fbpxRevista "Puertitas": Segunda Parte | Ouroboros World
Historieta Argentina

Revista "Puertitas": Segunda Parte

Las mejores series

Por: Facundo Vazquez - 23 Nov 2019 Se lee en: 10 mins

En la primera parte de este análisis, dimos cuenta de los orígenes y algunas características generales de esta publicación surgida en plena crisis económica y editorial. Una revista cuyo primer número en la calle llevaba un precio de tapa de 1.200 australes, el segundo costaba 3.800 y el tercero 12.000 (¡1000% de inflación en pocos meses!) no tenía ante sí una perspectiva muy alentadora. Sin embargo, llegó a las 43 ediciones, implementando innovaciones que después fueron recuperadas por otras antologías, como la publicación de algunas novelas gráficas completas en una sola revista, en vez de la tradicional segmentación en infinitas entregas mensuales. Incluso llegaron a publicar tres números íntegramente dedicados a “Cybersix”, anticipando la transformación del mercado argentino del formato antológico al libro. Un proceso similar al que estaba experimentando Doedytores, la otra incipiente editorial de la época, y que ya analizamos.

Ahora pasemos a reseñar algunas de las principales series que se publicaron en “Puertitas”

Fulú

Acá Trillo hace una de las cosas que mejor le salen: contar una historia larga pero haciendo que cada capítulo tenga una unidad argumental que permita disfrutarlo individualmente.
Tal vez el planteo exagere un poco las características extraordinarias del personaje protagónico. Me explico: podía estar bueno contar la historia de una bellísima esclava africana vendida en América... incluso darle un elemento fantástico y que tenga misteriosos poderes... o que tenga los ojos verdes... o una marca en la frente con la forma de un puñal. Pero una bellísima esclava negra vendida en América con ojos verdes, misteriosos poderes mágicos, una marca en la frente con forma de puñal, un olor que seduce irresistiblemente a todos lo hombres, una maldición que (entrando en franco conflicto con el punto anterior) la condena a perder sus misteriosos poderes si tiene sexo sin amor etc... es abusar un poco del verosímil del género.

Para mayor artificialidad, eran los noventas y había que meter carne en todas las páginas así que nuestra sufrida negra va a quedar en bolas constantemente, con las excusas más inverosímiles o prescindiendo completamente de ellas. En el mercado de esclavos va a estar en bolas; sus amos siempre le ordenarán que se desnude; sus amas (envidiosas del embrujo que ejerce sobre los hombres) querrán azotarla y otra vez en bolas; huyendo por la selva su ropa se desgarrará siempre estratégicamente y de modo tal que le queden las tetas afuera; siempre alguno va a querer violarla y le arrancará las ropas con una facilidad tal que uno juraría que el velcro se hubiera inventado en el siglo XVIII al solo efecto de que Fulú se quede en bolas más rápido. Como cualquier obra de cierta antigüedad, es necesario que el lector actual realice una mínima labor de contextualización. Las modas cambian y las convenciones que hoy se imponen en la historieta, probablemente, también nos van a resultar absurdas dentro de treinta años.

Fulú siempre enbolas
La pobre Fulú siempre en bolas

No obstante, sigo sosteniendo que “Fulú” es una gran obra de nuestra historieta y está a la altura de las mejores colaboraciones de la prolífica dupla. Te pueden causar gracia estos elementos que envejecieron un poco pero la trama te atrapa y no te suelta. Como dije antes, cada capítulo cierra una pequeña historia que se puede disfrutar en sí misma, estas historias se organizan en cinco volúmenes y estos arcos argumentales, a su vez, conforman un relato mayor que resulta coherente de principio a fin. Toda esta arquitectura narrativa es central para el disfrute de la obra y demuestra el enorme talento y el buen oficio de Trillo.

En el apartado gráfico está Eduardo Risso descosiéndola como siempre. Tengo que reconocer que el estilo del rosarino me gusta más en sus obras posteriores y hoy lo considero uno de los dibujantes indiscutibles del panorama actual, pero en aquel momento su estilización de los rostros no acababa de convencerme. Lo que es innegable es que tiene un manejo de la cámara soberbio y único. Ni el más virtuoso director de fotografía de Hollywood logra los planos de Risso: creativos, brillantes, visualmente bellísimos pero sin sacrificar la claridad narrativa. Y ese manejo del blanco y negro con plenos perfectos pero que no renuncia a las tramas cuando aportan riqueza visual... ¿Para qué decir más? Supongo que a esta altura todos conocen las maravillas que salen del tablero de Risso.

