Lost Word #01, de Mauro Mantella y Darío Bustamante
Historieta Argentina

Lost Word #01, de Mauro Mantella y Darío Bustamante

Un homenaje a la Golden Age

Por: Maximiliano Britos - 06 Mayo 2020 Se lee en: 5 mins

En la entrevista que le realizamos al guionista Mauro Mantella a fines del año pasado, nos adelantaba que estaba trabajando en un nuevo guion.

Hay otra historia, tentativamente llamada "Lost Word" con una onda a The Golden Age de James Robinson, la estoy armando y cuando se termine veré, estamos en la etapa de diseños, porque encontré al dibujante ideal (Darío Bustamante). Me cuesta mucho retomar cuando desconecto y esto me está entusiasmando. Probablemente arranque primero vía web. - Mauro Mantella, diciembre 2019

Esa historia terminó manteniendo el nombre: Lost Word. y la reseña que nos compete a continuación es del primer -y único hasta el momento- número.

Algo se perdió.
Algo se perdió.

Publicado en la página web de historietas Viñeta uno (y de forma gratuita), la dupla conformada por Mantella junto a Darío Bustamante en los dibujos, Lost Word nos presenta una historia difícil de describir. Muchos personajes en distintas situaciones, aparentemente sin relación entre sí, dispuestos como piezas en un tablero de ajedrez... en una partida ya empezada. Una partida entre el misterio y lo imposible.

Y es que este proyecto tiene claras influencias de la Golden Age, y no me refiero simplemente al cómic de ese nombre. Los protagonistas de este relato parecen ser potenciales héroes, personajes con el don de lo imposible, en un mundo donde lo imposible no existe. Un mundo normal, con gente normal y problemas normales. Supuestamente.

Dos conocidos reencontrándose después de años.
Dos conocidos reencontrándose después de años.

¿Qué es la Golden Age? A grosso modo, "La edad de Oro" es un período de la historieta Norteamericana iniciada en 1938 con la aparición de Superman en Action Comics #1, que duraría hasta 1956 y donde veríamos el nacimiento de un sinfín de superhéroes como Batman, Wonder Woman o The Flash.

¿Y por qué se llama Lost Word? Muy complicado aventurarse a responder esto, pero claramente algo falta, como cuenta el narrador del cómic en la primera página. Ese hilo que une a los personajes, esa palabra que puede darle todo el sentido. O quitárselo.

Conocemos al dueño de un diario. Un minero. Un potencial suicida. Prostitutas. Magos de circo. Un mendigo. Alguien que ahoga sus penas en absenta...y algunos tantos más. Nada tiene mucho sentido, y esa falta de sentido es la hegemonía principal que hace de este relato algo sumamente adictivo. Me permito citar a Mauro:

Es el año 1943 y ningún ser cruza los cielos vigilando la ciudad, nadie se mueve a la velocidad del sonido, nadie ve en la oscuridad ni lanza rayos de sus manos, nadie hace magia ni maneja el poder de las estrellas. Algo ha truncado el destino de los que debían ser héroes, y hasta ha eliminado de las mentes de todos la idea misma del héroe. Pero algunos conceptos son imparables, y desde las sombras un grupo de verdaderos Mystery Men develarán la verdad.

Lo primero que se le puede ocurrir al lector, tras leer esta descripción, es: "¿Y dónde pasa todo esto? En esta historieta claramente no." Y es cierto. Y no lo es.

Porque la idea principal es retratar héroes de la Golden Age. Pero no héroes de primera línea... hablamos de personajes secundarios. Sidekicks muy secundarios. Algunos de la extinta Quality Comics, como por ejemplo la revista Crack Comics (varias patentes pasaron a DC, cuando la editorial desaparece). Otros de los primeros números de la revista Detective Comics, o de Star Spangled Comics (de DC Comics).

Portada y página final con algunos diseños.
Portada y página final con algunos diseños.

Héroes que no son héroes, en un mundo sin héroes, donde el concepto mismo de superhéroe no existe. Gente normal con el potencial, que nunca dio el paso definitivo a la transformación. El fanático del género seguramente encuentre a personajes conocidos (bueno, en realidad no tanto) de la clásica Golden Age de los cómics, sólo que con un nombre distinto. Sí, esto tranquilamente podría ser un cómic de DC Comics si no fuera por el cambio de nombres en los personajes. Un "What if..." o "Elseworld", si se quiere.

