"El pozo" de Lauri Fernández

Reseña libre de spoilers

Se lee en aprox. 7 mins

"Mirá ese narigón, es parecido a Bras!". ¿De qué carajo hablará Juli? ¡Qué importa! Eso fue lo primero que pensé cuando vi la portada de "El pozo", de Lauri Fernández, historieta editada por "Maten al mensajero", cuya edición tiene un bello bonus, todo el script capítulo por capítulo. Amor a primera vista con la tapa, pero mis amores suelen ser efímeros y durar poco (y acá va uno de mis chistes malos referenciando a mi ex). ¿Hace cuánto leí esta historieta? La terminé hace 15 minutos, ¿Qué me pareció? Ya te digo, bancá un poquito. Va sin spoilers la cosa, así que sin miedo. ¡Arranquemos!

La trama

Unos chicos normales con sus cosas de chicos, van a pelotudear a una fábrica. Pasa algo, que desencadena el conflicto principal de la trama, dejando de lado a Jere y su amor por Violeta, a Gabi con sus pecas y odio al cepillo del pelo, a Lucas con su ridícula facha y nariz SanMartineana, y a Cachi (la pareja de la mamá de Violeta) lidiando con un pueblo que se deja llevar por rumores. ¿Viste? Ni siquiera te expliqué el título, no te podés quejar.

Los personajes

No, no voy a listar los personajes y contar su biografía autorizada, pero sí les cuento que tengo un hermano más chico que solo sabe las vocales, y las palabras "bue" "seh" y "boludo". Los chicos son así para comunicarse, zarpados en elocuentes. Y mirá que no me creo la gran comunicadora social aunque me pidan por favor que cierre el pico cada rato. Pero sí, los chicos hablan breve, manejan otro lenguaje que no es un discurso aburrido y explicativo GoldenAgeano... ¡y Lauri los retrató perfecto! ¡Chicos! Algo que me saca como lectora, es cuando tengo que fumarme diálogos que no coinciden con el personaje que leo. Sí master of the universe, here we are, escribís rrre lindo pero flashás Shakespeare y la gente no es tan gede hablando. Entonces banco mucho mucho la caracterización de los personajes. Los adultos, por su parte, están muy bien. Mi mamá y mi papá son un matrimonio promedio con amenazas de divorcio normales, 5 o 6 veces por año. Una pareja típica que se mueren de viejos estando juntos. Todas las parejitas de esta historieta, pueden ser tus papás. Algún viejo más cagón que otro, alguna vieja más gritona que otra. Pero ahí están, retratados como la vida misma. Los tratos, las formas. ¡Uff! Aplausos para Lauri.

El arte

Mi crítica artística está basada en estudios complejos sobre el medio, siendo egresada de un bellas artes puedo decirles con muchísimo conocimiento de causa que el arte de Lauri ES RE BONITO Y TIENE COLORCITOS HERMOSOS. ¿Qué esperaban, una crítica de Andrew Loomis? Los personajes se diferencian mucho entre sí, tanto en expresiones, cuerpo, diseños, rostros, vestimentas. Y el color es una ayuda perfecta, detesto cuando veo una película coreana y todos están vestidos de traje y pelo corto, no hay nada peor que confundirse personajes en una trama porque el autor no tiene la habilidad suficiente de saber diferenciarlos con detalles bien notables. Los fondos están muy bien laburaditos, las gamas de colores son hermosas (no tengo ni la más puta idea con qué colorea, porque lo de ser egresada de un bellas artes obvio que fue una mentira truchísima que no me duró ni un párrafo), pero usa una paleta muy bonita con cambios de tono muy puntuales y delicados cuando quiere transmitir emociones distintas o mostrar paso del tiempo o escenas pasadas. Por momentos un dibujo que transmite jovialidad, por otros un estilo que te trae una desesperanza o nostalgia pesada y asfixiante, pero siempre fiel al estilo. Otra estrellita para Lauri. Acabo de agarrar el libro y le pegué una hojeada de 3 segundos y arranca con colores vivos y brillantes, y termina con colores más pesados, es como gradual, así como la trama. Pero siempre con una paleta armoniosa. Y que los bordes de las viñetas parezcan a mano alzada y no sean rectos exactos, ¡me encantó! Queda perfecto con su estilo cálido, lejos de parecer un mero producto manufacturado por un maligno robot sin alma que produce por kg para alguna editorial grande... (!!!)

