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Billie Holiday

Genialidad de la dupla Sampayo y Muñoz

Billie Holiday
Por: Maximiliano Britos el Mié, 16/01/2019 - 05:46 - Se lee en: 6 mins

Es difícil hablar de la dupla de Carlos Sampayo y José Muñoz y no tirar flores a lo loco. Por suerte, no voy a tener que caer en esa dificultad, porque la obra que nos compete es una joyita. Nacida a principios de los 90's y que tuvo sus ediciones y reediciones en distintos idiomas, con ustedes: Billie Holiday.

"Pará, pará. Billie Holiday...¿La cantante de Jazz? ¿Muñoz y Sampayo? Tengo que leer esto ya." Esa fue mi reacción cuando descubrí la existencia de esta historieta.

Los que me conocen saben de mi afición al Jazz. De hecho, mi acercamiento a Carlos Sampayo fue por su gusto al género musical en cuestión (leyendo ciertas obras que editó editorial Edhasa, pero no viene al caso). Sublime regalo fue toparme con esta historieta, justo cuando aparecía la edición de Salamandra (fines del 2015) que coincidió con mi idea de hacerme un autoregalo de navidad importante.

¿La edición? Tapa dura, tomo grande, páginas muy gruesas, una introducción de Francis Marmande (periodista, músico y crítico de Jazz francés) con fotos de Billie Holiday y unas ilustraciones a página completa de Muñoz al final del libro. Edición de lujo sin lugar a dudas.

Pero vamos a lo nuestro.

​¿Quién es Billie Holiday?

Para hacerla cortita y simplemente dar un contexto mínimo, Billie Holiday fue una cantante de Jazz muy popular, nacida bajo el nombre de Eleonora Fagan Gough, nacida el 7 de abril de 1915, que falleció a los 44 años. Apodada Lady Day, su vida sigue rodeada de varios misterios, en parte por su conducta, su autobiografía confusa y el misticismo que generó entre la gente tras su muerte. Una vida complicada que tuvo como compañía al abuso (y dependencia) de drogas, relaciones violentas, éxitos musicales, oportunidades desaprovechadas, mucho alcohol y todas las cosas que la noche pueda deparar entre el humo del tabaco de amigos, oportunistas y enemigos. Más si sos un artista. Es considerada una de las mejores voces del jazz de la historia.

La trama

Así arranca el relato

Sampayo nos presenta una trama que no es una biografía, pero tampoco una ficción. Es más bien un homenaje. Un recorrido que comienza cuando, en la historieta en cuestión, se le encarga a un periodista que escriba sobre ella, por el aniversario número 30 de su muerte (y no tiene idea quién es).

No vamos a conocer la vida y obra de Billie Holiday, no nos van a decir qué canciones cantaba (aunque pueden googlear las letras porque en la historieta, canta). Sampayo no quiere hacer una obra catedrática, sino que prefiere centrarse en los momentos que definieron y condenaron a Lady Day.

La crudeza que sufría en una sociedad opresora que te juzga por tu etnia. Los abusos policiales, la discriminación. Su problema con la bebida y las sustancias. Sus relaciones sentimentales. La única luz en la trama es Lester "Pres" Young, uno de los saxofonistas más importantes del jazz y amigo hasta sus últimos días de Lady Day, quien serviría como motivante sentimental en más de una ocasión para la trama que nos presentan, donde se toman algunas libertades de interpretación histórica tras hechos no del todo comprobados. Hechos que funcionan perfecto para el guion.

Para sumar al clima de discriminación, Sampayo no pierde la oportunidad de mostrarnos a Billie cantando "Strange Fruit". "Una fruta extraña, que crece en los árboles del sur...", arranca diciendo. Una canción sobre los linchamientos, que habla sobre el cuerpo de un negro colgando de un árbol. Luchadora social desde el escenario.

Esta es la historia de una muerte y su reconstrucción, no por ser un misterio sino por ser básicamente anunciada. Una tragedia cuasi anecdótica. Cosas que podemos escuchar y construir en nuestras cabezas escuchando una charla entre gente que sabe mucho del tema, pero solo Sampayo puede narrarla con esta maestría.

Alack Sinner dice presente

Alack Sinner es un personaje emblemático de la dupla, con muchas historias a sus espaldas (que analizó ya Facundo Vazquez en varias partes y pueden chequear la primera haciendo click acá). En la historieta "El bar de Joe" fue un personaje secundario. Y también lo es acá. Alack acá sirve como ese personaje secundario que uno inventa para contar una anécdota. Alack es ese chico que uno se cruza y le pide algo en la calle a cambio de una moneda. Ese policía que está parado al lado tuyo en algún momento de tu vida, por alguna razón. Esa persona que escucha la radio y reconoce tu voz.
Simpático recurso que apela a los lectores que lo conocemos, y sin embargo si no sabés quién es no te cambia mucho, pues es un vehículo para darle más humanidad, importancia y alcance a nuestra cantante, mientras a su vez, él representa al ciudadano promedio que tuvo algún tipo de contacto con ella: sea por su música o por haber conocido personalmente alguna faceta de su persona.

No puede no molestar el diálogo que tiene un Alack de niño con su padre, cuando reconoce a Billie Holiday y se lo cuenta al padre, quien le responde: "...no es una señora, sino una negra...". Más simple el retrato de la época, imposible.

El apartado artístico

Muñoz es un maestro del claroscuro, es hasta redundante a estas alturas decirlo. Su arte es único. Y en una obra con un caracter fuerte que crea una atmósfera desde el guion constantemente plagada de nocturnidad, la luz de sus blancos destacando en el negro más puro dotan a Billie Holiday de una impronta única fascinante, una oscuridad que refleja el ambiente que rodeó siempre al Jazz y que muy probablemente no podría funcionar con otro estilo artístico (o artista, si se me permite).

En el año 2010, José Muñoz ilustró para Madrid la reedición de los 50 años de la publicación del relato de Julio Cortázar, "El perseguidor", una obra que tiene como protagonista a Johnny Carter, inspirado en la vida de Charlie Parker. Sí, adivinaron, un saxofonista del mundo del Jazz. ¿A qué viene esto? a que, según sus palabras, Muñoz declara "Entinto groseramente y luego perfilo con el blanco. Soy un pintor de blanco sobre los errores negros. Cuando pongo el blanco siento que limpio, que doy luz". Y si algo se destaca en Billie Holiday, es justamente esto que él menciona. Yo no definiría como "errores" en este caso puntual sus negros, sino como absolutos. Absolutos en búsqueda de luz. Con muchísimas viñetas plagadas de luz, en búsqueda de oscuridad. El claroscuro de Muñoz entra en una guerra constante por dominio entre sus dos extremos, dotando cada escena de un sentimiento particular. Nos da luz, nos da oscuridad, batallando.

En definitiva

El guion es bueno. El arte es fantástico. La narrativa es rápida y para nada aburrida. Un comic excelente, en definitiva. Pienso que la huella que deja en el lector va a ser muchísimo más grande si se tienen nociones sobre Billie Holiday, y ni hablar si se es amante del Jazz. Es un homenaje excelente a una artista fundamental que no subestima al lector explicándole nada ni adornando la humanidad de la protagonista, pero hace muchas referencias que probablemente no puedan apreciar todos. Sin embargo, sirve de excusa para querer conocerla y, de paso, escuchar Strange Fruit. Las colaboraciones con Louis Armstrong son excelentes. Recomiendo leer el prólogo para poder sumergirse de lleno en la experiencia.


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