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El rescate de Récord

Reediciones de la editorial del barquito en este siglo

Por: Facundo Vazquez - 17 Nov 2020 Se lee en: 10 mins
El rescate de récord

El año pasado publicamos un repaso sobre el material de Columba reeditado en este siglo. Hoy le toca el turno a los títulos y personajes rescatados de la vieja editorial Récord. Y no le toca porque yo diga sino porque el tremendo trabajo de los editores argentinos de historietas (que en este 2020 tan complicado se pusieron la camiseta como nunca) obliga a poner el tema sobre el tapete.

Hace aproximadamente un mes, cuando reseñaba la nueva edición de “Bárbara” de Barreiro y Zanotto a cargo de Comic.ar, explicaba un poco como fue la situación que se produjo tras el cierre de la legendaria editorial fundada por Alfredo Scutti y la enorme cantidad de saldos que quedaron dando vueltas. De todos estos saldos, los que más dificultaban la reedición de las series clásicas eran el libro de “Nekrodamus” de Oesterheld y Lalia y los “Suplemento Skorpio” que habían reimpreso en un formato de “álbum barato” algunas de las series largas más emblemáticas de la casa (“Alvar Mayor”, “Henga”, “Tagh” y “Bárbara”) y la mayoría de las series cortas del artista más popular que tenían en ese momento: Quique Alcatena (“La fortaleza móvil”, “El mundo subterráneo”, “El mago” y “Pesadillas”).

Por este motivo, las primeras reediciones de este siglo tuvieron que esquivar todo este excelente material, buscando obras que el lector no pueda conseguir de forma tan fácil y barata. Así, por poner un ejemplo, Domus no comienza su colección con la primera etapa de Nekrodamus sino con la tercera, que no estaba reeditada. Solo en los últimos años (una vez que los saldos desaparecieron) algunos editores comenzaron a animarse a rescatar los títulos de esa “lista negra”.

suplemento skorpio
Portadas del "Suplemento Skorpio"

Como no me da el espacio, el tiempo ni la cabeza para analizar todas las obras de la editorial republicadas en los últimos veinte años, tendré que elegir algunas pocas pero les dejo un índice provisional con la fecha de la primera aparición original y la de su reedición:

  • “Slot Barr” de Barreiro y Solano 1987. Colihue 2001.
  • “Viajero de gris” de Trillo y Alberto Breccia 1978. SCN o Wallsen 2003.
  • “As de pique” de Barreiro y Giménez 1977. SCN o Wallsen 2003.
  • “El eternauta II” de Oesterheld y Solano López 1976. Clarín 2004. Doedytores 2007.
  • “El peregrino de las estrellas” de Trillo y Enrique Breccia 1979. Doedytores 2008.
  • “Nekrodamus” de Slavich y Lalia 1989. Thalos 2008
  • “Acero Líquido” de Mazzitelli y Alcatena 1993. Loco Rabia-Belerofonte 2010.
  • “Travesía por el laberinto” de Mazzitelli y Alcatena 1991. Wallsen 2012.
  • “Avrack” de Barreiro y Enrique Breccia 1987. Wallsen 2012.
  • “El condenado” de Saccomanno y Mandrafina 1978. Wallsen 2013.
  • “Crónicas del tiempo medio” de Balcarce y Zanotto 1988. Deux 2015.
  • “La Fortaleza Móvil y el Mundo Subterráneo” de Barreiro y Alcatena 1987. Accion Comics 2018.
  • “Pesadillas” de Mazzitelli y Alcatena 1989. PurpleBooks 2018.
  • “El mago” de Barreiro y Alcatena 1988. PurpleBooks 2019.
  • “Bárbara” de Barreiro y Zanotto 1979. Comic.Ar 2020.
  • “Nadie” de Trillo y Alberto Breccia 1976. Doedytores 2020.
  • “Alvar Mayor” de Trillo y Enrique Breccia 1979. Loco Rabia 2020. 

