Manga

CARNE Y METAL: GUNNM & TETSUO THE IRON MAN

Sexualidad, Identidad Y El Futuro Del Cuerpo Humano

Portada

Esta nota, si bien puede leerse de manera independiente, es en gran parte continuación y complemento de Akira: Body Horror y Cyberpunk, ya que seguimos con obras japonesas contemporáneas, de temáticas similares. Además, el repaso a la historia económica de Japón nos sirve como genealogía y enriquece la lectura de los títulos que hoy veremos en detalle, así que insisto en comenzar por ella para una mejor comprensión.

Ya vimos un poco del contexto económico en el que nace Akira, pero los subgéneros a los que suscribe tienen su propio desarrollo. Los presentamos brevemente y pasamos a las obras que nos atañen.

BODY HORROR EN EL CINE JAPONÉS

Tetsuo The Iron Man no surge de la nada. En ella confluyen dos corrientes importantes y extensas como para hacer una síntesis que no peque de injusta, por lo tanto voy a limitarme a mencionar una o dos obras seminales de éstos géneros o temáticas. Si a alguien le despierta la curiosidad, con esto tiene por donde empezar.
Así como dijimos que la bomba lo cambió todo, podríamos decir que el gran detonante, en cuanto a ficción se refiere, fue el Frankenstein de Mary Shelley, en 1818. Su legado es imposible de resumir. Ha sido la semilla de muchísimas obras de terror y ciencia ficción, y por supuesto, de body horror. A este afán del hombre jugando a ser dios, vamos a sumarle ahora sí el ingrediente de la bomba atómica y con ello saltar a una época bastante más cercana para nuestro recorrido (que podría resumirse como el hombre lidiando con sus propios monstruos). 
En 1954 se presenta Gojira (1954), de Ishirō Honda, una de las obras más evidentes sobre la radiación nuclear. Finalizando esa década, y adentrándonos ahora sí un poco más en el body horror, tenemos The H-Man (1958) y Matango (1963), también de Ishirō Honda. La primera es de una premisa muy similar a la clásica The Blob, sólo que las víctimas de la viscosidad se evaporan y luego reaparecen en la misma materia viscosa, y en Matango, los sobrevivientes de un naufragio sufren las deformaciones por consumir hongos sospechosos, perdiendo en el camino su humanidad.
Durante los 60’s y 70’s, tenemos el período de crecimiento económico, y la aparición en Occidente de directores como David Cronenberg y David Lynch, autores que influenciaron muchísimo el cine de género (y otros medios), tanto de Japón como en el mundo entero. En el cine toman más protagonismo los géneros de Kaijus y Kaidan.
El body horror tiene su comeback a principios de los 80’s. Cuando se puede hablar de la presencia\ocupación militar de Estados Unidos y se disipa un poco el “humo” del progreso que trae la industrialización, reaparecen las preguntas sobre la identidad.

Matango
El ataque de los hongos locos (Matango)

El resurgimiento del sub género viene como anillo al dedo para preguntarse en qué se convirtió Japón y la tecnología ocupa un lugar clave en esto como pudimos ver en la nota anterior. De la nueva camada destacamos por supuesto la obra de Tsukamoto a partir de 1986, pero también a Yoshihiro Nishimura, el “Tom Savini de Japón”, orientado más al terror y splatter, pero con trabajos que se los puede ver desde la corporalidad. El interés de Nishimura, que se ha destacado también en el campo de los efectos especiales, quizás resida más en el gore y en las mutaciones del cuerpo femenino. Pero no son películas para tomar completamente en serio, allí es donde se hace ver la influencia de una franquicia como Evil Dead. Como prueba sólo  hace falta echarle un vistazo a Anatomia Extintion (1995), Kodoku: Meatball Machine (2017) y su clásico Tokyo Gore Police (2008).

Tokyo Gore
“¿Hay algún problema si voy con 3 amigas?”. Las amigas:

