Historieta Argentina

Entrevista a Lucas Varela

El Gepetto de Paolo

Por: Facundo Vazquez - 13 Mayo 2021 Se lee en: 12 mins
Lucas Varela

Dibujante de un estilo único y personal, creador de algunas de las obras más aclamadas de la historieta argentina actual y uno de los favoritos del staff de Ouroboros. La reciente publicación corregida y aumentada de Paolo Pinocchio en Fierro, su inminente edición en papel y las cuatro nominaciones a los premios Cinder que obtuvo El Humano, hacían ineludible esta entrevista, a la que contestó muy amablemente desde su residencia en Francia, donde vive desde hace diez años.

Facundo Vazquez─ Supongo que la mejor forma de empezar es por el comienzo. Corregime si me equivoco: Vos empezaste haciendo diseño en la Comiqueando de los 90 y de ahí pasaste a hacer Kapop. ¿Cómo fue la cosa? ¿Siempre te pensaste como dibujante de historietas o hacer el diseño gráfico de una revista sobre historietas te dio ganas de probar con eso?

Lucas Varela─  En realidad, mi base de trabajo al comienzo fue el diseño gráfico. Trabajé en varios estudios y agencias publicitarias. En el estudio de Herman Verdichevski, donde comencé a trabajar en los años 90, tenían como cliente la revista Comiqueando. Allí lo conocí a Andrés Accorsi y participe del diseño de Comiqueando. Luego fui metiéndome más en la revista y en el mundo de los comics a full. Fue él quien me pervirtió. Yo era un diseñador gráfico salido de las mejores cátedras de la UBA con todos los honores y vino Andrés con un número de Sandman y me convirtió en un geek (risas). Después entré a trabajar en Clarín, en infografías y tuve que dejar de hacer la Comiqueando. Pero seguí haciendo dibujos y páginas de humor para la revista. El trabajo en la redacción del diario era muy intenso. En mis tiempos libres hacia la Kapop junto a Roberto Barreiro. Tengo el recuerdo vívido de volver hecho bolsa del diario y ponerme a dibujar “Los Hermanos Segelin”. Así no voy a terminar nunca una historieta, pensé. Era muy frustrante y esa frustración, de no poder dedicarme todo el tiempo a hacer comics, me sigue acompañando cuando tengo que hacer un trabajo por encargo. En ese momento hace su aparición el fantasma de Osamu Tezuka acosándome y diciéndome “así nunca llegarás a terminar una sola obra”. El dibujar comics sigue teniendo para mí esa pesadumbre de tiempos interminables, pero el resultado (el libro impreso) es muy satisfactorio. En cuanto a que si el diseño gráfico me llevó a la historieta, fue mas bien al revés. Ya participaba de fanzines antes de todo esto. El primer fanzine en el que publiqué se llamaba Poco Loco, a fines de los años 80. Ahí empezamos con Migliardo, los dos muy jovencitos.

FV─ Kapop forma parte de ese boom de los fanzines de los 90, pero al mismo tiempo tenía una estética y una calidad que lo aproximaba mucho a una revista profesional. En buena parte debido, otra vez, a tu gran laburo de diseño. Contanos como viviste la ebullición fanzinera de los noventa. Desde tu punto de vista personal ¿Te atraía más la libertad del amateurismo o querías ser un artista profesional, aunque el contexto no ofrecía esa oportunidad?

Lucas Varela─ Fue así, nosotros queríamos publicar en una revista o una editorial profesional. Pero aparecimos en un momento donde todas las revistas cerraban. Era el fin de la antología. La novela gráfica no se había desarrollado aún e internet recién empezaba. Sumado todo esto a la situación de la Argentina en ese momento. La última Kapop salió en diciembre del 2001. En el medio del infierno de la crisis. Así que la independencia era inevitable, pero no teníamos mucha conciencia independiente. Lo que hacíamos era bastante universal, no buscábamos romper las fronteras del comic. El mundo fanzinero de los 90 en Argentina era de una estética brutal. Había cierta efervescencia visceral, sucia y varonil (salvo por Océano y Charquito), que se romantizó un poco. Pero no sé si había cosas tan graduadas. Hoy en día un fanzine es una expresión artística que no busca la complicidad narrativa con un lector promedio, sino que sale a posicionarse como contracultura. Así es lo que veo en los festivales de fanzines en Francia, Bélgica y España. Allí me tope con obras sorprendentes más que nada por lo estético.

