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El Universo Marvel de Jonathan Hickman, parte 26: Secret Wars

Al final de todo, una guerra secreta

El Universo Marvel de Jonathan Hickman, parte 26: Secret Wars

Secret Wars

(incluye Free Comic Book Day 2015 Secret Wars y Secrey Wars #1 a #9, con fecha de tapa entre julio de 2015 y marzo de 2016)

Secret Wars (2015)
Secret Wars (2015)

Entre la primera historia reseñada, la introducción de los Secret Warriors de Hickman en Dark Reign: New Nation, y el último número de Secret Wars, pasaron 7 años y un mes. Entre la primera parte de esta columna y esta última entrega, 2 años y un mes también (y eso que sobre el final comencé a acelerar el paso, reseñando mucho más que un TPB por entrega, sino estaríamos por acá por lo menos medio año más). La dimensión temporal nos ayuda a dimensionar lo ambicioso del trabajo del guionista en la editorial.

No nos engañemos, esta es la razón por la que estamos acá. Sí, cuando vamos a lo fino, podemos hablar de una caracterización de los personajes que redescubre su núcleo tras tantos años en la batea, las referencias a la ciencia ficción de la “edad de oro” de los 1950s o las connotaciones geopolíticas y filosóficas. Pero lo primero que nos enamora de Juanito es su desmesura, lo gigantesco y complejo de los mundos en los que nos invita a perdernos.

Yo cada vez estoy más convencido que a la par de la narración en viñetas, los globos de diálogos o las onomatopeyas, la serialidad es uno de los elementos que define el medio que conocemos como historieta. Es de esa serialidad, de esa publicación semanal o mensual estirada en el tiempo que nacen algunas de las cosas que le son más propias: los universos compartidos de las “dos grandes” norteamericanas, el melodrama épico del shōnen de peleas¸ el “chiste interno” de una tira cómica.

Dos universos colisionan, ninguno sobrevive
Dos universos colisionan, ninguno sobrevive

Hickman sabe esto muy bien, y durante este primer paso por Marvel ofició una verdadera celebración de la serialización, contando muchas historias que son en realidad una sola historia. Que pueden leerse por separado de manera satisfactoria, pero que lo son mucho más si se las lee todas en serie, como hemos hecho en esta columna. Una tarea difícil si se tienen en cuenta que la macrosaga hickmaniana se desarrolló post Civil War, en tiempos de periódicos y disruptivos eventos y relanzamientos obligatorios.

(Hagamos aquí minuto de silencio para la saga de Remender construida a lo largo de Uncanny X-Force/Secret Avengers/Uncanny Avengers y descarrilada por el paupérrimo evento Axis).

Como otro de mis historietistas contemporáneos favoritos, Eiichiro Oda, Juanito mantuvo siempre firme el timón a lo largo de los años, con igual cuota de terquedad que de flexibilidad, como demanda contar una historia tan grande. “Siempre iba a terminar en Secret Wars”, afirmó en una entrevista el escritor.

Marvel, por su parte, se sube con entusiasmo en la “hickmaneta” porque todo lo escrito arriba es sinónimo de hacer platita. La serialidad como aspecto definitorio de la historieta tiene origen en ese lugar, en el negocio: no olvidemos que este medio que nació como cultura masiva y que, creo yo, es más historieta, es más ella misma, cuando la balanza arte/comercio está levemente inclinada hacia el segundo. Si, te estoy mirando a vos, “novela gráfica”.

En el caso de Secret Wars, el maridaje entre ambición narrativa y deseo de lucro produjo una estrategia editorial tan desmesurada como la aventura contada en sus páginas. La última Incursión, que puso frente a frente al 616 con el 1610 (el universo Ultimate), el fin del multiverso y, como veremos más abajo, el nacimiento de una nueva realidad ofreció la oportunidad de suspender la línea superheróica completa de Marvel y relanzar alrededor de la serie central del evento todo un abanico de nuevos títulos centrados tanto en el final del mundo anterior y el día a día del nuevo.

