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Los títulos oscuros del sello Legend de Dark Horse

¿Qué pasó con La Antorcha de la Libertad?

Danger Liviana
Por: Facundo Vazquez el Jue, 13/06/2019 - 17:30 - Se lee en: 9 mins

Corría 1992 y la industria del cómic americano se hallaba revolucionada por la creación de Image, la editorial a la que se habían ido las estrellas de moda de Marvel y que en pocos meses había logrado posicionarse tercera en ventas en los USA. Los artistas declaraban (tal vez exageradamente) haber encontrado la panacea universal: absoluta libertad creativa, control y derechos de autor sobre las propias creaciones y último, pero no menos importante, mayores márgenes de ganancia.

La historia acabaría demostrando muy rápidamente que no era oro todo lo que brillaba. Estar de moda no es sinónimo de ser un dibujante completo y solvente. De hecho, algunos de los fundadores de Image eran dibujantes muy limitados (Mc Farlane, Silvestri) o redondamente horribles (Liefeld). Además, se habían olvidado de llevarse algún guionista y contaban las peores historias del mundo. Sumado a eso, hacerse cargo de la faceta editorial y empresarial, les restaba tiempo a los artistas para ocuparse de sus dibujos, por lo que empezaron a tener problemas serios de periodicidad y demás factores que llevaron al estallido de la burbuja Image y que no detallaremos porque no es el tema de este artículo.

Lo importante es que en ese momento de optimismo, fueron muchos los autores que decidieron emular a los jóvenes de Image y salir a fundar sus propias editoriales o, como en el caso que nos ocupa, un sello dentro de una editorial ya consolidada.

Esta es la breve historia del sello Legend. Una iniciativa que tenía todos los ingredientes para convertirse en un éxito total y que (después de Vertigo) fue mi imprint favorito de los 90s.

Todo lo que está bien

Por aquellos tiempos, Dark Horse se ocupaba principalmente de producir adaptaciones y nuevas historias de grandes franquicias del cine de ciencia ficción como Alien, Terminator o Star Wars, y acababa de ser desplazada del tercer puesto de ventas por el vertiginoso crecimiento de Image. Justo en ese momento, un grupo de autores le proponen a la editorial empezar a producir material  con la condición de conservar los derechos y el control creativo sobre títulos y personajes.

El pequeño detalle era quienes formaban ese grupito de autores: John Byrne, Frank Miller, Arthur Adams, Mike Mignola y Paul Chadwick. La primera formación del sello era insuperable (más adelante y eventualmente se sumarían algunos otros como Mike Allred y Matt Wagner) y ya desde el comienzo vemos que Legend no pensaba repetir los errores de Image. Para empezar, los dibujantes eran todos excelentes en serio pero, además, Miller, Byrne y Chadwick eran responsables de varios de los guiones más reconocidos y galardonados de la década anterior. Sumado a eso, los autores no se hacían cargo de la parte editorial y comercial de sus cómics, delegando ese trabajo a Dark Horse y pudiendo, de esa manera, concentrarse en la labor artística. De modo que el sello Legend no funcionaba como una editorial sino solo como un distintivo que los creadores usaban para indicar que ese material estaba bajo su absoluto control creativo, ellos conservaban los derechos y tenían la última palabra sobre lo que se publicaba y lo que no. Una especie de garantía de calidad: acá no había números de rellenos ni dibujantes sacados de la manga para mantener la periodicidad, no habría absurdos lineamientos editoriales ni presiones de editores ridículos para hacer que tu serie participara del mega evento del mes. ¿Cómic de autor pero dentro de una editorial con buena distribución y buenas ventas? ¿Habían encontrado la fórmula para tener lo mejor de los dos mundos?

Sin dudas, todos los que estén leyendo este artículo conocen “Sin City” de Frank Miller y “Hellboy” de Mike Mignola. Estos son los dos títulos más exitosos que surgieron del sello. Ambos fueron editados en distintos países e idiomas, siguen siendo reeditados hasta la actualidad e incluso cuentan con adaptaciones cinematográficas pero ¿Qué pasó con los otros autores y títulos de Legend? Veamos...

Torch of Liberty
¿Qué pasó con La Antorcha de la Libertad?

Paul Chadwick

El autor de “Concrete” es en parte un pionero y a la vez pareciera el artista que resulta menos comprometido con la movida porque él ya venía desarrollando su personaje dentro de la editorial desde el año 1986... Nada menos que desde el número uno de “Dark Horse Presents”, la revista de antología de la editorial. En esos años, el título (y los seis premios Eisner que ganó entre 1988 y 1989) fue central para la consolidación y el posicionamiento de la editorial del caballito dentro del mercado yankee.

Chadwick es el único de los autores de Legend que proviene del comic independiente, ya tenía un acuerdo con Dark Horse para conservar los derechos y ya venía trabajando dentro de esa estructura tan flexible que posteriormente adoptarán los otros títulos del sello. ¿A qué me refiero con estructura flexible? Cuando había ganas de hacer historias cortas, se publicaban en “Dark Horse Presents”, y el grueso del relato se desarrollaba en miniseries o novelas gráficas de publicación aperiódica según el formato que al autor le pareciera que se adaptaba mejor a la trama que quería desarrollar.