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Kapop y las dos series con guiones de Roberto Barreiro, reeditadas por Rabdomantes

FV─ La gran mayoría del material de ese periodo está completamente perdido para el público actual pero, afortunadamente no sería el caso de tu obra, que tuvo varias reediciones este siglo. Primero las antologías Estupefacto (Domus) y Matabicho (Moebius) y más recientemente, tus dos colaboraciones con Roberto Barreiro: Los hermanos Segelín y Dr. Oscuro publicados por Rabdomantes. ¿Queda alguna obra tuya sin reeditar? ¿Alguna obra que recuerdes de aquellos tiempos te gustaría verla rescatada con una nueva edición? 

Lucas Varela─ Queda alguna que otra historia corta perdida en el olvido. Nada destacable. Prefiero que todo eso quede para ser descubierto por arqueólogos del papel. Es muy primitivo todo ese material. Es interesante ver la evolución del autor, pero para mí es como verme en esas fotos de adolecente con ortodoncia y granos.

FV─ De ahí tenemos que dar el salto a dos hitos en tu carrera que están bastante relacionados entre sí. Laburar con Carlos Trillo y publicar en Fierro. Vamos con el primero ¿Cómo fue trabajar con Trillo? ¿Cuánto sentís que te influyó como artista trabajar con él? ¿Cómo te pegó el éxito de El síndrome Guastavino y ver de pronto tus páginas publicadas en el exterior?

Lucas Varela─ Trillo era una gran persona y forjamos una amistad en los términos de maestro-discípulo, marcada por la diferencia de edad. Yo nunca fui buen conversador, así que me quedará para siempre la sensación de no haber aprovechado lo suficiente su figura. Ir a su estudio era como entrar a un mundo mágico, con todos esos libros, ediciones en varios idiomas y premios en las repisas. Para alguien que venía de publicar sus primeros fanzines, era muy aspiracional. Con su enorme generosidad, Trillo me ofreció trabajar juntos e hicimos El Cuerno Escarlata entre el 2001 y 2002. En un momento me fui a trabajar a un diario de Ecuador y recuerdo que terminé la historieta allí en mis tiempos libres. Cuando volví empezamos a hacer, junto a él y Maicas en los guiones, la historieta “ELE” para la revista Genios. Ese es el trabajo más extenso que hicimos juntos. Son como 200 páginas. Fue un campo de entrenamiento muy efectivo para mí. Como son historias de dos páginas y para chicos es medio impublicable hoy en día.
Después de esto comenzamos a trabajar en El Síndrome Guastavino. Tardé años en terminarla. No teníamos editor y hubo una pausa en el medio del proyecto. Al final se publicó en el 2008 en Francia y más tarde en Fierro.
El Síndrome Guastavino, como obra, me dejó un sabor agridulce. Nunca pude reconciliarme con esa historieta. Es un tanto divisoria entre los lectores. Mi dibujo lo veo inmaduro. El tiempo no sé si le juega a favor. Hace poco la rescataron en una charla en Loco Rabia TV junto a Leandro Arteaga donde analizan el libro y lo resaltan como una obra importante. Así que estoy muy agradecido con ellos.
Luego con Trillo hicimos Sasha Despierta que considero una obra interesante pero fallida.

FV─ ¿Por qué fallida?

Lucas Varela─ Es medio complicada la historia. A nadie le gustó y no logré que se publique fuera de Argentina.

FV─ Tal vez sea tan difícil de vender fuera del país por todo el tema de la Villa 31 y porque el antagonista sea una referencia tan clara a Tinelli.

Lucas Varela─ Sí, creo que es como decís.

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Obras sobre guiones de Trillo. Publicadas por Domus, Random House y Doedytores

FV─ Cuando Trillo fallece, vos ya tenías el plot y las primeras páginas dibujadas de la próxima colaboración que habían iniciado: “Los lindos” (publicadas como extra en la edición de Doedytores de Sasha Despierta). La partida de un genio como Carlos, nos conmovió a todos pero supongo que para vos teniendo un proyecto iniciado que se corta de esa manera debe ser muy fuerte. ¿Pensaste alguna vez en terminarlo como una forma de darle un cierre? ¿O te parece que el mejor homenaje es dejarlo inconcluso?

