Wimbledon Green, de Seth
Comics

Wimbledon Green, de Seth

Una carta de amor (y odio) al coleccionista

Por: Leonardo Bordino - 27 Feb 2020 Se lee en: 5 mins

Ah, los libros y comics que hablan de uno mismo, cómo no quererlos...

Escrito y dibujado por Seth (pseudónimo de Gregory Gallant), año 2005, 130 páginas, tapa dura, edición de Drawn & Quarterly, bla bla bla.

No me gusta leer (ni escribir, como en éste caso) ensayos o reseñas meramente descriptivos/cronológicos. Me aburren, me enervan, me hacen pensar que el autor de los mismos no sabe presentar su opinión de forma potable. Wikipedia existe hace una pila de años y todavía sirve para enterarse con cierta seguridad de los datos duros, vamos (ya se que la puede editar mi primo de 14 años con claras referencias a genitales, si quiere, pero esa es otra discusión que hoy no vamos a tener). Sin embargo, y gracias a “Wimbledon Green: The Greatest Comic Book Collector In The World”, la historieta que hoy nos compete, descubrí que me ENCANTA leer trabajos de ficción descriptivos y cronológicos. Bah, en realidad a eso mismo lo descubrí con Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, pero puedo decir que con esta historieta lo confirmé. Pasa que, como en el caso de Jorge Luis Borges, acá nos vamos a encontrar con mucho más que sólo eso. Vamos allá.

TE ODIO

Wimbledon Green es un coleccionista. Uno de los grandes, de los legendarios. Y como suele pasar, cuando alguien se transforma en ineludible en alguna disciplina o hobby, los detractores aumentan casi al mismo nivel que los admiradores. Y si a la fama se suman ingredientes misteriosos o moralmente reprobables, puede decirse que el cóctel de personalidad se transforma en molotov y las opiniones divisivas se transforman en la regla más que en la excepción.

Wimbledon Green, un hombre ocupado.
Wimbledon Green, un hombre ocupado.

Pero me estoy acercando peligrosamente a hablar de la trama (o tramas, más sobre esto luego), cuando claramente lo más importante es la meta-trama: ese loco, loco mundo de los coleccionistas de primeras ediciones de comics. Clásicos en este caso, Golden Age y como tope alguito de la temprana Silver Age. Y es acá donde Seth va a desenvainar la espada y embocar unos certeros mandobles directo al ego de esos personajes que dicen que “la verdadera forma de leer comics es mediante issues mensuales” y otra sarta de supinas pavadas, disparates o pelotudeces. Mediante un pastiche de anécdotas, viñetas sueltas y tramos cuasi-documentales, te muestra hasta dónde es capaz de llegar un ser humano pensante y adaptado (en teoría) a vivir en sociedad con tal de adquirir ese conjunto de papel y tinta impreso para el carajo tantas décadas atrás. Esta sátira cínica llega a su cenit con la historia de la carrera enloquecida por conseguir un mítico número 1 goldenagesco, contado en clave de aventura descabellada (no muy distinta a las maravillas que entregaba regularmente Carl Barks en las historias de los patos de Disney en las década del ‘40 y ‘50) completa con micrófonos ocultos, pérdidas de memoria, accidentes aéreos, traiciones y contra-traiciones...Una verdadera cachetada al COLECCIONISTA SERIO (JOJO) que sin embargo brilla por motu proprio como historieta de aventuras, sin el subtexto que mencionamos.

DuckTales! Who-oo-oo-oo ♫
DuckTales! Who-oo-oo-oo ♫

Y es que, vamos a seguirle el juego al autor un poco, negarle que tiene razón sería negar un poco los hechos. El coleccionista que se compra ese número histórico a una cifra exorbitante, lo hace para presumir. Obvio, le gusta el personaje, le gusta la historia, quiso (con todo su derecho) desembolsar ese sueldo que con tanto sacrificio adquirió como ganapán o profesional como se le cantó el séptimo forro de los cojones, pero la realidad empírica es que si le mostrás tu edición de Zinco, tu TPB, tu cuenta de Comixology de ese mismo adorado número y le decís que vos también lo tenés original, se vendrá la sonrisa socarrona y condescendiente y las cuatro letritas mágicas: “Pero…”.  - muack muack - 

