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Los Watchmen de Charlton (parte 1)

El verdadero "Before Watchmen"

Los Watchmen de Charlton (parte 1)
Por: Matias Mir el Vie, 28/12/2018 - 20:01 Se lee en: 28 mins

En 1934, dos hombres se encuentran en la cárcel de New Haven: uno de ellos violaba las leyes de copyright vendiendo letras de canciones populares impresas, el otro era un criminal de guante blanco. La amistad y el bueno ojo para los negocios los unió y cuando salieron de prisión formaron la editorial Charlton, y si con eso no te enganché para que leas esta nota sobre superhéroes de tercera de la Silver Age entonces no lo voy a lograr con nada.

Entre Doomsday Clock y la producción de una nueva serie de Watchmen en HBO, el 2018 marcó el regreso de la obra de Alan Moore y Dave Gibbons a la conciencia colectiva, pero en vez de meternos a analizar las múltiples capas narrativas, artísticas, semánticas y contextuales de la mejor historieta de "superhéroes" de la historia, me pareció más divertido hablar de las historietas que la inspiraron: los héroes de Charlton Comics.

No es un dato poco conocido que originalmente la historia de Watchmen iba a estar protagonizada por otros personajes, un grupo de héroes de la Silver Age cuyas aventuras publicaba Charlton. En 1983, DC compró los derechos de los personajes de Charlton, y Alan Moore orquestó las bases de su sátira del género superheróico con esos héroes de protagonistas en “¿Quién mató a Peacemaker?”, incluso hay arte provisional con ellos incluídos. Sin embargo, en una polémica ¿reunión? se le informó a Moore que había planes de incorporar a los personajes al universo regular de DC post-Crisis, así que no tenía permiso de arriba para hacer las barbaridades que pensaba hacer con ellos. La solución fue crear héroes nuevos basados en los originales, y así nacen los icónicos Dr. Manhattan (basado en Captain Atom), Rorschach (originalmente The Question), Ozymandias (Thunderbolt), Nite-Owl (Blue Beetle), Comedian (Peacemaker) y Silk Spectre (Nightshade). Otros personajes del universo Charlton fueron eventualmente reversionados, pero de eso vamos a hablar más adelante. El propósito de esta nota, entonces, es revisar las aventuras originales de estos personajes durante su corto periodo de fama durante los años 60.

Pero antes, un poco de contexto: Charlton es creada por estos dos exconvictos en la década de 1930 pero no se dedica a los cómics, sino a las revistas, empezando por un intento legal de vender letras de canciones y de ahí a lo que sea que fuera popular. Recién en 1944 empiezan a publicar cómics con Yellowjacket Comics (un spoiler: no es casual que en la reversión de Grant Morrison de Watchmen, Pax Americana, el superhéroe primigenio se llame Yellowjacket). En los años 50 mientras la llegada de la televisión y el Comics Code amenazaba con destruirlo todo, los muchachos de Charlton lograron no solo sobrevivir sino expandirse gracias a tres factores: ellos manejaban todo el circuito productivo desde hacer las historietas hasta la impresión y distribución, eran muy estrictos con lo que publicaban (“si los primeros números no son un éxito de ventas se cancela y cambia por un nuevo título”) y constantemente estaban en la búsqueda de propiedades intelectuales en venta que comprar y explotar. Su visión del negocio de los cómics era muy agresiva, y durante unos pocos años llegaron a ser la tercera pata del mundo de los cómics americanos. A fines de los años 50, viendo lo bien que le estaba funcionando a DC eso de revivir personajes de la Golden Age como Flash y Green Lantern, ellos mismos decidieron utilizar una licencia que habían adquirido de un personaje similar (Blue Beetle, de la editorial Fox Feature Syndicate) y a la vez crear un personaje nuevo con una onda similar que les hiciera competencia, y así nace…

CAPTAIN ATOM

El origen del personaje es distinto al de su versión Watchmen, pero esencialmente le pasa lo mismo: un accidente atómico le otorga poderes sobrenaturales. En el caso de Allen Adam (al que constantemente le cambian el nombre a Adan o Adams), por quedarse ajustando un tornillo en un cohete nuclear de pruebas sus compañeros lo mandan a volar y supuestamente muere en la explosión, pero regresa teletransportado y radiactivo a La Tierra como el Captain Atom. Al principio es medio peligroso porque si te acercás mucho te da cáncer, pero los militares lo resolvieron dándole un traje de plomo enterizo que mantiene a raya la radiación y no puede sacarse nunca. Condenado a una vida de no ponerla nunca (?) comienza sus aventuras.