Lucas Varela─ Yo le pedí a Trillo que quería hacer algo más de género. Sasha despierta se supone que era un policial, pero se fue para otro lado. Así que me propuso “Los Lindos”, donde los ricos viven en una burbuja y desprecian a los pobres que viven fuera en un mundo devastado. Como era de ciencia ficción le perdoné el costado maniqueista. Solo llegamos a hacer unas pruebas para presentárselo a los editores. No creo estar a la altura moral de completar la historia como Trillo la tenía pensada. En ese momento no entendía bien que quería contar Trillo. Hoy veo que, en Guastavino, Sasha Despierta y Los Lindos hay cierta ideología SJW (Guerreros de la Justicia Social) mezclada con la idiosincrasia argentina que no es lo que me interesa contar.
Otra idea que tenia Trillo para que hagamos juntos era la historia de un guerrero tipo Conan, pero con la particularidad de que tenía complejo de Edipo. Esa idea me encantaba a pesar de que sabía que Trillo la quería llevar a un costado perverso.

FV─ Tanto El síndrome Guastavino como Sasha despierta, en Argentina salieron publicadas en la segunda encarnación de Fierro donde también se publicó serializado El día más largo del futuro, algunos capítulos de “Paolo Pinocchio” e iniciaste tu colaboración con Diego Agrimbau con Diagnósticos. ¿Cómo fue tu experiencia en Fierro? ¿Sentís que la gente te identifica con la revista? ¿Vos mismo (aunque casi toda tu producción se publica primero en Europa) te sentís parte de ese proyecto?

Lucas Varela─ Si, fue un honor enorme participar de esa nueva encarnación de Fierro. Si bien al principio Sasturain no querían publicar Guastavino, después reflexionó y la aceptó. Y con Lautaro Ortiz me entendí muy bien y me abrió la posibilidad de publicar todo lo que le mandaba. También dibujé una historieta con guiones de Marcelo Birmaher que es mejor que quede en el olvido.

FV─ ¿A vos tampoco te gustó el rumbo que estaba tomando “Hasta que la muerte los separe”? Un día desapareció de la revista. ¿Quién decidió cortarla? ¿Sentiste que te sacabas un peso de encima cuando se canceló?

Lucas Varela─ Yo decidí no seguir. No era muy buena. Mejor olvidarla.

FV─ Ahora que caigo en la cuenta... entre Guastavino, Marcelo Vidal y el protagonista de "Hasta que la muerte los separe"... parece que te habían encasillado un poco en historias perversamente enfermas. ¿Quisiste alejarte de ese rótulo en esa primera gran obra como autor integral que fue El día más largo del futuro?

Lucas Varela─ Puede ser como vos decís. Me gusta explorar la oscuridad en las historias pero creo que la oscuridad de Trillo era diferente a la que yo buscaba. Mi oscuridad es más lúdica, más absurda. Trato de encontrar la belleza en el monstruo. Con respecto a  El Día Mas Largo del Futuro: Me dio mucha satisfacción hacer este proyecto y muchos disgustos por malas elecciones editoriales. Me fui a La Maison Des Auteurs en Angoulême para desarrollar este proyecto y me quedé allí. Tardé un montón en terminarlo. Entre que me acomodé a un nuevo país, a un nuevo idioma y comencé a trabajar para una agencia de ilustración, tardé como tres años en terminarlo. En Francia fue muy mal editado lo que hizo que no se venda. Una pésima elección del editor me dejó sin moral y me llevó a plantearme varias cosas de como conducir mi carrera. Me dejó tan desmoralizado que acepté cualquier cosa como próximo proyecto, así que terminé haciendo un libro para Dargaud llamado Michigan, en la ruta de una novia de Guerra que no lo leyó nadie. Estaba tan alejado de mi universo que a nadie le interesó. Así que estuve unos años en el oblivion de la irrelevancia hasta la salida de El Humano. No quiero dejar de mencionar que El Día Mas Largo fue rescatado primero por Fantagraphics con una excelente edición, por La Cúpula en España con otra excelente edición gigante y por Hotel de las Ideas que hizo un libro impecable. Todo esto me sacó la amargura de ver una obra que quiero mucho tratada como una basura. Hoy en día pude recuperar los derechos de ese editor nefasto y estoy trabajando con unos productores en Los Ángeles para hacer una adaptación animada. No creo que pase del pitch, pero me da placer participar. Por último, quiero decir de El Día Mas Largo que es una historieta que les encanta a los chicos. Es la historieta que más llega al publico infantil de las que hice. Me escriben maestras para contarme como disfrutan en la clase leyendo el libro.

