a quién las materializa, el encargado de transformar palabras e ideas en una realidad, plasmada en papel, pero no menos real por ello.

¿EL HISTORIETISTA DE LA ARQUITECTURA O EL ARQUITECTO DE LA HISTORIETA?

François Schuiten nació en Bruselas, Bélgica, en 1956, hijo de una pareja de arquitectos, profesión que también comparte uno de sus cinco hermanos. Su primera historieta publicada se llamó Mutations, y apareció originalmente en el número 704 de la revista Pilote en 1973. Para 1977 realizó Carapaces, con guiones de su hermano Luc, que se publicó en la Metal Hurlant, siendo la primera de las historias que formarán parte de la saga Las Terres Cruces, junto con Zara y Nogegon. Si bien uno puede encontrar más que vestigios de su amor por la arquitectura en esos últimos trabajos, lo que termina por confirmarlo como el autor más abocado a ella es la obra que comienza en 1982, Las Ciudades Oscuras.
En el #53 de la A Suivre se publica la primera parte de Las Murallas de Samaris, junto a Benoit Peeters, siendo la historia inaugural de esta gran saga que le ocupará más de dos décadas y diez libros.
Pero su trabajo no se limita a las viñetas. Schuiten ha realizado serigrafías, anuncios y sellos para el correo belga. También escenografías y exposiciones fijas en estaciones de subte, como Porte de Hal en Bruselas y la impresionante Arts et Métiers en París, un rediseño completo de la estación ambientado como el interior de un submarino.

Schuiten
"Sacame una así todo serio, que el tema lo amerita" imagino yo que habrá dicho.

BRUSELIZACIÓN

A fines de la década de 1950, Bruselas se preparaba para ser la sede de la Expo58, la mayor feria mundial tecnológica desde la Segunda Guerra. La exposición tenía como temas el progreso, el uso de la ciencia para hacer un mundo mejor y el debate sobre el uso del poder nuclear. Inicialmente planificada para 1947, y retrasada hasta 1958, la administración de Bruselas aprovechó ese tiempo para intentar cambiar la cara a la ciudad, aprobando la construcción de edificios de estilos modernos y la demolición de edificaciones históricas, en favor de aumentar el flujo de gente y mejorar el transporte. Este avance polémico sobre el paisaje urbano y la identidad de la ciudad no se detuvo en los siguientes años, provocando justas críticas de varias agrupaciones, arquitectos y la población en general. El término peyorativo “bruselización”, acuñado por el colectivo de arquitectos, se inventó para  señalar este tipo de avasallamiento y destrucción a un paisaje urbano.
En los 90’s se inició una nueva legislación con fines de proteger edificios importantes, y comenzó un proyecto de restauración de aquellos que más lo necesitaban. Un poco gracias a su aporte cultural, Peeters y Schuiten fueron consultados para la reconstrucción de una obra de Victor Horta (del que hablaremos más adelante). 
Si bien esto no tiene relación directa con la realización de los cómics, a mi parecer estos eventos son clave para entender la dirección que tomó Schuiten en su carrera y el grado de importancia y reconocimiento de su obra.   

Bruselas
Ejemplos de la disonancia en el paisaje urbanístico.

CIUDADES DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE NINGÚN LUGAR

La idea de los autores siempre fue que la arquitectura, que en otras historias es el decorado o un mero escenario, sea aquí la protagonista. Las ciudades tendrían, como en la realidad pero de manera más pronunciada, una identidad e individualidad y aprovecharían ésto para recurrir a la fantasía o probar recursos del medio según les convenga. Una vez iniciamos la lectura de este viaje, es inevitable advertir la influencia de Borges o Kafka, y en mi caso no puedo dejar de pensar en Las Ciudades Invisibles, de Italo Calvino, uno de mis libros preferidos.  
Por cuestiones de extensión, vamos a limitarnos a mencionar y explicar mínimamente los estilos a los que cada ciudad suscribe o al menos de sus influencias en el apartado arquitectónico, así que la lectura previa es recomendada, pero no imprescindible. En esta entrega veremos las primeras tres: Las Murallas de Samaris, La fiebre de Urbicanda, y La Torre.

