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Historieta Argentina

Entrevista a Javier Doeyo

Un editor de toda la cancha

Por: Facundo Vazquez - 11 Mar 2018 Se lee en: 15 mins

Con más de 20 años editando y publicando comics (de Oesterheld, Breccia, Solano López, Trillo, Juan Giménez y un largísimo etc), Javier Doeyo vive actualmente en un semi retiro que lo tiene seis meses viviendo en Bs.As. y los otros seis en Villa Gesell. Apenas empezamos a hablar, me dijo que estaba “muy en desacuerdo” con algunas cosas de mi nota sobre la crisis de la historieta Argentina. Y cuando alguien con la experiencia y el conocimiento del mercado editorial de Doeyo se muestra dispuesto a compartir una parte de toda esa información con vos, mínimo le pedís una entrevista. Más si estás escribiendo una nota sobre una colección editada por él...

FV ─Los primeros recuerdos que tengo de Doedytores son por la publicación de la revista “Coctel” que arrancó en septiembre del 91. Ahí publicaron las primeras páginas de manga que vi en Argentina y otras cosas extraordinarias como “Sin City”. Antes Fernando García y vos estuvieron laburando en “Comic Magazine” pero no recuerdo si llevaba el sello de la editorial ¿Fue ese el primer proyecto de Doedytores? ¿Cómo fue para vos empezar a trabajar editando comics?

JD ─No me acuerdo cual era el sello editorial de la “Comic Magazine” pero da igual. En algún reportaje ya lo conté: todos los nombres de los sellos editoriales y sus sucesivos cambios responden al momento y fundamentalmente a los amigos y/o familiares que pusieron el hombro (o sea, unos mangos). Pero siempre soy yo y alguien más publicando algo.

“Comic Magazine” es una idea mía, que se hizo posible sólo por la inestimable y absoluta colaboración de los que escribían en la revista, y el muchas veces "desinformado aporte" de los clientes de la imprenta que "donaron" el papel sobrante de sus trabajos, para que “Comic” Magazine sea una realidad.

Y sí, fue mi primer proyecto. Como dije, yo trabajaba en una imprenta y llegar a ser casi un "editor" fue un logro extraordinario. Hay que ponerse en contexto: a fines de los 80 editar una revista o un librito era sólo para profesionales y además, muy caro de solventar. Haber empezado así, y que saliera tan bien hecha (a pesar de los errores y horrores que cometimos), fue la mejor manera de empezar a trabajar en el mundo editorial.

FV ─”Coctel”, finalmente, cierra en el número 13 de febrero del 93, en plena crisis de las revistas de antología ¿Cómo viviste ese proceso?

JD ─Bueno, cuando cerró “Cóctel” el proceso lo viví como tantos otros fracasos: mirando para adelante qué hacer y cómo seguir "divirtiéndome".

Cuando era joven, solía salir de los fracasos "doblando la apuesta" y "fugando para adelante". Además, como todos los procesos de cierre, más bien son cortos y contundentes. Ni tiempo de "vivir el proceso" tenés.

Igual, todo bien, no pasó nada.

Además, ya tenía en la cabeza la colección de álbumes y estaba ya impreso el primero, que creo que fue “La Estrella Negra”.

Y sobre todo, que yo había empezado a entender que hacer libros (álbumes en este caso) era más barato que hacer revistas y no al revés (como suponía yo cuando empecé, evidentemente muy mal informado). De manera que todo anduvo bien en esa época, salvo que ese año me separé de mi primera esposa, me quedé sin guita y debí volver a trabajar en una imprenta -cosa que no me gustó nada-.

Acá no tengo las revistas a la mano para cotejar, pero creo que todavía estaba saliendo Comic Magazine cuando publicamos los libritos de bolsillo de “Tigre Hotel” y “Shotaro va a la guerra”. Además del primer comic book de Cazador en coedición con mi amigo Marcelo Ciccone (que ya era un profesional que había publicado la revista de historietas "Reo" -que fueron dos o tres números, creo-). La idea original era la de compilar los sobrantes de esos comic books en un solo tomo una vez que estuviera terminado... cosa que no pasó porque se canceló en el tres creo..., sin terminar. ¡Como todas las cosas que hicimos en aquellas épocas!

O sea, que la idea de "hacer libritos" estaba ahí, en ciernes... Después de la Cóctel era el único camino posible. No había otro.

Primeras obras editadas por Javier
Primeras obras editadas por Javier

FV ─Lo notable es que dos meses después del cierre de “Coctel” ustedes salen con uno de los proyectos más innovadores y relevantes del momento: la colección Monográfico. ¿Desde cuándo venían trabajando en la idea? ¿Se podría decir que Doedytores dio el paso del formato antología al formato álbum?

