La colección Monográfico de Doedytores
Historieta Argentina

La colección Monográfico de Doedytores

De la antología al álbum

Por: Facundo Vazquez - 11 Mar 2018 Se lee en: 5 mins

En mi artículo anterior, hablaba de la gran crisis que el mercado de historietas argentino sufrió en la década del 90 pero, como dije entonces, la historieta argentina no estaba muerta. Muchos proyectos surgieron después de esa crisis para darle continuidad y sobrevida a la que supo ser una de las manifestaciones culturales más populares de nuestro país. Justamente en septiembre de 1991, la por entonces desconocida Doedytores lanzaba al mercado su revista de antología “Coctel” que duró trece números y terminó cerrando como todas las otras publicaciones similares de la época. Sin dudas, “Coctel” merece su propio artículo y algún día lo vamos a escribir aunque sea por ser la primera en editar en Argentina algunas páginas de manga y otras cosas como “Sin City” de Miller. Pero no es de ella de la que queremos hablar hoy sino de algo que pasó inmediatamente después.

Y es que “Coctel” cerró en febrero de 1993 pero en abril, la editorial sale a la calle con un producto revolucionario para el mercado argentino: una colección de álbumes al estilo de la historieta europea… ¡distribuidos en los kioscos de diarios! La idea de esta nota es comentar las características de la colección en general y después repasar alguno de los títulos más interesantes. Pero eso no es todo porque en esta investigación tuvimos la oportunidad de darnos el lujo de entrevistar al director de la colección, Javier Doeyo y la entrevista completa está disponible acá mismo. Pero no se vayan tan rápido, que esto sigue.

La colección

Se publicó de manera aproximadamente bimensual entre abril del 93 y abril del 95. Comenzó dividiéndose en tres series: “Inédito/Completo”, “Letras y Dibujos” y “Humorismo”. La primera (como puede suponerse) buscaba publicar material que nunca se había editado o recopilado en forma completa en Argentina, la segunda se basaba en transposiciones literarias y la tercera… se sobreentiende por el título. Más tarde, a las tres iniciales se sumaron la serie “Beso Negro” de comic erótico y la serie “Camaleón” con obras que no encajaban en ninguna de las anteriores.

Acá va mi primera crítica: resulta difícil ofrecer un espectro tan diverso sin caer en aquello de que “el que mucho abarca poco aprieta”. Cada dos meses había un nuevo álbum en los kioscos pero este podía formar parte de cualquiera de las cinco series. Así, cuando “Inédito/Completo” tenía cinco tomos publicados, “Letras y Dibujos” seguía con uno solo. No se entiende el afán taxonómico de dividir una colección en tantos subconjuntos cuando la periodicidad de cada serie era tan errática.

Otro problema es que, mientras el 75% de los volúmenes tenían un tamaño de 19,5x27,5cm, tres de las obras publicadas (encima de tres series distintas) tuvieron un formato diferente, apaisado y más chiquito lo cual rompía completamente la armonía de diseño que uno espera de una colección.

Ahora sí, pasemos a las obras que es lo que importa.

Las joyas

La estrella negra” de Ricardo Barreiro y Juan Giménez: Una historia de ciencia ficción, (originalmente publicada en Francia por Glenat) que perfectamente podría ir dirigida a un público juvenil pero que, gracias al dibujo magistral del enorme Juan Giménez, puede ser disfrutada hasta por los paladares más exquisitos. Lamentablemente, se pierde el color directo de la obra original pero la reproducción en escala de grises, personalmente, me resulta más atractiva que otras (como “Basura”) que el dibujante adaptó para el mercado argentino eliminando el color completamente. El tomo incluye también una rareza: cinco historias de dos páginas cada una que el capo mendocino había producido para la revista “Madriz” y una que hizo para el primer número de “Coctel”. Fue el primer volumen en agotar su tirada y ser reeditado aunque creo que actualmente está descatalogado.

Versiones” de Juan Sarturain y Alberto Breccia: Adaptaciones a la historieta de cuentos de autores latinoamericanos. Desfilan por el pincel expresionista del genial y querido viejo historias pergreñadas por Borges, Rulfo, Carpentier, Onetti, Guimaraes Rosa y García Márquez. No soy tan pedante como para creer que mi crítica puede aportar algo a semejante selección de nombres así que solo diré que la edición fue muy valiosa porque estas adaptaciones fueron publicadas originalmente en la revista político-cultural “Crisis” y nunca habían llegado al público comiquero.

