Comics

Postales de Villa Estante: "Sin Título", de Cameron Stewart

No confíes ni en tus abuelos

Postales de Villa Estante: Sin Título de Cameron Stewart

Postales de Villa Estante son reseñas/recomendaciones de libros que tengo en mis bibliotecas. También son un poco anécdotas de cómo conseguí tal o cual libro, muchos de ellos adquiridos (no siempre comprados) en el mítico local comercial de la editorial Llanto de Mudo en donde pasaba gran parte de mi tiempo cuando Diego Cortés estaba entre nosotros. No son críticas ni nada parecido y, de hecho, están escritas muy cutremente. Pueden pecar de optimistas y que alguno salte y diga “Eh, pero a este le gusta todo” ya que no tengo comics que no me gusten, siempre me he jactado de ser muy selectivo y tener algún que otro material no-tan-mainstream. Aclarado esto, les doy la bienvenida.

Sin Título de Cameron Stewart

Astiberri, 2014. 176 páginas.

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La inesperada noticia

Alex va a visitar a su abuelo al asilo y se da que hace un mes que el viejo está muerto. Le dan una caja con sus cosas y en ella encuentra una foto de su abuelo con una chica a la que Alex nunca había visto, y ahí es cuando se mete de lleno en una historia intrincada, misteriosa y muy peligrosa que se va a ir resolviendo a medida que Alex vaya recordando partes de su vida que van a estar directamente relacionadas con los enfermeros abusadores, la gente que explota de la nada y ese sueño de una playa con un árbol seco que tienen muchas personas en el mundo -Alex incluido- y que, al parecer, es mucho más que un sueño. Linda herencia le dejaron a Alex.
Una de las cosas que más me gusta de este libro es que se va a la mierda al toque de empezar, ya en la página 19 tiene el primer interrogante fuerte de la trama. Y hay muchísimos.

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La foto misteriosa que pone en marcha el primer misterio

Publicado como webcomic en 2007, Sin Título es tremendamente adictivo, tanto que para releerlo lo hice de un tirón y en una hora en un colectivo (esta reseña fue escrita cuando aun tomaba colectivos). El formato apaisado y de dos tiras de ocho viñetas, sumado a que Cameron lo pensó para que cada página fuese un Cliffhanger, ayuda a la lectura rápida y fluida de este libro. Lo único que la entorpece pero para bien, ya que uno se queda embobado mirando las ilustraciones, es la calidad finísima de los dibujos de Stewart, un poco alejado del estilo que maneja en los comics mainstream pero imitando a un Mazzucchelli más jugado. Cameron experimenta con blanco, negro y marrón (algunos le van a decir Ocre pero yo prefiero decirle marrón caca), recursos narrativos re locos, todo con una impronta muy prolija y realista. La edición es perfecta con unas tapas duras muy firmes que soportan el apaisado y hojas de alto gramaje que se bancan ese marrón tan lindo. Mi única crítica es que no puede abrirse mucho porque se parte. Pero obviamente lo más atractivo acá es el guion, como dije antes. La premisa del argumento ya es sumamente atractiva porque en cada página pasa algo inquietante que lleva la historia hacia un final que aun después de cerrar el libro te deja haciéndote bastantes preguntas.

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Escrito por:
Nicolás Brondo
A la grande le puse cuca.

Nicolás Brondo
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