Con el pie izquierdo.

En el año 2003, la desconocida editorial Wallsen (¿o era SCN?) sale al mercado con dos hermosos álbumes: “As de Pique”, la serie bélica con aviones de Ricardo Barreiro y Juan Giménez, y “Viajero de gris” de Carlos Trillo y Alberto Breccia. Supongo que al igual que me ocurrió a mí, muchos otros lectores habrán recibido la noticia con alegría. Se trataba de dos obras inconseguibles, nunca antes reunidas en libro en Argentina y que rescataban material de algunos de los autores más populares y reconocidos de nuestro medio. Los títulos se enmarcaban, además, en una colección titulada “Cuadro por cuadro” que permitía soñar con nuevas entregas de la misma envergadura. Y encima un prólogo picante de esos que expresan un compromiso irrenunciable con la calidad:

“La única edición española que existía hasta la fecha era altamente deficiente (...) destrozaba y pervertía, cuando menos, el apartado gráfico hasta niveles difíciles de describir (...) En todo caso, la presente edición incluye todos los episodios existentes de la serie y pretende respetar al máximo el arte original”.

Todos queríamos saber quienes eran estos muchachos nuevos de Wallsen para darles un abrazo pero aparentemente eran algo tímidos ya que en la página de créditos no figuraban nombres, ni editor, ni director de la colección... nada. El que parece que también quería saber quienes eran los responsables de la nueva editorial (y no para abrazarlos, precisamente) era Carlos Trillo, porque habían omitido el detalle de negociar los derechos de publicación con los autores. O sea que se trataba de una edición pirata.

Trillo se lo tomó en serio, puso abogados y, junto con la viuda de Breccia, llevaron el caso a la justicia. Cuenta la leyenda que costó encontrarlos porque hasta la dirección que figuraba en los libros era trucha. Encima, el fallo en primera instancia sobreseyó a los imputados por encontrar que “Viajero de gris” no estaba inscrito en el registro de propiedad intelectual. Afortunadamente, en la apelación de 2010, la Cámara del Crimen revocó ese sobreseimiento en un fallo que sentó jurisprudencia en el que se declara que:

“La autoría de una obra intelectual no nace de su inscripción en el registro respectivo. Tal derecho nace y se fija en el autor por la fuerza misma de la creación de la obra y, por lo tanto, no se pierde por no haberse cumplido con dicho registro”.

Puede leerse la noticia que se publicó en el “Diario Judicial” respecto a esa sentencia por si quieren más información (como los nombres de los perpetradores). Ahora sí, hablemos de la obra.

“Viajero de gris” de Carlos Trillo y Alberto Breccia.

No invento nada nuevo si digo que esta serie es un homenaje de Trillo a ese otro gran clásico de Breccia (en ese caso con guiones de Oesterheld) que es “Mort Cinder”

Cornelius Dark está preso y, al igual que en los episodios penitenciarios de Cinder, un intento de fuga lo lleva al calabozo de aislamiento. Así como Mort siempre encontraba un objeto en la tienda de antigüedades de Ezra que le permitía evocar un recuerdo de sus vidas pasadas, Cornelius necesita concentrarse en un objeto que le permita “viajar” fuera de su celda, de su cuerpo y de su realidad hasta un lugar aleatorio del pasado.