Para aportar como curiosidad: la mayoría de los personajes de la obra son negros (“hizo falta tanta tinta para dibujar tantos negros” dirá Trillo al anunciar la salida del quinto tomo) lo cual, en una obra en blanco y negro, es muy difícil de resolver pero Risso lo logra admirablemente. Hasta tal punto llega la ilusión de sus dibujos que en muchas viñetas los africanos están “blancos” pero tu mente los pinta. Los franceses, que no entienden de esas cosas, prefirieron preparar una edición en color que no le aportó nada a la obra original. Eso sí, los africanos están marrones en todas las viñetas.
Actualmente, la obra completa está disponible en Argentina en cinco tomos publicados por Doedytores en 2005. Increíblemente, todavía quedan ejemplares dando vueltas por las librerías pero les recomiendo que se apuren si quieren conseguirla porque deben ser muy pocos. 

Hyter de Flok

La premisa original es bastante original: un mundo mágico poblado de gnomos, hadas, elfos y ogros, donde los hombres son considerados criaturas imaginarias. De los amores impensados entre una orca y un callincantzaori, nace el protagonista: el único ser humano del mundo. 
Definitivamente no es de los mejores guiones de Trillo porque la historia va y viene sin que parezca que haya una estructura argumental muy sólida por detrás. Hyter primero es una especie de atracción de circo, después conoce al gigante que sueña la vida de los hombres, de ahí pasa a nuestro mundo donde conoce al mago Merlín y queda congelado en la torre del mago hasta la actualidad donde conoce a una cantante de rock y... 
Creativo pero todo muy poco cohesionado.

Está claro que aún los guiones más flojos de Trillo están bastante bien pero el motivo por el que decidí reseñar la obra aquí es por la labor de Horacio Domingues. Domingues produjo muchísimo junto a Carlos Trillo. Además del título que nos ocupa también publicaron “Grogro” en la misma revista, “La competencia”, “Por qué los caballeros desaparecieron”, “Franca Stein” o “La reina del río”. En esta serie, su dibujo abreva de manera muy perfecta de grandes fuentes como el Arno de la saga de Alef Thau y el “Peter Pan” de Loisel. Un trazo claro, luminoso y expresivo pero a la vez detallado que se disfruta en cada viñeta.

altas gomas
Una orca, una bruja medieval y una cantante de rock en el mundo de Hyter

Lamentablemente no conozco ediciones locales en tomo de esta obra aunque sí hay dos álbumes a color de Albin Michel y Glenat. De todas formas, quienes quieran disfrutar del buen hacer y el virtuosismo de este grande de nuestra historieta, pueden visitar “Boggart” editado por Historieteca o algunos de sus trabajos para Image como “Wildcats. Nemesis” o “Bienvenidos a Tranquility”.

Cosecha verde

Acá sí que se va todo al carajo. Esta es, sin ningún tipo de dudas, una de las grandes obras de la historieta argentina. “Cosecha Verde” combina de manera magistral los dos géneros característicos de “Puertitas”: el policial negro y el género fantástico y obtiene un resultado muy superior a la suma de sus partes.
La trama básica se toma del género negro: un alcohólico perdedor expulsado de la fuerza y devenido detective privado es contratado por una rubia infartante a la que extorsionan con fotos que demuestran su infidelidad.
El contexto, en cambio, conecta a la obra con los mejores exponentes del realismo mágico latinoamericano: republiqueta caribeña gobernada por un tiranuelo en constante lucha contra la guerrilla insurgente.

Y en ese crisol de géneros, como los dos grandes artistas que son, Trillo y Cacho Mandrafina mezclan algunos de los personajes más maravillosos que han concebido a lo largo de sus prolíficas carreras: Malinche Centurión, alias la Virgen Intocada, alias Margot Ardor; Meliton Bates, el guionista de radioteatros; el frío e implacable asesino conocido como El Iguana; El Gran Títere y Reiner Von Fritz y Mamá Berembá y Pepillo López...
Lo que hace Mandrafina acá es sencillamente espectacular. Y yo sé que me van a decir “¿acaso no lo es siempre?” Sí, pero en “Cosecha Verde” está prendido fuego. Uno de los fuertes de Cacho son las expresiones y en este caso, se luce. Cualquiera que haya agarrado el Loomis alguna vez en su vida puede dibujar a alguien llorando, riendo o gritando de rabia, pero en la realidad, pocas veces comunicamos expresiones tan extremas. No me gustan los dibujantes cuyos personajes “sobreactúan”. En la realidad, las expresiones faciales suelen ser ambiguas y complejas. Nuestros rostros no son un libro abierto. A veces disimulamos. A veces nos quedamos un rato mirando a alguien y tratando de leer en su expresión lo que le está pasando. El tema es que esa infinita complejidad que tiene la realidad es muy difícil de dibujar. ¿Cómo trasmitir la expresión de alguien que está muy triste pero logra disimularlo casi a la perfección? Pregúntenle a Mandrafina porque él lo logra.