FV─ Y hablando de Agrimbau, este año El Humano está nominado a los Premios Cinder en las categorías de mejor guion, mejor portada, mejor dibujo y mejor libro. La verdad es que cuando no laburás solo, lo hacés acompañado de verdaderos genios. ¿Hay algún guionista con el que te gustaría trabajar y todavía no lo hiciste? (Avisanos y te lo contactamos).

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Obras sobre guiones de Agrimbau. Publicadas por Historieteca y Hotel. El Simio Gráfico se consigue digital en la página del guinista.

Lucas Varela─ Con Agrimbau tenemos más planes así que no estoy en búsqueda de otros guionistas. Más bien tengo el objetivo de desarrollar satisfactoriamente el costado de autor integral. Con la nueva historia de Paolo estoy haciendo mi primera historieta larga con diálogos. Vamos a ver si llego a buen puerto. Con Diego hicimos recientemente una historia corta para la nueva Metal Hurlant que va a salir a fines del 2021 en Francia y estamos con un proyecto de un guerrero espacial con PTSD (Síndrome de Estrés Postraumático) llamado Zegaborg, que hicimos algunas páginas de prueba.

FV─ No voy a mentirte... buena parte del motivo de esta entrevista es la nueva edición digital (e inminente publicación física) de Paolo Pinocchio. Hasta ahora, lo habíamos leído en Fierro y parcialmente recopilado en las dos antologías que ya mencionamos. Cuando se anunció una nueva edición corregida y aumentada, los incondicionales de la serie fuimos corriendo pero nos encontramos con una obra muy diferente a la que conocíamos. Arranquemos por el aspecto visual: La paleta se simplificó, los colores se volvieron más planos, agregaste tramas mecánicas... ¿Contanos cómo fue el proceso y qué te motivó a modificar radicalmente la apariencia gráfica de la serie? ¿Hubo cambios en tus técnicas de trabajo? ¿La versión nueva sigue la edición europea de la obra?

Lucas Varela─ Paolo Pinocchio es mi emblema de batalla. Creo que es con lo que más puedo volar la imaginación. Como bien remarcás, vengo de rescatar todo el material viejo para la nueva Fierro Digital y para un próximo libro. Revisé todo página por página, le corregí los colores, le agregué diálogos nuevos, fondos, viñetas y páginas nuevas. ¿Por qué hice todo este trabajo? Creo que es mi obra más personal y quiero que continúe en vigencia. Necesitaba aggiornarla y unificarla ya que la había hecho a lo largo de varios años y en diferentes formatos. Modifique todo el color para hacerlo más interesante a mi gusto actual. Va a quedar un libro buenísimo que no sigue la edición francesa. Acabo de terminar la portada y he quedado muy satisfecho. Esta nueva edición de Paolo Pinocchio completa va a salir en España, Polonia y Argentina.

Pero eso no es todo. También estoy haciendo una historia nueva con este personaje que comenzará a publicarse en septiembre en la Fierro Digital. Estoy tremendamente entusiasmado con este nuevo proyecto. Empieza en el jardín del Edén y como no podía ser de otra manera, Paolo va al infierno. Pero no quiero contar mucho más.

FV─ La serie también está casi íntegramente re-dialogada, agregaste páginas de transición entre los capítulos, le cambiaste la cara a Dante y le agregaste un perro... Pero... entre tantos cambios, no se puede dejar de notar que le bajaste los decibeles a algunos chistes. ¿Eso expresa un cambio en tu forma de pensar y entender el humor? ¿Ya no te sentías cómodo con esos chistes o simplemente te pareció que eran demasiado fuertes para el público actual?