Un multiverso de tie-ins
Un multiverso de tie-ins

Las miniseries se dividieron en tres categorías:

  • Last Days (Últimos Días): donde se relata como diversos personajes reaccionan ante el cataclismo final. Estas historias fueron recopiladas en un ómnibus tapa dura titulado Secret Wars: Last Days of the Marvel Universe, que incluye Captain America and the Mighty Avengers #8 y #9, Loki: Agent of Asgard #14 a #17, Magneto #18 a #21, Black Widow #19 y #20, Ms. Marvel #16 a #19, Punisher (2014) #19 y #20, Silver Surfer #13 a #15, Ant-Man: Last Days #1, Silk #7, y Spider-Woman #10. Aquí también podría sumar el último número de Miles Morales: Ultimate Spider-Man      ubicado en el 1610, que suele contarse como parte de Time Runs Out, pero no incluí en la nota pasada.
  • Battleworld (Mundos en guerra): Estas series exploran la realidad del nuevo mundo, Battleworld, en el que ha mutado el extinto multiverso. Las minis resultantes son de lo más variopintas: tenemos continuaciones de series regulares (Ghost Racers, Inhumans: Attilan Rising, Thors, Star-Lord & Kitty Pryde), otras que “reviven” viejos eventos o series (Age of Ultron vs. Marvel Zombies, Marvel Zombies, Master of Kung Fu, Runaways, Siege, Secret Wars: Secret Love como homenaje a los comics románticos de Marvel), y títulos creados para la ocasión como Red Skull y los más tradicionales tie-ins panorámicos (Secret Wars: Journal y Secret Wars: Battleworld). Bajo este subtítulo se incluyó también Ultimate End, la última historia del universo Ultimate, realizada por los mismos artistas que hicieron la primera, Brian Michael Bendis y Mark Bagley.
  • Warzones (Zonas de guerra): En teoría, bajo este subtítulo se agrupaban minis centradas en el choque de los diferentes reinos del Battleworld, pero realmente la división entre estas historias y las arriba listadas es confusa. Tanto es así que diferentes listas y ordenes de lectura intercambian el lugar de unas y otras. La más cuantiosa entre las tres subcategorías de tie-ins, Warzones incluyo: 1602: Witch Hunter Angela , 1872, A-Force, Age of Apocalypse, Amazing Spider-Man: Renew Your Vows, Armor Wars, Captain Britain and the Mighty Defenders, Captain Marvel & the Carol Corps, Civil War, Deadpool's Secret Secret Wars, E Is for Extinction, Future Imperfect, Giant-Size Little Marvel: AvX, Guardians of Knowhere, Hail HYDRA y Hank Johnson, Agent of HYDRA, House of M, Howard the Human, Inferno, Infinity Gauntlet, Korvac Saga, M.O.D.O.K.: Assassin, Mrs. Deadpool and the Howling Commandos, Old Man Logan, Planet Hulk, Secret Wars 2099, Secret Wars: Agents of Atlas, Spider-Island, Spider-Verse, Squadron Sinister, Where Monsters Dwell, X-Men '92, X-Tinction Agenda: Warzones y Years of Future Past.

