Juan Saenz Valiente

Un camaleón: desde la gerontofilia a Tintín

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Ouroboros World

Aquel que todavía no conoce el trabajo de Juan Sáenz Valiente está perdiendo el tiempo. Para empezar, le digo que vaya a leer cualquiera de las historietas de este artista antes de hacer otra cosa. Si no le alcanza...bueno, pasemos a explicar qué es lo que se pierde.

Si decimos que Juan Sáenz Valiente es uno de los mejores historietistas de esta generación no estaríamos equivocándonos. Hay muchas razones para afirmarlo, pero voy a dar las mías.
En primer lugar, pongo la capacidad de su dibujo y su narrativa. Sea cual sea la historia, Saenz Valiente es un gran narrador, que sabe manejar los ritmos y la acción cuando es necesario. En segundo lugar, destaco su diferente valía como dibujante y como artista integral. Sáenz Valiente ha demostrado que puede ponerse a dibujar las ideas de guionistas muy destacados (y dispares) y de la misma forma encarar sus trabajos personales. También te puedo agregar que ha tenido la suerte (y capacidad) de trabajar con grandes guionistas como Carlos Trillo o Pablo De Santis. Y en tercer lugar, la que quizás sea su habilidad más llamativa: su arte camaleónico. Si uno pone sobre una mesa todos los trabajos del autor, se va a encontrar con cosas tan dispares que hasta hacen que uno dude si el artista detrás es el mismo. Y puedo confirmar que es así, lo he visto cambiar en vivo de un estilo a otro en segundos. La obra del autor tiene varias temáticas. Generalmente aparece la impronta costumbrista, con personajes y ambientes porteños, pero también hay experimentos extraños, aunque suele haber un fuerte grado de policial y detectivesco atravesando sus trabajos.

Si queremos conocer a los diferentes Sáenz Valiente podríamos agrupar sus trabajos en sus diferentes vertientes. Con mi limitada capacidad creo reconocer al menos: el Sáenz Valiente gerontofílico, el desgarbado y el hergesiano. Vamos a describirlos:

Sáenz Valiente gerontofílico

En la obra del autor abundan los ancianos. Sí, hay muchos, por todos lados y en todas las formas posibles: viejos muy viejos, viejos activos y viejos recientes. Y Sáenz Valiente los dibuja como nadie. Es una de sus mejores capacidades y donde nadie logra igualarlo. Todos los rostros arrugados que dibuja son distintos, sus miradas son increíblemente expresivas y sus facciones cuentan mucho de la historia de cada personaje. Y los contextos donde los incluye y el ambiente que los rodea también son un punto fuerte de éstos relatos. Obras gerontofílicas: La Sudestada, un poco de Sigilo, El Hipnotizador.

Sáenz Valiente desgarbado

Esta variente del autor es bastante rara. Agrupa todas las herramientas originales que usa para dibujar, con colores plenos, rostros y expresiones más simples y movimientos más descompaginados. En estos trabajos, no sólo los rostros transmiten expresiones sino también los cuerpos y las poses de los personajes. Es la vertiente más difícil de describir por ser la menos clara, se asemeja mucho al estilo que suele profesar el maestro Kyle Baker, un poco cartoon. En lo personal prefiero las otras, pero las historias de este estilo son imperdibles. Obras desgarbadas: un poco de Sigilo, Sarna, Cobalto, Un perro con sombrero.

Sáenz Valiente hergesiano

Este es una joya reciente, que por ahora sólo puede apreciarse en Norton Gutiérrez y el collar de Emma Tzampak. Un verdadero homenaje a todo el movimiento de la línea clara, especialmente al Tintín de Hergé. Para ver más acerca de este trabajo, ver más abajo. Este es el Sáenz Valiente que la va a romper en el futuro.

Ahora vamos a repasar algunos de sus trabajos, por si todavía no te convenciste o, si ya te convenciste, querés ver cómo arrancar:

Sigilo

Sigilo es el primer recopilatorio que tuvo el trabajo de Sáenz Valiente. Publicada en 2008 por Domus, consiste en cinco historias, incluyendo una guionizada por Pablo Túnica. Hay una mezcla variada de los estilos del autor, tanto el desgarbado como el gerontofílico, y hasta los primordios del hergesiano aparecen en estas páginas. Algunas son viñetas unitarias o historias de una o tres páginas. Destaca la historia "Yo sólo vine a hablar por teléfono", la mas extensa, ambientada en un manicomio. Para devorarse rápido en el subte, viajando por la porteñidad de Buenos Aires.