CYBERPUNK EN EL CINE JAPONÉS

Ahora nos falta la otra pata de esta columna, el cyberpunk. Hay dos caminos para llegar a esto, uno es por el lado del cine y el otro por el lado del animé. Empecemos por el primero, que es un poco más complejo.
Este despertar va a ser más “punk” que “cyber”, y en eso se refleja un espíritu y un modo de producción. Tenemos a Gakuryū Ishii, un director muy inspirado por Mad Max que realizó en 1980 su proyecto de graduación llamado Crazy Thunder Road. Luego de esta locura de alto octanaje y con pandillas en moto, Ishii se volcó un poco más hacia la música punk con Burst City, una cinta futurista y distópica, pero con el rock en un lugar central. Aquí se destaca por un lado el modo de filmar y presentar la historia, con superposiciones e imágenes frenéticas al ritmo de un punk rock de sonido metálico. Otro de sus recursos, y marcado por sus limitaciones económicas, es el uso de lugares públicos. Mejor dicho, la irrupción en el espacio, dejando incluso a transeúntes reaccionando en un segundo plano. Éstas películas nos sirven más por una cuestión de contexto, pero no dejan de estar en el adn del género.
En el ‘86 aparecería la primera película cyberpunk propiamente dicha, Death Powder, de Shigeru Izumiya, quien tenía una considerable carrera como cantante hasta ese momento. Death Powder no sólo nos interesa por contener a un androide y a la tecnología como claves para el relato, sino que además se introduce lentamente en el body horror. Todo comienza con un androide llamado Guernica, que es capturado y trasladado a una suerte de laboratorio. Allí el androide desprende un polvo que les causa alucinaciones a sus captores y la película se pierde en un discurrir de escenas bizarras, con una banda de rock y rostros que palpitan y exudan viscosidades. Hermoso.
Aquí es donde se hace inevitable mencionar a Tsukamoto, pero porque trabajó en Tetsuo junto a Shozin Fukui, quien más adelante realizaría dos obras claves del género: 964 Pinocchio (1991)  y Rubber Lover (1996).

CyberPNK
Portadas de Crazy Thunder Road y Burst City

CYBERPUNK EN EL ANIMÉ

Las probabilidades de que Akira encabece las listas de lecturas cyberpunk japonesas recomendadas son muy altas. Tan así que son muchas las obras que permanecen en la oscuridad mientras el gigante de Otomo se cobra el protagonismo, tanto en animé como manga. Así que hoy, a modo de hacer un poco de justicia (y memoria), manteniendo la brevedad, recomendaré algunas que ya tienen su años.
Megazone 23, de 1985, fue originalmente pensada y producida como una serie de 12 capítulos, que luego se reeditó como serie de OVAS directo a vhs, betamax y laserdisc (si, esa era la tecnología del momento). La historia se centra en Shougo Yahagi, un delincuente carismático que vive en una colonia espacial lejos de la Tierra, y 500 años en el futuro. Se sabe que la Tierra fue abandonada por una gran crisis ambiental, pero cuando una guerra se presenta de manera inminente, Shougo descubrirá que hay mucho más de lo que se cuenta.
Del mismo año tenemos la salida del manga Appleseed, de Masamune Shirow, que fue adaptado a animé en 1988, en un OVA de poco más de una hora. Nuevamente con un contexto post tercera guerra mundial, nos presentan una ciudad habitada por humanos, cyborgs y una nueva clase de humanos (o clones) mejorados genéticamente, pero con grandes ventajas físicas pero de emociones reducidas. Los protagonistas son dos agentes de la ciudad Olympus, Deunan Knute, y su pareja, el cyborg Briareos Hecatonchires, de cuerpo completamente artificial. 

Otra que seguramente los espectadores de Locomotion recordarán es Bubblegum Crisis Tokyo 2040, qué es realmente una remake de una serie de OVA’s producidos entre 1987 y 1991, llamados Bubblegum Crisis a secas, y fue uno de los primeros en ser vendidos en USA directamente subtitulados. Además de su remake, dio paso a dos spin-offs, llamados Bubblegum Crush y Parasite Dolls. En argumento en sí no presenta muchas novedades con respecto a otras producciones: Existe una sección de la policía que se encarga de lidiar con los boomers, seres creados por Genom para asistir a los humanos pero que ahora están sin control, y las cuatro protagonistas, las Knight Sabers, se encargaran del asunto gracias a unos exoesqueletos\armaduras que les proporcionan nuevas habilidades.

Hecho el repaso pertinente, ahora sí pasemos a…

TETSUO: THE IRON MAN

“Hay dos clases de seres humanos, los exitosos y los que fracasan. Vos sos un fracaso y no deberías hacer esta película”
Kazuo Tsukamoto, padre de Shinya, antes de que éste comience a filmar Tetsuo.
 

Tetsuo es exactamente a lo que nos referimos al decir “clásico de culto”. La película de Shinya Tsukamoto es experimental, surrealista y muy influenciada por los primeros trabajos de David Cronenberg. Fue producida con dinero propio y un equipo técnico mínimo, que se repartía tareas tanto detrás como delante de cámara (también conocido como cine de guerrilla). La mezcla de elementos tales como el terror, la ciencia ficción y el body horror se mantiene unida con un espíritu punk sin perder lo artesanal ni artístico. Recomiendo que la vean o al menos intenten, porque es toda una experiencia. Si no es el caso, el paso a paso a continuación les dará una idea (poco) clara de qué trata.

