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Historieta Argentina

Los Descendientes

Una antología lovecraftiana con aires locales, de Purple Books

Por: Damián Pérez - 20 Nov 2019 Se lee en: 7 mins

Howard Phillips Lovecraft, el maestro del horror de Providence es un personaje que siempre ha fascinado a los autores y lectores de historieta. Sus relatos y la mitología que generó (tanto entre sus páginas como alrededor de su vida personal) siempre han fascinado a los creadores. Tan sólo mencionando algunas de las variadas obras inspiradas en este escritor uno puede hacerse a la idea de su influencia. Podemos enumerar el Lovecraft de Hans Rodionoff y Keith Giffen, ilustrado por Enrique Breccia; Locke & Key de Joe Hill y Gabriel Rodríguez; las varias series de Alan Moore revisando el mundo lovecraftiano (Neonomicon, Yuggot Cultures, Providence, etc.), Shuma Gorath en Marvel (antiguo villano del Doctor Strange recordado por su paso en el arcade Marvel vs. Capcom), el elseworld de Batman "The doom that came to Gotham" de Mike Mignola y Richard Pace; gran parte de la mitología de Hellboy del propio Mignola; y podría seguir enumerando. Si nos vamos para el plano local nos encontramos con las versiones de los cuentos del autor hechas por Alberto Breccia y Horacio Lalia y Legion, de Salvador Sanz, muy inspirado en el mundo lovecraftiano (como varias partes de la obra de este autor). Esta vez nos encontramos con una nueva obra local inspirada en H.P. Lovecraft, y una de las historietas más interesantes que aparecieron en esta última parte de 2019: se trata de Los Descendientes, editado por Purple Books.

El concepto

Los Descendientes es una antología integrada por ocho historias independientes pero unidas por un concepto común. Todos los relatos están inspirados en los mitos lovecraftianos pero ambientados en territorios argentinos. Y como agregado extra, cada uno de los mismos se encuentra ambientada en un año específico de la historia, desde los pobladores originarios en el Siglo XVI hasta entrado el Siglo XX. Las atmósferas y los condimentos de horror que pueden esperarse en cada uno de los cuentos de Lovecraft pueden verse en éstas páginas, mezclados con ambientes que nos tocan de cerca, de los que leímos en la literatura local o aprendimos en nuestros años escolares. Para arrancar, la premisa promete, sobre todo si como a mí te gustan los mitos lovecraftianos. Los ocho relatos están a cargo de ocho duplas distintas, dando un total de dieciséis autores entre guionistas y dibujantes, todas historias originales con estilos diferenciados pero a la vez intentando construir un libro fluido y armónico.

El nacimiento

La mayor parte de los autores formaron parte del curso de guión de historieta que cada año dicta el autor argentino Diego Agrimbau (de quién hemos reseñado algunas de sus obras, como Dobles, ¿Quién mató a Rexton? y El Asco). De ellos, tironeados por la iniciativa de Patricio Delpeche, es de donde surge la idea. Uno de los autores, Ropencho, es quién llevó la propuesta a la editorial y así es como nace la primera publicación de Purple Books que surge de manera externa. Entre todos surgió la investigación y el desarrollo del hilo conductor, con un continuo intercambio entre los artistas, como ellos mismos han relatado en la presentación del libro que se hizo durante la décima Crack Bang Boom en Rosario.

Los relatos uno por uno

1515 de Martín Renard y Sergio Monjes

Arrancamos en los tiempos de la conquista, en las llanuras pampeanas. El horror lovecraftiano viene del cielo y se instala en las raíces de la tierra, como en El color que cayó del cielo. El dibujo de Monjes estremece y narra de una manera que hace sentir lo que el guión de Renard quiere contarnos, todo narrado desde la voz de un protagonista que poco a poco va cayendo en la locura, como suele pasar en los cuentos de H.P. Un gran comienzo para el libro. 