Cosecha Verde
Ni me gasto en elegir viñeta de Mandrafina porque son todas buenísimas

Encima se manda una pirueta de lujo en las escenas de racconto agregándole unas líneas blancas al entintado que nunca antes había visto ni volví a ver. Basta con decir que resulta difícil creer que con un recurso tan simple pueda lograr un resultado tan bello y eficaz.
Y así, la historia avanza a golpes de flashbacks y rupturas constantes de la cuarta pared en 124 páginas que son una locura y una delicia de creatividad desbordada al más puro ritmo del bolero.
Actualmente, pueden conseguirla en un tomo de la imprescindible Colección Narrativa Dibujada de la editorial Colihue donde se la disfruta mucho más que cortada en fetas como se publicó en “Puertitas”.

Irish Coffee

Es un investigador con misteriosos y nunca bien delimitados poderes paranormales. Un día puede controlar las mentes, otro puede morir, enviar su alma a poseer un gato y después revivir, a la siguiente aventura puede rejuvenecer a un viejo policía durante un par de horas... y así.
Lo mismo ocurre con las debilidades del protagonista que tampoco quedan claramente explicitadas, más allá de su evidente debilidad por las mujeres de cuerpo sensual. Por otra parte, las aventuras de Irish también tienen diferente extensión. En “Puertitas” llegan a aparecer dos relatos unitarios (los dos primeros), tres de dos capítulos y uno de cuatro. Esta falta de claridad respecto de los límites en los que se mueve la historia es, a la vez, un defecto y una virtud, porque le da a la serie una tremenda flexibilidad para abordar todo tipo de temáticas y géneros.
Algunos de los elementos que le dan cohesión a los diferentes relatos son los personajes recurrentes; la mayoría de los cuales tiene nombres de bebidas como el protagonista (Ron, Martini, Bourbon, Black Tea) y la extensión de los capítulos que es siempre de doce páginas.
Tal vez lo más importante de esta serie sea que fue el primer encuentro entre Trillo y Carlos Meglia y el regreso con gloria del dibujante (tras su periodo como animador) al mundo de la historieta.
Actualmente pueden conseguir la serie publicada en un lujoso volumen de tapa dura editado en 2011 por Napoleones sin Batallas que incluye las 144 páginas publicadas en “Puertitas” más una saga que se produjo con posterioridad al cierre de la revista. Todo coloreado según indicaciones de los propios autores. Permanecen inéditas en nuestro siglo las páginas que publicó el diario “Clarín” en 1997 en su suplemento “Zona" pero se entiende que por estar más ligadas a una coyuntura de la época (el villano era una caricatura de Menem), hayan perdido interés para el público actual.

Cybersix

¿Se acuerdan de todas las características extraordinarias de Fulú? Bueno... ¿cómo ven a una androide, vampiro, transformista que tiene como aliada a una pantera negra con el cerebro de un niño humano? No obstante, créanme si les digo que la cosa no estaba para nada mal.
Tal vez “Cybersix” haya sido el mayor éxito de la historieta argentina de aquellos años. De todo el material que Trillo producía para Italia fue el más popular, hasta el punto de que se llegó a publicarlo en tomos de 96 páginas mensuales, formato que habitualmente se reserva para clásicos absolutos como “Tex”.

En esta serie es donde Meglia explota al máximo el sistema de trabajo que había aprendido en el estudio de animación, utilizando hasta ocho ayudantes y obteniendo unos resultados gráficamente impresionantes. La clave está en la sistematización del trabajo y la reutilización del material, lo que permitía alcanzar un nivel de detalle increíble sin que ello implicara un esfuerzo directamente proporcional. Tomemos como ejemplo a uno de los grandes protagonistas de la serie: los fondos. Nunca en nuestra historieta local, una ciudad había tenido un aspecto tan reconocible y a la vez una resolución visual tan perfecta y detallada como la Meridiana de Meglia. El interior del departamento de la protagonista ¿desde cuantas perspectivas diferentes vamos a verlo? ¿cuatro, cinco, ocho? Se dibujan todas las perspectivas de una vez con todo detalle, amor y prolijidad y se usan esos mismos fondos cada vez que la escena transcurra en esa locación. No voy a decir que no se notaba la repetición... pero eran unos fondos tan lindos que uno no se cansaba de verlos.

El cuarto de Cybersix
Observen el detalle de ese cuarto

Esto explica un poco cómo hacía (el estudio de) Meglia para entregar 100 páginas mensuales pero ¿Cómo hacía Trillo para escribir esa cantidad de guiones? También recurría (como es obvio) a algunos ayudantes y algunas fórmulas, pero la premisa argumental de “Cybersix” era tan original que siempre encontraba la forma de sorprendernos. Por solo citar un ejemplo, la típica y repetidísima fórmula en la que Lois Lane se enamora de Superman pero desprecia a Clark Kent, acá se reformula porque la identidad secreta de la heroína es masculina, por lo que Lucas Amato está enamorado de Cybersix pero siente celos de Adrián Seidelman.