Es decir, una verdadera locura, con más de 50 títulos creados (o reciclados) para la ocasión. Ovni Press, entonces todavía único apoderado de Marvel por estas pampas, publicó la serie principal en 3 tomos, junto con los tie-ins Secret Wars: Journal y Secret Wars: Battleworld. Además, armó 13 libros, donde combinó varios de los títulos arriba listados: Guerra Civil+Inhumanos, Secret Wars: Hulk (Planet Hulk y Future Imperfect), Secret Wars: Spider-Man (Amazing Spider-Man: Renew your vows y Spider-Island), Secret Wars: Guardianes de la Galaxia (Guardians of Knowhere y Star-Lord & Kitty Pride), Secret Wars: Deadpool (Deadpool's Secret Secret Wars y Mrs. Deadpool and the Howling Commandos), Secret Wars: X-Men (Age of Apocalypse y Years of Future Past), Ultimates+Thors, Secret Wars: Spider-Man+Iron Man (Spider-Verse y Armor Wars), El Guantelete del Infinito +A-Force, Viejo Logan+E de Extinción, Secret Wars: Uncanny X-Men (House of M e Inferno), Era de Ultrón vs. Marvel Zombies (Age of Ultron vs Marvel Zombies y Marvel Zombies), y X-Men ’92. Por obvias razones, no vamos a meternos con un análisis de esos cientos de páginas de comic, aunque como es verdad de todo cúmulo de tie-ins a un evento, hay cosas buenas y cosas malas.

Thor se puso la gorra
Thor se puso la gorra

La serie principal, por su parte, es consistente y contundente, por cuanto a diferente de prácticamente todas las historietas sobre las que hablamos en esta columna, es el producto sin diluir del laburo de solo tres personas: Jonathan Hickman, Esad Ribić y su colorista Ive Svorcina. Una decisión artística que se celebra a la distancia, pero que en el momento causó algún que otro retraso. Sí, el dibujante croata abusa de esas caras de sorpresa que son casi paródicas, pero su manejo de la escala del conflicto nos hace perdonarlo. Suman en este respecto las tapas de Alex Ross, de quien se podría decir muchas cosas salvo que no puede ilustrar una portada épica. A ellos suman además dos letristas, Chris Eliopoulos y Clayton Cowles, quienes hacen un buen trabajo. No sé si fue idea de ellos o de Hickman utilizar diferente letreado para los personajes del 616 y los del 1610, pero es una decisión tan simple como genial.

Las primeras dos docenas de páginas de Secret Wars hacen las veces de puente con los eventos de Time Runs Out. Vemos finalmente la colisión entre los dos últimos universos que quedan y como los héroes de ambos chocan en un esfuerzo desesperado por la garantizar la continuada existencia del propio. Otros, como los Iluminati de Reed Richards y la nueva Cabal, ahora comandada por The Maker, prefieren ir a lo seguro y se refugian en arcas creadas para sobrevivir el cataclismo final. Estas viñetas rompen el medidor de epicididad, con un Ribić que se encuentra en su salsa entre batallas multitudinarias y naves espaciales. Finalmente, como Valeria había advertido tanto tiempo antes, el desenlace inevitable llega y el universo Marvel como lo conocíamos desaparece.

A partir del segundo issue, Hickman nos arroja en un nuevo mundo, Battleworld, cuyo funcionamiento y topografía iremos descubriendo a medida que avance la serie. En su corazón se encuentra Castle Doom, desde donde el otrora villano devenido en dios gobierna un mundo que institucionalmente se asemeja mucho a un reino feudal ¿Su fuerza de choque? Los Thors multiversales, devenidos en una suerte de Green Lantern Corps ¿Sus duques y barones? Un rejunte de los villanos más poderosos. Pero quizás lo más llamativo, sea su familia: los Richards, menos Reed. Recuerdo que en su momento me traía ecos de Game of Thrones, muy popular entonces, pero quizás sea más aptamente comparado con Dune en su mezcla de fantasía medieval y ciencia ficción.

Construido por God Doom, quien recordemos robo el poder de los Beyonders, este nuevo mundo está conformado por retazos y personajes tomados del multiverso de la Casa de las Ideas. Lo que ofrece, como sería de esperar, muchas chances de generar sinergia con clásicos del pasado y favoritos de los fans. Si todo el tiempo que se lee Secret Wars se tiene la sensación que solo se está raspando la superficie de Battleworld, es así por diseño. Si querés más, tenés alguna de esas 50 tie-ins listadas arriba esperándote.

