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¡Mórfosis, amigos! Green Ranger: Year one

Primera parte de la reseña y análisis de la franquicia Mighty Morphin Power Rangers, de Boom! Studios. CON SPOILERS.

Green Ranger Año Uno
Por: Alejandro Caminos el Vie, 21/06/2019 - 15:07 - Se lee en: 6 mins

Desde niño siempre me gustaron los Power Rangers –o por lo menos hasta la culminación de la tan conocida “Era Saban”, que comienza con Mighty Morphin de 1993 y culmina con Wild Force, en 2002-. Muchos años después y ante la curiosidad de las buenas críticas por parte de Mighty Morphing Power Rangers de Boom! Studios –que comenzó a publicarse en 2016-, tomo de nuevo el Morpher para traerles estas reseñas sobre unas de las franquicias más emblemáticas de los 90. Y que aún hoy continúa vigente.

Cabe destacar que al final de cada número hay una entrega extra de dos o tres páginas, en donde otros personajes secundarios de la franquicia tienen una miniaventura en tono de comedia. Pero lo que nosotros analizaremos y nos interesa, es la historia principal.

Con guion a cargo de Kyle Higgins (Captain América Theather of War: Prisioners of Duty, Batman Eternal, Nightwing), dibujo de Hendry Prasetya (Robotech, God Complex: Dogma) y Thony Silas (Batman Beyond, Justice League: Gods and Monsters, Venom), en esta ocasión, la reseña abarca el prólogo (número 0) y los números 1 al 5 de la colección.

Dicho esto, bienvenidos. Y que el poder los proteja.

CONTEXTO O DESPUÉS DE LA MALDAD

La franquicia arranca en una línea de tiempo alterna a la serie de TV y con la recién consumada integración del protagonista, el Green Ranger -Tommy Oliver-, al equipo de los Power Rangers. Tommy fue creado y dominado por Rita Repulsa, la gran antagonista de la generación Mighty Morphin, con la sola misión de destruir al resto de los Rangers.
Para los desprevenidos y más jóvenes que jamás los vieron por TV o los que desconocen al bando de los buenos por no mirar el Magic o Fox Kids, el team está integrado por Jason Lee Scott (Red Ranger), Kimberly Hart (Pink Ranger), Billy Cranston (Blue Ranger), Trini Kwan (Yellow Ranger) y Zack Taylor (Black Ranger). Cabe destacar que cada uno tiene su propio Zord, que son vehículos de combate diferentes entre sí y que combinados forman un Megazord, que tiene la finalidad de luchar contra enemigos gigantes. Tommy es dueño del Dragonzord, Jason del Tiranosaurio, Kimberly tiene al Pterodáctilo, Billy al Tricératops, Trini al Tigre Colmillos de Sable y Zack al Mastodonte.
Del otro lado, Rita Repulsa está rodeada de Baboo y Squatt (los inútiles que ocupan el lugar de cómicos o preguntones, a fin de pasar información al lector); Finster (el creador de monstruos) y Goldar y Scorpina (los dos guerreros más poderosos).

TRAMA O CONVIVENCIA

En la primera página se nos muestra a un Green Ranger que finalmente logró derrotar a los otros Rangers y a Rita con la iniciativa de dominar el mundo junto a él. Esto da pie a mostrarnos la dinámica del día a día del grupo, que incluye un poquito de sus jornadas dentro del secundario. Pero nada es color de rosa porque no todos están contentos con la inclusión de Tommy al equipo. Esto no sólo incluye a Jason y los demás, sino a la sociedad misma.
Para peor, el sexto ranger sufre de alucinaciones, producto de sus dudas y la relación que todavía mantienen sus poderes con Rita. En su orgullo, no le cuenta absolutamente nada a nadie, lo que afecta sus responsabilidades como héroe. Para colmo, somos testigos de las grietas que hay en sus vínculos recientes. Todo este problema es aprovechado por la villana, que trama un plan que consiste en utilizar un Cristal verde de energía caótica –que es un cristal puro de energía de la Red de Mórfosis- para sellar los poderes y el destino de Tommy, como también la vida de los otros protagonistas. Y abrir un portal.
Desde entonces, el Dragonzord deja de responderle a Tommy -de quien se descubre que está conectado a la Red de otra forma- y pasa a manos de Scorpina, sirvienta que toma el lugar de nueva mano derecha de la antagonista principal. Con el robot gigante en su poder, se dispone a destruir la ciudad de Angel Grove con la misión de cargar el cristal al máximo.

Dinozord versus Dragonzord. Los Rangers tratando de frenar el plan de Rita.
El Red Ranger y su Zord tratando de frenar al Dragonzord.

