El día más largo del futuro
Historieta Argentina

El día más largo del futuro, de Lucas Varela

La primera novela gráfica realizada por uno de los más importantes autores argentinos

Por: Damián Pérez - 28 Mayo 2020 Se lee en: 5 mins

Sí, lo sé. Esta historieta no es ninguna novedad, salió en "Fierro" en 2015 y casi simultáneamente fue editada en libro por Hotel de las Ideas, donde ya tuvo re-edición en 2017. Pero no hace falta que sea una novedad para dedicarle unos minutos y hablar de ella. Sobre todo cuando es una de las mejores historietas que salieron en los últimos años, y de uno de los autores más importantes que tiene la historieta nacional: Lucas Varela.

Para arrancar vamos con una aclaración: El Día Más Largo del Futuro es una historieta muda. Sí, una historieta muda. Para el que no sabe que quiere decir esto, paso a explicar. Una historieta muda es aquella que no utiliza el recurso de los globos de diálogo o las nubes de pensamiento para narrar, ni tampoco incluye bloques de texto que te señalen o expliquen lo que sucede. Sin palabras. A lo sumo se puede ver alguna en carteles o señales en las viñetas, pero generalmente quedan en una proporción muy pequeña. Como para no arruinar el chiste.

Las historietas mudas son un desafío para los autores porque explotan su capacidad narrativa al restringir los recursos por un lado y expandirlos por el otro. Grandes exponentes muy famosos de esto son el G.I.JOE #21 de Larry Hama y Steve Leialoha de 1984 (el primer caso en Marvel Comics), el New X-Men #121 de Grant Morrison y Frank Quitely en 2002, o el más reciente Hawkeye #11 de Matt Fraction y David Aja en 2013 (protagonizado por Pizza Dog, el perro de Hawkeye). Pero las historietas mudas tienen un problema: al carecer de textos, su "lectura" es muy rápida (sí, lectura entre comillas, no tenemos todavía un verbo que describa y diferencie completamente la práctica de leer historietas como una acción distinguible de la de leer sólo textos)(atención semiólogos y académicos de la historieta, hace falta ese término). Bueno, di muchas vueltas (como siempre, hasta encadeno paréntesis). Volví a dar vueltas. Stop. El problema de las historietas mudas es que se consumen muy rápido. Te duran poco. Y a veces te sentís un poco vacío. Uno quiere dilatarlas, estirarlas, disfrutarlas poco a poco como un buen whisky pero te la hacen difícil. Entonces, mi objetivo en esta reseña es convencerte, querido lector, de que El Día Más Largo del Futuro es una historieta muda que puede degustarse poco a poco, como ese buen escocés que dejas arriba de todo en la estantería, para no tentarte tan seguido y asegurarte que cada sorbo sea el mejor sorbo. Y te aseguro que cada página de El Día Más Largo del Futuro es el mejor sorbo. Lo logra.

El Día Más Largo del Futuro
Los personajes y la acción, narrando sin diálogos.

¿Ciencia Ficción muda?

Sí, ese es el género. El Día Más Largo del Futuro es una historia de ciencia ficción. Si vamos a encuadrarlo más, entraría en el estilo de la ciencia ficción mal llamada "blanda", aquella que profesaran Ray Bradbury, Arthur Clarke o Philip P. Dick, esa que no es excesívamente estricta en su rigor científico y suele describir escenarios futurísticos con toques de fantasía. Y así arranca el relato, con un mundo ubicado en un futuro difuso, muy tecnológico, donde conocemos una ciudad dominada por dos grandes megacorporaciones que afectan todos los aspectos de la vida cotidiana. Y en medio de este panorama cae un objeto volador, cuyo ocupante trae tecnología que puede resultar mortal. Con este evento se empiezan a encadenar los acontecimientos que llevan la historia.Y a partir de acá no cuento más, dejo que el lector disfrute descubriendo todos los detalles.