Su primer volumen es en las páginas de Space Adventures en 1960, en los #33 al #42, exceptuando el #41, con guiones de Joe Gill y arte de un Steve Ditko prendido fuego, a veces sustituido por Rocco “Rocke” Mastroserio. Al principio solo es una historia más en la revista pero la popularidad del personaje lo hace apoderarse de casi todas las páginas entrega tras entrega.

Captain Atom es un héroe directamente bancado por el gobierno, específicamente por el ejército, que le encarga constantemente detener a terroristas y villanos que casualmente son todos rusos en plena Guerra Fría. Sin embargo, cuando no está deteniendo al comunismo para entretenimiento de miles de niños influenciables, su otro gran enemigo son los alienígenas genéricos que atacan todos los días el planeta Tierra. Casi que se alternan los aliens y los rusos para ver quién le rompe las bolas a nuestro héroe, aunque yo sospecho que su mayor enemigo son sus propios compañeros de trabajo, porque en reiteradas ocasiones ellos (sin saber que él tiene poderes) lo mandan en naves y aviones que tienen fallas técnicas y acaban por estallar (“¡Qué suerte que en realidad soy Captain Atom, porque a cualquier otro soldado eso lo habría matado!”).

Entre las constantes amenazas de misiles nucleares y luchas contra ovnis, hay algunas historias que quiero resaltar: la primera sucede en el #35 de Space Adventures, la llamada “The Little Wanderer”, considerada por los lectores más veteranos como “el mejor issue de todo Charlton”. La cosa va de un nene que entra en coma en su casa y está así por dos días. Los padres le cuentan a Captain Atom que el pibe sueña siempre con que vuela por el espacio con un bicho alado. Nuestro héroe entonces va a el espacio y se encuentra a la raza del bicho y entre ellos al nene, en el espacio, completamente a salvo y pasándola genial a pesar de que simultáneamente está en la Tierra. El cómic no explica absolutamente nada y la cosa concluye con que Atom lo convence para que “vuelva a la Tierra”. Quiero creer que la explicación era que el nene (tal vez por los poderes del bicho) transfería su conciencia al espacio donde tenía aventuras y todo esto era una metáfora medio rebuscada sobre “no irse de mambo con la imaginación” (¿?) pero o está mal planteado o envejeció horriblemente.

La segunda historia interesante es la de las Venusianas, las únicas enemigas del personaje que lograron derrotarlo. En su primera aparición él va a luchar con una de ellas pero lo agarran de a tres y en el ejemplo más antiguo del que tengo conciencia que no es Wonder Woman las mujeres le hacen frente al macho opresor y le mandan de una patada en el orto a la Tierra, rompiendo todos los esquemas haciendo que el héroe pierda al final de su propio cómic. En su segunda aparición, y esta es la más bizarra de todas, la reina de las Venusianas llega a la Tierra y al ser la mujer más hermosa de todas (en tu cara, Venus) intenta hipnotizar a todos los hombres del país y así conquistar el mundo. La pelea con Atom no se hace esperar pero viene muy empatada, por lo que nuestro héroe mata dos pájaros de un tiro y resuelve la situación literalmente dejándola tirada del otro lado de la Cortina de Hierro para que los rusos tengan que lidiar con ella.

