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Historieta Argentina

LAS DESVENTURAS DEL ETERNAUTA

Un repaso histórico de la historieta nacional más importante

Por: Matias Mir - 05 Ago 2018 Se lee en: 29 mins

A mí me encantan las historietas, pero si hay algo que me fascina más es la historia detrás de las mismas, porque puede ser igual de apasionante y, encima, no es ficción. Así que, en un no-oficial segundo capítulo de las historias reales del mundo del cómic (siguiendo a la de Marvelman) les traigo este informe larguísimo sobre las idas y vueltas del personaje argentino más popular de todos los tiempos, el eterno Eternauta. Como ya dije en esa otra nota, este tema es muy largo y mucho más complicado de lo que yo puedo explayarme en el límite de caracteres que seguramente tengo. Pueden escribirse libros al respecto (y de hecho se escribieron) así que no tomen mis palabras como la historia completa. Esto es, acaso, una versión resumida muy documentada. Al final hay varias fuentes y lecturas recomendadas por si les interesa seguir leyendo más sobre el tema.

LA ÚLTIMA FRONTERA

Héctor Germán Oesterheld, escritor y recién graduado estudiante de geología, se casa con Elsa Sánchez en 1944, se va a vivir a la ya mítica casa de Beccar, y entre 1952 y 1957 nacen sus cuatro hijas. El año en el que nace la segunda, Diana, Francisco Solano López comienza su carrera como dibujante de historietas en la Editorial Columba. Héctor empieza a trabajar para la editorial Abril haciendo guiones de historieta y crea Bull Rocket en 1952, con arte del italiano Paul Campani, que tres años después es reemplazado por Francisco. Así se formaba, en las páginas de la revista Misterix, la dupla artística más importante de la historieta argentina.

En 1957 Oesterheld decide separarse de editorial Abril para abrir su propia editorial y poder manejar los derechos de sus personajes. Junto con su hermano Jorge fundan Editorial Frontera y publican dos revistas mensuales de antología de historietas donde Héctor hace todos los guiones y un colorido grupo de artistas ilustran sus historias, entre ellos Hugo Pratt, Carlos Roume y, por supuesto, Solano López. Él y Oesterheld publican en las páginas de Hora CeroRolo: el marciano adoptivo”, una de ciencia ficción con Argentina como escenario. Héctor abandona los guiones en el #10 y es otro guionista, Jorge, el que la termina. En 1957 se reúnen López y Oesterheld y este último le dice que están pensando en sacar una revista semanal y le pregunta qué tiene ganas de dibujar. Solano quiere hacer algo de ciencia ficción realista, cercano al lector. Casualmente Héctor ya tenía pensada una historia así desde su alejamiento de Rolo, una historia sobre una invasión alienígena en Buenos Aires que comienza con una nevada mortal.

Ese mismo año sale a la venta Hora Cero Semanal #1 que incluye tres historias: Ernie Pike, Randal “The Killer” y, entre ambas, El Eternauta. Otra vez Oesterheld hace todos los guiones, titánicamente escribiendo para tres revistas, una de ellas semanal (¡!), sin perder en ningún momento la calidad y atrapando a nuevos lectores. La nueva revista en un éxito, pero al no haber datos concretos era imposible saber cuál de todas las series era más popular. No fue hasta que se empezaron a pedir reediciones que se dieron cuenta de que cierto navegante del tiempo, viajero de la eternidad y peregrino de los siglos llamaba la atención tanto nacional como internacionalmente.

No aporta mucho, pero me gusta la anécdota de Solano en la que cuenta que mientras dibujaba El Eternauta comenzó una construcción frente a su estudio que le impedía trabajar, así que se iba a la casa de los padres de un amigo a dibujar en el patio de atrás. En ese patio se formaría, pronto, una multitud de espectadores que lo observaban dibujar la historia que los tenía tan atrapados en las páginas de Hora Cero Semanal.

En 1958 sale el primer fascículo de Hora Cero Extra Semanal, que incluye una historieta autoconclusiva de El Eternauta, de la mano de la dupla original, en la que cuentan una historia de Martita y Elena, la esposa e hija de Juan Salvo, y cómo se defienden de un intruso en su hogar mientras esperan que Salvo regrese por ellas.