Lucas Varela─ Sí, está todo re-dialogado. Aproveché alguna sabiduría que dan los años para ajustar los diálogos. Hay páginas y viñetas nuevas. Al principio de la historia encontramos a Dante de niño junto a su perro Virgilio que están en búsqueda del significado del dolor. Luego cuando Paolo encuentra a Dante viejo en el infierno, le faltaba el perro. Así que se lo agregué para completar ese encuentro. Acerca de los chistes fuera de lugar, cambié solamente dos. Uno medio pedófilo y otro un tanto homofóbico. No eran necesarios. Paolo es un antihéroe, si lo pongo a hacer inmoralidades sin límites, pierde el significado que creo que es el de la búsqueda de libertad. Una inmoralidad imperdonable limita mucho la empatía. Orgías en el convento sí, bañarse con niños, no. El chiste queda mejor bañándose con la abuela de Caperucita que con Hansel y Gretel.

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Obras inéditas en Argentina. Por ahora... porque Paolo se publica pronto.

FV─ Tras tantos años de trabajar para el mercado europeo y más desde que vivís allá, tenés un conocimiento de primera mano de su funcionamiento editorial. ¿Cómo es vivir de la historieta en Europa? ¿Te costó mucho adaptarte? ¿Qué diferencias observás con el mercado argentino?

Lucas Varela─ Ya hace casi 10 años que estoy en Francia. Es una barbaridad de tiempo que se me pasó volando. Creo que eso significa que fue tiempo bien aprovechado. No puedo negar que mi crecimiento personal y nivel de vida mejoraron notablemente desde que estoy acá. Sobre lo laboral, el mundo editorial francés ofrece muchas posibilidades. Pero puede llegar a ser muy avasallador. Entrar a las librerías me deprime. La cantidad de libros con calidad muy alta hace que uno tenga que subir la vara constantemente y tu libro sufre mucho de la competencia. Hay mucha actividad en torno a la BD. Festivales, encuentros, charlas, conciertos dibujados. La industria no sufre crisis, los libros se venden cada vez más. Pero hay mucha polémica en torno a la ganancia de los autores. Son pocos los que llegan a vivir bien de su profesión. Esto se debe a que es muy fácil acceder a publicar tu proyecto de novela gráfica y las librerías se saturan de novedades. Al final los que venden bien son pocos ya que hay que competir con la enorme cantidad de mangas, de bestsellers y hay que competir con autores que hacen lo mismo que uno. El autor de novela gráfica, que hace un libro cada dos o tres años, está completamente empobrecido. Vive de la abundante ayuda estatal y de dar talleres. Hay becas y ayudas de las que uno puede aprovechar. La beca del Centre National Du Livre ofrece gran cantidad de dinero para terminar tu novela gráfica. Incluso da una beca de dinero a autores que quieran tomarse un año sabático para pensar. Hay que tener varios libros publicados para esa. A pesar de todo esto, los autores en Francia están organizados para plantarse frente a una industria muy poderosa.
Un dato positivo que veo en Francia es que las editoriales mainstream norteamericanas no tienen mucha relevancia aquí. Se publican libros, pero veo que están relegados a un sector chico en las librerías. Lo que me resulta mucho más rico en cuanto a la variedad de lo que se ofrece. Desde que estoy acá el comic de superhéroes desapareció de mi lista de lecturas y lo que se publica hoy en día no me interesa en lo más mínimo.

FV─ Me decías que hoy mismo, está saliendo un nuevo libro tuyo en España. Contanos un poco de las obras publicadas en Europa que todavía no tienen edición argentina. ¿Hay proyectos para publicar alguna en el corto plazo? ¿En qué nuevo material estás trabajando?

Lucas Varela─ El libro que sale en España es El Labo. Es una historia que pasa en los años 70 en Francia en torno a una familia francesa y la creación de una computadora. Es una comedia bastante divertida y disparatada. No es mi universo, pero me dio mucho placer hacerlo. El guionista es Hervé Bourhis. Es un compañero del atelier acá en Bordeaux que tiene una gran carrera como autor. No creo que se publique en Argentina, como pasó con Michigan, otra obra por encargo. No tengo los derechos de publicación de estos dos libros así que no depende de mí que se publique. Y lo nuevo que estoy haciendo es lo que te conté antes. El nuevo libro de Paolo Pinocchio. Es una historia larga y por ahora se titula El Infierno de Paolo Pinocchio.

FV─ Mil gracias por dedicarnos tu tiempo tan amablemente.

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