Una última historia de esta época que vale la pena resaltar. En Space Adventures #40 el guionista quiso replicar el éxito de “The Little Wanderer” con “The Boy & The Stars”. Otro accidente con un cohete casi mata a Captain Atom, esta vez por culpa de un milico distraído porque su hijo absorbió rayos gamma y en vez de hacerse Hulk se está muriendo de cáncer (mejor dicho “envenenamiento”, no sea que el Comic Code no nos apruebe por decir “cáncer”). El Capi Atom entonces visita al nene y se lo lleva volando por la ventana al espacio porque según él hay una estrella en otro sistema solar cuyos rayos lo van a curar. En esta aventura el pibe la pasa como nunca con su héroe recorriendo el cosmos y juntos entran en el núcleo de una estrella… y hasta ahí es una historieta hermosa y melancólica en la que el héroe al no poder salvar a un chico lo lleva a tener una última aventura y lo mata indoloramente en la punta del universo en el corazón de una estrella. Pero no, porque hay una página más en la que vuelven a la Tierra, el pendejo está curado y todo resuelto. Me quedo con mi final.

En 1965 finalmente le dan serie propia al Captain Atom con la idea de mejorar al personaje y adecuarlo a las nuevas modas de la época (villanos más definidos, continuidad definida, personajes secundarios recurrentes, cambios de status quo) y se nota el cambio positivo en la calidad. Lo de los villanos se nota como el mayor cambio, con las recurrentes apariciones de Ghost, Dr. Spectro y la pareja joker-harleysca de Punch y Jeweele, pero la trama más interesante de toda la serie no incluye a ninguno de esos antagonistas, sino a un villano genérico que le quita sus poderes a nuestro héroe. Esta historia sucede en los capítulos #83 y #84 (cuando todavía era raro que un cómic termine en un cliffhanger), pero se venía adelantando desde el principio del volumen en las cartas de lectores. La cosa arranca cuando el traje de plomo del Captain se rompe después de una misión y se revela al mundo que el héroe es una fuga radioactiva viviente, lo cual causa mucha controversia y pérdida de confianza en el público. Obviamente Alan Moore fue inspirado por esta trama, porque en Watchmen #3 sucede algo muy similar cuando Dr. Manhattan es atacado por la prensa amarillista, que lo acusa de ser un peligro por aparentemente haberle dado cáncer a personas cercanas a él. En vez de irse a Marte, Captain Atom es secuestrado por el villano que le sacó sus poderes, pero eventualmente los recupera, salva el día, consigue un nuevo traje y, más importante, desarrolla una fórmula de plomo en spray que lo hace no tener que volver a usar ese enterizo anti-radiación (¡y poder coger de nuevo!).

Hagamos un repaso de los poderes del héroe nuclear, porque ciertamente los guionistas no lo hicieron nunca: además de volar y la clásica super-fuerza, también puede emanar calor a voluntad y atravesar cualquier cosa. Bueno, en esta nueva serie a todo eso hay que sumarle lo que sea que se le ocurra a Joe Gill, David Kaller y Steve Ditko para hacer avanzar la trama, y eso incluye tirar bolas de fuego, hacerse invisible, curar a alguien a quien le habían lavado el cerebro y alterar la ingeniería de una nave espacial con telepatía. A veces inventan una excusa como “emanando calor puedo hacer esto”, pero en otras solo puede porque sí.

Volviendo a la trama, en los últimos números se empieza a armar una historia a largo plazo entre que el villano Ghost es confundido por un culto femenino como su dios sin rostro y él se aprovecha para usar su tecnología misteriosa y una historia paralela en la que Atom viaja al pasado a través del espacio para recuperar un misil lleno de armas alienígenas que luego le roba un villano del futuro en una acertada movida de volver a las historias rimbombantes de ciencia ficción que lo hicieron tan popular. Se abre entonces una guerra entre Ghost y Atom cuando ambos fallan en quedarse con las armas del misil y los editores anuncian con bombos y platillos que “¡se viene el enfrentamiento final entre los dos!”. Acto seguido, la serie es cancelada.

Los fans de Captain Atom deberían esperar ocho años (¡!) para que un grupo de fanáticos de Charlton llamados “CPL/Gang” hicieran su fanzine sobre la editorial (y bancado por ésta) llamado “Charlton Bullseye”. En esa publicación independiente, autogestiva, hecha a pulmón, máquina de escribir y hojas impresas en blanco y negro abrochadas hacían entrevistas a autores, reseñaban títulos y, más importante, rescataban material incompleto no publicado. Y, como los muchachos de CPL/Gang eran todos artistas (como Bob Layton, Roger Stern y Roger Slifer), trabajaban sobre el material incompleto y lo completaban. Así es como en 1975 sale publicada finalmente la primera parte de “Showdown in Sunuria”, que tenía guiones de Kaler y Ditko y lápices de Ditko, pero fue entintado y letreado por nada menos que un joven John Byrne de quince años (¡!). Ahí tienen un datazo que no conocían.