La historia original de El Eternauta termina en 1959. Pese a su éxito, la editorial no puede seguir sosteniéndose y cierra en 1961. Oesterheld incluso le paga a un imprentero con originales de El Eternauta, a pesar de que esas eran páginas originales de Solano. Más adelante vamos a hablar de esos originales. La editorial Emilio Ramirez compra los títulos de Frontera y contrata a Oesterheld para una nueva revista llamada simplemente “El Eternauta”, en la que Héctor publica en forma de novela en capítulos la secuela de su obra más famosa, aunque quedaría inconclusa. También en 1965 publicaría “Una Muerte” en la Revista Géminis, un cuento que entra en la continuidad de la historia original, aunque sin mención de Juan Salvo. La novela, ese cuento y otras historias de Oesterheld fueron rescatadas por Editorial Colihue en 1995 en el libro “El Eternauta y otros cuentos de ciencia ficción”.

Mientras tanto, Solano López se va del país en 1963 y no vuelve hasta 1967, cuando es llamado por la editorial Record para trabajar en la revista Skorpio. Record es co-fundada por Alfredo Scutti, un personaje que va a ser importante más adelante en esta historia, así que no se lo olviden.

“DISCULPEN EL MAL TRAGO”

En 1969, inesperadamente, sale en la revista GenteEl Eternauta”, de Oesterheld y Alberto Breccia, que ya había trabajado con el guionista ilustrando su cuento “Una Muerte”. ¿Es una secuela? ¿Una historieta de la novela ya escrita? No, es una reversión de la historia original pero con otro artista. Aunque la historia parecía ser virtualmente la misma, en los primeros capítulos ya se empiezan a ver las diferencias. El Eternauta de Breccia es una historia mucho más comprometida políticamente, que habla sobre cómo los países “del norte” se aliaron con los alienígenas y bombardearon al sur del globo, en la que no es “todos contra los aliens” sino “los latinos y las clases medias y bajas contra los tiranos”. No es casual este giro político. La historia original había sido publicada en contexto de gobierno militar, y la reversión sale a la venta el mismo día que estalla el Cordobazo, por lo que la obra y su autor estaban embebidos en el contexto político que las rodeaba. Cada vez se haría más claro que Oesterheld quería que El Eternauta fuera una forma de divulgación para sus ideales políticos.

Pero la polémica no termina ahí. El arte de Breccia también fue muy criticado por su estilo experimental, abstracto y oscuro, lo que llevó a muchas cartas de lectores criticando la estructura de la obra. Acá las opiniones difieren mucho, por mi parte yo banco mucho su estilo en esta historieta, pero al público de fines de los ’60 no le agradaba para nada. Al final la serie fue apurada por Oesterheld por pedido de sus editores y en el número final se incluyó una carta de Carlos Fontanarrosa, director de la revista, en la que se disculpa diciendo:

“Que me disculpe Breccia, un gran dibujante y diría artista, pero nosotros en nuestra misión de lograr comunicación no debíamos habernos entregado a la forma estética de su dibujo, que por momentos la hizo ininteligible.”

El estilo gótico de Breccia no le gustó a los lectores.

Según Breccia hubo también presiones políticas detrás de la cancelación, aunque fueran auto-impuestas, ya que la revista Gente era tradicionalmente conservadora y no querían tener problemas con el gobierno de Onganía. Sin embargo, en una entrevista en la revista Bang! en 1973 dice que fue él quien acortó la historia porque “era muy pesada”. Fuera por la razón que fuera, esta segunda versión no llega al puerto deseado, pero se convierte en la primera versión en llegar a Europa, donde sí tuvo buena acogida.

Oesterheld no se rinde con la obra y en 1972 junto a Lito Fernandez planea un nuevo proyecto de “El Eternauta” situado en la ciudad de La Plata. Estaba pensado para salir en el diario El Día, de esa ciudad, pero como Oesterheld no era oriundo se documentó mucho, incluso cuentan que sobrevolaron la ciudad con el avión del diario para tener una mejor vista del escenario en el que se darían las nuevas batallas de la humanidad contra los invasores (son puras diagonales, Hector, no es tan complejo) pero al final el proyecto quedó en la nada. ¿Y las páginas inéditas? Destruidas, cortesía de las Fuerzas Armadas. (EDIT: Esta historia luego fue publicada como El Astrón de La Plata y poteriormente como Galac Master con arte de Oswal, aunque no como parte de la continuidad de El Eternauta)

EL SEGUNDO ETERNAUTA

En 1976 pasan varias cosas. La menos importante es que se reedita por segunda vez El Eternauta, de la mano de Editorial Record, esta vez en fascículos semanales con portadas nuevas de López, y es un éxito de ventas. La más importante es el golpe de estado del 24 de marzo, que derroca a Isabel Perón y la reemplaza por la Junta Militar, que denomina a todo el proceso la “reorganización nacional”. Es entonces cuando Oesterheld se une a la agrupación guerrillera Montoneros, donde militaban también sus hijas. Allí trabaja como Jefe de Prensa.

