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Sabrina y los cómics (Parte II)

Repaso por los comics de Sabrina en Archie Comics

Sabrina y los cómics (Parte II)
Por: Paul Noguerol el Dom, 27/01/2019 - 04:03 - Se lee en: 13 mins

(Si no leíste la primera parte, ¡entrá acá!)

De chistes, arquetipos y familia

Lo que hoy no sorprende es la ingenuidad de sus tramas, y sus chistes. Vistos desde la perspectiva de la época, son bastante ingeniosos, pero encierran ciertos prejuicios y conceptos que hoy en día no serían aceptados. A los repetidos chistes de gente fea se le pueden sumar otros que presentan a las mujeres como celosas, interesadas y manipuladoras. En varias historias la máxima aspiración de Sabrina es poder conquistar a un chico muy apuesto y que tenga mucho dinero. Ella confía totalmente en sus habilidades de seducción para conseguirlo, aunque siempre algo sale mal (y el chico termina enamorándose de una fea, obvio). En una historia una amiga le pregunta cuál es el conjuro para robarle el novio a otra chica, y después de que ella se lo enseña, se entera que su amiga lo usó para robarle su novio. Detrás de ese gag está implícita la idea de que toda chica quisiera robarle el novio a otra y lo haría si tuviera la capacidad de hacerlo. Por otro lado, los muchachos que no son seductores y galanes son ridiculizados, y son casi todos unos idiotas. Es curioso como estas historietas, destinadas principalmente a mujeres, estaban guionadas y dibujadas íntegramente por hombres, e incluso algunos guiones expresaban típicas fantasías masculinas, como salir con dos chicas al mismo tiempo.

Hay también muchas tiras en las que Sabrina utiliza la magia para verse más delgada y atractiva, o en donde la vemos arrepentida luego de haber comido toneladas de galletas.

Izquierda: Poliamor a lo Sabrina. Derecha: Exceso de Toddys

El ideal de belleza de la época era claro: mientras más flaca, mejor. Sin embargo, aunque estas historietas no hacen nada por revertirlo, sí utilizan ese imperativo a veces en función del humor. Sabrina no dejaba de ser una chica muy similar a muchas de la época en sus aspiraciones de tener una figura perfecta.

Pese a estos prejuicios y elementos que hoy en día nos harían ruido, el personaje de Sabrina es encantador y muy atractivo. Sus constantes fracasos y su actitud adolescente generan ternura en el lector, y seguramente eso impulsó a que sus participaciones sean cada vez mayores y que se volviera un personaje muy popular, hasta el punto de que dos años después salió la serie de TV “Hechizada” que partía de una premisa muy similar (y muchos recordamos por la tristemente célebre adaptación argentina, protagonizada por Florencia Peña).

Presentar un elemento sobrenatural en el medio de un entorno costumbrista y adolescente era una gran idea. Le daba una dinámica totalmente distinta a las historietas de Archie, y las renovaba. Una chica de la época que leyera esa revista se podía imaginar cómo sería el mundo si pudiera utilizar la magia para resolver pequeños problemas cotidianos. La fórmula es tan efectiva que se puede adaptar a cualquier época y sigue funcionando. Fue justamente el uso inteligente de esos recursos que ya estaban en el cómic lo que hizo que la serie de los 90s fuera un gran éxito.

A medida de que van pasando los años y la popularidad de la bruja aumenta, la historia se va volviendo más concreta y empiezan a aparecer personajes recurrentes. Primero aparece una “Bruja Madrina” que le da consejos para hacer brujerías, pero luego esa figura es reemplazada por la Tía Hilda, la adulta responsable de Sabrina, que acá es una bruja clásica, fea y malvada (sí, muy mala) que tiene un juicio de valor distorsionado y piensa que Sabrina es la fea. Es muy estricta y hace todo lo posible por impedir que Sabrina se divierta. Para contrarrestar esta situación va a aparecer otra bruja, tierna y amable, la Tía Zelda (así es, originalmente era así, y luego la fórmula se invirtió, haciendo de Zelda la estricta) y el primo Ambrose, un mago gordito muy copado que usa bigote y patillas. ¿Qué esperabas, un negro hípster millenial? En los 60s los copados eran blancos y tenían bigote, traje y patilla.

Izquierda a derecha: Harvey y Sabrina, La tía Hilda, Zelda y Ambrose y la Tía Hilda con The Archies

Como ya dije más arriba, la regla de no enamorarse se olvida de un día para el otro, y aparece Harvey, el clásico novio, que llega para quedarse y será canónico de ahora en adelante.

Algunos chistes recurrentes surgen cuando la tía Hilda se burla de la inocencia del novio y le hace bromas pesadas utilizando su magia. De a poco aparecen las primeras menciones de que Sabrina va a la secundaria de Riverdale y eso le permite hacer algunos crossovers con Archie y el resto de la banda.