Por fuera de las garras del Comic Code pueden permitirse meter un chiste medianamente ofensivo en el que el Capi dice “Me parece que para este culto Ghost es como un Dios, lo que significa que voy a tener que introducirlos al ateísmo”. Para la segunda parte del final (“Two against Sunuria”) se suma Roger Stern a escribir diálogos. Esta historia seguramente sea la más épica de todo el personaje porque incluye juicios por combate, revelaciones impactantes, sacrificios nobles y mundos enteros destruidos. Tan buena es que para mí las historias del personaje en Charlton terminan acá y ni voy a mencionar la historia que le hicieron en 1982 para inútilmente intentar darle fama de nuevo antes de la venta de derechos a DC.

NIGHTSHADE

Acá los muchachos de Charlton se deconstruyen y en Captain Atom #82 el héroe liga protagonista una compañera femenina. Hay que tener en cuenta que en esta época no eran muy comunes las heroínas femeninas más allá de Wonder Woman y que en cuanto apareció Nightshade llovieron las cartas de lectores quejándose. Acá hay que admirar cómo los editores bancaron la posta y no eliminaron al personaje. Lo mejor para mí es cuando a una carta de un machirulo quejándose de su adición a la historia solo responden, literalmente, “¿Qué te pasa, Joe, no te gustan las chicas?”.

De origen misterioso, solo sabemos que Nightshade se ofreció como voluntaria para ayudar al gobierno como agente especial, y que, aunque parecía que solo era buena peleando, de la manga pela el poder de convertirse en sombra (y lo mantiene como secreto de su compañero). No sería hasta un back-up de Captain Atom #87 de David Kaler y Jim Aparo que nos profundizan al personaje: Eve Eden es la caprichosa hija de un senador y además mantiene su secreta vida como heroína. Cuando era chica su madre le reveló que venía de una dimensión paralela donde era la reina de las “Nightshades”, cuyo poder es mimetizarse con las sombras, pero tuvo que escapar porque los Incubus, criaturas demoníacas de su mundo, querían matarla. Para explicarle esto a sus hijos, la señora los lleva de nuevo a su mundo y oh-sorpresa son atacados por Incubus de nuevo, en un ataque en el que solo sobrevive Eve.

Dato aparte, en esos back-ups se enfrenta al villano “The Image”, cuyo símbolo es exactamente igual al de la editorial actual Image Comics. La teoría de nuestro corresponsal Bob es que Rob Liefeld, al documentarse leyendo historias clásicas del personaje para su participación en el arco argumental “The Nightshade Odyssey”, encontró ese personaje con ese exacto logo y, casual o causalmente lo implementó a la hora de cofundar Image. En cualquier caso, ya proscribió el delito.

No hay mucho más para decir del personaje porque nunca tuvo título propio. En otro back-up de Atom se enfrenta a Jeweele y no vuelve a tener una historia en solitario hasta 15 años después en Charlton Bullseye #7 (no confundir con el fanzine “Charlton Bullseye” del que hablé antes, esta es una revista oficial que sacó la editorial en 1982 en un intento desesperado de volver al mercado, poco antes de rendirse y vender los derechos a DC).

BLUE BEETLE

Este personaje es un quilombo porque sin contar a Nite-Owl hay al menos 5 versiones de Blue Beetle entre Fox, Charlton y DC. Lo que nos compete a nosotros arranca cuando Charlton compra los derechos del personaje en 1964 y cancelan la revista The Thing para darle su numeración al primer volumen de “Blue Beetle”, que solo son cuatro revistas reimprimiendo historias de la Golden Age. El héroe aparece por última vez en un back-up de Nature Boy #3 (otro héroe bizarrísimo) y después oficialmente desaparece de toda continuidad y le da paso a su reboot de la Silver Age, a tono con lo que venía haciendo DC en esa época.

