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Historieta Argentina

LA VIDA ESTÁ EN OTRO LADO

La muerte como decisión estética.

Por: Matias Mir - 17 Jul 2018 Se lee en: 9 mins

De la mano de Alejandro Farías, Marcos Vergara y Hotel de las Ideas, este año salió a la venta “La vida está en otro lado”, una novela gráfica basada conceptualmente en “Los Suicidas” de Antonio Di Benedetto. La relación entre la novela y la historieta es algo extraña (podemos pensarla como una reescritura gráfica cambiando la trama y los personajes, pero con un mismo punto disparador) pero tampoco es esencial, como sí lo son muchas otras cosas de esta novela gráfica.

Para hablar de “La vida…” decidí separar el análisis en tres partes, porque siento que el tema trasciende la obra misma y se le puede sacar más jugo así. Y porque se me canta.

LA VIDA

La obra en sí trata sobre Antonio, un universitario que se embarca en una tesis sobre el suicidio con foco en los suicidios de Alfonsina Storni, Horacio Quiroga y Leopoldo Lugones, no solo por la casualidad de que los tres hayan sido autores prolíficos de nuestro país que decidieron terminar sus vidas de la misma forma sino por la cercanía de pocos años que tuvieron las tres muertes entre sí. A Antonio lo emparejan con Marcela, una estudiante con un cuello caricaturescamente largo con la que choca constantemente a la hora de plantear las ideas de la tesis. En líneas generales vamos a ir viendo la vida de Antonio y cómo la escritura de esta tesis lo va consumiendo a él y a todos los personajes. Poco a poco deja de ser una historia universitaria y más un oscuro drama psicológico donde la obsesión por la idea del suicidio termina por arrastrar a sus personajes a lugares donde no los imaginábamos al principio de la historia.

Lo que más llama la atención apenas uno empieza a leer “La vida…” es que el protagonista es un hijo de puta. No hay otra forma de describir esa combinación específica de misógino, forro y desinteresado, una interesante decisión dado que rompe (o espero que rompa) con la empatía que uno pueda tener con el personaje principal y pone una pared entre él y nosotros que puede hacer que no nos involucremos con la historia. Este problema se resuelve simplemente escribiendo muy bien, y Alejandro Farías tiene ese talento, por lo que podemos meternos de lleno en el oscuro mundo que se plantea en las páginas dibujadas por Marcos Vergara.

Y hablando de Vergara, el arte en esta historieta es… peculiar. No es malo de ninguna forma, pero toma decisiones artísticas no tradicionales a la hora de plasmar la historia. Hay muchos espacios en blanco, a veces una viñeta o una tira toman una página entera, cosas así. El diseño de personajes simplemente es el estilo de Marcos, pero no quería dejar de mencionar el talento que tiene para separar la textualidad de la meta-textualidad utilizando distintos estilos de dibujo. Cuando la trama es interrumpida para narrarnos un cuento de Juan Carlos Onetti (“Un Sueño Realizado”) el estilo de dibujo cambia a uno más caricaturesco y simple, mientras que cuando se ilustran escenas de personajes históricos reales estilo se vuelve más duro y realista. Entre eso y el uso de fotografía hay una idea clara de fases de separación entre ficción y realidad representada en los estilos de dibujo: mientras más cercano a la realidad, más detalle.

Si hay algo en lo que sobresale esta historieta es en cómo expresa realistamente la escritura de su tesis ficticia. Es más, cuando uno termina de leerla, sin haberse dado cuenta acaba de leer una verdadera monografía gráfica sobre el suicidio enfocado en los tres autores y en los protagonistas de la historia. Hay mucha data bien aplicada, teorías reales explicadas y hasta bibliografía real citada al final de la obra. No será “El Suicidio” de Durkheim (menos mal, porque es un embole) pero es efectiva.

EL OTRO LADO

Hay un par de situaciones interesantes que vale la pena mencionar respecto a la creación de este libro. Por un lado, el guion de “La vida está en otro lado” ganó el Fondo Nacional de las Artes en 2010, pero la historieta en sí salió en Mayo de 2018. ¿El guion estaba hecho y premiado pero tardó ocho años en ser dibujado? Básicamente. Marcos Vergara confesó que era una obra difícil de dibujar porque sus temas eran muy pesados y proyectarlos gráficamente le iba a tomar más tiempo que otras. Por ejemplo, comenta que la forma física metafórica que le dan al suicidio pasó por varias instancias hasta llegar a la definitiva que salió impresa, la de una sonrisa dientuda y terrorífica que acecha a los personajes desde las sombras y se los va comiendo. Hubo muchas revisiones y redibujadas en esos ocho años, y además hay que tener en cuenta que mientras tanto trabajó en múltiples libros como dibujante y editor. Realmente hubo mucho trabajo detrás de la producción de esta historieta, y el producto final no decepciona.