Llega la serie animada

En 1968 Archie tiene su propia serie animada para la televisión, producida por Filmation para el canal CBS. La serie es sumamente exitosa, y allí aparece Sabrina como personaje secundario. En ese universo animado Archie tiene su propia banda de pop sesentoso al estilo beatles, que se llama, como no podría ser de otra manera, “The Archies”. Las canciones de la banda eran compuestas e interpretadas por Jeff Barry y Andy Kim, y se distribuían por las radios como cualquier banda real. Los simples de las canciones se comercializaban en pequeños acetatos que venían con las cajas de cereal y se podían reproducir en cualquier tocadiscos. De esa forma la canción “Sugar, Sugar” se convirtió en un hit #1 en 1969, convirtiéndola en la primer banda animada en entrar en los charts, un antecedente para grupos como Gorillaz.

En el video de la pegajosísima y conocidísima canción, nuestra bruja adolescente tiene un rol protagónico: aparece detrás de una garita vendiendo besos por un dólar (una versión super tierna de algo tan serio como la prostitución). Cada vez que un personaje se acerca a besarla, se termina transformando en sapo o en algún otro ser extraño (y eso es suficiente para que el público de la época lo considere graciosísimo).

Besos por un dólar

A fines de los 60s la serie animada sirve de excusa para sacar otra revista de historietas, llamada “Archie's TV Laugh-Out” en la que aparecían personajes que estaban siendo recurrentes en la serie de Archie, como Sabrina o Josie y las Gatimelódicas (que luego tendrían su propia serie de TV un par de años después).

Sabrina en profundidad, Beatles y Hippies

Estos comics sirven para establecer más claridad en algunos aspectos de la historia. Sabrina pasa de hacer magia con conjuros o pócimas a simplemente acomodarse el pelo, o apuntar con el dedo, o mirar fijamente a algo para que la magia suceda. Ya está definido que vive con sus tías, Salem y su primo Ambrose en una mansión victoriana.

El chiste es que cuando Archie, Betty, Verónica y Jughead se juntan con ella, siempre pasan cosas raras que ellos no pueden comprender. No hay ninguna prohibición de que Sabrina revele que es una bruja, incluso algunos personajes secundarios lo saben, y hasta le piden su ayuda. Pero cuando la tropa de Archie va a visitarla a su casa, ella parece preocupada de que lo descubran. El chiste es que Sabrina debe disimular sus poderes cuando está con ellos, cosa que obviamente termina siempre saliendo mal. Esta misma estructura se repitirá en la sitcom. En las tiras subsiguientes se termina aclarando que la gente no cree en las brujas aunque las vea con sus propios ojos, y que ellas prefieren que así sea, para que no se entrometan en sus planes. Así, aunque alguna gente sabe que ella es bruja, otra gente no lo cree.

De izquierda a derecha: Referencias sobre la inmortalidad de los brujos, y Sabrina a la moda

En estos cómics también aparece el concepto de que los brujos son inmortales y han vivido periodos importantes de la historia de la humanidad, otro elemento que será muy retomado por la susodicha serie.

Una vez está con Harvey, Sabrina deja de ser una femme fatale seductora, pero sigue siendo encantadora, e incluso algo celosa y engreída, ya que es consciente de sus poderes y de las ventajas que obtiene con ellos.

Aunque hoy en día no nos llamarían la atención, las historias de esta etapa son entretenidas y muy dinámicas. Y, sobre todo, nos dejan conocer qué era lo que estaba de moda en la época. A diferencia de las encarnaciones de la TV que conocemos, esta Sabrina es más una chica popular que una nerd. Es porrista y está siempre pendiente de la última moda de la época. Incluso utiliza su magia para crear nuevas ropas, algunas bastante atrevidas. El dibujo del vestuario es también un gran don de DeCarlo, que sabía cómo hacerlo lucir en los cuerpos esculturales de las muchachitas (ficcionales pero menores de edad, no nos olvidemos) que los portaban. Las minifaldas, los hot pants, y todo lo que haya estado de moda por aquellos años Sabrina lo usaba en sus viñetas.

Por supuesto, en plena Beatlemanía, Sabrina era una de las tantas chicas que gritaban hasta aturdir los oídos de los Fabulosos Cuatro, y en varios episodios vemos a Sabrina escuchando los discos de George, Paul, Ringo y John. En una de sus aventuras viaja a Inglaterra con un amigo para conocerlos y, obviamente, todo sale mal.

También después de la explosión del Flower Power hay también algunas referencias al hipismo, cuando aparece Sylvester, un primo lejano que es un brujo moderno que piensa que las escobas y los calderos “ya no están en onda” y propone formas alternativas de ser un brujo.

El primo Sylvester, bien hippie.

La visita de familiares excéntricos es también un nuevo elemento recurrente que tomarían en la sitcom para varios guiones de los episodios.

Incursionando en el terror

Durante los 70s, las historias de Archie comenzaron a incorporar algunos elementos de acción, fantasía y terror que se alejaban del esquema original de ir a la fuente de sodas y bailar el twist con los muchachos. Y cuando el Comics Code Authority (la entidad que regulaba el contenido de los comics en Estados Unidos para que fueran moralmente aceptables) comenzó a ceder en los puntos que prohibían las publicaciones de terror, Archie Comics intentó sumarse a ese nuevo revival del terror en comic (estamos hablando de la época de la primera “Cosa del Pantano” y de Johnny Blaze como “Ghost Rider”) a través de un sello alternativo que se llamaba “Dark Circle Comics” y utilizaban para publicar sus viejos superhéroes, en un intento de volver a pegarla en ese rubro.

