Comics

"Lowlife" de Ivan Brun

Posmodernidad en el cómic

Lowlife, de Ivan Brun

Editada en Buenos Aires por Editorial Exabrupto en 2008 y publicada con la ayuda del Ministerio de Asuntos Extranjeros de Francia y del Servicio de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia en la Argentina, Lowlife de Ivan Brun, es una antología de historias narradas con el propósito de hacer crítica al capitalismo.

Cada una de estas historias se va a enmarcar en esta crítica dentro de una perspectiva u otra: desde la obviedad de la diferenciación en la distribución de la riqueza y la desigualdad de oportunidades, hasta la violencia que maneja la sociedad, pasando por la exploración (y explotación) de prácticas sexuales explícitas y crítica al arte.

En ella, aparecen elementos medio bizarros, en el sentido anglosajón, que buscan expresar (posiblemente de forma exagerada) la indiferencia ante el otro, la pérdida del sentido de comunidad y el individualismo máximo. Esto recuerda mucho a las tiras gráficas de Joan Cornellà en algunas escenas.

"Una vida de artista". Interior.
"Una vida de artista". Interior.

Respecto a la perspectiva artística, por su parte, tiende al realismo. Los colores que se manejan son monocromáticos, que pertenecen a la escala de grises. Los trazos generales pueden parecer muy simples, sobre todo teniendo en cuenta a aquellos a los que no se les aplica color, pero en los que sí: se nota mucho la complejidad final.

La narrativa está muy bien planteada: el propio arte secuencial se explica solo (casi) sin necesidad de globo de texto.

Es una crítica, justamente, a la modernidad. Un puntapié para repensar la posición del sistema capitalista todo. Podríamos decir que es una obra posmoderna.

Así que para entender qué significa esto último, repasemos algunas implicaciones previas. Lo que ofrezco a continuación no es más que una interpretación de esta antología.

La modernidad

Ahhh, ¡la modernidad! Ese antro del que nos hablan en Sociedad y Estado en la UBA.

Un concepto que nace para referir al capitalismo en sus últimas instancias históricas. Aquel bloque económico que deviene político y conforma un sistema opresor y explotador hacia la clase trabajadora, según el materialismo dialéctico.

No vamos a ponernos a hacer una historización desde el feudalismo hasta la revolución francesa. Pero sí vamos a hacer mención, porque así mi corazón ñoño lo dicta, a la literatura que manifiesta los desórdenes del capitalismo y las crisis sociales en que él mismo se ha metido.

Charles Baudelaire expresa en “Los ojos de los pobres” el choque entre dos sociedades polarizadas que, hasta entonces, no se habían cruzado. Marshall Berman, por su parte, analiza este texto partiendo de la invención del boulevard como un antes y un después en lo que respecta a la modernidad: se reconstruyen las urbes y, los barrios humildes y los grandes edificios se entremezclan; las familias ricas y los pobres se cruzan en este nuevo hito arquitectónico y la incomodidad ante el descubrimiento de la diferencia en términos de distribución de la riqueza se hace evidente. Siguiendo los conceptos del análisis de Raffín, podemos decir que, en este sentido, hablamos de un tipo de modernidad que refiere a lo histórico.

En Lowlife, se aprecia esa mezcla de personas que, aparentemente, conviven en un mismo sistema y pertenecen, cada una, a distintos estratos sociales. En “Currículum Vitae”, la primera historia, podemos ver que incluso se dan las condiciones para que la protagonista aproveche esta situación de desigualdad de la que se percata.

En “The perfect match”, por su parte, la desigualdad apunta a la división sexual del trabajo y a la explotación sexual, otro de los grandes dilemas de esta era.

"Curriculum Vitae". Interior.
"Curriculum Vitae". Interior.

La posmodernidad

Jean-François Lyotard decía que las culturas utilizaban narrativas para dotarse a sí mismas de significado. Podemos decir, entonces, que la narrativa occidental por excelencia es la ilustración, la cual nos aseguraría el progreso.