Tapas
La evolución exponencial que logran en tan sólo tres obras es algo a resaltar.

La lista completa:
1983 - Las murallas de Samaris
1985 - La fiebre de Urbicanda
1987 - La torre
1988 - La ruta de Armilia
1992 - Brüsel
1996 - La chica inclinada
1999 - La sombra de un hombre
2002-2004 - La Frontera invisible
2007 - La teoría del grano de arena (libro 1)
2008 - La teoría del grano de arena (libro 2)
2009 - Recuerdos del eterno presente

LAS MURALLAS DE SAMARIS

El Consejo de Xhystos le encarga a Franz Bauer viajar a la ciudad de Samaris, en la que están teniendo lugar extraños sucesos y han desaparecido varios viajeros con la misma misión. El viaje es extenuante, y una vez que llega, Bauer no percibe nada raro, pero como si de un relato de terror se tratase, deberá abandonar la ciudad lo antes posible en pos de mantener su cordura.
En éste álbum se aprecian dos ciudades: Xhystos y Samaris.
Xhystos: Su nombre parte de un término de la arquitectura griega, con la que se denominaba a los pórticos, pero para los romanos se aplicaba a los patios de gimnasios donde se realizaban entrenamientos. En latín Xystus refiere a la calma y suavidad.
Arquitectónicamente tiene mucha influencia del Art Nouveau, pero con algunas diferencias de cómo se lo conoció en Francia. El enfoque del arquitecto y diseñador Victor Horta, muy influenciado por el modernismo y del cual se encontraban algunos trabajos a lo largo de Bruselas, se caracterizaba por menos curvas y más espacios abiertos, incluso se dedicaba a diseñar el mobiliario de sus edificios para asegurarse que todo mantuviera una “línea”. Ésta obsesión fue clave para decidirse por este estilo, ya que se trataba de expandir a una ciudad entera lo que ya se había intentado a menor escala.

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Metal, líneas onduladas y un gran cuidado a la terminación.

Schuiten y Peeters imaginaron cómo sería una ciudad donde su estilo se haya apoderado de toda la ciudad, pero manteniendo una sensación de tranquilidad y orden, aún manteniendo la inspiración en el mundo vegetal para su diseño.

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Por alguna razón que no entiendo, Shuiten eligió colores más fríos para su ciudad de Xhystos.

El caso de Samaris es un poco más complicado de definir, pero es lo que le da el misterio que la historia necesitaba. En ella confluyen varias corrientes, como la renacentista, la arquitectura oriental y el barroco. De paredes altas y pasillos estrechos, Samaris representa, un poco por lo repetitivo, un laberinto urbano y también psicológico. El emblema de la ciudad es una Drosera, una planta carnívora atrapa insectos, algo que redondea el concepto del relato.
Ambos autores confiesan no haber estado satisfechos del todo con el resultado final. Por eso, para su edición en libro decidieron agregar unas páginas extras que ayudaban a unirla más con el próximo título, pero el problema seguía estando en la sección de Samaris, y su poca exploración visual.

LA FIEBRE DE URBICANDA

En éste segundo relato comienza a verse una mayor complejidad en los guiones y una extensión que permite explayarse más cómodamente en los temas. Nos encontramos de nuevo con Eugene Robick (que apenas aparecía al final de Las Murallas…) y nos lo presentan formalmente como el urbatecto (urbanista+arquitecto) de Urbicanda, que debe resolver un problema de simetría y luz en un sector de la ciudad. Pero el gran conflicto del libro es un cubo que crece de manera exponencial, conformando con el tiempo, una mega estructura que provocará el caos en la población.

Urbicanda
Arte Deco al máximo

Si bien el Art Deco es prominente a primera vista, la estética de Urbicanda es producto de más influencias que en el caso de Xhystos. Por ejemplo, es imposible escapar de la situación de Berlín, con una ciudad dividida, que se refleja en el primer conflicto sobre los puentes que plantea Robick. Y en el plano literario (y estético por su claroscuro), una obra importante es La Ciudad de Franz Masereel, un libro realizado enteramente por xilografía y publicado en 1925, al que muchos consideran una proto novela gráfica (se puede leer gratis aquí ).