Un mundo conformado por retazos de otros mundos
Un mundo conformado por retazos de otros mundos

Una vez presentado el mundo, que se nos dice existe desde hace 8 años, el desencadenante del conflicto es el descubrimiento de las dos arcas: la de los buenos y la de los malos, en la que descubrimos se coló Miles Morales, el único ciudadano del Universo 1610 al que una vez estuvo todo dicho y hecho Marvel le perdonó la vida. Rescatados en primera instancia gracias a la intervención de Stephen Strange, la única persona además de Doom y Molecule Man que recuerda la vida antes de Battleworld, a partir de ese punto empieza una carrera por descubrir cómo, si fuera posible, salvar el mundo que fallaron en salvar.

En los números siguientes encontramos mucha acción, por no decir una batalla de proporcionas bíblicas donde Ribić se da el gusto de dibujar decenas de personajes de Marvel, algunos conceptos hickmanianos interesantes como todo el plan del “profeta” puesto en marcha por The Maker, y bastante humor negro, sobre todo cortesía de Mister Sinister.

Habiendo dado por concluido el nudo central presentado en Avengers con esa amarga pelea entre el Capi y Tony, aquí se retoman algunos hilos de que venían de otras series, como los planes del Reed 1610. En especial, prueban ser importantes los conflictos presentados en New Avengers, como la ambición de Thanos o la devoción de Black Swan/Cisne Negro. Especialmente, se le da pista al conflicto entre Namor y T’Challa, quienes nos regalan algunos de los momentos más emocionantes del libro, encontrando ambos aquí un poco de redención.

Face-off fantástico
Face-off fantástico

Pero, finalmente, los protagonistas del universo marvelita de Hickman es la Primera Familia y eso se hace sentir aquí. Uno tras otro van haciendo su entrada, desde un gigantesco Ben Grimm devenido en muro defensivo a un Johnny Storm sol. Valeria, fiel a su intelecto superior y desconfianza, descubre que algo anda mal con su nuevo “padre”. Ante la mirada impávida de Molecule Man, Reed y Doom se disputan en el corazón blanco de Battleworld por el destino de todo. Según el mismo Juanito, esta no es una historia de los 4 Fantásticos, sino sobre el Doctor Doom. La pregunta sería ¿Es Doom mejor que Reed Richards? No les voy a adelantar aquí la respuesta.

Con una macrosaga de estas dimensiones, es dificil evaluar si el final estuvo a la altura del desarrollo. La escala ciertamente es la apropiada, y como también lo es la decisión de volver a poner el foco en los Richards. La resolución es un poco caótica, pero siempre lo fueron los finales que hemos reseñado en esta columna. Quizás no esté a la altura de los altos más altos de que alcanzó Hickman en su primer paso por Marvel, pero por todo lo enumarado arriba, es un punto y aparte satisfactorio.

Del otro lado del túnel, como no podía ser de otra manera, nos encontramos un universo Marvel rebooteado y condensado alla Crisis en Tierras Infinitas. Cuanto duró todo ordenado, no sabría decirles, ya que después de Secret Wars le perdí un poco el rastro la línea superheróica de la Casa de las Ideas. Me dicen que solo Al Ewing, la nueva promesa británica que se catapultó al estrellato con su Immortal Hulk, ha retomado las ideas cósmicas con las que se jugaron acá en series como Ultimates y The Defenders.

Hickman, por su parte, tras el final del evento se retiró a su rinconcito creator-owned en Image Comics por más de un lustro, donde realizó series que desde aquí recomiendo mucho, como East of West y la aún incompleta Black Monday Murders. Cuando finalmente volvió a su alma mater, lo haría para nuevamente volver a barrer con todo y barajar de nuevo otro rincón del universo Marvel, el de los mutantes, con House of X/Powers of X. Pero esa ya es otra historia

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Escrito por:
Diego Labra

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