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Rorschach 7

Análisis del séptimo episodio de Rorschach, la miniserie de Tom King y Jorge Fornés

Por: Bob Blondieness - 16 Abr 2021 Se lee en: 5 mins
Rorschach 7

El Rey Lagarto

Si estás leyendo esta nota, es muy probable que ya conozcas a Tom King. Pero de todas formas, hagamos un breve repaso de su carrera. 

Tom King nació en el año 1978, al sur del estado de California. Su madre trabajaba en la industria del cine, lo cual potenció su amor por las historietas. Fan confeso de la Legión de Superhéroes y Archie, dio sus primeros pasos en la industria del cómic como pasante en Vértigo y luego como ayudante del mismísimo Chris Claremont. Estudió filosofía e historia y se graduó como abogado (inspirado por Matt Murdock según afirma él mismo) en la Universidad de Columbia. Luego ocurrió el atentado del 9/11 y -respondiendo a una convocatoria de la CIA- se desempeñó como agente de inteligencia durante siete años, visitando lugares como Irán, Pakistán y Afganistán.  

Pero como reza la canción, el amor es más fuerte y ni bien tuvo la oportunidad dejó la fuerza y se dedicó a las letras, pudiendo editar “Once A Crowded Sky” en el año 2012, incluyendo páginas ilustradas por Tom Fowler.   
A partir de ese momento, su carrera fue una verdadera bola de nieve: DC le ofrece reinventar al personaje de Nightwing y, tras cerrar el título homónimo en el número 30, inmediatamente lo relanza con el nombre de “Grayson”, donde plasma gran parte de sus vivencias como agente secreto. Luego vienen las miniseries “The Omega Men”, “The Sheriff Of Baghdad”, un unitario de Green Lantern para la saga “Darkseid War” y la aclamadísima miniserie “The Vision” para Marvel, que le valió varios premios de la crítica especializada. Tras firmar un contrato de exclusividad con DC, se hace cargo de un nuevo título de Batman, para la cual anticipa una ambiciosa historia desarrollada en 100 episodios. En sus tiempos libres planifica (y publica) otro hitazo: la miniserie de “Mister Miracle”, nuevamente cosechando varios premios y cuyo éxito le abre camino directo a Hollywood, ya que anuncian una película basada en la saga. 

Aquí cabe destacar un traspié: su evento “Heroes In Crisis” -cuya presentación a la prensa se realiza en un bote con los artistas enmascarados- es cuestionado por fans y críticos, aunque comercialmente funciona muy bien.

King
Clay Mann, Tom King y Mitch Gerards visten batas y mascaras para presentar Heroes In Crisis.

Además participa en antologías como “Vertigo: CMYK”, el “Kamandi Challenge” y el “Batman: Black & White”, genera brillantes unitarios como el de “Batman vs Elmer Fudd” y el “Swamp Thing Winter Special” y es parte de los festejos de los 1000 números de Action y Detective Comics.   

Pero no todo lo que toca el Rey se transforma en oro: tras una serie de eventos inesperados, lo invitan (en una forma cuidada de decirlo) a salir anticipadamente de Batman antes de completar los 100 episodios, una situación que aprovecha para dedicarse a otros proyectos, como nuevas miniseries protagonizadas por Adam Strange y Supergirl, a quien promociona como “The Woman Of Tomorrow”. Y haciendo gala de su condición de niño mimado, negocia el cierre de su saga del Hombre Murciélago en la maxiserie “Batman & Catwoman”, que al día de hoy transita la mitad de su ciclo. 

Sus obras no soportan áreas grises: generan amor u odio, pero nunca pasan desapercibidas. Ha formado duplas creativas duraderas con artistas de la talla de Mikel Janin y Mitch Gerards, quienes parecen estar cómodos plasmando sus ideas. 

Pero esta nota está dedicada a otro de sus proyectos estrella: tras haberse animado a mancillar extender la -otrora intocable- seminal Watchmen de Alan Moore en varias oportunidades (“Before Watchmen”, “Doomsday Clock” y la adaptación homónima en formato miniserie para HBO), la editorial lo autoriza a jugar con una de sus creaciones más populares: Rorschach, para lo cual arma equipo con el prolijo Jorge Fornés, y en el marco de la convención virtual DC Fandome, anuncia una aventura desarrollada en 12 partes (¿cómo la saga original?), expandiendo la historia del conflictuado personaje imaginado por el Brujo de Northampton sobre la base de ideas del legendario Steve Ditko, siempre amparado por el lujoso formato del sello editorial Black Label

El primer número de Rorschach se publicó en octubre del 2020, y en los siguientes párrafos analizaremos el séptimo episodio.

Todos los hombres del Rey

Atención: a partir de este punto ¡habrá spoilers!

Spoilers
Atento: Step te advierte que se vienen spoilers!!