De la serie en sí, es poco lo que puedo contarles. Aportó un enfoque totalmente nuevo y refrescante al género de superhéroes hasta el punto en el que muchos no la consideran parte del mismo. Logró dotar a los personajes de un nivel de profundidad y humanidad totalmente inusual dentro del mercado yankee comercial, al tiempo que desplazaba el conflicto de la típica pelea entre el bueno y el malo hacia temas más cotiadianos y sensibles.
Un clásico ineludible de los ochentas.

Durante los años que duró el proyecto, se publicó con el sello Legend, pero esto no cambió en nada a lo que la serie era desde antes y a lo que continuó siendo después.

Arthur Adams

El más espectacular de los dibujantes que se sumaron al sello y también (tal vez como lógica consecuencia) el más lento. Su creación, “Monkeyman and O’Brien”, era una mezcla explosiva de comedia, parodia del género superheroico y de ciencia ficción. Los personajes eran genialmente absurdos y, las pocas páginas publicadas fueron una montaña rusa de acción que incluía viajes a otras realidades, mutantes megalómanos, invasiones de ranas extraterrestres, una especie de Godzilla, hermanas malvadas y muchas cosas más. Eso sin mencionar a la eximia pareja protagónica: Un primate superinteligente de otra dimensión y una pelirroja de más de dos metros, fuerte como una locomotora. A pesar de la enumeración caótica que acabo de realizar, cabe destacar que las distintas líneas argumentales estaban fuertemente cohesionadas y parecía que todo iba a formar parte de una estructura más grande y compleja.

El título pintaba buenísimo y había generado mucha expectativa en el público que constantemente reclamaba nuevas historias pero Adams alegaba que su estilo era muy trabajoso y que además, por primera vez, se estaba ocupando de escribir sus propios guiones y realizar el entintado, lo que le insumía más tiempo todavía.

“Monkeyman and O’Brien” debutó con dos historias cortas en San Diego Comic Con #2 y en Dark Horse Tip Sheet. De ahí pasó a publicarse como complemento en la primera miniserie de “Hellboy” y, por fin, tuvo su propia serie de tres números. Tras ella, se publicaron tres relatos más en los números 80, 100, 118 y 119 de “Dark Horse Presents” y, lamentablemente, nada más.

Una pena porque el material publicado era de una calidad soberbia pero supongo que el ritmo de producción del autor era totalmente incompatible con esa historia de acción trepidante en la que el lector quería tener el próximo número entre sus manos ya mismo... no tener que esperarlo seis meses.

John Byrne

Tal vez haya sido el principal impulsor y el autor que más “militó” el sello tanto en sus columnas editoriales como en las entrevistas que concedió por aquella época.

Parece ser que Byrne estaba trabajando con el mismísimo Stan Lee en la construcción de la línea editorial “Marvel 2099” (que finalmente resultó un vómito), puntualmente, una novela gráfica sobre los X-Men. Ya por entonces, El Barba exigía libertad absoluta para sus proyectos y con The Man eso fue muy difícil de lograr, así que terminaron tirándose los platos a la cabeza. El tema es que las “diferencias creativas” surgieron cuando Byrne ya tenía todo el guión y varias páginas dibujadas. ¿Qué podía hacer?.

Se fue a Dark Horse con la carpeta abajo del brazo y no solo les vendió el proyecto de la novela gráfica en la que estaba trabajando, sino que también se comprometió a crear un grupo que actuara en el presente y al cual esos personajes del futuro pudieran remitir. La novela gráfica se títuló “2112” y el supergrupo se convirtió en la única serie regular del sello Legend: “Next Men”. Sí... “X-Men” se convirtió en “Next Men” y “2099” en “2112”. Nada de sutilezas.

Los personajes fueron presentados en una historia en blanco y negro serializada en cuatro partes en “Dark Horse Presents” de donde pasaron a su serie regular que duró dieciocho números. En ese punto, el título se transforma al formato de miniseries pero manteniendo la numeración original. Era 1996 cuando se publicó el número 30, último de la miniserie “Lies”, una imagen promocional anunciaba la siguiente pero los años pasaron y los lectores nos resignamos a que el título había recibido su cancelación definitiva.

De los cómics en sí, no puedo decir más que Byrne estaba en llamas. Sin menospreciar otras obras reconocidísimas del autor, como sus periodos en She-Hulk, Fantastic Four, Namor o Superman; Next Men es por lejos, mi obra favorita del canadiense. Hay cierto enfoque realista en los detalles del contexto y en las relaciones entre los personajes que me fascina. Eso y la especialidad de la casa: una infinidad de tramas argumentales complejamente relacionadas que mezclan el presente con el pasado y el futuro, haciéndonos sentir que siempre estamos viendo unas pocas piezas de un rompecabezas que apenas llegamos a adivinar... pero nos morimos de ganas de resolver.