MÁQUINAS DE DESEO

Nuestro protagonista, simplemente acreditado como “salary man”, es un hombre gris sin mayor profundización. Camino al trabajo atropella con su auto al otro personaje importante de la cinta, el fetichista de metal (interpretado por el propio Tsakumoto), que minutos antes se produjo una herida en la pierna para introducir una varilla metálica. De allí en adelante, el protagonista es atormentado, tanto por sueños perturbadores como por la víctima, que asume diferentes formas para concretar su venganza.

Tetsuo
Los mejores efectos prácticos que un presupuesto ajustadísimo pueda costear.

Una primera lectura de Tetsuo nos daría un resultado similar a la de Akira en tanto el avance tecnológico salvaje cobra víctimas a su paso y se proyecta a un control total del mundo, pero esta idea convive con la del coming out de un hombre de sexualidad reprimida. Hagamos un rápido repaso a algunas de las marcas:
El fetichista observaba fotos de atletas cuando se insertaba el metal, un acto crudo y casi surrealista, pero que procura establecer el rol del personaje: un deseo o fuerza irrefrenable, sin miramientos incluso por el propio cuerpo. Más adelante el protagonista encuentra una astilla metálica en su cara, como si de un vello facial se tratase, lo cual referencia de manera directa al proceso de cambios físicos que es la pubertad (momento de maduración sexual). Ahora es cuando nos adentramos en la sexualidad del protagonista, donde tienen lugar las dos mujeres de toda la cinta. A la primera se la encuentra en la estación de tren. Ella se “contagia” allí mismo al tocar un objeto metálico, y lo persigue por media ciudad mientras él la rechaza. Luego intenta tener relaciones sexuales con su novia, pero resulta frustrante. Sueña con ella transformada y penetrándolo a él, invirtiendo los roles del comienzo.
Quizás lo más bizarro o gracioso es el famoso pene taladro (que con sólo eso alguien tiene que recordar si vio o no la película), y la muerte de la novia por mantener relaciones en el estado de transformación muy avanzado del salary man.  

Del cadáver de ella resurge el fetichista, y desde allí la película deviene en una gran persecución entre ellos dos, con varias secuencias en stop motion musicalizadas a la perfección. Pero el “Final Showdown” es más de lo que se espera. Luego del combate, el protagonista asimila al fetichista en una escena ¿erótica? (supongo que un saxo es lo que Tsukamoto entiende por música erótica). Ya mató su antigua sexualidad y se concilia con el deseo. Ahora queda transformar al mundo.

Pene
¿Planes para el finde? transformarse en un pene gigante, agarrar un chumbo y salir a convertir al mundo en metal.

El final no sólo propone un nuevo “yo”, donde acepta su identidad (sea la sexual o la mecánica) y sale a transformar el mundo a la fuerza (que es más enfrentarlo a su deseo real que “convertir a todos en gays” como he leído una vez). Se ha vuelto un híbrido hombre-máquina, casi perdiendo su parte humana por completo.
Abandonando un poco lo sexual nos queda el avance tecnológico sobre el cuerpo. De lo que vamos a hablar a continuación es del transhumanismo, un movimiento que se plantea superar los límites naturales del cuerpo a través de la ciencia y la técnica, apuntado a ser mejores humanos. Esto conlleva como es de esperarse, cuestionamientos tanto filosóficos como políticos, y grupos que están a favor o en contra.
En el próximo ejemplo esta unión es menos violenta; tendremos a un sujeto que acepta y promueve estos cambios.  

GUNNM: BATTLE ANGEL ALITA

Ésta creación de Yukito Kishiro, se serializó entre 1991 y 1995 en la Business Jump, una línea seinen de Shueisha, y resulta ser un caso especial, donde el body horror no es lo central sino más bien un recurso ocasional, que sirve para ver otras cuestiones de la protagonista. 

Lo que nos presenta Kishiro es la idea de un cuerpo fragmentado. Podemos pensarlo como la suma de sus partes o más que esa suma, pero no como una unidad sagrada o intocable. Los ciudadanos de Iron City (o Ciudad Desperdicio, para mayor estigma) charlan sobre cambiar sus partes como si fueran prendas, porque quizás ese sea el único modo de mejorar sus vidas, ya que casi no hay posibilidades de ascender socialmente. A diferencia de Tetsuo…en Gunnm no hay una dualidad hombre\máquina tan radical, el ser híbrido es algo interiorizado, una idea condicionada por contexto. El sujeto híbrido, transhumano, es natural.

Alita1
El horror habitual está en lo visible y en la idea de ser partes que se acoplan.

¿PINOCHO + ASTROBOY = ALITA?

