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Entrevista a Horacio Altuna

Charlamos con Altuna y su editora Silvia Peralta sobre la gira de Ficcionario

Altuna y Ficcionario
Por: Matias Mir el Vie, 31/05/2019 - 01:56 - Se lee en: 8 mins

El otoño se siente fuerte en el barrio de Palermo, pero en el patio interno del barcito de la librería Libros del Pasaje parece que fuera primavera. A pesar de su ocupada agenda, puedo robarle los minutos que dura un café de sobremesa a Horacio Altuna y a una de sus editoras, Silvia Peralta, para charlar un rato. Ambos están en los últimos días de una gira literaria, presentando la nueva edición integral de “Ficcionario”, el clásico de Altuna, y también él por su lado está de gira con Hernán Casciari, dibujando cuentos en teatros y vendiendo ejemplares de “Doce Cuentos de Verano”, la última novedad de la dupla. Hace más de un año que Horacio no pisaba Argentina, así que arrancamos por ese lado.

Venimos de Rosario”, me cuenta. “También estuve en las radios dando entrevistas y de gira con Casciari. Este es un material que no se mueve por la distribución habitual, sino por las redes, y hay que difundirlo de otra forma”. Le pregunto si se refiere a "Ficcionario" o al libro de Casciari, me responde que a ambos. “Los libros de él se han difundido siempre a través de las redes. Es una manera de mejorar el reparto de derechos de autor en la cadena de producción. Si una editorial te da el 10% y alguien como Hernán o Silvia me dan el 50%, no hay ninguna duda. Además evitás las distribuidoras, que son las que más se llevan. De alguna manera hay que terminar con ese tipo de venta donde el autor, que es la parte fundacional de la cadena de producción, es el que menos gana. Se tiene que acabar eso”.

Si arrancamos así no me imagino el resto de la entrevista, pienso, pero le pregunto si más allá de la ganancia económica siente que de esta forma puede llegar mejor a su público. “No lo sé todavía”, me responde, “porque todo esto es nuevo. También depende del inductor de la venta. Casciari tiene un universo de lectores muy amplio. Hay un lector cautivo, digamos”. Le comento que, para mí, el nombre “Altuna” en una portada también tiene su público cautivo, pero su respuesta me sorprende. “Yo no soy alguien de grandes ventas, nunca lo he sido. Vendo en muchos sitios, eso sí, pero vendo por mí mismo y por país, no con un agente que venda mis obras en todos lados”.

Ya que tengo la oportunidad de consultar allí mismo a su editora, les pregunto a ambos cómo comenzó la relación del prolífico autor con Libros del Quiosquito. “Conocí a Silvia en un bar”, dice y se ríe. “Casciari puso el bar Orsai, y ella trabajaba para la distribución en Orsai. Yo vine para la inauguración y un par de veces más, y ahí la conocí”.

En 2015 Casciari publicó la reedición de “Cuadernos Secretos””, continúa Silvia, “me pidieron hacer una gira para promocionarlo con un perfil más orientado a la historieta, que no era lo común en los lectores de Orsai. Así que salimos con Horacio y una guitarra, y profundizamos la amistad mientras íbamos por librerías, eventos, Comicópolis cuando todavía existía…

La edición de “Ficcionario” fue idea de Silvia y Delfina”, retoma Horacio. “Yo siempre busco tener presencia, más allá de mi tira en el diario. Había sacado dos libros con Galerna (“Las puertitas del Sr. López” y “El último recreo”) que tuvieron muy mala distribución y no estaba conforme, así que me fui, y hablando con ellas dijimos “¿y si…?””.

Nosotras siempre le decíamos a Horacio: “Altuna, ¿nos vas a dar un libro para editar?””, sigue Silvia, “y empezamos a pensar en lo que había disponible y así nació la idea de “Ficcionario”. Nos parecía, además, que trascendía la realidad del contexto en el que fue publicado”.

Además hacía treinta años que no se editaba acá, aunque se sigue vendiendo como saldo”, comenta Altuna. “Ni se cuántos ejemplares imprimieron, era otra época…”.

Silvia me da detalles de la nueva edición: “Para darle un plus y que no sea solo una reedición más, decidimos que sea una edición integral de “Ficcionario”, con los seis capítulos publicados acá más los cuatro inéditos a color”.

Pero me negué a que salieran a color”, agrega Horacio. Le pregunto por qué. “Porque es lo primero que hice a color y es horrible. Con una escala de grises se maquilla un poco”.