El primer volumen de nuestro Blue Beetle plateado está conformado por cinco issues en 1964 con guiones de Joe Gill (guionista insignia de la compañía a esta altura), arte de Bill Fraccio y tintas de Tony Tallarico. Esta vez en vez de ser un policía, Dan Garret es un arqueólogo que en unas pirámides se encuentra un escarabajo azul que, cuando dice las palabras mágicas “¡Kaji Dha!”, le otorga poderes de volar y super fuerza además de un traje azul horrible pero llamativo con un escarabajo en la entrepierna. No hay palabras para describir las locuras que escribía Gill en esta serie: momias, dictadores egipcios con armas nucleares (obviamente), comunistas con cohetes atómicos (siempre presentes), junglas prehistóricas descongeladas con dinosaurios y cavernícolas, insectos gigantes, caballeros saturnianos y su propio supervillano: Mr Thunderbolt (no confundir con “Thunderbolt”, un héroe del que vamos a hablar más abajo), que tiene el poder de invocar rayos. En cada número hay una mina hueca distinta para rescatar y muchas explicaciones científicas falopa para justificar la acción.

En el #4 de ese primer volumen hay una encuesta en la página de cartas de fans para ver si le cambian el traje por uno más patriótico (o sea, ponerle un calzoncillo tuneado de la bandera americana). Por suerte se ve que los votos fueron negativos o directamente no votó nadie porque el traje siguió siendo el mismo.

Con el éxito asegurado, el héroe le roba la numeración a la revista Unusual Tales y continúa en los issues #50 al #54. Esta vez el guionista intenta crear villanos más concretos que después de ser derrotados logran escapar para regresar si el público lo pide, e incluso en la página de cartas de lectores dejan picando varias veces que puede armarse una alianza de villanos. Desgraciadamente solo vuelve el Hombre Mantis Religiosa, un tipo verde que controla hormigas gigantes. Es bastante aburrida toda esta etapa, donde lo único interesante que pasa es la revelación de que los poderes del escarabajo se cargan con energía solar y de noche no puede usarlos.

Al final de la serie, en el #54, Roy Thomas reemplaza al guionista anterior y vuelve a las raíces del personaje enfrentándolo a un espíritu maligno mezcla de varios elementos místicos egipcios. Además hace regresar a la mina descartable del primer capítulo, explora un poco la mitología del Escarabajo Azul y concluye todo en una épica pelea metafísica en el plano astral.

Las siguientes aventuras de Blue Beetle se encuentran en los back-ups de Captain Atom #83 al #86, en los cuales aparece un nuevo personaje con el mismo alias y traje similar, aunque sus “poderes” están más basados en gadgets, tecnología y habilidades para pelear que en poderes místicos. Este nuevo pibe, Ted Kord, es más joven, más canchero y gracioso que el aburrido y clásico Dan Garret, y eso le dio el apoyo del público. Esta mini-serie estaba escrita por Gary Friedrich y Ditko y dibujada por este último, y muchos lectores en las cartas lo comparan con Spider-Man, serie que Ditko acababa de dejar en esa época (su último número del arácnido fue el #38 en Julio de 1966, y en Noviembre de ese mismo año nace BB). Lo que le agrega el prolífico artista a la serie es el misterio, ya que la historia arranca a las piñas, con Ted Kord ya en el manto de Blue Beetle, y toda mención a Dan Garret se relaciona a “los enigmáticos sucesos de la Isla Pago”, que deliberadamente los editores omiten mencionar. La cana le cae encima a Ted, acusándolo del asesinato del anterior Escarabajo Azul y el misterio solo se acentúa. ¿Querés saber qué está pasando? ¡Entonces comprá la nueva serie de BB!

Acá va un comentario que no se relaciona específicamente a esta serie sino a Charlton en general: en esta época se está dando la transición del letreado a máquina al lettering a mano, y en los cómics de Charlton donde se hizo con máquina de escribir, en los créditos ponen al responsable como “A. Machine” y me parece demasiado gracioso como para no resaltarlo.