Hasta que los coloridos héroes aparecen juntos a sus Dinozords y comienza la batalla decisiva. Cuando los Rangers estaban acorralados y con todas las de perder, Tommy –que previamente había vencido las alucinaciones- desobedece una orden directa de Jason para entrar en combate, retomar el control de su vehículo y así ganar la pelea.
Sin embargo y en el Centro de Mando, Jason le recrimina la desobediencia a Tommy, que le discute su liderazgo. Para peor, Zack se mete en el medio y en su desconfianza advierte la posibilidad de que el Green Ranger vuelva a cambiar de bando. Todo este tenso escenario hace que el Ranger verde explote en furia y termine involuntariamente de cargar el Cristal de Rita, que finalmente explota y destruye el lugar, pero no sin antes abrir el mencionado portal, del cual sale un nuevo enemigo que desliza el hecho de conocerlos desde antes. Y por supuesto, amenaza con destruir al equipo entero.
Para finalizar, el último número se sitúa un mes antes de la llegada de Tommy a Angel Grove. Allí se revela que Rita ya había pensado en destruir a los Rangers desde adentro y con la idea de nombrar a uno de ellos como su Green Ranger personal. Pero el o la elegida se niega rotundamente. Y esconde lo sucedido al resto del equipo, algo que posiblemente tenga sus consecuencias a futuro.

LO BUENO

Los Power Rangers siempre se destacaron por ser un grupo que puso por encima de las individualidades el trabajo en equipo, en pos del bien común y de la misión. Esta unidad bien se resume en la figura final del Megazord o en la combinación de las armas de los Rangers para la creación del Power Blast. En este sentido, Green Ranger: Year One (Año uno) no sólo es una saga de presentación para aquellos nuevos y viejos fanáticos de la franquicia, sino también la oportunidad de mostrar y profundizar en la dinámica de estos héroes singulares.
El guionista no sólo toma parte de las personalidades de los protagonistas de la serie de TV, sino que las profundiza y les otorga una identidad concreta. Los hace crecer y madurar e incluso las distorsiona para darle más realismo. Es así que podemos observar a Jason como un líder obsesivo, a Tommy como el típico renegado que no logra adaptarse y choca con el cabeza de grupo, a Zack como un resentido hasta rozar lo absurdo, a Billy con la autoestima por el suelo por sentirse menos que el resto –a pesar de ser el más inteligente-, a Kimberly como la dubitativa que trata de entrar de alguna forma en la vida de Tommy y a Trini como el apoyo y sostén de Billy. En todo esto, Zordon y Alpha quedan en un segundo plano. Todo en pos de plasmar las complejidades que debe sobrellevar el grupo.
Por otro lado, Higgins construye una realidad en donde la utilización de Zords SÍ trae consecuencias, a diferencia del mundo televisivo en donde era gratuito romper medio centenar de edificios con un homenaje robótico de Godzilla y sin inferencia alguna. Hablando de robots gigantes, es positivo que no se utilice más el Megazord como método resolutivo de conflictos.
Es de destacar también el personaje de Rita Repulsa, que –gracias a Dios… digo, a Zordon (?)- está lejos de aquella patética e infantil imagen de villana que no tiene mejor plan que hacer crecer a sus monstruos cuando las papas queman. En este arco, tenemos a una Rita mucho más metódica e inteligente que no escatima en recursos para lograr sus objetivos.
Por último y no menos importante, el trazo sucio de Prasetya acompaña de forma excelente la trama planteada por Higgins. Sus dibujos bien reflejan las expresiones de descontento de Tommy o las de los otros personajes, además de tener buen pulso para dibujar a los Zords, los monstruos de Rita o los trajes de nuestros héroes.

Diferencias de grupo y la dificultad de incluir a Tommy
La inclusión de Tommy genera incomodidad y peleas en el grupo.

LO MALO

El último número rompe con la regularidad visual planteada por Prasetya, con los dibujos de Thony Silas. Un artista que, si bien conforma con sus dibujos del Megazord, deja mucho que deseao. Genera un choque visual al plasmar a los Rangers, que culmina en una imagen totalmente irregular, desproporcionada y casi paródica. Esto aplica también a los cuadros en donde se plantean movimientos o planos panorámicos. Todo en un número por demás oscuro y central.

El choque visual de Silas.
El choque visual de Silas.

Otro punto negativo de esta saga es la poca incidencia que tienen Kimberly y Trini. Pero más la primera, que es el interés amoroso del Green Ranger. Al centrarse en él todo un arco, es poco verosímil que ella no tenga más acción que invitar a un conflictivo Tommy a tomar un café, o defenderlo a medias de las acusaciones que le atribuyen. Por último, también está la nula acción de Goldar, ex mano derecha de Rita e icónico villano de las primeras generaciones de Power Rangers y que aparece sólo en una página, completamente recluido.

VEREDICTO

Como un niño que creció mirando Power Rangers, pero también como lector y guionista de historietas, Green Ranger: Año Uno supera las primeras expectativas. Ya sea por darle madurez a una franquicia que mayormente se la asume para niños –lo que aumenta la identificación con los viejos fanáticos-. O por profundizar y centralizar en un personaje con más trasfondo y hasta entonces desperdiciado como Tommy Oliver. Y por plasmar que en todo grupo no todo está diez puntos, que hay diferencias en formas de grietas o de abismos. Más en un equipo que debe trabajar de forma conjunta si realmente quiere salvar el mundo.
Habrá que ver si en el próximo arco los Rangers logran resolver sus dilemas. O serán condenados por culpa de ellos.

Los Rangers, al cuidado del mundo.
El grupo original.

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