Los astros vuelven a unirse, pero esta vez no es lo mismo. El éxito de la reedición de la historia original lleva a la producción de una secuela de la mano de los autores originales, que sale en el Libro de Oro de Skorpio en diciembre de ese año. A esta altura Oesterheld se había pasado a la clandestinidad, pero aun así lograba hacer llegar sus guiones a la redacción, ya fuera en persona o por terceros. Solano recibe esos guiones, siempre manuscritos, y se da cuenta muy rápido de que hay un exceso de contenido militante y subversivo. Por supuesto que no estaba del lado de los militares, pero tampoco le agradaba el mensaje de Montoneros. La relación entre ambos, enfriada desde su separación allá en el ’63, no volvió a ser la misma.

La historia se concluye, aunque Solano tiene sus dudas respecto a la autenticidad del final. Como especificó en varias entrevistas, los guiones de Oesterheld siempre eran manuscritos, pero en 2007 en una nota en la Revista Sudestada aclaró que las últimas páginas de “El Eternauta Segunda Parte” fueron mecanografiadas y que el contenido no terminaba de convencerlo. Incluso para la nueva visión de Oesterheld, el contenido no parecía ser suyo. Si esto fue una movida política, una falsificación o simplemente un error de juicio de parte del dibujante, nunca lo sabremos.

Hay un tercer protagonista en esta historia, tan importante como Hector y Solano, y su nombre es Elsa Sánchez de Oesterheld. Cuando su familia huye a la clandestinidad, ella queda sola en la casa de Beccar, donde habían tenido su vida familiar dorada. ¿Acaso fue culpa de las Fuerzas Armadas que huyera su familia? ¿Fue la ideología montonera la que se llevó a sus hijas y su esposo? Elsa cuenta como los militares entraron a su casa en más de una ocasión para requisarla, y cómo ella tuvo que pedirles que respetaran su hogar. El 19 de Junio la llama su hija Beatriz, la más joven. Se encuentran en un café y charlan, ya que no se veían hace años. Después de que se despiden, la hija se va a San Isidro, al centro donde militaba, pero nunca llegó. En un tren un desconocido se acerca a Elsa y le dice que su hija fue secuestrada por militares. Pocas semanas después le avisan que Beatriz había muerto junto a otros chicos, le entregan el cuerpo y la dejan.

En Agosto desaparece Diana, que estaba embarazada, junto con su hijo Fernando. Se dice que dio a luz en Campo de Mayo antes de que la mataran. A Fernando eventualmente lo llevan con sus abuelos paternos, pero al marido de Diana, Raul, lo matan en su casa en 1977- Elsa se entera de la muerte de su hija leyendo el diario.

Héctor Germán Oesterheld es secuestrado por las Fuerzas Armadas el 27 de Abril de 1977. Es “desaparecido”. Pasa por varios centros de detención clandestinos, como el “Sheraton” y el “Vesubio”.

En Noviembre también desaparece Marina, la tercera hija. También estaba embarazada y también secuestran a su marido. Al igual que Diana, se cree que dio a luz en Campo de Mayo a otro nieto desaparecido. La última hija que queda, Estela, la mayor, no tiene el corazón para decírselo a su madre, pero un mes después finalmente decide mandarle una carta en la que le escribe “Mamita, Marina hace un mes que no está con nosotros”. El día que la despacha es asesinada a balazos por la policía y también mueren su marido y el feto de cuatro meses que se gestaba dentro suyo. Los sobrevive su hijo, Martín, que es secuestrado por las fuerzas policiales.

El mismo día que esa carta es despachada, el mismo día en el que mueren Estela y su marido, los uniformados no saben qué hacer con Martín, de tres años. Deciden devolverlo a su familia sobreviviente, pero no saben a dónde llevarlo, por lo que deciden consultar con el único familiar que sí saben donde está: Héctor. Oesterheld se encuentra con su nieto en una celda en el Vesubio el 14 de diciembre de 1977 y la reunión dura unas horas. Luego los carceleros se llevan al nene y lo devuelven a Elsa, que todavía no había recibido la carta.