Volviendo a Blue Beetle, en 1987 arranca este tercer volumen con Ditko en el arte y los guiones (bajo el pseudónimo de D. C. Glanzman). Arranca interesante pero ya se volvía insostenible si no explicaban de dónde salió Ted, así que en el #2 de su serie le revela a su novia no solo su identidad secreta sino además “EL SECRETO DE LA ISLA PAGO” que tuvo a los fans teorizando por meses. Resulta que Ted laburaba en el laboratorio de su tío en un proyecto secreto hasta para él, y todo sale para la mierda cuando hay un accidente y el tío muere. O no, porque en realidad había fingido su muerte para seguir adelante con los detalles finales e ilegales de su proyecto, unos robots asesinos indestructibles. Cuando Ted se dio cuenta de todo esto le pidió ayuda a su profesor, nada más y nada menos que Dan Garret (¿por qué le pedía ayuda a su profesor de arqueología?) y van juntos a la Isla Pago, donde el tío ya había producido los primeros robots. Dan Garret le revela su identidad secreta al pibe en una desesperada pelea en la que destruyen la isla y a los robots, pero el Blue Beetle original muere, no sin antes pasarle la antorcha a Ted (pero no le da el escarabajo super-poderoso, solo le pide que siga el legado).

Aunque Ted sea un personaje copado los guiones se vuelven progresivamente peores, por lo que recurren a la única carta que saben que funciona: meter misterio. Así hacen que aparezca de nuevo el supuestamente muerto Dan Garret, y con eso roban un par de issues más hasta que revelan que era un tipo disfrazado de Garret nomás.

La historia final de Ted en Charlton es bastante aburrida: un tipo disfrazado de estatua quiere cambiar a la sociedad destruyendo todo lo que tenga que ver con los héroes e inspira a la juventud rebelde y perdida. Lo único interesante realmente es el cameo de Vic Sage, que nunca se pone el traje de Question pero no le hace falta para cagarse a palos con los hippies. Y hablando de Vic Sage

THE QUESTION

The Question simplemente es grosso. Es el personaje que solo es copado y vende con eso. De día Vic Sage es un reportero sin tapujos tipo Navarro, que no vino a conformar a nadie y odia mucho a los criminales de barrios bajos. Y a los adolescentes, tipo Feinmann. De noche se pone una máscara y queda sin cara, tipo Lanata (malísimo), y con su gas cambia-formas sale a aterrorizar a los mafiosos, chorros y cualquiera que pretenda pasar por encima de la ley. El atractivo que le vio Moore a la hora de inspirarse para crear a Rorschach es obvio. Sus primeras apariciones son en back-ups de Blue Beetle (el volumen de 1967, con Ted Kord) con Steve Ditko a cargo de guiones y arte.

Mi historia favorita de esta etapa tiene que ser el capítulo en el que se enfrenta a Banshee, un ladrón con un traje volador (idea con la que Ditko ya había jugado en sus primeras historias en Amazing Spider-Man). Lo que me gusta de la aventura contra Banshee es como queda clarísimo que a Vic no le cabe nada: aparece un tipo volando por la ventana en una fiesta en la que está reportando y aún vestido de civil se agarra a las piñas con el villano. Cuando logra ahuyentarlo y las chicas vienen a tirarle onda por haberles salvado la vida él se las saca de encima porque no le importa ser un casanova, solo le importa la justicia. Al final, cuando Banshee vuelve por un último atraco, Question se tira con él del último piso de un rascacielos (¡Question no puede volar!), se hace mierda contra el suelo en la pelea pero logra romperle el traje volador al otro y hace que salga volando hacia el océano en una noche de tormenta, básicamente matándolo. Y con eso termina otra noche de aventuras. No es el justiciero que nos merecemos, pero sí el que necesitamos.

En su tercera aventura, Question se enfrenta a un vigilante misterioso que busca matar a sus víctimas, o sea, lo mismo que hace él. Lo más gracioso es que al derrotarlo le dice “a vos no te mando a la cárcel, te mando a la silla eléctrica”, confundiendo aún más el compás moral de la serie. ¿Al final matar criminales está bien o no? La línea ética que separa a Vic de sus enemigos se difumina más cuando unos mafiosos intentan matar a su cara pública y él los tira al desagüe para que se ahoguen, no sin antes decirles “¿Para qué voy a salvarlos? ¡Están donde se merecen!”. Un crack.