Metallum Terra” de Eduardo Mazzitelli y Quique Alcatena (entrevista exclusiva acá) Una de las duplas infalibles de la historieta argentina. Las viñetas de Alcatena (cada una digna de una exposición) nunca se vieron mejor acompañadas que por esa mezcla de épica y lirismo que le aporta Mazzitelli. Una obra recomendable como casi todas las que hicieron juntos. La editorial la reeditó en una colección posterior llamada “Blanco y Negro” y desde 2015 se consigue en un libraco con otras historias cortas de la editorial Napoleones sin Batallas y Entelequia.

Buscavidas” de Carlos Trillo y Alberto Breccia: Historias oscuras, sórdidas y crueles publicadas originalmente en “Super Humor”. Si la primera colaboración de los autores (“Un tal Daneri”) nos ofrecía una lectura adulta y muy dura, esta obra puede considerarse que sigue por el mismo camino… y el camino es hacia abajo. Esos códigos, ese destello de instinto moral que todavía brilla en Daneri, aquí desapareció y solo queda la degradación humana hasta el límite del absurdo. Ese clima agobiante es magistralmente plasmado por el trazo del viejo que reduce cada personaje al límite de lo inhumano. En esta colección, la obra se publicó en dos tomitos y actualmente se encuentra reeditada, junto con “Versiones” en el primer volumen de las “Obras Completas” de Alberto Breccia.

El Husmeante” de Carlos Trillo y Cacho Mandrafina: Una policial futurista ambientada en una sociedad habitada por dos tipos de ciudadanos: los puros de raza y los mutantes discriminados. Muy en la línea de “Morgan” otra obra clásica del dibujante pero con guiones mucho más ambiguos e interesantes y un dibujo más cuidado que el producido para Columba. Y aquí me quiero detener para hacer una reivindicación impostergable: Mandrafina es uno de los grandes de la historieta argentina. Cualquiera que conozca un poco del tema lo sabe y, sin embargo, cuando leemos una enumeración de los más grosos siempre se lo olvidan. Así que, desde este humilde lugar, mi más sincera admiración: Cacho es un capo y este “Husmeante” (originalmente disperso entre las revistas “Don”, “Super Humor” y “Fierro”) es una muestra cabal de su talento y profesionalismo. Esta también se publicó en la colección “Blanco y Negro” y sigue en el catálogo de Doedytores.

A estas obras se sumaron “Dibujitos avivados” de El Tomi y “La máquina del orgasmo” de Langer y Mario Rulloni que no reseño por padecer de una incapacidad patológica para disfrutar del género humorístico. Seguramente son buenas pero, personalmente, las veo muy lejos del nivel de las otras obras que mencioné.

Cierre de un ciclo

En septiembre de 1994, con la publicación de “El Peor” de O’Kiff, Pancu y Javierdo arranca la serie de comic erótico y se presenta un diseño de portada totalmente nuevo y diferente del que venía haciendo reconocible la colección. “Tangozando” de El Tomi mantendrá la misma estética pero ya para abril del 95 (mes de la Feria del Libro en Bs.As. donde la editorial presentó dos novedades) “Letras escogidas” de Sanyú y “Manual de historia argentina” de El Niño Rodríguez tendrán formatos y diseños completamente autónomos.

Esa diversidad que notábamos desde el principio, terminó imponiéndose a la ilusión de que estábamos siguiendo una colección y, finalmente, el rótulo “Monográfico” desapareció de los álbumes que la editorial siguió publicando. También se cortó la distribución en kioscos de diarios (heredada de la tradición de revistas antológicas), concentrándose en el circuito de librerías especializadas y, más tarde, en su propia página web.

Ciertamente, el proyecto tuvo altibajos; aciertos y puntos criticables pero es innegable que la editorial encontró un nuevo formato de publicación que le permitió sobrevivir al desmoronamiento de grandes monstruos como Record, Columba y La Urraca. También es claro que ese camino abierto por Doedytores a fuerza de ensayo y error, no solo resultó viable para ellos sino que es el modelo que siguen la mayoría de las editoriales que actualmente publican historieta argentina.

Y acá terminaría el artículo si no fuera por una anécdota que no puedo dejar pasar: Hay un solo álbum de la colección que no mencioné y es porque no lo tengo. “Psicópatas Sexuales” de Miguel A. Martín no se distribuyó en kioscos. ¡Solo se vendía a mayores de 18 años en librerías especializadas y sex shops! ¿Alguna vez fueron a un sex shop a comprar un comic? No ¿Verdad? Yo tampoco. Además tenía 16 años así que no me lo pude comprar. De modo que no pienso terminar la nota sin decir lo que esperé todo este tiempo para decir: Javier Doeyo, sé que estás leyendo esto… Ya tengo 40 años. ¡Quiero mi ejemplar de “Psicópatas Sexuales”!

Dejá tus Comentarios

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
Acerca de formatos de texto

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.