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Sensational She-Hulk #31

Reseñamos un issue y después lo sorteamos

Por: Mariano Cholakian - 03 Dic 2019 Se lee en: 2 mins

Prejuzgando por la portada

Antes de Deadpool y Harley Quinn, la ruptura de la cuarta pared en función de la comedia la hegemonizaba She-Hulk de la mano del genial John Byrne.

A finales de la década de 1980-1989 en realidad el autor dominaba perfectamente el comic de superhéroes. Había tenido un éxito rotundo a cargo de Fantastic Four durante un largo run, dibujado la época más gloriosa de X-Men, relanzado a Superman tras la Crisis en Tierras Infinitas con la mini-serie Man of Steel (título que mucho tiempo después copia Brian Michael Bendis), entre otros éxitos comerciales e historietas de gran calidad.

En mis retinas, es el dibujante definitivo del comic de superhéroes. No es una consideración con elemento objetivo alguno, es algo que me pasa cuando leo comics dibujados por Byrne. Me parecen la quintaesencia del género. Hasta incluso en guión es un tipo que me genera una referencia constante de cómo se deberían trabajar los superhéroes, con las dosis exactas de seriedad y humor.

She-Hulk en la ducha
Era habitual verla a She-Hulk tomándose una ducha.

Veintidós páginas de humor y alguna de publicidad

En esta oportunidad, no pudimos negociar la inclusión de ninguna de las páginas de anuncios con los respectivos sponsors, así que serán solamente para el disfrute del ganador del sorteo. Pero la realidad, es que lo que realmente venimos a tratar acá es la parte que cuenta una historia en viñetas dibujadas.

Jennifer Walters (She-Hulk) se queda dormida, se ducha rápido y se sube a su auto volador para pasar a buscar a su inseparable Louise Mason, una jubilada Blond PhantomUn personaje de la Golden Age de Marvel, una época que hasta hace poco nadie reconocía y recién con el "80° Aniversario" la editorial valoriza, pero que tiempo antes había sido recuperada por (quién más) los autores con este tipo de easter eggs.

Juntas se van a pasar unos días de descanso en las playas de Florida. Sin embargo un accidente aéreo modifica los planes y da inicio a la aventura que nuestra heroína comenzará a atravesar en este episodio.

El accidente fue provocado por una "montaña movediza", que luego descubren que es Spragg, uno de los monstruos de Journey into Mystery. En este punto, hay que resaltar la fiesta de referencias totalmente retro a la que nos invita el autor. A los fans nos mueven estas cosas, incluso diría que hasta somos producto de esas cajas que tienen asteriscos y remiten a otros comics, que salimos a buscar casi como si fuera una hipnósis generada por ese símbolo estrellado.

La solución propuesta por un pseudo-científico es peor que el conflicto inicial y el issue termina con la protagonista inmersa en un lío significativamente mayor que el inicial.

Spragg
Spragg es un monstruo de tantos diseña por Jack Kirby en los años inmediatamente anteriores al Universo de Superhéroes creado junto a Stan Lee.

El cliffhanger

Sin dudas esta es la primera historia que reseñamos en la sección, que si bien es rica en contenido tiene un cliffhanger en su final. No lo voy a revelar porque la ganadora o ganador del issue nos está leyendo en este momento y significaría mala educación arruinarle el final.

Este número 31 de la serie es absolutamente significativo porque supone el regreso de John Byrne a She-Hulk (después de esas ocho revistas iniciales), y que se prolongaría hasta el número 50.

Un adelanto: toda la etapa completa será editada en un omnibus en Abril de 2020 que tendrá más de 750 páginas en tapa dura. Si les gusta el formato, es imperdible. Les recomiendo hacer el pedido en previews a Sector 2814, Meridiana o cualquiera de sus comiquerías amigas.

She-Hulk rompiendo todo

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