Y, ¿saben qué es lo más notable? Que esto está escrito hace 15 años, cuando las redes sociales estaban en pañales. Si Seth decide hacer una secuela hoy en día, con la dictadura de Instagram, los grupos privados de Facebook, el Discord, el wachin steijin houpen vaidor y todos esos aparatos que median entre la realidad del hombre y la vida real donde hay que MOSTRAR QUE SE ACABA EL MUNDO IUPIIII se hace un festín de egos inflados a pedos (y que quede en claro que no me pongo sobre nadie, por supuesto que yo también caigo en la volteada de alguna forma u otra, cómo no, y a mucha honra).

TE QUIERO

Y así como quien no quiere la cosa vuelvo a la introducción de este escrito: ahí donde profeso mi amor por las tramas descriptivas y cronológicas. Porque esto es una anarquía, tal y como el material que lo inspira. Y es que en este libro hay una cantidad ingente de datos de historietas de hace 70 o 50 años, fechas, nombres de autores, incluso descripciones de números individuales que se extienden por páginas y páginas relatadas por los personajes que pueblan esta historia. ¿Todo eso? Todo inventado por el autor. Pero todo, ¿eh?. No hay ni una sola referencia a ningún personaje de la cultura pop masturbatoria que todos conocemos, no hay un hombre de acero ni un hombre murciélago ni un hombre-tirarlacadena. De hecho, hay pocos superhéroes en general, inventados o no (una excepción notable es la historia más larga, la de la búsqueda de The Green Ghost #1, un encapuchado en la línea de The Spectre), ya que estos grandes coleccionistas parecen decantarse por otro tipo de comics antiguos: esos protagonizados por funny animals, o aquellos románticos, o éstos otros de humor inocente o slapstick.

Fine + Dandy, el comic preferido de Wimbledon.
Fine + Dandy, el comic preferido de Wimbledon.

Y es acá donde Seth demuestra que no sólo es un viejo cascarrabias y sarcástico que no deja divertirse a la gente y boohoo, sino que es un tipo que quiere mucho a esta rama del arte tantas veces ninguneada. Acá hay amor por el comic, por las situaciones disparatadas, por los personajes heroicos, por las revistitas de cuatro colores que se compraban en kioskos junto con una bolsa de papel llena de caramelos y una gaseosa. No hay otra explicación al conocimiento enciclopédico de los tropes del Noveno Arte, ni hay excusa para contar esta historia, en la forma en que se cuenta, que, como en tantas otras ocasiones, es exclusiva de este medio.
Doy un sólo ejemplo puntual: la muerte por avanzada edad de Wilbur R. Webb, el tipo que inadvertidamente amasó la colección más grande de números incunables. No quiero spoilearla, pero implica una visión que tiene un tipo que amó el medio de las historietas con una pureza tal que nunca supo el valor económico de lo que tenía, ya que había guardado esos issues sólo por valor sentimental. Nudos en la garganta para todos.

NECESITO TU CALOR

Creo que quedó en claro con mis breves palabras el por qué esta lectura es única en su forma pero universal en su tema...si por universal nos referimos a los freaks de mierda (con cariño, aclaro porque seguro hay alguien de cristal que me toma en serio) que leemos muchos comics; fundamental, casi. Seth, muy bien 10 felicitado notita en la libreta para sus padres.

Pero antes de terminar, el libro se reserva una última sorpresa: resulta que Wimbledon Green aparentemente desapareció, y nadie sabe qué fue de él. Enter las últimas diez páginas, que son una larga reflexión emitida directo al lector por el propio Wimbledon Green, donde se encuentra uno de los alegatos más hermosos e inolvidables tanto a favor de leer comics como a favor de dejar esa mierda un rato y salir a caminar por un bosquecito o las calles con su paisaje urbano y volver a comprar comics obsesivamente pero a su vez valorar esas noches de soledad y grillos pero leer comics de nuevo pero…

Y siga adelante, Wimbledon Green, cagador, millonario, coleccionista, enciclopedia, amado, aborrecido, soberbio al pedo, solitario y comiquero.

Salí a tomar un poco de sol.
Salí a tomar un poco de sol.

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