La narrativa

Otra cosa que me encanta de leer historietas es cuando no tengo que esforzarme en entender lo que pasa. Esfuerzo es levantarse temprano, cuando leo quiero relajo y teikirisi. Un cuadrito lleva al otro, ¿no? Es como una regla muy básica que varios autores se pasan por el orto por diversas cuestiones (que ni vienen al caso, pero seguro algún día escriba algo al respecto para que se enojen). Lauri Fernández cuenta una historia que es imposible que te pierda como lector en algún momento. Ni con los nombres te complica mucho, sabemos hasta el nombre de los papás de los chicos (y obvio que no me acuerdo de ninguno), y sin embargo eso no te complica para nada. La lectura me tomó 15 minutos, capaz menos, capaz más. Pero así se sintió, como una lectura relajadísima y sencilla pero repleta de profundidad y sensibilidad. Y nada de ponerme un personaje mirando para un lado y después en la otra viñeta que la misma escena esté vista del lado opuesto y me cague la vida para entender el espacio en el que se desarrolla la cuestión (¿romper el eje se le dice? Eruditos criticones, tiren un salvavidas y help!). Claro está que con el estilo de Lauri y sus colores, es muy difícil perderte, aunque se mande mocos así de feos. Que no, no se manda ninguno, o al menos no los detecté.

Estoy angustiada

La trama me dejó un sabor horrendo en la boca. Pero es un halago en este caso. Por lo que plantea. Porque las cosas se dan así, sin soluciones mágicas. Olvido, desesperanza, angustia, cosas que te acompañan toda la vida y que vas callando, vas asimilando o simplemente aprendés a aceptarlas o convivir con ellas, por más que te pese. Como una cicatriz horrenda que vas a ver todos los días cuando te laves los dientes, frente al espejo. Ese sentimiento desolador y la falta de resoluciones expeditivas, falta de diálogo. Querer un acomodamiento sacado de la galera para que alguien termine como se lo merecería por ser bueno, y que no pase. Sí, está todo excelente, no lloré pero me ponía en la piel de los personajes y cómo reaccionaron todos a los diversos conflictos, muy personal cada uno y perfectamente ejecutados para distinguirlos y conocerlos. No fue un sabor horrendo de boca desagradable, fue agradable y que la autora pueda jugar así con mis emociones me hacen elevarla a un podio. ¡Gracias por hacerme sentir para la mierda, Lauri! nunca creí agradecer algo así.


Leonardo Oyola hace una intro en las primeras páginas del libro, contándonos que su hijo Ramón, en el jardín, se peleó con un nene de preescolar y terminaron en la dirección, el chusmerío posterior de los padres respecto al tema, y que a los días ambos nenes estaban divirtiéndose como si nada, jugando en un sube y baja. Y acá es cuando rescato una cita hermosa de su autoría, que me quedó picando en la cabeza y la voy a tomar como una linda lección

La mayoría de las travesuras saben convertirse en anécdotas. Dolorosamente las que no lo logran es porque terminaron en tragedias.

La novelita del final

Al final de la historieta, está escrita la misma historia pero en una suerte de novela ligera. No, no es un script, es una novela. Pareciera que la historieta es una adaptación de la misma. ¿Suma? ¡Sí! La autora aclara las emociones de los personajes en los diálogos (que son cambiados en la historieta en varias ocasiones), y nos describe atmósferas que por ahí, o no interpreté o de plano interpreté distinto. Que no me parece mal, pero es lindo poder meterse más en la visión de la creadora. Hay muchísimas cosas que quedarían solamente en su cabeza si no tuviésemos ese material adicional.

¿Y entonces Juli?¿Lo compro o no lo compro?

Compralo, no lo dudes. No conocía a Lauri, pero ya mismo estoy pidiendo info y recomendaciones a todo el mundo para seguir sus trabajos, según la web de Maten al mensajero, esta obra es su primera como autora integral, y pienso que fue un arranque fantástico. Este amor a primera vista valió la pena.

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