El silencio incomoda.
El silencio incomoda.

Después de pasar un rato largo intentando adivinar quién es cada personaje (spoiler: es muy difícil), algunas aproximaciones surgen. Desde el vamos, la portada e inicio del cómic son muy simbólicas, pero parecen no tener relación con todo lo que nos cuentan. Pero voy a dejar una imagen ilustrativa de Aztek #10 (Grant Morrison, Mark Millar y N. Steven Harris, 1997) como referencia, a continuación.

El ritual de iniciación de la Liga.
El ritual de iniciación de la Liga.

El primero de su especie. Crimson Avenger, un personaje que debutó en Detective Comics #20, al que Martian Manhunter se refiere como el primero. El ritual de iniciación de la Liga es frente a su disfraz. Un signo de respeto.

Como paréntesis -pero van a ver que les sirve saberlo o tenerlo en cuenta cuando terminen el número- quería mencionar el concepto de Ashcan comic. ¿Qué es? Un Ashcan cómic se producía en números pequeños solo por motivos legales asociados a asegurar la marca comercial para los títulos con la oficina de patentes de USA. ¿Qué significa la palabra "ashcan"? Se origina de un contenedor de basura para recolectar cenizas y hollín de sistemas de calefacción antiguos que funcionaban a carbón o leña. O sea, cómics que podían terminar en el "ashcan", una vez que cumplieran su cometido. Siempre se produjeron 2 ejemplares como mínimo, uno que se quedaba la editora y otro enviado a la Oficina de Patentes para ser registrado. No voy a ahondar mucho más en el tema, pero podríamos decir que en DC Comics, Sol Harrison fue el autor de una cover que, si bien nunca vio la luz, los coleccionistas o lectores fans de lo clásico van a saber reconocer. Dejo una imagen ilustrativa de algunas ashcan famosas.

Ashcan de Action Comics #1, Superman y The Flash.
Ashcan de Action Comics #1, Superman y The Flash.

Hagamos una pausa para respirar hondo y admirar el dibujo. Es increíble. La portada está a cargo de Julieta Maza, denotando un estilo hiperrealista, pero que poco podría decir del comic, a menos que lo arranques. Y es el caso, en la primera página ya vemos el maniquí con el traje. Muy bien pensado.

En los interiores,  Darío Bustamante es un artista que maneja las sombras, los planos, los detalles y los fondos con maestría. Difícil entender por qué su nombre aun no está en un nivel de popularidad masivo en nuestro país. Probablemente, este sea el empujón necesario para lograrlo. Mantella utiliza un ritmo y estilo muy similar a Watchmen de Alan Moore: Grilla de 9 paneles por página, el mismo diseño para incluir el título, y la cita al final del número, por ejemplo. Pero esto sin un dibujante a la altura, pierde mucho. Y por suerte, no es el caso. La narrativa secuencial a la hora de ilustrar cada viñeta, es fantástica. Bustamante deja todo en cada página, no se tira a menos en ningún momento y derrocha expresividad. Un trazo con línea modulada que no permite que el fondo sobresature la escena, haciendo la lectura algo simple. No lleva trabajo entender qué está pasando, ni hay que prestar demasiada atención para entender la acción que se desarrolla en cada viñeta. Hay escenas impresionantes por el uso de sombras, y eso que el número carece de acción superheroica de momento. En futuras entregas, seguramente nos asombre y deleite aun más.

Nombres más fáciles para sacar.
Nombres más fáciles para sacar.

Y como si fuera poco, al principio tenemos una playlist recomendada para armonizar la lectura del cómic. Principalmente, música de "época" que nos va a sumergir en la experiencia de forma más placentera. El amor a los videojuegos de Mantella se nota, hay mucho Bioshock y difícilmente uno no se sienta transportado a Rapture o Columbia.

El banner en Viñeta 1, con un adelanto del diseño de uno de los personajes.
El banner en Viñeta 1, con un adelanto del diseño de uno de los personajes.

En próximas entregas, se nos prometen trajes, acción y situaciones pintorescas. A esperar, sin más, los siguientes números. El homenaje recién comienza, y la trama también. Recomendar tan excelente inicio es poco.

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