Ficcionario, de Libros del Quiosquito
Ficcionario, de Libros del Quiosquito

“Un ancla en la realidad”

Ya que mencionaban la trascendencia de la obra sobre su contexto, le pregunto si está de acuerdo en que gran parte de la popularidad de sus trabajos más clásicos se basa en cómo dialogaban con sus épocas. “Por supuesto”, responde, decidido. “En general todo lo que hago desde el ´75, que fue cuando arranqué a ser coautor o autor de mis propios trabajos, lo hago pensando en ese contexto. Incluso “Ficcionario”, que es una historieta de ciencia ficción y yo no leo mucho de ese género, salió para una editorial de ciencia ficción y salió esa obra. Yo habría hecho otras cosas, pero aún así ese trabajo habla de luchas y problemas que se mantienen en el tiempo. Es atemporal, pero siempre traté de ligar lo que hago con la actualidad. Que, aunque sea fantasioso, tenga un ancla en la realidad”.

Hablando de sus trabajos como autor y coautor, le pregunto cómo embarca los proyectos de esa forma, a diferencia de cuando era solo dibujante. “Tengo muchas ideas en la cabeza macerándose… la ventaja que tengo es que no necesito que un guionista me diga cómo ve la historia. Si sos autor integral complementás esa idea con imágenes. Ni siquiera hago storyboards”.

¿Ni siquiera hacés anotaciones en algún lado?”, le pregunta Silvia.

Nada, solo anoto los diálogos”.

¿Y en casos donde fuiste solamente guionista, como con Jorge Gonzales?”. Silvia menciona al autor con el que Horacio publicó obras como “Hate Jazz” o “Hard Story”.

En ese caso era, de alguna manera, como los trabajos que hacía con Trillo”, recuerda Altuna. “Nos reuníamos, yo le contaba la historia, él hacía algún aporte y después hacíamos un desglose página por página de qué se iba a ver y qué se iba a decir. Él tomaba nota y después yo le ponía el texto. Trabajábamos libremente. Jorge no tiene nada escrito por mí en ese sentido, era todo hablado. No había redundancia por eso. A veces lees una historieta y el texto describe lo que pasa en la imagen. El arte debería explicarse por sí mismo”.

Historieta erótica de Altuna
Historieta erótica de Altuna

“Son amigas que me posan”

Finalmente paso al picante tema que es la historieta erótica, un paso ineludible en la carrera de Horacio. Mencionamos sus páginas en Playboy y le pregunto cómo piensa que dialogan esas obras con un contexto de corrección política o búsqueda de no-cosificación de la mujer.

A partir de Internet la historieta erótica pierde un espacio”, responde. “Si alguien quiere buscar sexo en Internet está todo y más, incluso se puede sorprender. En ese sentido, el reclamo de una historieta erótica se ha perdido. Por otro lado”, continúa, “hay problemas para exhibirlas. En Francia, por ejemplo, las librerías por ley tienen que ponerlas donde no tengan acceso los menores”.

La corrección política avanza sobre todo, no solo sobre el sexo. Uno debería eludirla haciendo erotismo o cualquier otro tipo de historieta. Sobre todo otros tipos de historieta. El erotismo es hedónico, está muy bien, pero hay que darle contenido, o si no es solo pornografía”.

En ese sentido yo nunca hice las historietas que a mí me habría gustado hacer”, dice como si nada, “esas en las que hay un clímax. Sin llegar a la cama necesariamente. Lo previo, lo posterior, esas cosas se manejan con un clímax. No lo pude hacer porque nunca tuve el espacio, y ahora no tengo ganas. Si tuviese tiempo y 20 años menos, las haría”.

Ya que hablamos del tema, le comento brevemente la controversia surgida a partir del artículo del profesor Facundo Vázquez “Sexo al desnudo en la historieta argentina”. “Hay mucho que sale ahora y que uno desconoce, pero antes se producía más, mucho más”, opina Altuna, tajante. “Eso surge a partir de que, si uno busca erotismo lo encuentra hasta en las series de televisión en el horario infantil. Lo que yo hacía para Playboy es casi ingenuo en comparación”.

También está el otro extremo de la corrección política”, concilia, “en el que hay límites que no se pueden pasar. Todo depende de quién lea el mensaje o cómo pueda sentirse, por ejemplo, una mujer leyendo una obra. Escuché que ahora hay porno para mujeres, pero no se en qué consiste”.