Hay un chiste malísimo ya repetido mil veces en entrevistas donde Farías le pregunta “¿Dónde está “La Vida…”?” y Vergara responde que “en otro lado”. Y hablando de entrevistas, Vergara y Farías vienen anticipando esta obra desde 2011 y en una búsqueda de archivo encontré que Página 12 habla del libro como un proyecto de futura publicación en 2016 pero el que hizo la nota entendió cualquier cosa porque dice que “pronto publicarán La vida está en otro lado, una historieta (…) que novela la relación entre Bioy Casares, Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo”, tres autores que no son los de la historia y que tampoco se suicidaron.

Otro tema interesante es que Vergara y Farías son los dos fundadores de Loco Rabia, una editorial con 10 años de publicar historietas (acá pueden leer la entrevista que le hicimos a Marcos Vergara para los festejos del aniversario), incluso libros de los mismos autores. Es más, en las páginas de “La vida…” se puede ver el logo de Loco Rabia insertado un par de veces. Sin embargo, como dije antes, el libro salió editado por Hotel de Las Ideas este año. La explicación es más sencilla de lo que parece, sobre todo en tiempos donde las editoriales locales no funcionan como la tradicional “competencia” sino que se alían y colaboran entre ellas para salir adelante en tiempos de crisis (sentimiento de camaradería que puede verse en la tienda de NHA o en Fábrica de Historietas). Para esta obra en cuestión, los autores estuvieron tanto tiempo obsesionados con producirla de la forma que más le hiciera justicia que simplemente no podían solo editarla y publicarla ellos mismos sin otro intermediario.

LA OTRA VIDA

Di Benedetti se sienta y escribe una novela sobre un periodista que investiga suicidios. En esa novela, el personaje investiga y escribe su artículo respecto a estos suicidios. Alejadro Farías lee esa novela y, en 2010, se obsesiona con documentarse y escribir una historieta sobre la figura del suicidio. En esa historieta, el personaje principal se obsesiona con el suicidio en la escritura de su tesis. Yo leo esa historieta y escribo esto, ahora. Y vos lo leés.

Cuando leí “La vida está en otro lado” estaba en un hospital. Tenía que ir a una sala de espera por tiempo indefinido a sentarme y esperar, así que me llevé tres libros que había adquirido recientemente, pero solo leí uno de ellos. Un interesante descubrimiento fue que las salas de espera, con su silencio sepulcral y sus múltiples asientos, son lugares muy cómodos para leer, lo que propició que devorara el libro en cuestión de una hora. Mientras la leía solo hubo una interrupción: un par de nenes, hermanos, vienen con sus padres y tíos a visitar a su abuelo enfermo. Desaparecen detrás de las puertas y vuelven a los pocos minutos, tristes. Según uno de los adultos que intenta consolarlos “el abuelo está muy cansado, por eso solo saludó desde la puerta”. Para cualquiera con más de diez años, el mensaje es bastante obvio. Esa atmósfera resultó bastante sofocante, pero intensificó bastante las ideas principales de “La vida…” el tener a la muerte a una puerta de distancia.

Uno de los temas principales de este libro es que la muerte (y sobre todo el suicidio) es un tema tabú en la sociedad, de la misma forma que antes lo era la sexualidad.

“En la Edad Media aún existía la figura del moribundo y la muerte era algo que ocurría en casa, frente a los niños. No como ahora que sólo existen enfermos y una muerte silenciosa y solitaria en clínicas y hospitales”.

Ese pensamiento contrasta con la idea positivista de que vivir está bueno y morir es malo, un planteo nihilista si se quiere, que va hasta en contra de la propia naturaleza. Entonces, ¿por qué la gente se suicida? No en el sentido de 13 Reasons Why de buscar causas específicas, sino qué propósito, que objetivo hay en ejecutar uno su propio final. Durante la historieta se llega a varias conclusiones, pero la que más resuena es la idea de la muerte como algo estético, y el suicidio como la forma en la que uno puede ejecutar esa decisión estética. Sucede en el cuento de Onetti, sucede con los tres autores y, más importante, sucede alrededor nuestro todos los días (solo en Argentina se suicidan exitosamente unas 5500 personas) por lo que no puede ser casualidad. Al final resulta que la vida no está tan buena como dicen los cánones del positivismo. Incluso el personaje más frío del libro plantea la vida como un balance de cosas buenas que te gustan y cosas malas horribles que suceden en el mundo, y que si ese balance da negativo entonces el suicidio es hasta una decisión lógica.

Y eso debe ser lo que más me gustó de “La vida…”. Es una historia sobre suicidios que no los estigmatiza. No intenta concientizar, no intenta dar un mensaje positivo, ni siquiera insulta a sus lectores poniendo el típico “si estás pensando en suicidarte o conocés a alguien que lo hace, llamá al…” porque ese no es el punto. El punto es que las figuras investigadas, todos artistas, encontraron en el suicidio no solo liberación, sino una forma de planear, conceptualizar y ejecutar su última obra. La muerte es su lienzo, su mano el pincel y su sangre la tinta con la que escriben sus últimas historias.

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