Lo increíble es como Lucas Varela logra narrar varias tramas interconectadas, incluir subtramas, definir y caracterizar personajes y darle varias vueltas al relato sin meter una sola palabra. Eso es un gran logro. El Día... no deja de ser una novela gráfica en su formato, no sólo por la cantidad de páginas sino por su narrativa. No es una idea que se pueda ejecutar en 22 o 24 páginas, para nada. Eso le agrega valor narrativo. El autor no busca la simpleza o el efecto fácil, a pesar de lo que pueda parecer por el tipo de dibujo. Y esta es la principal razón para convencerte que esta historieta vale la pena. Un relato mudo que tiene muchas herramientas en su narrativa, te hace pensar, ir para atrás y "releer" algunas viñetas, encontrar y entretenerse con detalles. Y seguir siendo un buen relato de ciencia ficción que pasa por distintas etapas, que va escalando en acción y nos lleva a desenlaces interesantes. Y encima de todo, juega con la puesta de página, explota hasta los separadores entre capítulos y se atreve a meter algunos truquitos gráficos más que atractivos. Y si todavía esto no te convenció, vamos a la próxima parte, hablemos de su autor.

El Día Más Largo del Futuro
Lucas Varela juega con las viñetas y con la puesta en página a cada momento de la obra.

El arte de Lucas Varela

Más arriba dije que Lucas Varela es uno de los autores más importantes de la historieta nacional. Su carrera arrancó hace bastante tiempo, cuando lo veíamos metiendo algunas tiras o detalles en las páginas de la Comiqueando papel durante los '90. Su estilo super particular ya estaba en aquella época y se mantiene hasta hoy. El trazo simple, la línea clara, el pequeño toque de manga, el dibujo simplista con un poco de caricatura, son su marca registrada. Uno lo ve las primeras veces y lo asocia inmediatamente con el humor y sí, Lucas Varela tiene varias historietas humorísticas, como Paolo Pinoccio (que comentó hace poco Facundo Vázquez en esta nota sobre la segunda época de Fierro) y sus recopilaciones en Estupefacto y Matabicho, entre otras. Pero también podemos verlo explotando otras vertientes, como acompañando a Diego Agrimbau (en el espectacular experimento que es Diagnósticos, por Hotel de las Ideas) o El Humano (de próxima salida por estas pampas), o junto a Carlos Trillo (en El Síndrome Guastavino, editado acá por Reservoir Books). En cada historia donde mete el lápiz Varela muestra algo distinto, sin dejar atrás sus marcas registradas. Siempre que uno agarra una página del autor puede reconocerlo. Hay quien lo ha definido como el Chris Ware nacional, pero sin el congelamiento torácico que caracteriza al estadounidense (autor de grandes obras "aclamadas por la crítica" como The Acme Novelty Library y Jimmy Corrigan, the Smartest Kid on Earth). Y la verdad que está a la altura.
Pero si todo esto todavía no te alcanza, voy a comentarte sobre la edición.

El libro como objeto

Soy un pregonador serial del valor intrínseco de una obra. Siempre insisto con una tesis personal al respecto, que quizás expanda en alguna nota posterior. Para mí las historietas tienen tres capas de valor: la primera corresponde a su valor nominal, el que tiene en la tapa y con el que se vende, mayor o menor, aumentando o reduciéndose con el tiempo; la segunda responde al hecho artístico, la historia y su arte, sus colores, su diagramación, todo lo que surge de los artistas. Y la tercera es el valor como objeto coleccionable, para tenerlo en la biblioteca, en la mesita ratona, en la pared del museo o donde se te cante el culo. Y si bien pongo personalmente a la primera dimensión por encima de todas las demás, esta historieta (este libro) también entra en la tercera. Hotel de las Ideas, los editores detrás de este trabajo, hicieron un laburo impecable. Buen papel, buen color, luciendo todo el trabajo de Lucas. Es un libro que no sólo se puede disfrutar, sino que también lo podés ver en la biblioteca y volver a agarrarlo para perderte un rato en sus dibujos varias veces. Sí, me gustó mucho.

El Día Más Largo del Futuro
Los mundos creados por el autor y la paleta de colores que los muestran.

Y para ir cerrando

Bueno, si todavía todo esto no te alcanzó, sos una piedra sin sentimientos. Te digo que busques viñetas, busques más reseñas o lo busques en tu comiquería amiga y ahí vas a darte cuenta. De verdad, es algo que vale la pena. Haceme caso.

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