Después de 5 episodios como back-up de Blue Beetle, finalmente recibe su propia serie: “Mysterious Suspense”, aunque desgraciadamente solo dura un capítulo. Esta revista de 1968 con Ditko de guionista y artista es sencillamente genial. Acá vemos a Ditko súper suelto pasándola bien con un personaje que claramente le fascina tanto como a los lectores, posiblemente sin tantas imposiciones editoriales. Si antes peleaba contra mafiosos, asesinos y villanos con trajes de colores, acá hace lo que todos pedíamos y se enfrenta cara a cara con la corrupción y la injusticia. Se arma una conspiración entre un mafioso, un empresario corrupto y los compañeros de trabajo de Vic que lo quieren fuera del camino por ser demasiado honesto, pero en vez de mandarlo a matar se encargan de humillarlo, arruinar su nombre, amenazar su trabajo y a sus amigos diciéndole que todo va a terminar si solo acepta mancharse un poco, pero Vic es un tipo impoluto, de moral inquebrantable y no se deja manejar por nadie, confiando en que la justicia va a prevalecer al final. La historia es tan intensa que uno se olvida de que Vic Sage es The Question, y recién a la segunda mitad de la revista se pone la máscara y sale a darle a la justicia un empujoncito. La verdad que esta sí es la mejor historia publicada por Charlton. Es un crimen que no la hayan seguido.

Al igual que Captain Atom/Nightshade, Question y Blue Beetle tuvieron un intento de revival en Charlton Bullseye a principios de los 80s, pero en este caso es igual de irrelevante.

THUNDERBOLT

Thunderbolt es un personaje creado por P.A.M., un pseudónimo de Pete Morisi (finalmente uno en el que Ditko no está involucrado) en 1966 para la revista Peter Cannon: Thunderbolt #1. Su origen es el de una pareja de médicos que fueron al Himalaya a ayudar a erradicar una peste, solo para ser ellos las últimas víctimas. Su hijo huérfano, Peter, fue criado por monjes tibetanos para ser el humano más fuerte e inteligente posible, y cuando se hizo mayorcito le dijeron que se vuelva a América, acompañado por su amigo Tabu. En su primera aventura, su enemigo Hooded One, otro tibetano resentido con Peter por haberle cagado el estudio de unos pergaminos, envía unos huevos de dinosaurio a los Estados Unidos y manipula a unos criminales para que los hagan nacer. Pedro Cañón entonces se calza las calzas y sale a salvar al mundo de esta amenaza prehistórica y los medios lo bautizan como “Thunderbolt”.

A diferencia de los otros héroes que analizamos, Thunderbolt es una serie muy poética. El atractivo está en el guion de Morisi y en lo interesante del personaje, un héroe americano cheto que aboga por el pacifismo. Básicamente lo contrario a Question, y la historia nos dice que Alan Moore también vio ese paralelismo a la hora de convertirlo en su Ozymandias. No hay mejor ejemplo para explicar lo intrigante de los guiones de Morisi que la aventura de Thunderbolt contra Evila, la princesa del Nilo. Primero que nada, el hecho de que a la hora de enfrentar a su héroe con un personaje egipcio no deja de hacer cameos Dan Garret, el Blue Beetle arqueólogo, para placer de los fans. Segundo, para evitar que Peter se cague a palos con una mujer en tiempos del Comics Code hace de la batalla final un duelo de voluntades. Por último, quizás un poco cursi, cuando finalmente es derrotada Evila, Tabu le pregunta a Peter “¿Seguro que no va a volver?”, Peter le responde “Segurísimo, ¿por qué preguntás?”, y Tabu cierra la revista diciendo “por nada, solo se me pasó por la cabeza cómo se escribe “Evila” al revés…” y un signo de pregunta gigante robado de The Question. Es potente, creativo, misterioso y diferente a los ochocientos héroes descartables de Charlton.

Un dato gracioso es que en el #1 promocionan la serie como el “acompañamiento perfecto para Blue Beetle, Captain Atom y Son of Vulcan”, pero justamente a Son of Vulcan la cancelaron ese mismo mes y Thunderbolt le robó la numeración a partir del mes siguiente, por lo que la serie salta del #1 al #51.