Así recorrerá la China imperial, el terror de Robespierre, la guerra de secesión norteamerinacana o el Flandes de Thyl Ulenspiegel. Los primeros “viajes” comienzan con la idea de que solo a través de la evasión podría resistir el mes de castigo en solitario sin perder la cordura, pero hay un episodio que cambia esta premisa. En “1793”, un preso adicto roba drogas de la enfermería. Vemos que el protagonista ya cumplió su aislamiento y está integrado con los otros reclusos, no obstante, asume la culpa del robo sabiendo que eso le acarreará un nuevo castigo. Dirá el narrador:

“Dark prefiere la soledad de la celda de castigo para pensar en un objeto y comenzar él también un viaje hacia la libertad.”

viajero de gris
Los escenarios expresionistas y pesadillescos del Viejo

Lo que comenzó como una forma de afrontar la crueldad de un castigo impuest se ha transformado en una elección y es significativo que se compare con la adicción del que depende de las drogas. A partir de ahí, el lector comenzará a preguntarse hasta qué punto cada “viaje” preserva la cordura del protagonista o lo acerca un paso más a la locura. ¿O estar desconectado de la realidad no es una de las formas de estar loco?

Los seis capítulos de esta serie se publicaron originalmente entre 1978 y 1980 y ya delatan esa tendencia hacia la deformación expresionista que caracterizó la última etapa de la obra de Breccia aunque (tal vez por estar pensada para una revista más conservadora) sin alcanzar los extremos de la contemporánea “Buscavidas” de la misma dupla. Más que nunca, el maestro tiene en “Viajero de gris” una justificación argumental para que el grueso de la acción ocurra en la cabeza del personaje y casi todos los escenarios, salvo la propia cárcel, estén estilizados por la psicología del torturado Cornelius Dark. Tal vez por eso, esta sea la obra del Viejo que más claramente alude a la estética del cine expresionista alemán, explicitada en el hecho de que el protagonista esté basado en el rostro de Klaus Kinski.

Como toda obra firmada por Trillo y Breccia, esta joya merece una reedición actual que la acerque a los nuevos lectores y subsane el hecho vergonzoso de que el único libro que la contiene en Argentina sea una edición ilegal.

Quique el conquistador.

Actualmente, Enrique Alcatena es el autor con mayor cantidad de libros publicados anualmente. Casi no hay editorial grande o chica que no quiera contar con alguna obra suya en su catálogo. La mayoría de los libros que se imprimen corresponden a las series que produjo durante este siglo y tuvieron su publicación directamente en Europa. Tal es el caso de “Las seis máscaras”, “Hexmoor”, "El ziggurat", “Shankar”, “Rococó”“London after Midnight”etc. Pero en los últimos años también se rescataron buena parte de las series que salieron en la Skorpio argenta:

En 2012, “Travesía por el laberinto” con guiones de Eduardo Mazzitelli fue el primer tomo de la colección Skorpio Presenta de la Wallsen post juicio.

En 2018, tras haber publicado “Panteras” el año anterior, Purple Books se arriesga con un título difícil: “Pesadillas”. Es la primera colaboración en su aclamada dupla con Mazzitelli pero a la vez es una obra de la que Quique nunca había recuperado los originales de Récord, por lo que tuvo que ser restaurada a partir de las páginas impresas y de fotocopias que el dibujante conservaba. No obstante, esa edición tuvo el atractivo de que incluyó una continuación del título que duplicó la cantidad de páginas de la serie original y (aunque también se publicó en Europa) se produjo especialmente para este libro.

Al año siguiente, Purple reeditó “El mago”, esta vez con guiones de Ricardo Barreiro, reuniendo por primera vez en un libro las dos partes de la serie original. Otras dos colaboraciones con Barreiro (“La fortaleza móvil” y “El mundo subterráneo”) continúan sin reediciones recientes en Argentina pero fueron publicadas en un tomo en 2018 por la editorial chilena Acción Comics.

Pero si hablamos de reediciones del material de “Skorpio”, sin dudas hubo una que se llevó el gato al agua y es...

“Acero líquido” de Eduardo Mazzitelli y Enrique Alcatena.