1537 de Jazmín Beaín y Hurón

De Hurón ya había hablado cuando reseñamos Zok! y en ese momento destaqué lo efectivo y ágil de su narrativa. Y este relato me hace mantener y aumentar mi opinión de él. Junto a Beaín arman una historia centrada en Pedro de Mendoza, el primer fundador de Buenos Aires, pero ubicado luego de su muerte. El horror lovecraftiano no termina en la muerte. Generalmente se asocia a Lovecraft a un estilo narrativo donde se describe sin ilustrar y en esta historia el artificio usado para emular ésto es la casi ausencia de globos de diálogo, casi la inversa de Lovecraft, pero sin embargo resulta efectivo. No conocía a Jazmín Beaín y su trabajo en Los Descendientes hace que empiece a prestarle atención a lo próximo que haga.

Pedro de Mendoza sumergiéndose en las tinieblas
Pedro de Mendoza sumergiéndose en las tinieblas, arte de Hurón.

1806 de Edgar Roggenbau y Patricio Delpeche

Pegamos un gran salto temporal y viajamos a la época de las invasiones inglesas. Roggenbau y Delpeche cuentan la historia de un soldado local capturado por las tropas británicas, llevado a juicio ante las autoridades de la corona. Con el artificio del relator relatando, un recurso muy utilizado en los cuentos del escritor de Providence, el guionista nos trata de describir un suceso terrorífico acontecido en medio de la batalla. Con un buen ritmo pausado y una buena diagramación, el recurso está muy bien utilizado. Delpeche aprovecha el tono y mete algunos recursos que hacen recordar a otro maestro del horror, pero de la otra punta del planeta, el mangaka Junji Ito.

El inquisidor juicio a un criollo
El inquisidor juicio a un criollo, arte de Patricio Delpeche.

1812 de Ammiel Yaroslavsky y Rodrigo Luján

Durante los años que pasaron entra la Revolución de Mayo y la Independencia proliferaron los grupos secretos que tramaban en la oscuridad el destino de la incipiente nación que hoy tenemos. Yaroslavsky y Luján utilizan esa época y narran en sus páginas una ceremonia de iniciación con una vuelta de tuerca final sumamente interesante. Se le puede criticar los saltos entre viñetas de un estilo menos definido con rellenos aguados a otros muy definidos con el uso de tramas y líneas definidas, que le dan varias identidades distintas a los dibujos. Me quedo con las viñetas menos definidas para ese ambiente de pesadumbre.

1870 de Ropencho y Carlos Dearmas

Los mitos lovecraftianos se mezclan con los mitos griegos para relatar la historia de una mujer de alta alcurnia recluída en su habitación, sometida a una maldición que tiene algunos elementos de la historia de Dagon. El estilo de Dearmas, casi sin grises, reemplazados por diferentes tramas, se aleja bastante del resto de los autores y no llegan a generar el ambiente claustrofóbico y apesadumbrado que destacó de los otros relatos de la antología. La mezcla de mitologías me parece un gran hallazgo de la historia, al igual que los pequeños detalles de los diálogos que ayudan a contar el contexto, a pesar de ser más un relato más centrado en una descripción que acciones.

1884 de Juani Roldán y Maximiliano Dall'o

Plena campaña del desierto, comandada por el presidente Julio Argentino Roca. El protagonista, un soldado cuya tarea era enfrentarse a los "indios". Roca le hace un encargo especial, probar un aparato. Roldán elige otra de las herramientas que usaba Lovecraft, el relato contado a través de una carta del protagonista, como en Dagón y otros cuentos, y nos enteramos que sucede con ese extraño aparato. El estilo sin líneas claras y con personajes desgarbados (muy parecido al de Juan Saenz Valiente en su fase gerontofílica) le queda muy bien a la historia. Otra dupla para destacar.