Sarna

Este es el laburo que dió a conocer a Sáenz Valiente, con guión de Carlos Trillo. Sarna es la historia de Lucho Lasabbia, un policía muy turbio, con un trasfondo oscuro, un pasado más oscuro y un comportamiento directamente negro. Sarna es un policial pero que no protagoniza un detective bueno, sino que lo protagoniza el villano de la historia. Es una idea original y el desarrollo lo hace muy atractivo, pero lamentablemente es corta. Y sí, podría haber seguido, pero hoy es imposible, debido a la muerte de Trillo. Para colmo, Sarna es difícil de conseguir, debido a que fue editada por el desaparecido sello Iron Eggs. Este es para leer en casa, por su gran formato vulnerable a los viajes en mochila.

El Hipnotizador

Con guión de Pablo De Santis, El Hipnotizador es una serie genial. Cuenta la historia de Arenas, un hipnotizador que vive en un hotel porteño y día a día se encuentra con casos distintos. Se trata de varias historias entrelazadas por el protagonista, que cada tanto devela un poco de su pasado y su trasfondo. Lamentablemente esto se quedó en sólo ocho relatos, pero podría haber generado un sinfín más. El mundo de El Hipnotizador es un canal para muchas historias que ya en estos pocos relatos puede apreciarse. Ojalá algún día haya una nueva iteración de esta obra. Mientras tanto, uno puede rellenar ese vacío viendo lo que se hizo con su adaptación televisiva, de la cuál ya hay dos temporadas y discutimos por acá.

La Sudestada

¿Su mejor laburo? Quizás. En La Sudestada, Sáenz Valiente se destaca tanto en guiones como en dibujos. Es una obra cerrada, única, sin vueltas. Narra la historia de un detective privado muy porteño, muy anclado en la realidad, que juega al fútbol con amigos, vivió su vida y hoy está amargado. Cuando le toca meterse en el caso de un posible engaño protagonizado por una bailarina clásica, este personaje no puede evitar involucrarse desde lo personal. El climax y la resolución permiten resaltar la magia narrativa del autor. La Sudestada está llena de ancianos, de porteñidad, de melancolía y de nostalgia. Si no conocés a Sáenz, esta obra de va a enganchar en un montón de sentidos. Hermosamente editado por Hotel de las Ideas en 2015, con reedición en 2016. Ideal para leerse en un viaje en micro Buenos Aires-La Plata en un día gris con neblina.

Cobalto

Los detectives y los policiales abundan en la obra de Sáenz Valiente y Cobalto es otra muestra de ello. Nuevamente con Pablo De Santis como guionista, el dibujante no solo explota su faceta desgarbada, sino que también experimenta con los colores. En cada viñeta de Cobalto hay tres colores (sin incluir el blanco), pero los otros dos varían en cada relato del protagonista. Cobalto arma todo un mundo alrededor del personaje, un boticario que actúa como detective. La edición de 2016 de Hotel de las Ideas está acompañada por dos muy geniales historias cortas de los autores: Tinta Invisible y La Pluma de las Historias Tristes. Imperdibles. Para leer en las esperas de consultorios médicos y retomar para apreciar el dibujo a cada rato.

Norton Gutiérrez y el collar de Emma Tzampak

Este trabajo es una especie de obra cumbre. Acá Juan poné todas sus herramientas a la acción. Primero destila otro cambio camaelónico: su dibujo se metamorfosea hacia la línea clara más clásica, la de Hergé y Peyo. Y no sólo lo hace el dibujo, también la historia. Norton Gutiérrez es una historia de Tintin, más moderna y elaborada, pero que se puede enmarcar tranquilamente en esta corriente. La historia es una aventura en el sentido más clásico, con desarrollo de personajes y posibilidades para continuar en varias entregas más. Y al que disfruto esto mejor que lo sepa: habrá más entregas de las aventuras de Norton. Se consigue fácilmente en su edición nacional de 2017 apaisada, por Hotel de las Ideas. Muy recomendable para leer un domingo tirado en una plaza tomando mates.

Otras obras de Juan Sáenz Valiente para el que se quedó con las ganas son la pequeña y autobiográfica Me estoy quedando pelado (2015), el recopilatorio Matufia (reeditado en 2017 por Agua Negra) y la conocida y delirante Un perro con sombrero (2016), con "guiones" (porque la mecánica fue realmente extraña) de Alfredo Casero, aquel de Cha Cha Cha (por si no le suena a algún prepúber).

No se que hacés perdiendo el tiempo, andá a leer la obra de Juan Sáenz Valienta ya.

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