La nochebuena de 1977 los guardias del Vesubio les permiten sacarse las capuchas, fumar un cigarrillo y hablar cinco minutos. Oesterheld se ve las caras con sus compañeros de celda y se da cuenta de que es el más viejo de todos, por lo que respetuosamente decide saludarlos personalmente y les da un último apretón de manos. Ese es el último testimonio que alguien tiene de él.

Se cree que murió en 1978, pero nadie puede confirmarlo.

Héctor G. Oesterheld junto a su familia
Héctor G. Oesterheld junto a su familia.

¿NO MÁS ETERNAUTA?

Teniendo en cuenta el pésimo panorama, cuando el hijo de Solano López cae preso por montonero, lo primero que hace el dibujante es luchar para liberarlo y luego irse del país con él. Solano se radica en España y se queda allí hasta los ‘90s. Vuelve brevemente en 1978, con la idea de alternar su tiempo entre Argentina y Europa, pero cuando su estudio acá se incendia lo toma como una señal y decide mejor no volver. Antes de irse, Solano le dice a Elsa que no tiene interés en seguir trabajando en El Eternauta y que si ella puede sacarle algún provecho al material queda en libertad de hacerlo, polémica declaración que iniciaría el conflicto de derechos de autor más famoso de la historieta argentina.

En 1981 se realiza la famosa versión coloreada de El Eternauta (partes uno y dos) con colores de Luis Parriggiani. Su popularidad insta a Scutti a publicar El Eternauta 3, pero con el guionista desaparecido y el dibujante desinteresado recurre a un equipo nuevo conformado por Alberto Ongaro, Oswal y Mario Morhain. Ellos le piden a Solano López su ayuda, pero él insiste en que no quiere tener nada que ver y termina por enviarles unos modelos de personajes para que usen de guía. El producto final acaba siendo la peor recreación de la franquicia hasta la fecha por varias razones. De la segunda parte suele criticarse que el guion abandona el concepto de “héroe colectivo” que tanto ponderaba Oesterheld y que la hizo tan popular para reemplazarlo por un autoritario héroe único. Era de esperarse que no le agradara a nadie que Juan Salvo se hiciera aún más poderoso en la tercera parte, obteniendo poderes mutantes y convirtiéndose en un super héroe de bloque. Y hablando de bloques, en esta parte hay muchos llenos de texto, el otro problema que los lectores notaban que se apoderaba de los guiones de Oesterheld. Es como si hubieran tomado todo lo malo de las últimas versiones del personaje y decidido potenciar eso, pero perdiendo la lectura política, el énfasis en los elementos nacionales y el excelente apartado gráfico. Era una obra pensada para el mercado italiano, que había quedado fascinado con el personaje, mas no con su mensaje o su esencia argentina.

A pesar de la insistencia de Solano de que no quería tocar al Eternauta ni con un palo, en 1982 le plantea a Sergio Kern “El Perro Llamador”, una historia corta del personaje. Se dibujan algunas páginas, pero la historia no se vería hasta 2001 y no se publicaría formalmente hasta 2010.

En 1983 se recopila esta tercera parte apócrifa y sucede algo importantísimo. Elsa Sánchez, agobiada por las muertes de su marido y todas sus hijas, con deudas que pagar y un nieto al que criar, interpreta erróneamente las palabras de Solano y firma un contrato de cesión total de los derechos de El Eternauta a Alfredo Scutti. Su abogado eventualmente le hace notar que ella no tiene la potestad para hacer eso, ya que no tiene en cuenta a los dos herederos de Oesterheld, sus nietos Martin y Fernando, y tampoco a Solano López. Acá empieza a haber roces entre la familia del fallecido guionista y el dibujante, porque ese contrato toma a El Eternauta como una obra meramente literaria, prácticamente una novela, y no toma en cuenta la co-autoría de Solano. También está el asunto de si los derechos aplican a las partes guionizadas por Oesterheld o a las futuras continuaciones de la obra. Y, por supuesto, está el tema de la remuneración económica. Mientras la familia de Oesterheld y Solano López se peleaban por qué porcentaje de la obra les correspondía, Scutti hizo diez reediciones de El Eternauta y, al menos al dibujante, no le pagó un centavo.

Comienza entonces, en 1988, el famoso juicio por los derechos de la obra. Con los años Solano y los herederos de Oesterheld reconciliarían sus diferencias y pactarían un porcentaje para cada uno de los proyectos relacionados a la franquicia, exceptuando las reediciones de Ediciones Record, por supuesto. Ahí la plata se la llevaba Scutti.