Además, los experimentos genéticos del doctor Von Reichter son un semillero inagotable de criaturas con diferentes características pintorescas porque, además de los cyber, están los teknos, los type, los data, los idea-fija, los crisálida, los clones del propio doctor y de Cybersix... Todos estos, sumados a los demás habitantes de Meridiana dan como resultado un universo de personajes súper interesante que permite llevar las historias mucho más allá del eterno conflicto de la protagonista.
Obviamente, no a todo el mundo le gustó el producto y varios críticos lamentaron tanto el cambio en la narrativa de Trillo (a quien asociaban con la historieta adulta y costumbrista) como la producción casi industrial de Meglia. Únicamente para ilustrar, cito el comentario del crítico y periodista radial Alberto Kloster:

“Para los jóvenes nacidos y crecidos en los años noventa Carlos Trillo era un guionista de raros superhéroes que relataba extrañas y dramáticas historias pseudo científicas que acontecían en ciudades de fantasía. Mientras que para los también jóvenes investigadores de hoy Trillo era un contador de historias hechas especialmente para el público europeo y cuyos títulos y personajes llevaban nombres variados, en diversos idiomas. (...) Produce extrañamiento, lejanía espiritual, ver estos títulos de Trillo: Light & Bold, CyberSix, Sick bird, Spaghetti brothers, Irish Cofee, etc. (todos pensados para ser fácilmente comprendidos en otras latitudes y por otras idiosincrasias).”

No obstante, el éxito de la serie se llevó puestas todas las críticas negativas: en Italia se publicaron 45 álbumes pero también tuvo ediciones para el mercado español y francés, además de tener adaptaciones televisivas tanto en live action como de animación. Esta última se emitió en Canadá, Asia, Europa y Latinoamérica.

A partir del año 2012, una coedición entre Deux, Entelequia y Napoleones sin Batallas comenzó a publicar esta serie en lujosos volúmenes integrales de 200 páginas. El primero se corresponde aproximadamente con lo publicado en “Puertitas”. El último tomo del que tengo noticias es el cuarto (que ya no lleva el logo de Deux) y que salió en 2015, así que la mayor parte de esta serie continúa inédita en nuestro país.

Cierre

Y quedan más series dignas de mención como "Hoover" con dibujos de Zafino o "Dragger" dibujada por Mandrafina o "El libro de Gabriel" de Meglia pero el espacio no da para más.
Paulatinamente, los autores extranjeros fueron reemplazando a los locales. Eso fue muy bueno al comienzo porque las páginas que se dedicaron originalmente al fallido intento de humor, se vieron pobladas por glorias como “Torpedo” de Abulí y Bernet, “Abraham Stone” de Joe Kubert o “La Tercera Verdad” de Giardino. El tema es que, poco a poco, el interés (y a veces, la calidad) del material extranjero fue decayendo.

Tengo en mis manos un ejemplar del último número de apenas 68 páginas que arranca con la entrega correspondiente de “El Gaucho” de Pratt y Manara que siempre son enormes. Es lamentable que la publicación en nuestro país de esa hermosa obra de arte haya quedado inconclusa con el cierre de la revista. 
Seguimos con dos historias de Carlos Giménez y Jaime Martín, dos autores españoles muy buenos pero demasiado localistas para el público argentino. Encima la historieta de Martín está mal impresa y cortan la doble página del final. 
La revista se completa con dos historietas “eróticas” que más que malas son horribles... pero de esas que las terminás de leer con bronca de puro malas. Los perpetradores declaran llamarse Martin Veyron (francés) y Yasujiro Ozu (ponja).
Y listo.

¿Cómo “listo”? ¿y Trillo? ¿y Saccomanno? ¿no había ni una página de ellos?
No. Seguían figurando respectivamente como director y redactor jefe pero ya estaban en otra cosa. De hecho, Trillo ya estaba a pleno con su nuevo proyecto comercial/editorial que era “Meridiana” (hablaremos de eso en algún momento) pero del cual Saccomanno no formaría parte.
Así, sin los dos pilares que la sostuvieron desde los guiones, “Puertitas” perdió su identidad, su sentido y, finalmente, dejó de existir. La fuente confidencial que empecé citando al inicio de estas notas me dice “llegó un punto en que con la guita que perdían haciendo la revista, se pagaban la mejor cobertura de medicina prepaga del país, así que la largaron".

Dejá tus Comentarios