El pensamiento posmoderno propone el fin de esas narrativas: desafía las estructuras y jerarquías verticalistas.

Hay algo de punk en Lowlife, una corriente cuasi anárquica que busca mostrar lo grotesco del sistema en que vivimos. ¿Busca perpetuar la violencia que existe en nuestra sociedad moderna? ¿Busca unirse a ella desde el odio y el cansancio? ¿O busca cuestionarla y frenarla?

No es nueva la violencia, no nace con el capitalismo. El cómic refiere a la violencia propia que emerge con este sistema incorporado, problemas nuevos y agresiones diferentes a las que se pueden estudiar en otros recortes de la historia.

La trampa de la posmodernidad se resume en que no hay sentido de la identidad comunitaria, sino más bien individualista.

El cómic bebe mucho de esto, por eso pienso que el propio cómic además de ser posmoderno, se critica a sí mismo en este sentido. En “Machine gun youth”, literalmente se muestra la inmersión de un niño a su consola de mano lo que dura un viaje en colectivo, y todo lo que pasa a su alrededor es menos que importante.

“Machine gun youth”. Aproximación a la alienación de los videojuegos.
“Machine gun youth”. Aproximación a la alienación de los videojuegos.

La violencia por la violencia

¿Hasta dónde podemos llegar con la violencia? ¿Es ésta inherente al humano? ¿Se potencia debido a un sistema que se basa en la desigualdad? ¿Cuál es el límite?

Lowlife es la representación de la violencia que se maneja, como digo, quizá desde lo exagerado….¿no?

Hannah Arendt hablando de la “banalidad del mal” refiere a la violencia que puede ejecutar cualquiera bajo la premisa de «seguir órdenes». Y la palabra clave es: cualquiera,

¿Acaso la sociedad moderna es algo superfluo? ¿Algo que se debe eliminar porque no se puede corregir?

En “Budget” se hace una comparativa entre el hambre y la guerra; en “Wad Sa Zad Story” se habla de una violencia estructural en sus distintos “escalones”. En “Eyes” podemos ver la violencia interna y reprimida. Y podría seguir enumerando…

A lo largo de las distintas historias se puede encontrar esto de “seguir órdenes” desde el punto de vista de las fuerzas armadas.

Who watches the whatchmen?

El sentido

No hay propósito. No hay justicia, estamos solos ante nosotros mismos. Nada significa nada, nada tiene sentido. Las personas en esta antología se recrean en el desprecio al punto de convertirla en una performance. No existe la culpa ni el remordimiento, todos parecen estar condenados.

En el marco de este sistema explotador, solo se espera más violencia en respuesta, se perpetúa el ciclo.

Nos da el parecer que este ciclo contiene una esencia: maldición o enfermedad, que no tiene antídoto.

¿Acaso esta postura cínica y violenta no es más que un distanciamiento para no hacernos cargo de lo que está ocurriendo?

El peso con el que realmente cargamos ¿es externo? ¿Acaso nuestros problemas más grandes vienen porque nosotros mismos estamos fallando o hay algo más grande que nosotros, un todo, que falla? Ese todo, ¿nos incluye? ¿Somos igualmente responsables de que ese todo, dado el caso, falle?

No hay identidad individual, entonces, ¿Qué más da? No hay propósito, no hay sentido.

Conclusiones

El arte es magnífico y acompaña perfectamente la narrativa y la corriente que se expone.

La crítica, por su parte, me parece excelente y, como digo, mi corazón ñoño no pudo evitar hacer todo el análisis que acaban de leer. Las distintas historias exponen diferentes perspectivas de lo que ocurre en esta sociedad moderna, está en su poder de interpretación el decidir si es de manera exagerada o no.

Creo que este cómic es lectura obligatoria para aquellos que buscan replantearse conceptos sobre el sistema que nos gobierna. Hacernos preguntas, buscar soluciones, continuar bebiendo de autores varios.

Una oportunidad que no hay que dejar pasar.

Altamente recomendado.

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Escrito por:
Florcis Pérez
 Me gusta el helado de menta y los caramelos media hora.

Florcis Pérez
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