ETERNAUTAS OLVIDADOS

Ya con la democracia instalada en el país una vez más y, esperemos, para siempre, a principios de los años 90 los editores de Record encuentran guiones inéditos de Oesterheld para una tercera parte de El Eternauta. Scutti se frota las manos pensando que acaba de encontrar una mina de oro y arma un equipo creativo con Pez en los lápices y Alfredo Flores y Andrés Páez en los guiones. El proyecto está planteado, se hace un primer capítulo íntegro y todo, pero nunca es publicado, no porque Scutti tuviera la decencia de devolverle esos guiones a la familia del desaparecido, sino por complicaciones en el juicio.

Me parece curiosísimo resaltar que con ese último descubrimiento existen teóricamente dos versiones de El Eternauta (la de Solano y la de Breccia), dos versiones de la segunda parte (la de Solano y la novelizada por Oesterheld) y dos versiones de la tercera parte (la que publicó Ediciones Record y la ideada por Oesterheld a mediados de los años 70). Se puede escribir una tesis entera analizando qué se considera el canon real del personaje y qué no.

En 1994 López, que en sus propias palabras “no quería, no quería y hasta el último momento no quiso” tener nada que ver con El Eternauta, planea una nueva saga del personaje junto al guionista Ricardo Barreiro. Este nuevo capítulo tenía pesadas connotaciones ideológicas y era hasta agresivo, y nunca llegó a dibujarse debido al rechazo de la familia de Oesterheld de la participación de Barreiro. No sabemos por qué no les simpatizaba el guionista, pero a esta altura la condición que tenía Solano para sacar nuevas historias del personaje era tener la aprobación de Elsa y sus nietos, por lo que se canceló el proyecto.

Respecto al juicio, entre 1994 y 1996 se logra nulificar el contrato entre Elsa Sánchez y Scutti. Simultáneamente, tres guionistas se acercan a Solano para proponerle ideas para nuevas aventuras de El Eternauta: Jorge Morhaim (hermano del entintador de la “Tercera Parte”), Juan Sasturain y Pol (Pablo Maiztegui). A López le interesa la que plantea el último, que era su ayudante, pero por considerarlo muy joven e inexperto para encargarse de una historia tan compleja y larga decide emparejarlo con Sasturain y que este también aporte. Sin embargo, Sasturain rechaza la oferta e insiste en su versión, que le presentaría al dibujante en 1996 y que llevaría el nombre de “La Vencida”. De esta historieta se dibujaron dos páginas, pero fue rechazada en los diarios en los que se propuso, en Clarín por ser “muy ideológica” y en Página/12 por conflictos a la hora de plantear los pagos. En ambos periódicos también hubo problemas ya que, aunque se había nulificado el contrato de cesión total de derechos, Scutti era el propietario de la marca registrada de El Eternauta y los diarios no querían tener conflictos legales.

Finalmente, en 1997, veinte años después de la desaparición de Oesterheld, sale publicado en la revista Nueva, del interior del país, la primera página de “El Eternauta: El Mundo Arrepentido”, con guiones de Pol y arte de Solano López. Esta historia no es la que había propuesto Pol años antes, sino una más corta, prácticamente para probar si podían trabajar juntos y animarse, luego, a la historia más grande que tenía pensada Pol: “El Regreso”. Pero falta un poco para eso.

Mundo Arrepentido tenía la característica de ser la primera historia del personaje publicada originalmente a color, y nada menos que a color digital, con Pol aprendiendo a usar Photoshop sobre la marcha con las indicaciones de López detrás. Fue un trabajo integral entre ambos y el producto final no decepciona.

Cuando se firmó un contrato con Club del Comic para recopilarla en formato libro sucede algo inesperado: Ediciones Record denuncia a Solano y a la familia de Oesterheld por uso indebido de su marca “El Eternauta”. No hay paz para el eterno, que vuelve a los tribunales, comenzando lo que se discute hoy en día como la segunda parte del juicio por el personaje.