En 2010, Loco Rabia publica en un tomo de lujo de 316 páginas los veinte capítulos de uno de los títulos más queridos y recordados de este legendario equipo creativo que revolucionó la historieta argentina de los noventas. El libro fue tan exitoso que desde entonces no paró de reimprimirse hasta alcanzar su quinta edición a comienzos de 2020. Para el mercado argentino, estamos hablando de un auténtico suceso editorial, y quienes todavía no la leyeron seguramente se estarán preguntando a qué obedece. La respuesta es simple: magia.

acero líquido
¿Alguna vez Quique no está prendido fuego?

Permítanme exponer mi punto:

Cada obra de fantasía épica sienta las bases de su universo ficcional. En el de “Acero líquido” existen dieciséis reinos (o tal vez veinte) en constante disputa. Cada uno tiene un gobernante, un único sabio y un único guerrero. La “guerra”, por lo tanto, se ve reducida al combate singular entre dos campeones. Nuestro protagonista (como, tal vez, era de esperar) es uno de estos guerreros. Como dije, cada una de las miles de obras del género nos propone una premisa básica y unas reglas a las que tiene que atenerse nuestra suspensión de la incredulidad. 

Lo que muy pocas logran es resultar totalmente inmersivas desde la primera página. No es solo que el lector juegue a que se cree lo que le están contando sino que sienta que ese universo totalmente imposible resulta tan real como el mundo que nos rodea; que cuando el narrador dice “hubo un segundo amanecer cerca del mediodía”, literalmente lo “veamos” delante de nuestros ojos. Yo no sé cómo se logra eso.

Lo que sí sé es que si en un cuento nos dijeran que dos hombres, pronunciando una combinación exacta de palabras y trazando ciertos símbolos perfectos de tinta negra sobre papel blanco, son capaces de transportarnos a un universo que no existe, todos estaríamos de acuerdo en que estamos hablando de una representación clásica de la magia. Bien... eso es exactamente lo que hacen los dos genios que firman este libro. Uno pronuncia las palabras exactas, el otro traza los dibujos perfectos y entre los dos nos transportan a un universo imaginario.

Entonces, no considero desacertado decir que en algunas brillantes ocasiones, como ocurre en este “Acero líquido”, las palabras de Mazzitelli y los dibujos de Quique trascienden lo que habitualmente denominamos arte y se asoman a eso que no podemos explicar y que en los cuentos se llama magia.

“Avrack, el señor de los halcones” de Ricardo Barreiro y Enrique Breccia.

En 2012, tras el juicio que ya analizamos, la editorial Wallsen volvió al ruedo con una nueva colección bautizada “Skorpio presenta”. Una vez más, la selección de títulos era de una calidad indiscutible, pero esta vez las cosas se hicieron de la manera correcta y se trata de ediciones legales. Los tres libros publicados fueron “Travesía por el laberinto” de Mazzitelli y Alcatena, los primeros capítulos de “El condenado”, la inmortal creación de Guillermo Saccomanno y Cacho Mandrafina, y el que vamos a analizar: “Avrack, señor de los halcones”.

En el primer capítulo de los nueve que componen esta serie, conocemos a Jorge Pinedo, quien sale borracho de un bar en algún lugar del Caribe y salta desde un acantilado para acabar con su vida. El mundo no tenía ya nada para él. No obstante, mediante la intervención de unos misteriosos seres que permanecen en las sombras, en vez de estrellarse contra las piedras, será transportado a un mundo fantástico en donde todos lo confundirán con el valiente guerrero Avrack.

Sé que la premisa se parece bastante a “Den” de Richard Corben pero el desarrollo, rápidamente, se alejará de allí. Principalmente porque nuestro protagonista puede ser idéntico al héroe con el que lo confunden pero no lo es. No piensa como un guerrero, no lucha, ni hace el amor como uno. Buena parte del atractivo de la serie radicará, justamente, en ver como se las apaña el pobre Jorge para llenar esas botas que le quedan enormes. Pero también interesa descubrir quiénes son los personajes misteriosos que operan tras bambalinas y qué relación existe entre ese universo y el nuestro. En ese sentido, el manejo de la intriga del Loco Barreiro y la forma en la que nos mantiene enganchados es inobjetable.