JD ─Absolutamente. Así fue.

A decir verdad no hay muchas posibilidades de ser "innovador" o "creativo" cuando editás un álbum o un libro más allá de aspectos formales. Bueno, la elección del material es lo más creativo que podés hacer. En una revista de antología la combinación de elementos ya habla de tu creatividad (o de tu falta de ella). Por eso La Urraca fue lo que fue: la editorial más grande y más innovadora que tuvimos en el rubro.

Pero lo cierto es que mantener una revista en su periodicidad es lo más caro que hay, y con los libros o álbumes es otra cosa...

O sea que te lo confirmo: dimos el paso del formato antología al "formato obra" para nunca más volver...

FV ─Yo tengo registro de unos trece álbumes que se publicaros en algo más de dos años. Después abandonaron la numeración ¿Cuál fue el motivo por el que dejaron de lado el formato de colección con periodicidad regular? ¿Las ventas eran parejas? Quiero decir: ¿La gente compraba todo para tener la colección completa o solo el material que le interesaba?

JD ─Ni la menor idea... Pero supongo que todo habrá sido una cuestión de guita. Siempre es la guita... más bien, la falta de ella.

Y sí, las ventas eran parejas. Siempre bajitas. Muy parejas en lo mínimo. Siempre...

No creo que alguien comprara todo lo que publicábamos... algunos sí, pero no la mayoría. Yo todavía no había "entendido" la "lógica de la colección" (que como todo, tiene sus propias lógicas), y por eso mezclábamos formatos, temáticas y autores todo bajo la batuta de mi total desorientación. Pero bueh...

FV ─Para nuestro país fue una cosa rarísima tener una colección de álbumes bimensuales que, además, se distribuía en los kioscos de diarios… algo que hoy solo se animan a hacer mega-empresas como Clarín o Salvat ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de manejarse con el circuito de kioscos o el de comiquerías?

JD ─Jajaja!!! Una vez Liniers dijo en una mesa redonda (que compartimos con él, y el curador, editor y librero Martín Ramón) que en aquellos años él se compraba todas nuestras ediciones y pensaba "¡Estos tipos deben ser millonarios!".

Supongo que sí, sería rarísimo. Pero yo no era consciente de ello. Simplemente, tiraba para adelante...

Lo de los kioscos se entiende por el hecho de que en aquellas épocas, no había otra forma de comercializar historietas. No se había organizado todavía el circuito de casas de comics (hoy, tilingamente llamadas "tiendas"). Las librerías -de libros- pasaban olímpicamente de nosotros y la única manera de vender una historieta era por los kioscos. No había otra forma. Obviamente, el sistema de kioscos no se inventó para vender álbumes, se inventó para vender diarios -que al otro día ya no sirven, y por lo tanto no se cuidan-. De manera que una de las desventajas de este circuito es que "la devolución" no se cuida y el material sobrante te viene en general muy maltratado. Una revista no importa tanto... Pero un librito todo roto nadie lo quiere. Además, el kiosco sólo vende el número que acaba de salir (la novedad) y a lo mejor el anterior...

Con las casas de comics todo son beneficios: podés tener todo tu fondo de catálogo ofrecido, (y no solo la novedad), si son profesionales te cuidan el material y además, te lo ofrecen, lo recomiendan y sobre todo: lo saben valorar.

Nosotros, a fines del 2017, abrimos junto a otros tres editores nacionales nuestra propia librería especializada: Fábrica de Historietas.

Hasta este punto creo en las ventajas de casa especializada en historietas.

FV ─Recuerdo que cuando salió “Metallum Terra” (octubre del 93), “La estrella negra” que había salido en abril ya figuraba agotado y fue el primero en reeditarse. Con el tiempo, Doedytores reeditó “Versiones”, “Buscavidas”, “El husmeante” y la propia “Metallum Terra”. Daría la impresión de que, en perspectiva, la colección fue un éxito pero ¿Cómo eran las ventas en ese momento? ¿Cubrían las expectativas que tenían al lanzar el proyecto?

JD ─No... Nada que ver...

Como te dije, no se vendían bien, se movían muy poquito...

El asunto era que para volver a circular por los kioscos ese material, había que cambiarle la tapa y poner que era "una reedición". No había, en aquellos años, posibilidad de recircular un título que ya había salido a la venta. O sea que tenías apenas 30 días para vender lo que habías editado o... guardarlos y después pagar un impuesto (a los activos) por aquellos ejemplares no vendidos que en la práctica eran un quebranto, ya que no podías volver a ponerlos en venta por los kioscos. Era una locura.

