“Bárbara” de Ricardo Barreiro y Juan Zanotto
Historieta Argentina

“Bárbara” de Ricardo Barreiro y Juan Zanotto

Nueva edición integral de Comic.ar

Por: Facundo Vazquez - 14 Sep 2020 Se lee en: 6 mins

“Bárbara” se publicó originalmente en “Skorpio” entre los meses de septiembre de 1979 y agosto de 1983. El guion de Ricardo Barreiro recayó esta vez en las virtuosas manos del genial Juan Zanotto, nada menos que el director de arte de la editorial y, por si alguno no lo conoce, uno de los mayores artistas de la escuela clásica que ha dado nuestro país. Lo cual es mucho decir porque hemos tenido enormes figuras en ese rubro. 
El dibujo de Zanotto siempre es bello, claro y preciso. Sus planos siempre son perfectos, no solo porque logran narrar la acción de manera efectiva sino porque también se permiten buscar a veces el despliegue técnico y el mayor lucimiento estético.
Con un guion sólido y un artista exquisito en los dibujos, “Bárbara” se convirtió en una de las series más populares en su momento y más recordada en las décadas posteriores. ¿Por qué, entonces, tuvimos que esperar tanto para tener una edición integral de este clásico de nuestra historieta?
Paso a contarles:
Como ocurriera también con Columba (y ya analizamos en esta nota), en los años finales de Record se recurrió a reeditar los viejos clásicos de la editorial en la colección “Suplemento Skorpio”. Ahí se publicó en forma completa “Alvar Mayor”, “Henga”, “Tagh” y la obra que hoy nos ocupa. Como suele pasar en estos casos, cuando la editorial cerró, se saldaron enormes cantidades de estos productos a un precio bajísimo, haciendo que la reedición de estas series no fuera comercialmente viable durante muchos años. Cosas a las que, lamentablemente, estamos acostumbrados.
Pero en este caso pasó algo mucho más extraño, incluso para Argentina: Esa enorme cantidad de saldos no llegó directamente a las librerías que se especializan en esa clase de material porque una persona (que no vamos a nombrar) compró muchísimos de esos tomitos por monedas, los hizo encuadernar en gruesos libros de tapas duras y preparó una edición apócrifa de lujo. Es más, los libros llegaron incluso a exportarse porque en España, donde “Alvar Mayor” era muy popular, no existía una edición integral de la obra. No hace falta aclarar que los autores nunca vieron un peso por todo ese negocio.
Desde entonces pasaron décadas. Lamentablemente, Juan Zanotto y el loco Barreiro ya no están en este mundo para ver la hermosa edición integral (y legal) de “Bárbara” que preparó la gente de Comic.ar. Es una justa reivindicación de los autores y un motivo de alegría para todos los amantes de la historieta. 
Ahora sí, manos a la obra.

Cocodrilos, ciencia ficción y unos shortcitos ardientes

Algo raro le pasó al mundo. Buenos Aires en ruinas se convirtió en una zona de pantanos habitados por enormes caimanes y, mientras algunos grupos humanos disponen de una tecnología claramente futurista, otros parecen haber involucionado hasta las formas de organización social más rudimentarias: los clanes.
Como toda buena obra de ciencia ficción, “Bárbara” no solo promete contarnos una historia sino también recrear todo un mundo y esa promesa siempre es fascinante.
¿Qué ocurrió? ¿Qué año es? ¿Cuántas generaciones pasaron para que la humanidad olvide milenios de ciencia y cultura? Estas y otras preguntas mantendrán atrapada la atención del lector a medida que las revelaciones (hábilmente retaceadas por Barreiro) se vayan sucediendo.

Barbara de Barreiro y Zanotto
La perfección de Zanotto al servicio de la aventura

Y mientras tanto está Bárbara –nunca mejor dicho- viviendo sus aventuras con su minúsculo short y ese corpiño traidor que cada dos por tres la deja con las gomas al aire. 
Bárbara sigue cierto modelo clásico de héroe de aventuras. Abandona la cotidianeidad de su vida por un conflicto que ocurre contra su voluntad y que la afecta personalmente. En este caso, el reestablecido derecho de pernada condenaba a la protagonista a una violación ritual previa a su boda. Ella intenta ser sumisa y someterse al mandato de su pueblo pero algo en su interior se rebela y termina matando al violador, abandonando a su prometido y al clan entero, cómplices todos de esas prácticas.
Una vez lejos de la seguridad de su reserva y de la rutina de su vida, Bárbara verá su integridad en peligro una y otra vez: querrán ejecutarla por su crimen, cazarla como un animal salvaje, esclavizarla y, sobre todo y con abrumadora frecuencia, querrán violarla. En los primeros capítulos, lo que empuja a nuestra bella protagonista hacia la aventura es, por lo tanto, su instinto de conservación. Pero llega un punto en el que eso cambia (afortunadamente, porque de otra manera sería muy aburrido) y comenzará a afrontar el peligro de nuevas aventuras basándose en decisiones morales. Podríamos decir que dejará de ser una simple víctima y se irá convirtiendo gradualmente en un personaje que interviene en la vida de los demás movida por un sentimiento a veces de justicia y a veces de venganza. Aunque su motivación principal será ayudar a otras personas que al igual que ella sufren las inequidades de ese sistema perverso.
Podríamos decir que para alcanzar su dimensión heroica, el personaje tiene que trascender el conflicto individual para intervenir sobre lo colectivo; ir más allá de ese gesto inicial de rebelión para ser capaz de guiar también a los otros hacia la libertad.
El tercer paso en la evolución de nuestra heroína será el que nos revele su condición de “elegida” pero no quiero adelantar demasiado de eso porque el primer volumen de la edición integral de Comic.ar llega solo hasta la mitad de la serie.