ETERNAUTAS APÓCRIFOS

A algunos no les gusta El Eternauta de Breccia, a muchos no les gusta la Tercera Parte, pero en una donde estamos (casi) todos de acuerdo es en la pésima calidad de guiones de la historieta de 1999 “El Eternauta: Odio Cósmico”, publicada del otro lado del canon, el de Scutti. Esta saga sale publicada por la editorial Comic Press, que con un nombre así solo puede estar manejada por el villano más villano de la historieta argentina, Pablo Muñoz, alias Muñonez. Y, no conforme con eso, también se pone a cargo de los guiones junto a un incauto Ricardo Barreiro, que encuentra en esta propuesta una nueva oportunidad para dejar su huella en el personaje. Es bastante confuso, como siempre sucede cuando está metido Muñoz, pero se supone que Barreiro había planteado la historia y Muñonez hacía los guiones, que luego le llegaban a un desprevenido Walther Taborda (del que pronto voy a hacer una nota). Hay muchos tropezones a la hora de producir esta historieta: la historia es la que originalmente Barreiro le había propuesto a Solano y que éste rechazó por la negativa de la familia. La historia llega a manos de Scutti, que la plantea a Pablo para publicarla, y a la hora de escribirla la máquina de escribir de Barreiro se rompe, lo que hace que la tenga que “narrar” y el que escribe es Muñoz. Cuando el guion llega a manos de Taborda, le dicen que es de Barreiro y no de Muñoz. Solano, por su parte, hace público su descontento ante la movida, pero Scutti le asegura a Walther que él tiene todos los derechos, que no se arriesgarían a publicar la historia de no ser así.

De alguna forma sale publicado el primer capítulo, y unas semanas después, como si no faltaran dramas, fallece Barreiro. No debe haber historieta más accidentada en el país. Para cuando sale el tercer capítulo, en los créditos deja de aparecer Barreiro y solo está Muñoz como guionista. Los capítulos #4 y #5 nunca se producen por conflictos legales, contradiciendo lo que aseguraba Scutti. A Taborda le pasan los guiones para que lo termine de dibujar, pero como no se firma el contrato de cesión de derechos por esos capítulos (y, por lo tanto, no le pagan) no los dibuja.

Más tarde, cuando la “Serie Eternauta” edite tres tomos de historietas relacionadas al personaje, uno de ellos sería “Odio Cósmico”. Esta nueva versión es en blanco y negro (a diferencia de la de Comic Press, que era a color) y es modificada para ser aprobada por Solano López y la familia Oesterheld, por lo que lleva un sello simpático en la portada que dice “EDICIÓN LEGAL”.

NUEVAS AVENTURAS

Llegamos al nuevo milenio y, mientras el eterno juicio continúa, Solano y Pol publican en Italia (el único país tan interesado en el personaje como nosotros) “El Regreso”, la aventura que propuso Pol allá en 1994. En 2003 sale en Argentina por Solano Ediciones en nueve fascículos. La revista es un relativo éxito, contando lo que López considera las verdaderas secuelas de la historia de Oesterheld. Una vez terminada la saga de “El Regreso” deciden dedicarle dos fascículos a reeditar “El Mundo Arrepentido”, alterándola ligeramente (le sacan el símbolo de infinito del pecho a Juan Salvo, ¿decisión artística?).

Después, inspirados, comienzan a publicar la segunda saga completamente nueva de esta serie moderna del personaje, “La Búsqueda de Elena”. En el 2007, cuando se cumplen 50 años de la obra original (y 30 desde la desaparición de su guionista), la Biblioteca Nacional publica una historia autoconclusiva con arte de Solano López y guion de Sasturain titulada “El Atajo: La Batalla de la Biblioteca Nacional”, en la que Juan Salvo y amigos, en su lucha contra los Manos son transportados al futuro, el 2007, y sucede exactamente lo que su título indica. Es un capítulo muy bueno y con muchos guiños simpáticos, como el hecho de que se haya publicado en el formato apaisado de la Hora Cero Semanal. Realmente se siente como si uno leyera un capítulo del Eternauta original. Los que no pudieron acceder a la edición de la Biblioteca pudieron leerla en la Fierro #10 de la segunda época.

Ni hay que aclarar que a esta altura El Eternauta está completamente consagrado. Además de todas las reediciones, los miles de ejemplares vendidos y, más importante, su lugar en el inconsciente colectivo argentino, la primera parte es incluida en la Colección Biblioteca Argentina Serie Clásicos del diario Clarín, y las dos primeras partes en la Biblioteca Clarín de la Historieta. Y, como si fuera poco, en 2009 el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires distribuye miles de ejemplares gratuitos de la obra en el Día de la Democracia con el patrocinio de la Fundación Noble (son alrededor de 30 mil, aunque Macri años después dijo que fueron casi 5 millones, apenas un poquito más).