Por eso, le cambiábamos la tapa y le poníamos "reedición" y entonces los volvíamos a "circular" por los kioscos y además vendíamos alguno más. Es lo que nosotros llamábamos "reentapados", que era, o sumar varias revistas en un tomo y ponerles otra tapa (lo hicimos con las primeras Cóctel), o bien cambiarle la tapa a algún álbum y recircularlo...

Hubo algunas ediciones que las reentapamos tantas veces que hoy cuando las veo me da vergüenza. Eramos un desastre... (por suerte, después aprendimos... ponele... jajaja!).

Las primeras "Cóctel" reentapadas en "Cóctel Trago Largo"
Las primeras "Cóctel" reentapadas en "Cóctel Trago Largo"

FV ─Desde el principio, le dieron bastante espacio al erotismo con “Dibujitos avivados” y “La máquina del orgasmo” (en su costado humorístico) y ya después en su propia serie con “El peor” y “Tangozando”. Incluso “Psicópatas sexuales” no me la pude comprar porque solo se vendía a mayores de 18 años y yo tenía 16. ¿Vendía tan bien el sexo en los 90s? ¿Era verdad lo que decían que las editoriales se tenían que inclinar hacia el porno para sobrevivir? ¿O era una leyenda urbana?

JD ─Bueno, si... vendía muy bien. Fue una moda de la época, y se vendió muy bien.

Una tarde en un café con Trillo, el loco me dice que está vendiendo muy bien su revista “Puertitas Supersexy” pero que le cuesta conseguir material bueno para publicar. Me pareció que ahí había una buena oportunidad y me puse a producir material porno y armé una agencia que se llamaba El Beso Negro y produjimos y vendimos material porno a varios países (SuperSexy incluída). Tengo todavía un cheque firmado de puño y letra por el mítico editor francés Jacques Glenat, que una vez en un Salón del Comic de Barcelona apenas vio el bonito catálogo color que llevé para ofrecer el material, nos compró un montón de historietas.

Parte de esa producción (realizada especialmente) se editó acá como dije en “Puertitas Supersexy”.

“El Peor” era un reciclaje hard de una historieta soft que había salido en no recuerdo cuál revista de La Urraca y “Tangozando” había salido en la “Fierro” ya... Por eso salieron recopiladas en álbum... Pero los “Desmitificador” que hacía mi amigazo El Tomi para SuperSexy eran casi siempre inéditos hechos especialmente.

Yo escribí varias historietas porno en esa época (¡Fernando García también!), la verdad es que era muy divertido. Hasta fui personaje en una historieta porno que salió en Cóctel y que escribí yo y dibujó Sanyú).

“Dibujitos Avivados” no tiene nada de porno, es más bien una comedia, o una sucesión de sketches humorísticos (lo del caballo y la gordita es muy bueno) y “La Máquina del Orgasmo” son sólo chistes... Lo de “Psicópatas Sexuales” es otra cosa. De porno no tiene nada... es más bien... una locura. Hoy no lo publicaría ni loco... Bueno... no sé...

Pero volviendo al porno no es cierto que hubiera que recurrir a él para sobrevivir -eso sí es una leyenda- simplemente, fue una moda de la época y se explotó como se explota cualquier moda ¡Mientras dura... dura! ¡Ja!

FV ─Actualmente, el catálogo de la editorial ofrece mucho menos material de ese género. Creo que solo las del maestro Solano López. Incluso considerando la totalidad del material nacional, la presencia del erotismo es apenas visible. ¿Creés que el comic erótico en Argentina fue una moda que ya pasó? ¿Los lectores que buscaban ese tipo de material se volcaron a otros productos como el manga?

JD ─Mirá, a nosotros nos quedaron impresas las tapas del cuarto libro de “El Instituto” que se llamaba... ahora no recuerdo, pero era el cuarto. Nunca lo editamos, ya que el tercero, “El Imperio del Shet”, vendió tan mal que aunque habíamos impreso las tapas del cuarto, nunca lo publicamos. Un día, de repente, ese mercado se desplomó y nadie compró nada más.

Nosotros tenemos agotado el primer libro de "Sexy Stories" (de Solano), pero una pila enorme del segundo.

Los sketches se vendieron muy bien, pero porque estaban en inglés y se vendían por todo el mundo. Con las historietas no se puede, por lo que el mercado es menor y si de repente se pincha como se pinchó... Listo, ya fue.

O sea que, por el momento, el comic porno acá fue una moda que ya pasó.

Y no, los lectores de ese género no nos pasamos masivamente al manga, nos fuimos volando para internet. Fijate que digo que "nos fuimos" porque a mí siempre me gustó la historieta porno. Y si no, que lo confirme Axel Kuschevatzky que me hizo sendos reportajes en la tele en calidad de… ¡guionista de historietas porno!.

(Igual, el manga porno está muy bien y a mí también me gusta).