¿Fantasía sexual o heroína empoderada?

Adelanto la respuesta: Las dos cosas.
Para un lector actual, es difícil no cuestionarse la representación de la mujer que aparece en un cómic como “Bárbara”. Resulta demasiado obvio que el cuerpo femenino es un argumento de ventas, demasiado notoria la uniformidad hegemónica de los físicos de todos estos cavernícolas postapocalípticos con aspecto de modelos fitness, demasiado conveniente que el cambio climático permitiera que la heroína se pasara la vida medio en bolas.
Pero el lector que revisite la obra después de muchos años tal vez se asombre de la cantidad de elementos con plena vigencia que contenía el texto y quedaban disimulados o pasaban inadvertidos en el contexto original de publicación.
Como ya existe bastante bibliografía académica que analiza los fenómenos que se produjeron en ese periodo, voy a resumir uno muy sucintamente: La última dictadura militar (sobre todo en su segunda mitad cuando se acumulaban las denuncias internacionales por las violaciones a los derechos humanos), flexibilizó los códigos de censura posibilitando la aparición de cierto incipiente erotismo en productos culturales donde antes era impensable. Analizando las “Sexi-Comedias” de la época, Débora D’Antonio en “Paradojas del género y la sexualidad en la filmografía durante la última dictadura militar argentina” dirá:

“El éxito de estas producciones se consiguió con la presencia de mujeres voluptuosas y semidesnudas que protagonizaban escenas con un fuerte erotismo” (que) “fue aprovechado por el gobierno de facto, por un lado, para entretener y evadir las fuertes tensiones que se vivían en la realidad política de esos años; y por otro, para ocultar la intensa actividad represiva del Estado.”

La sociedad argentina, tan oprimida en otros aspectos, tenía esa pequeña válvula de escape y comenzaba a explorarla con algo de asombro y curiosidad. “Bárbara” es un producto de ese momento y se nota. De hecho, en casi todos los capítulos, el sexo es uno de los temas principales o secundarios a resolver. 
Ya mencionamos que la acción se pone en marcha huyendo de una violación, pero cuando la recapturan, tratan de violarla de vuelta y cuando la meten en la psicoesfera (una máquina que le hace experimentar su mayor fantasía y su mayor terror), ella alucina con sexo... en ambos casos. Así, capítulo tras capítulo.
Afortunadamente, tanto intento de violación no parece haber traumado a nuestra heroína, que sigue gozando de una sexualidad plena y activa, encarando a cualquier masculino que le resulte apetecible. “Afortunadamente”... para ella porque ellos solían ser víctimas de la maldición de los amantes casuales de los héroes de aventura y rara vez terminaban vivos el capítulo.
En resumen, a Bárbara todo parece pasarle por el lado del sexo. 

Barbara de Barreiro y Zanotto
Siempre te recordaremos, Daro.

Como ya dijimos, en aquel momento, la historieta argentina de aventuras recién se animaba tímidamente a dar los primeros pasos en el abordaje del tema y a incluir algún desnudo parcial ocasional (tantas vueltas para no decir “tetas”) y, en ese contexto, “Bárbara” fue una serie original y bastante revolucionaria que cayó en algunos estereotipos pero también eludió otros. 
No cometeré el anacronismo de pretender que una obra con cuarenta años de antigüedad refleje al pie de la letra los valores actuales pero sí necesito que permita al menos una lectura que conserve su vigencia porque de otra manera me resulta ilegible. En este sentido, considero que la obra se mantiene vigente como un gran relato clásico de aventuras pero también porque habilita una lectura que dialoga con nuestra actualidad.
Porque Bárbara nació y creció inmersa en una sociedad que justifica y naturaliza la violación. Porque al rebelarse contra eso fue rechazada por todo su entorno y revictimizada. Porque solo a través de un proceso en el que fue alcanzando un mayor conocimiento y una mejor comprensión de la realidad pudo entender que vivía inmersa en un sistema injusto y perverso. Porque parte de ese proceso implicaba descubrir que lo que ella consideraba el orden natural de las cosas era en realidad una construcción artificial creada para mantener a un sector oprimido e ignorante. Porque con ese conocimiento pudo trascender su rol de víctima y empezar a ayudar a los demás.
Y todo eso, hoy, tiene muchísimo significado.
En conclusión, independientemente del futuro que se plantee, la buena ciencia ficción siempre interpela nuestra realidad presente. Por eso es tan importante que una edición actual rescate este clásico y lo ponga al alcance de una nueva generación que pueda resignificarlo con la lectura.

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