En el aspecto arquitectónico también se notan influencias bien concretas. Por un lado el aspecto gigantista del brutalismo. Este movimiento se caracteriza por grandes edificaciones, el uso de hormigón a la vista, y en obras de ficción se lo suele utilizar para representar utopías (el banco hipotecario, ex banco de Londres, construido por Clorindo Testa, es un gran ejemplo).
Pero la mayor influencia viene de la mano de dos arquitectos europeos. Por un lado tenemos al italiano Antonio Sant'Elia y por otro al alemán Albert Speer, conocido por ser el arquitecto de la Alemania nazi.
A. Sant’Elia fue un arquitecto y urbanista italiano que se unió al movimiento futurista a comienzos de 1900 e ideó la Città Nuova (Ciudad Nueva), una ciudad pensada para grandes aglomeraciones de gente, y realizada con materiales que permitan ser sustituidos sin problemas. Era una mirada al futuro sin contemplar a Oriente, y estéticamente daba la impresión de estar en constante construcción.
A. Speer, que habría declarado “Si Hitler tuvo alguna vez un amigo, ése fui yo”, comenzó su carrera dentro del partido por un pedido del propio Goebbels. Luego modificó un monumento en Tempelhof, de un diseño que aprobó Adolf Hitler. Recién con la muerte de P.L Troost es que a Speer se lo considera el principal arquitecto del Partido. Una de las ideas más importantes de Speer fue imaginar y construir pensando en las ruinas que esas obras serán en el futuro. Hitler entendió perfectamente esa manera de poner lo arquitectónico directamente en lo histórico desde antes de su nacimiento, como un testimonio del poderío del Reich.

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Boceto de la Citta Nuova (Sant’Ellia) y la tribuna del campo Zeppellin en Nuremberg (Speer)

LA TORRE

Lo primero a resaltar de este relato es la distancia cronológica que establece con las anteriores (y varias posteriores), ya que se ubica en un escenario aparentemente medieval o casi el renacimiento. Allí conocemos a Giovanni Battista, un guardián o cuidador de la torre, tarea que comparte con otros, pero que es ejecutada en soledad. Un problema lo lleva a emprender el descenso, para caer en la cuenta que nadie más cumplía su respectiva tarea. Al llegar al final, conoce una sociedad entera, que vive en completa ignorancia de lo que sucede en cualquier otra parte de la torre. Salvo por una persona, que sospechosamente sabe mucho y lo insta a averiguar los secretos de la edificación.

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¿MC Escher y el clockpunk podrían ser influencias también?

El tema principal de la historia es el conocimiento, por lo tanto es bastante obvio hablar de La torre de Babel. Peeters reconoció la referencia directa de la pintura de Brueghel, claramente exacerbando características. Pero la mayor influencia es la serie de grabados del artista (aunque tenía más de 4 títulos) italiano Giovanni Battista Piranesi, plasmando prisiones en las que reimagina ruinas antiguas agregando pasadizos y escaleras interminables. Puentes, arcos, y un ambiente claustrofóbico y de angustia.

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Torre de Babel (Pieter Brueghel, 1563) y las Carceri d’invenzione de Piranesi (1745 a 1760).

Uno de los elementos que remiten a una época más antigua son las máquinas que aparecen, como el aparato de vuelo con cuerdas o las del estudio del personaje Elías. Éstas son muy reminiscentes a las máquinas de Da Vinci, compuestas de engranajes, ruedas y poleas. La última referencia obvia, aunque no sé si excede de lo estético, es el diseño de Giovanni Battista, muy basado en Falstaff, personaje de Shakespeare, según la interpretación de Orson Welles, en Campanadas a Medianoche.
Como dato extra, Terry Gilliam había expresado su interés en llevar al cine esta historia, pero el problema, para sorpresa de nadie, era su presupuesto.

Esto es todo por esta entrega, para la próxima habrá menos preámbulos y seguramente hablaremos de cuatro títulos en lugar de tres.

 

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Escrito por:
Anibal Berrey
Se podría decir que soy un procrastinador part-time, o aficionado (me da paja hacer la carrera)

Anibal Berrey
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