FV ─¿Fue esta capacidad para adaptarse a las nuevas realidades e innovar lo que le permitió a una editorial nueva y casi desconocida sobrevivir a los grandes monstruos como Columba, Record o La Urraca?

JD ─Yo siempre tuve capacidad de adaptación a diferentes circunstancias (personales y laborales).

El hecho de sobrevivir al desmoronamiento de los 90 de la historieta fue algo más simple: "quién nada tiene, nada puede perder".

Desde el 89 que empecé con Comic Magazine, hasta el 95 tuve un trabajo en la imprenta. Luego abrimos Meridiana Comics con Trillo hasta el 99 (llegamos a tener cuatro sucursales) y después vendimos y yo arranqué con la Feria del Libro desde el 99 ininterrumpidamente... Siempre tuve dos trabajos, por eso pude sobrevivir.

FV ─Como te digo una cosa, te digo la otra: En mi investigación, estuve tratando de recoger toda la información disponible en internet sobre la trayectoria de la editorial y, la verdad, es que es poquísimo lo que pude encontrar. Muchísima información está desesperantemente incompleta o es errónea, mientras que en otros casos solo hay un enorme vacío. Doedytores, por ejemplo, no tiene ni una entrada en Wikipedia. ¿Te parece que la industria de la historieta argentina está explotando al máximo las posibilidades de publicidad y difusión que brinda internet?

JD ─Si lo está explotando "al máximo" no lo sé. Que se puede hacer mucho desde ahí, eso seguro...

Y que no hay una entrada en la “Whiskypedia” de Doedytores casi que me alegra... Hay cada pavada en la Whisky...

FV ─Con una experiencia como editor de más de veinte años, tenés una perspectiva única sobre el mercado de la historieta argentina ¿Cuáles dirías que fueron los mejores y los peores momentos de la industria? ¿Cómo ves la situación actual y cuáles son tus expectativas para el futuro?

JD ─Bueno... en principio diría que el mejor momento (o el peor) es el de cada uno.

Nosotros -por decisión propia y ajustados a una estrategia determinada-, estamos con la editorial más bien en stand by. E igual te diría que estamos en un muy buen momento.

Hablar "del mercado" y evaluar al mismo desde mi modesta y distante silla de trabajo que ocupo apenas seis meses por año... mejor dejémoslo para los "opinadores seriales", esos que todo lo saben pero que nada han podido hacer jamás.

Haciendo una evaluación muy superficial, diría que la situación actual es muy buena. Cada vez hay más sellos editoriales, más ediciones, más autores publicando... Y entiendo (y espero) que vaya a más... Ahora bien, si este "crecimiento" es todo "deuda" y es un globo que puede pincharse... eso no lo sé. En nuestro caso no tenemos deudas. Ojalá esto vaya a más...

FV ─Además del material que editás ¿Leés otros comics? ¿Qué cosas te estuvieron gustando de lo que se publicó en Argentina en los últimos años?

JD ─Rara vez. Y cada vez menos...

Lo último que me gustó mucho fue el “Gardel” de Muñoz y Sampayo (ni hablar del “Alack Sinner Absoluto”, que si bien lo he leído todo, no pude dejar de tenerlo). Otra cosa que me impactó fue el “C.A.G. ARTE”, de Alvarez Rabo. Una critica al mundo del arte muy buena y muy muy muy interesante. Igual que “Los Bajos de la Alta Cocina”, otra maravilla de Alvarez Rabo.

Bueno... veo que ninguno de los que he nombrado se publicó acá. Veamos… me gustó mucho la colección de “Dago” que hizo Comic.ar. Nosotros distribuimos los primeros tres, pero no nos fue muy bien. Igual la colección es impecable. El libro del Subcomandante Marcos de Historieteca, el “Helltrekkers” de Lalia que publicó Loco Rabia (soy muy fan de los comics de 2000AD) y el “Altavista” de Fernando Calvi que me pareció genial cuando lo leí en Fierro y más aún al leerlo de corrido cuando lo publicó Hotel de las Ideas.

Pero la verdad que no leo mucha historieta. Este verano me traje para leer “Kingdome Come” y ni lo toqué... Desde hace unos cuantos años prefiero leer narrativa y libros sobre economía (sí, estoy hecho mierda).

FV ─Por último: Hace poco en una entrevista le preguntaron a Juan López Fernández, autor de “Super López”, qué se perdía un niño que no lee tebeos. Estoy seguro de que todos los que visitan esta página leen comics pero, comparativamente, pocos priorizan el consumo de historieta nacional. Para Javier Doeyo ¿Qué se pierde el comiquero que no lee historieta argentina?

JD ─Se pierde la oportunidad de leer muy buenas historias.

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