El resultado fue una revista que se llamo “Chilling Adventures of Sorcery as told by Sabrina”, una antología al estilo de “Cuentos de la Cripta”, cuyo título inspiró hoy en día el de la nueva era oscura de la bruja. En cada número Sabrina nos introducía a una escabrosa historia de terror, a cargo de dos veteranos de Archie: Dan DeCarlo y Stan Goldberg. Después de los dos primeros números, Sabrina es retirada del título y la historieta queda a cargo de Gray Morrow (famoso por co-crear “Man-Thing”, otro clásico del horror en formato cómic) pero lamentablemente resulta ser un fracaso. Hoy es material de culto y recientemente ha sido editado en formato TPB para la delicia de los lectores yanquis.

Sabrina y Archie nunca vuelven a relacionarse de manera tan directa con el terror hasta que en el 2014 salió el sello “Archie Horror”, una serie de revistas que buscaban recrear Riverdale y sus habitantes desde una impronta oscura y con elementos de policial y terror gótico, manteniendo las referencias vintage a los años 50 y 60 donde el personaje vivió su época de mayor esplendor. El comic “Afterlife with Archie”, una historia de apocalipsis zombie en Riverdale, fue un éxito y a ese le siguió la historia de Sabrina que hoy es la serie del 2018, y que desde su título homenajea a esa joya del comic de terror setentoso que pasó sin pena ni gloria.

Esto dio lugar a un nuevo reboot para la serie de cómics de Archie en 2016 (que reseñamos en nuestro top de obras de Mark Waid). Tiempo después, ya librados totalmente del Comics Code, sacaron otra etapa de Archie con un contenido más adulto, que luego se terminó transformando en la serie Riverdale, producida por Greg Berlanti (la cabeza detrás del Arrowverso) y dirigida por Aguirre-Sacasa.

Sabrina y el terror por un lado, y por el otro Sabrina y sus trucos

Fuera de ese tono oscuro, en los 70s Sabrina siguió con sus revistas tradicionales, con muchísimo éxito. Esto hizo que sacara un libro especial de navidad, llamado “Sabrina's Christmas Magic” y luego uno de Halloween “Sabrina's Halloweeen Spookstacular”, en el que, junto a las historietas de siempre , la bruja te daba consejos y recetas para hacer truquitos de magia o escribir postales para mandar en navidad. Seguido a esto tendrá una revista propia, que llevará su nombre y durará 11 años y 77 números hasta su cancelación en 1983.

Por último, su popularidad y la actualidad

Esta popularidad del personaje hizo que a fines de los 70s Sabrina tuviera su propia serie animada, llamada “Sabrina, The Teenage Witch”, que incluso tuvo una continuación llamada “Sabrina SuperWitch” y otras series en crossover con otros personajes. La pasaban junto a la nueva serie de Archie en un ciclo que se llamaba “The Archie and Sabrina Hour”.

En esos dibujitos aparecerán todos los personajes del cómic en un diseño muy similar, pero con un coloreado que no ha sobrevivido al paso del tiempo. Las historias eran adaptaciones de algunos episodios de los cómics, incluso compartían el mismo título, pero el desarrollo siempre terminaba siendo bastante diferente. La canción de apertura era muy groovy y todos siempre bailaban el twist. Mucho. Bailaban mucho el Twist.

El diseño de personajes era un poco más inocentón y con líneas más simplificadas, y las chicas eran menos sexys. El diseño de Della, por ejemplo, era totalmente diferente, e incluso cambiaba su vestuario y su color de pelo. Sabrina ahora no cambiaba tanto de ropa como en los cómics, sino que tenía un vestido característico color celeste, con un cinturón negro y una vincha roja que nunca se sacaba.

Las series de Sabrina y de Archie fueron un éxito y un clásico de la TV infantil yanqui de los domingos por la mañana durante toda la década.

Es claro que las dos series actuadas de Sabrina se referenciaron tanto en estos comics como en la serie animada. Pero mientras la de los 90s heredó el tono general de comedia entretenida y sin pretensiones, la de 2018 tomó todos los elementos estructurales de la tira sesentosa (hasta incluso aquellos que la otra no tomó, como lo del Salem mudo, el personaje de Ambrose o la ambientación de época). Incluso en la apertura del show hay un homenaje a la mítica primera viñeta de Sabrina ilustrada por Dan DeCarlo.

Durante los años 80s hubo un periodo sin Sabrina, hasta que en los 90s la tuvimos de vuelta a raíz del éxito de la serie de TV. Pero esa es otra historia. Lo importante es que esa Sabrina, con sus inocentadas y sus trucos de magia, sigue vigente hasta el día de hoy, aunque ahora a través de una nueva encarnación más desafiante y perturbadora que recuerda sus viejas incursiones en el terror.


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