Como (casi) todo ser creativo, King utiliza una recurrente suite de recursos en sus historias, a saber: situaciones domésticas asociadas a relaciones de pareja, narraciones en distintas líneas de tiempo, conflictos derivados de eventos traumáticos y un ritmo narrativo por demás descomprimido (o “estirado”, para decirlo en criollo). Todos esos elementos están presentes en Rorschach, que a lo largo de los primeros seis números presentó muy lentamente a los personajes y la trama, sin apuros ni mayores sobresaltos. 

La historia transcurre en la misma Nueva York de la Watchmen original, en un Estados Unidos que -como vimos en la serie de TV- Robert Redford lleva varios años como presidente, dedicado a reconstruir la Nación tras la violenta irrupción del calamar gigante, del cual pasaron ya 35 años. La acción inicia cuando un hombre disfrazado de Rorschach es abatido por la policía, en medio de un acto de campaña de Turley, candidato a presidente por la oposición. A partir de ese momento, un detective (del cual no sabemos su nombre) deberá descubrir un entramado de sucesos que implican a historietistas, grupos conspiranoicos, artistas de circo, unas extrañas grabaciones de Otto Binder (el creador de Supergirl, reflejando un hecho del mundo real) y resabios del histórico ataque del pulpo. El guionista entrega pistas de a pedazos, siguiendo una narración no lineal, que salta entre distintos puntos de tiempo, relatos con teorías de dudosa veracidad e intervenciones esporádicas de los Watchmen originales.

Conocemos a Laura Cummings, una joven que, agobiada por las rigurosas enseñanzas de un padre opresor, decide calzarse un traje de cowboy y emprender la lucha contra -según sus creencias- un nuevo ataque de octópodos. También se nos presentan varios portadores del nombre Rorschach, que por diversos motivos deciden calzarse la máscara diseñada por el Dr. Manhattan en un intento de perpetuar su legado. Y es justamente entre estos últimos que se inscribe la víctima, William Myerson, creador del Pontius Pirate, un personaje de historietas devenido en una popular franquicia, quien al parecer ha pasado los últimos años recluido en su departamento, una situación que guarda muchas similitudes con la vida real de Steve Ditko, creador de Spider-Man y The Question (claras inspiraciones para el Pontius Pirate y Rorschach, respectivamente). 

Y es así como llegamos al séptimo episodio, cuando el detective se encuentra con un nuevo portador de la máscara: Frank Miller.

Frank Miller
Fornés ilustra a un Miller perfectamente reconocible.

Sí, Jorge Fornés ilustra a un Miller calcado de su contraparte original, para que no queden dudas ni dobles interpretaciones. Al igual que el “nuestro”, este Frank es autor de un cómic fundamental para el mercado mainstream: “The Dark Fife Returns”, una obra que le valió el reconocimiento de los fans y la crítica, además de rendirle un abultado rédito económico. Y aquí es donde la trama se dispara: Miller le revela al detective que hace un tiempo atrás recibió la visita de Laura y William, quien a su vez revela que durante sus años de reclusión escuchó una y otra vez las grabaciones de Otto Binder hasta descubrir su significado, en una explosiva epifanía: el Dr. Manhattan envía mensajes desde su exilio en Marte, en un desesperado intento de prevenir una nueva invasión de moluscos alienígenas. El problema es que estos mensajes se dispersan en el tiempo y el espacio, y solo algunos privilegiados son capaces de comprenderlo y tomar acción, difundiendo el mensaje ¡en forma de historietas!, como Otto Binder, William Myerson y... Frank Miller.

El número cierra con un nuevo giro: el último mensaje “descifrado” por Frank es muy claro: “MATA A TURLEY”.

Manhattan
Desde Marte, Manhattan envía instrucciones a varias generaciones de artistas terrestres.

Conclusión: el Rey no ha muerto ¡larga vida al Rey!

Con este número, King le canta “quiero retruco” al legendario Animal Man 26: su propuesta implica que NO es el autor quien dictamina los destinos de los personajes, sino que son los mismos personajes los que dictan qué deben hacer los autores. 

Manhattan es usado una vez más como un extraño recurso Deus Ex Machina, capaz de trascender todo plano de existencia y afectar nuestra propia realidad, algo que ya había insinuado Grant Morrison en varias obras (y también Geoff Johns, aunque de manera más burda, hay que decirlo).

El plot se torna exigente, dejando abierta la posibilidad de múltiples interpretaciones por parte del lector. ¿Estará el autor a la altura de poder cerrarlo sin bajar la vara? 

Y como cierre, cabe reconocer el rapto de extrema humildad por parte del guionista, que sin medias tintas:

se posiciona a sí mismo como referente de toda una generación de autores, en una línea de saltos creativos que -completando los espacios vacíos- podemos trazar como Otto Binder - Steve Ditko - Alan Moore - Frank Miller - Tom King (!). 

Lo más sorprendente, es que quizás tenga razón.

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