1903 de Tomás Wortley y Sebastián Cabrol

Nos metemos en el Siglo XX para uno de los relatos con detalles más lovecraftianos en todo el libro. Podemos encontrar reminiscencias a Lo indescriptible, Las Montañas de la Locura o Dagon, así como también The Thing, la película de John Carpenter (también con una inspiración lovecraftiana). Nos ubicamos en la Antártida, un ambiente muy lovecraftiano, y los protagonistas son los miembros de la primera base argentina en el continente blanco. El dibujo de Cabrol resulta perfecto para el relato, con poca definición, pequeños detalles cuando hace falta y una gran generación de atmósferas. Mi único problema es con esa splash-page que intenta funcionar como punto más alto de la historia que creo funciona justo de manera contraria a lo que intenta. Muy descriptible para la indescripción típica de Lovecraft. La vuelta de tuerca de la última viñeta le suma varios puntos al relato.

El inquisidor juicio a un criollo.
Extrañas criaturas antárticas, arte de Sebastián Cabrol.

1910 de Johanna Garabello y Beto Ledes

Para cerrar el libro nos encontramos con una historia que conjuga dos elementos que una vez leído el relato resultan inseparables: H. P. Lovecraft y Jorge Luis Borges. Ambos escritores son los protagonistas de éste epílogo, uno de forma encubierta y el otro de forma descubierta. La guionista se vale de datos biográficos del argentino para entramar sus experiencias con las sensaciones lovecraftianas. Borges siempre ha sido relacionado al autor de Providence, dado que el primero arrancó homenajeando al segundo con uno de sus cuentos (There all more things, integrado en El libro de arena). Una copia del Necronomicón, aquel libro lleno de horrores que describia Lovecraft, ha sido ubicada en nuestra Biblioteca Nacional. Las vidas de ambos escritores están entrelazadas en el imaginario popular, y este relato se vale de eso y otorga contexto al mito sobre los mitos. La narrativa apesadumbrada continúa en el arte de Ledes, aunque su estilo, más caricaturesco, escapa de los otros autores en la antología y en parte desentona, a pesar de la gran cantidad de detalles e investigación sobre la Buenos Aires de 1910 que se nota en cada viñeta. Incluso el aspecto del Borges niño se encuentra bien logrado. Gran cierre para este libro, dan ganas de leer más relatos del pequeño Borges.

Las aventuras del pequeño Borges
Las primeras aventuras del pequeño Borges, arte de Beto Ledes.

En conclusión

Los Descendientes es una antología que cumple ampliamente con lo que promete, y creo que se trata de uno de los libros más interesantes presentados en esta segunda mitad de 2019. No soy muy afín a las antologías, pero cuando se trata de obras con un eje temático dejo mis prejuicios de lado. Este trabajo está muy bien balanceado, casi todos los autores tratan de tocar sus instrumentos con la misma afinación, por recurrir a una metáfora. Se nota el trabajo conjunto entre ellos, eligiendo un tono que permite que el pasaje de historia a historia resulte bastante fluido y natural. Muy pocos momentos disturban esa fluidez, como mencioné más arriba. Sobre la edición de Purple Books, cumple bien con lo esperado, con una muy interesante portada de Santiago Carusso, mezclando un posible Cthulhu con imágenes de aborígenes selknam (un relato que bien podría haberse sumado a la antología). Tengo que destacar la mayor falencia del libro: los negros empastados. Si bien a medida que uno va leyendo los olvida, cada vez que aparecen le restan a los dibujos de los artistas y eso se nota, sobre todo con los dibujantes de estilos menos definidos. 

No conocía a la mayor parte de los 16 autores y debo decir que me sorprendí gratamente, haciendo que quiera leer relatos más largos y elaborados de la mayoría de ellos. Espero volver a encontrármelos en el futuro destacando entre la oferta local porque entre ellos hay varias puntas que pueden desarrollarse.

Invito a todos los interesados a darle una oportunidad a Los Descendientes de Purple Books. En la próxima Argentina Comiccon, los autores estarán realizando una nueva presentación del libro. Y ya está disponible en las comiquerías locales.

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