En la faz gráfica está el gran Churrique quien, a pesar de poseer una personalidad siempre reconocible y única, ha cultivado diferentes estilos a lo largo de los años. Acá nos encontramos con su trazo más clásico y aventurero; con ese uso magistral del pincel y de la tinta que lo ha convertido en uno de los más aclamados dibujantes argentinos a nivel mundial.

Estamos, entonces, ante un rescate valiosísimo sobre todo porque no es una de las obras más conocidas de los autores y corría el riesgo de perderse

“Nadie” de Carlos Trillo y Alberto Breccia.

Pero si vamos a hablar de rescatar, restaurar y difundir material del siglo pasado, no podemos omitir a la editorial que ha hecho de ese trabajo su especialidad: Doedytores. Solo en los últimos meses, publicaron reediciones de “Un tal Daneri” de Trillo y Breccia; “La guerra de los antartes” de Oesterheld y Napo; “America Latina y el imperialismo”, donde el guionista es acompañado por los dibujos de Leopoldo Durañona; la edición vintage en fascículos para kioscos de “El eternauta” y la edición integral y verticalizada que reúne todo el material del personaje producido en conjunto por HGO y Solano López.

¡Ah! Y ya tienen anunciadob un nuevo tomo de la colección “Lo mejor de...” rescatando los capítulos del Sargento Kirk de Oesterheld y Trigo que salieron publicados en Billiken. (¡Acuérdense que lo leyeron primero acá!).

Nadie
Compare, por favor, con la panorámica de "Viajero de gris" y admírese.

Pero centrándonos específicamente en las reediciones de Récord, editaron en 2008 “El Peregrino de las estrellas” de Trillo y Enrique Breccia y este año, la obra que nos ocupa: “Nadie”. Originalmente publicados en la segunda encarnación de Tit Bits entre 1976 y 1978, los catorce capítulos que comprenden esta serie son una verdadera rareza en la trayectoria de sus autores por ser la única colaboración de la dupla claramente inscrita en uno de los llamados géneros populares. 

Nadie (así lo llaman) es un agente al servicio de la corona británica. Sé que el personaje más explotado del género ha sido James Bond y que intuitivamente es en lo primero que pensamos. No obstante, durante la guerra fría, las novelas de espionajes tuvieron muchos cultores tan atractivos como Ian Flemming o incluso más. Personalmente, siempre preferí los libros del género en los que los espías no necesariamente eran un desfile constante de galanes y modelitos (siempre expertos en todas las armas y técnicas mortales de combate) sino personas inteligentes e informadas que podían ver detrás de la densa trama de mentiras y secretos que rodean a la política internacional. El estilo de “Nadie” apunta más hacia las tramas cerebrales de John Le Carré que a Pierce Brosnan con smoking manejando un tanque por el centro de la ciudad. Es cierto que la brevedad de algunas historias autoconclusivas no permiten la complejidad argumental de otras obras y que hay cierta inocencia característica de la época (como que un científico se robe tres cosas de un laboratorio y arme una bomba atómica en su casa) pero la demostración fundamental de este libro es que dos genios van a producir una obra remarcable aún sujetos por las reglas de un género considerado menor. De hecho, produjeron algunas de las páginas más memorables que la temática haya visto en Argentina.

Trillo y Breccia no se ven disminuidos por hacer una de espías. Por el contrario, elevan el género de espionaje hasta la altura de sus talentos. Por eso este es un libro lleno de suspenso y acción pero con el sello de calidad inconfundible de los dos grandes maestros.

Sin más que felicitar a las editoriales locales por el excelente trabajo que están haciendo al conservar el patrimonio cultural de nuestra historieta argentina, me quedo a la espera del primer tomo (de tres) de “Alvar Mayor”, publicado por Loco Rabia que ya se encuentra en preventa (bien adquirida).

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