Otro concepto interesante de Peter Cannon es que él no quiere ser Thunderbolt, y cada vez que aparece un villano intenta hacerse el gil pero Tabu, sarcástico pero servicial (una especie de Alfred Pennyworth morenito) lo enrosca con su labia tibetana para convencerlo de volver a calzarse el peor traje de la Silver Age y salir a salvar el mundo. En el #53 hay una página muy interesante en la que Peter entona un soliloquio acerca de cómo él es más inteligente, más rico y más poderoso que los demás, pero aun así es infeliz porque no tiene la vida mundana y tranquila del americano promedio. Encara su poder como una responsabilidad, un sacrificio por la humanidad, y si eso no es lo más Ozymandias que leí en mi vida pega en el palo.

En el #56 se nota que no sabían con qué rellenar la aventura (y eso que la revista la comparte con un back-up de 10 páginas de unos héroes llamados “The Sentinels”) porque Peter y Tabu se pasan dos páginas recordando aventuras pasadas. Prácticamente toda la serie está manejada por Pete Morisi excepto los números #57 y #59, en los que Pat Boyette toma la posta en números donde se ve que PAM no llegaba a la fecha de entrega. En estos números el artista invitado aprovecha y mete pequeñas rupturas de la cuarta pared burlándose de los editores y le inventa a Thunderbolt el poder místico de crear seres mágicos con su imaginación que, por suerte, no volvió a usar nunca.

En el anteúltimo número de la serie anuncia que, desgraciadamente, Pete Morisi no puede seguir haciendo Thunderbolt por problemas de tiempo. Cuando sale a la venta el #60 (con arte de Pat Boyette y guiones de un tal Sergius D´Shaugnessy, pseudónimo de Dennis O´Neil), las cartas de decepción no se hacen esperar. El editor Dick Giordano se dio cuenta muy rápido de que sin Morisi no valía la pena seguir haciendo Thunderbolt y canceló la revista.

PEACEMAKER

“¡Un hombre que ama tanto la paz que está dispuesto a LUCHAR por ella!”. Así promocionan en noviembre de 1966 a quien se convertiría en un pilar fundamental de la nueva línea heroica de Charlton (junto a Captain Atom, Judomaster, Blue Beetle y Thunderbolt). La primera aparición de Peacemaker es en Fightin’ Five #40, pero después de dos revistas como back-up, cancelan a los FF y le dan serie propia a nuestro héroe. Lo gracioso acá es que se intercambian los roles y los FF se convierten en back-up de él hasta que después de 5 números le roban la revista y publican reprints de viejas aventuras. Las vueltas que da la vida.

Creado por Joe Gill y Pat Boyette, Peacemaker es un héroe que, como dice su frase gatillo, ama la paz. Ama mucho la paz como concepto abstracto, signifique lo que signifique, y va a ponerse un traje sacado de un cómic de Jack Kirby con mochila propulsora y muchas armas no-letales para defenderla. Peacemaker es el alter ego de Cristopher Smith, un diplomático muy honesto que aborrece la violencia, por lo que ponerse el traje de superhéroe para él es una tortura. Si Thunderbolt no quería salir a ser héroe porque le daba paja, a Peacemaker le va a doler en carne propia tener que responder a la violencia con más violencia, pero a veces, para él, no hay otra solución.

Como verán, este es el personaje que más cambios sufrió cuando lo agarró Moore para Watchmen, porque lo único que comparte con The Comedian es un diseño similar y el hecho de que va cargado de armas. Moralmente no podrían estar más enfrentados. También sufrió cambios a la hora de pasar a DC, principalmente en el hecho de que empezó a usar armas letales, cambiando su famosa frase a “…está dispuesto a MATAR por ella”.

En fin, la serie no dura mucho, los lectores insisten con más FF y menos Peacemaker. 5 números y a la bolsa, sin contar un sexto que, al igual que el número perdido de Captain Atom, tardaría más de media década en ser publicado, esta vez en blanco y negro.

En la segunda y última parte de este artículo, nos enfocamos en el único crossover que tuvieron los personajes antes de pasar a DC, cómo funcionaron como inspiración para Watchmen y algunas apariciones posteriores interesantes.
Los Watchmen de Charlton (parte 2)


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