Nos distendemos un poco charlando sobre la pornografía femenina, tomamos nuestros cafés y continuamos. “Yo debo tener doce mil, quince mil páginas dibujadas, ya ni sé, y de esas unas cuatrocientas cincuenta deben ser para Playboy. Bueno, esas miles de páginas están manchadas por esas menos de quinientas. Yo hice de todo, pero esas me han encasillado. No se puede luchar contra eso, pero no puedo decir que me guste".

Interesante declaración de alguien que inspiró la expresión “minas de Altuna”. “Siempre cuento una anécdota sobre eso”, comenta. “En una FM de aquí, hace cinco o seis años, unos chicos muy correctos me hicieron un reportaje muy completo. Al final, uno de ellos dice “señor Altuna, le voy a hacer la pregunta: ¿de dónde saca a sus chicas?”, y yo le dije serio “son amigas que me posan”. El estupor de los pibes fue suficiente”.

A mí me gusta la figura humana. Dentro de eso está la señora de edad, el señor mayor, la chica, el chico, lindo o feo. Tengo habilidad para hacer chicas lindas que se ve que pega en alguna sensibilidad masculina, pero no es algo que he cultivado, solo me sale”.

La conversación se vira a otras polémicas, como la mítica del “varón del cómic argentino”, y Silvia suma una gran frase: “Horacio estuvo presente en la educación emocional de muchos jóvenes argentinos”. “¡Y algunos adultos!”, agrega él.

Respecto a esas historietas eróticas, me comenta que acaba de firmar para que se editen en Polonia y en Italia, donde ya fueron reeditadas tres veces, al igual que en EEUU y Francia. ¿Y por acá?

En futuros asados veremos. Y si cambia el gobierno…

Por suerte, según Silvia, a “Ficcionario” no le va mal. “La gira viene muy bien. Entre la Feria del libro y la presentación en Rosario se movió mucho. Los rosarinos aman la historieta, y entre eso y con la Crack Bang Boom como marco fue que decidimos hacer la presentación allá. Además, para demostrar que Dios no atiende solo en Buenos Aires”.

Ficciones
Ficciones

“Primero aprendan a dibujar”

Los cafés ya se terminaron, pero charlamos un rato más. Le consulto por su estilo de dibujo, y si siente que cambió con los años, pero la respuesta es negativa. “Ahora empecé a trabajar con iPad Pro”, me cuenta. “Me abre puertas que antes tenía cerradas, así que no sé qué va a pasar con el tiempo”.

Un consejo a los nuevos artistas: “Yo le digo a la gente joven: la máquina la aprendés en dos semanas o en seis meses, no es un problema, pero aprender a dibujar te lleva toda la vida. Con virtudes y defectos yo ya sé dibujar, pero la Tablet es un instrumento. La gente que yo conozco que dibujaba más o menos, ahora con Tablet siguen dibujando más o menos. A lo sumo colorean mejor”.

Primero aprendan a dibujar y después usen lo digital”, insiste, “Hay millones de dibujantes que dibujan y colorean igual. Eso es lo digital”. Y hablando del tema… “Todo lo que saco en Clarín es en digital, salvo que la impresión es espantosa. En la Web se ve mejor, pero el que lo sube le satura los rojos y salen las tiras más oscuras. No son así en el original”.

Las puertitas del sr López
Las puertitas del sr López

“Últimamente no leo historieta”

Para ir cerrando, le hago la misma pregunta que a nuestros otros entrevistados: ¿qué historieta argentina le gustó recientemente?

Quedo mal, pero últimamente no leo historieta. Igual siempre lo digo, la mejor historieta que leí recientemente es “La Sudestada”, de Juan Sáenz Valiente (a quien también entrevistamos). Seguramente me pierdo de muchos guiones buenos, pero yo compro por el dibujo. En ese sentido me gustan mucho Minaverry y Alejandra Lunik. Ella es una mina con mucho potencial, podría ser fantástica”.

Antes de despedirme le comento que lo sigo en Twitter, donde veo que todos los días sube obras de un artista distinto. “Tengo una libreta en la que tengo anotados mil ilustradores y dibujantes para subir. A veces alguien me dice “¿lo acabás de descubrir?”, pero no, es que tardé en subirlo”.

Los dejo seguir ultimando los detalles finales de la gira de “Ficcionario”, a la que solo le quedan dos presentaciones más antes de que Horacio se vuelva a España en Junio. Esperamos que vuelva pronto, y que este libro sea el primero de ese sueño cada vez menos imposible de poder tener una verdadera “Biblioteca Altuna”.


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