La buena (pero descabelladamente inesperada) noticia se produjo en 2010 cuando IDW anunció que, tras quince años de ausencia, Byrne retomaría su clásico inconcluso y le daría la conclusión que tanto la historia como los fans se merecían. Fueron catorce números más, tan buenos como los viejos, que le dieron un cierre perfecto a todas las tramas que habían quedado en el aire.

Más John Byrne

Pero es que Byrne no solo creó a los Next Men para el sello Legend sino que se había propuesto sentar las bases de un universo super heroico completo y bregaba por que fuese compartido por los otros títulos del sello.

Así, en 1993 sacó Danger Unlimited, que él proponía como su versión de los Cuatro Fantásticos y que le inventaba a los títulos actuales una especie de silver age retrospectiva. Pero además, esta serie traía como historia de complemento en cada revista unas páginas de The Torch of Liberty que vendría a ser el superhéroe de la Golden Age más importante de ese universo (una especie de Capitán América), con su propio super-grupo y hasta una ayudante infantil con ortodoncias: Radio Girl. Parece que El Barba quería recrear la historia completa del Universo Marvel.

Torch por Dwyer
Torch por Dwyer

Lo cierto es que “Danger Unlimited” fue cancelada en el número cuatro. Byrne explicó (en ese tiempo escribía una columna que se publicaba todos lo meses, principalmente quejándose) que el título había salido para venderse directamente en comiquerías y los dueños de las tiendas tenían que encargar sus ejemplares con tres meses de anticipación para que la editorial evitara imprimir demasiados sobrantes. Es decir que, sin siquiera haber visto el número uno, los vendedores minoristas ya tenían que realizar los pedidos del número dos y tres. Este sistema, como ya explicamos, evitaba las pérdidas por devoluciones pero también hacía imposible que un título vendiera más de lo que los dueños de las comiquerías habían previsto porque se imprimía una tirada proporcional a los pedidos.

Los libreros no le tuvieron mucha fe a “Danger Unlimited”. Pidieron 90.000 ejemplares del número uno, 60.000 del dos y 40.000 del tres (recordemos: antes de haber visto ni siquiera el primero) y John “Berrinche” Byrne decidió cancelarla casi antes de que saliera a la calle. De hecho, al cuarto número le suprimieron la última página (después incorporada en la reedición en tomo) para que la serie no termine en un cliffhanger.

Menos suerte tuvo “The Torch of Liberty” del que solo llegó a publicarse un número especial ilustrado por Kieron Dwyer en enero de 1995.

Cruces, colaboraciones y curiosidades.

Como había un universo compartido en marcha, Hellboy, Concrete, Monkeyman y O’Brien, aparecen en Next Men en una relación tipo Tierra Uno y Tierra Dos. De hecho, las diez páginas del número 18 de Next Men en las que aparece Hellboy fueron dibujadas por el propio Mignola (A ver, los completistas del Gran Rojo ¿Tienen ese número?). Danger Unlimited es mencionado en el primer número de “Monkeyman and O’Brien”. Hellboy y los Centinelas de la Libertad aparecen -como se ve en la portada de esta nota- en el número cuatro de “Danger Unlimited”.

Hasta acá, todo bastante normal.

Pero el cruce más curioso y anecdótico debe ser a la vez el más conocido. La Antorcha de la Libertad acompañaba a las tropas aliadas en el frente durante la segunda guerra mundial y forma parte del grupo que encuentra a Hellboy cuando Rasputín lo trae a la Tierra desde el inframundo. ¡Así que ese Capitán América de la B del que solo se llegó a publicar una revistita tiene una aparición en uno de los comics más leídos, reeditados e influyentes de los últimos treinta años!

Torch por Mignola
Torch por Mignola

Otra referencia al universo compartido en Hellboy se da en El ataúd encadenado donde se reproduce la famosa foto del pequeño diablillo junto con las tropas que lo encontraron y se menciona que en el laboratorio de Nuevo México donde creció, conoció al “Doctor Carson (de “Danger Unlimited”) antes de que le empezara a crecer la cabeza”

Estas referencias a un universo ficcional desaparecido resultan bastante extrañas en un cómic que alcanzó el éxito de Hellboy, así que Mignola fue tratando de subsanarlas con el tiempo. De hecho, la edición en color de “El ataúd encadenado” que actualmente se reedita elimina esas dos imágenes y las reemplaza por un cuadro de texto en el que en vez de a Doc Danger se menciona a Oppenheimer.
Mientras tanto, el lugar de ese héroe de la Golden Age que peleaba contra los nazis fue ocupado por el gran Lobster Johnson, la genial creación del autor que, disimuladamente, busca desplazar a The Torch of Liberty de la memoria de los lectores.

Para desgracia de todos, quedamos algunos psicopiratas que recordamos que en esa foto, el personaje que aparece tapado por un  cuadro de texto era La Antorcha de la Libertad.


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