PARA VARIAR, CONFLICTOS POLÍTICOS

El Eternauta es, sin dudas, una obra política. Desde la situación del país durante sus múltiples publicaciones hasta las intenciones de su autor y su eventual destino, la historieta está plagada de mensajes e interpretaciones ideológicas a tal punto que es una lectura completamente distinta si uno no conoce su contexto. No es de extrañar, entonces, que afiliaciones políticas la hayan interpretado y usado de bandera, como fue el caso de la agrupación militante La Cámpora, que a partir de 2009 comenzó a hondear, grafitear y representarse con el famoso “Nestornauta”, una fusión de Juan Salvo y el Presidente Néstor Kirchner, fallecido en 2010. Cuando se consultó a Elsa Sánchez al respecto, dijo que no le molestaba, que para ella “Nestor era un loco del Eternauta”.

El escándalo llegó en 2012. Había cierta controversia respecto a la “adoctrinación” partidaria en los colegios, por lo que el entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, defendía una línea gratuita 0-800 para denunciar actos de adoctrinamiento en las escuelas (y que fue conocido como el famoso “0-800-FACHO”). En una entrevista en Radio 10, teniendo en cuenta el uso simbólico del Nestornauta de parte de la Cámpora, se menciona El Eternauta como una de las obras que entran a las escuelas como herramienta política y Macri declaraNo, no entra. No, definitivamente no, ni entra ningún tipo de manipulación de adoctrinamiento”. La respuesta pública fue arrolladora, comparando los dichos del Jefe de Gobierno con la censura que sufría la historieta durante la dictadura. Macri se defendió más tarde explicando que “el problema no es El Eternauta. Sí lo es el Nestornauta que usan para adoctrinar en las escuelas".

ÚLTIMAS AVENTURAS

Después de la saga de “La Búsqueda de Elena”, que abarcó los capítulos #12 al #17 de la revista, Solano y Pol comienzan la última saga del Eternauta, “El Fin Del Mundo”, que concluye en 2010 en el #20 de la revista en 2010. Ese mismo año se publica un tomo especial llamado “El Perro Llamador y otras historias”, que incluye esa historia que Solano le propuso a Sergio Kern casi treinta años antes, además de otras historias con artistas invitados entre los que se incluyen Quique Alcatena, Mauro Mantella y Salvador Sanz.

Portada del capítulo final de "El Fin del Mundo"

Y hasta ahí llega El Eternauta como historia. El juicio contra Scutti aún seguía, lento pero constante, pasando por dos instancias de apelación (en ambas se fallaba a favor de Scutti) y dirigiéndose a la Corte para dictaminar de una vez de quién es El Eternauta, si de sus creadores y herederos o de un empresario.

Pero yo sé que muchos se están comiendo las uñas porque los dejé colgados con la historia de las páginas originales de la primera serie, así que hablemos de eso. Cuando Editorial Frontera funde allá por 1961, Oesterheld paga las deudas que tiene con sus imprenteros en forma de páginas originales de su obra, movida polémica ya que esas páginas eran arte de Solano López, que no había autorizado que vendieran así sus originales. Esos imprenteros eran Rodolfo y Alfredo Seijas, y eran propietarios no-honrosos de 360 páginas de arte original. Solano los contactó para recuperarlas pero ellos, que no eran ningunos boludos, le exigieron una cantidad de dinero que el dibujante no podía pagar. Quien sí pudo pagarlos fue Zerboni, el socio de Scutti, que a mediados de los años 70 adquiere estos originales y se los lleva a Italia, un mercado que estaba fascinado con el personaje a partir de la versión de Alberto Breccia que se había publicado en la revista El Globo y luego recopilada en la Biblioteca Totem. Las páginas se dispersaron entre varios coleccionistas, Zerboni se hizo unos mangos y parecía que Solano nunca iba a recuperar su arte.

No es hasta el nuevo milenio que los editores italianos Antonio Scuzzarella y Giusti Zuccato se dedican durante tres años a seguirle la pista y recuperar todas las páginas. Una vez completada esa titánica labor contratan a Germán D'Agostino para que remasterice la obra entera bajo la atenta supervisión de Solano López, al menos hasta el 12 de Agosto de 2011, cuando el dibujante fallece de una hemorragia cerebral a los 82 años.

¿Qué decir de la muerte de Solano? Fue un día negro para la historieta argentina, cuanto menos. La Fundación Konex le otorgó un diploma al mérito postmortem por su trayectoria. Por mucho que se hable de El Eternauta en esta nota, no se puede no mencionar que su obra es vastísima y excelente fuera de sus colaboraciones con Pol o Oesterheld. Sin dudas fue uno de los mejores artistas que tuvo nuestro país. Su relación con El Eternauta fue compleja y estuvo atravesada de muchos problemas, lo que explica su alejamiento del personaje en los años 80. Al menos sabemos que, cuando decidió volver al personaje, pudo terminar de dibujar todas las historias que quiso y no se dejó nada en el tintero.

En 2015 se termina de editar la versión remasterizada de El Eternauta y se publica en Francia Italia, Estados Unidos (donde gana un Eisner a la mejor recopilación de tiras de historieta) y, finalmente Argentina, en 2016 de la mano de Doedytores, que venían publicando las reediciones de la serie desde 2007. Esa edición se considera la definitiva, así que si no leyeron la obra o no tienen un ejemplar en sus casas, hagan un esfuercito y consigan esa que no van a necesitar nada más para disfrutarla.

La Edición de Fantagraphics de El Eternauta
La Edición de Fantagraphics de El Eternauta.

EL FINAL

Por un infarto de miocardio, el 22 de Junio de 2015 y a los 90 años muere Elsa Sánchez, la mujer más resiliente de la Argentina. En sus últimos años militó sin descanso contra la impunidad y trabajó junto a las Abuelas de Plaza de Mayo. Según ella, después de todas las tragedias que había sufrido, lo que la impulsó a seguir fue tener que criar a su nieto Martín, el último familiar que vio con vida a Oesterheld.

Los tres protagonistas de esta historia fallecieron y quedaron sus herederos luchando en la corte por los derechos de El Eternauta. Finalmente, en Julio de 2018, los jueces fallaron a favor de la familia Oesterheld y los declararon, definitivamente, como los legítimos titulares de los derechos de autor del personaje. ¿Qué harán con ellos ahora? Seguramente nada, conservarlos y asegurarse de que ningún empresario vuelva a intentar hacer negocios con la obra de sus padres y abuelos.

Este año Oesterheld habría cumplido 99 años, pero tal vez es bueno que no los haya cumplido, considerando que el estado que luchaba por cambiar acaba de darle nuevos poderes a las Fuerzas Armadas para “colaborar en tareas de seguridad interna”. Las mismas Fuerzas Armadas que lo secuestraron y asesinaron a casi toda su familia. ¿Qué habría pensado Héctor de eso? ¿Habría escrito una cuarta parte de la saga del Eternauta, en la que se enfrenta a gatos alienígenas? Tal vez es mejor no saberlo.

En el epílogo de “El Fin del Mundo”, sin hacer mucho spoiler, Favalli conversa con un Mano, que le dice que los humanos son una raza muy olvidadiza, a lo que el amigo de Salvo le responde que de eso se trata todo, de no perder la memoria. Me gusta pensar que si seguimos hablando del Eternauta entonces vamos a tener que hablar de Oesterheld y de lo que pasó, y entonces no nos vamos a olvidar nunca. ¿Será posible?

Si leyeron hasta acá entonces tienen mis gracias. Como dije al principio, hay mucha literatura escrita sobre este tema. Les recomiendo “Los Oesterheld” (2016, Ed. Sudamericana) de Alicia Beltrami y Fernanda Nicolini, los dos tomos de “Oesterheld y Nuestras Invasiones Extraterrestres” (2007, Deux) y cualquier cosa que haya escrito Juan Sasturain sobre El Eternauta que encuentren.

Además son imprescindibles las revistas Comiqueando #1 (artículo sobre El Eternauta de Breccia), #12 (entrevista a Solano López), #30 (nota sobre los cuarenta años de la primera serie) y EXTRA #3 (nota del cincuenta aniversario).

Por último le agradezco mucho a los muchachos del blog Archivo de Cómics por tener disponibles las Comiqueando que me faltaban para investigar y un par de inconseguibles Hora Cero Semanales, a la web de Mariano Bayona que tiene un registro muy útil de todas las publicaciones de la serie, y a Andrés Accorsi que muy amablemente resolvió mis dudas.

Y si posta posta leyeron hasta acá entonces los dejo con un datazo para levantar cuando salgan de joda: ¡Francisco Solano López no solo es descendiente de un presidente de Paraguay del siglo XIX, sino que encima tienen el mismo nombre!

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