Alita (de acá en adelante Gally) comienza sin saber quién es. Sus cambios corporales son un ir y venir de diferentes identidades, sujetas al contexto apremiante. La pregunta se replantea constantemente alrededor de sus cambios físicos o de entorno. Si recordamos el rumbo que tomó el Japón de posguerra, en cuanto a su economía, las cosas se hacen bastante más evidentes.

El primer escenario que vemos es un desierto de chatarra, del cual Gally (su cuerpo) es rescatada, que de algún modo representa al país en un estado particular. Ido la rescata y mediante la tecnología la salva. A partir de aquí, ella definirá su corporalidad según su rol (aunque también puede funcionar a la inversa), pero tampoco de manera definitiva.

Alita2
Gally redefiniéndose constantemente.

A lo largo del manga Gally cambia su cuerpo en varias ocasiones. Del cuerpo normal pasa al Berserker para mejorar su combate. Éste cuerpo fue creado originalmente como un arma gracias a un mecanismo que lo vuelve violento, pero se resignifica estando en poder de Gally (por lo tanto el cuerpo físico y la persona son cosas independientes), aunque su fin sea nuevamente matar. Luego usa un cuerpo con características específicas para competir en el motorball, aerodinámico y con ruedas en lugar de pies. Antes de terminar la primera serie de nueve volúmenes, Gally pasa por dos cuerpos más, uno light y otro mucho más preparado para combate, siempre cambiando y mejorando, adaptándose a la necesidad, con una mirada muy fluida sobre su cuerpo. Se ve a sí misma como una herramienta necesaria según la ocasión. 

Como dijimos, uno de los temas más importantes en Alita es el transhumanismo, y lo podemos encontrar como respuesta en muchas producciones japonesas. Más que una política, la tecnología se ha vuelto carne, una carne más con la que lidiar en el mapa corporal. No estamos hablando de un agregado al self, sino de una concepción nueva de éste self, de cruzar una barrera y preguntarnos si seguimos identificándonos con un cuerpo y hasta qué punto lo necesitamos. ¿Se puede seguir esperando la reacción del cuerpo, en un sentido evolutivo, o es hora de trabajar y provocar el paso siguiente?
Y es muy probable que estés pensando (y si no las viste, el momento es ahora) en Ghost in the shell y Serial Experiments Lain, que trabajan mucho estos temas, aunque sin body horror, así que no me extenderé demasiado (perdón si buscaban un análisis completo de alguna de esas obras).

EL CUERPO COMO FRONTERA

Gits nos plantea ya en su opening la manufacturación del cuerpo, desde el diseño hasta su uso integrado a la cotidianidad, pero las preguntas sobre el cuerpo también conllevan preguntas sobre el alma que habita esa coraza.
La única parte del cuerpo original que Kusanagi conserva es el cerebro, donde radica su conciencia, el resto es artificial, lo mismo con el resto de Sector 9 (a excepción de Togusa). En la escena del barco Motoko dice sentirse como otra persona y comenta que sus cuerpos no les pertenecen a ellos sino al gobierno y su identidad está sujeta a su función como agente. Esta idea de habitar un cuerpo y no serlo, se refleja también en Puppet Master, que cobrando conciencia propia, salta de un cuerpo hackeado a otro, pero con el deseo de un cuerpo físico y sus limitaciones. En cierto punto, los dos desean ser más y algo de la identidad, una falta, los compele. Por un lado el cuerpo limita y por otro da un lugar físico en el mundo, establece un “aquí y ahora”. ¿Puede considerarse humano, o cualquier otro ser, que no cumpla esta condición?

Gits
Construcción, destrucción y reconstrucción.

SERIAL EXPERIMENTS LAIN

Si de algo peca S.E. Lain es haber salido adelantada para su época. Durante sus trece capítulos se exponen temas como la tecnología, la alienación, el mundo real vs. el mundo virtual, la identidad en la era digital, etc. Y todo esto en el año ‘98, cuando todavía no sabíamos cuánto iba a cambiar las cosas internet. Pero lo que nos interesa es otra cosa, ya establecida desde el comienzo, y es la “superación” del cuerpo.
Desde el suicidio de la compañera que se maneja la posibilidad de una existencia desde un “más allá” digital, relegando el cuerpo pero conservando el YO. Con este nuevo plano se cuestiona la necesidad del cuerpo y sus limitaciones, como el caso de Puppet Master en GitS, y como se ve en el desarrollo de identidad de Lain en la red, distanciándose de su identidad en la realidad. Ahora, el transhumanismo propone sumar los cambios a la concepción del ser humano, y ser un “mejor” humano, en cambio el post humanismo es el camino a ser ese algo más. Con la introducción de temas como la teología o la identidad disociativa, es con lo que la serie mejor debate estas cuestiones. Y si bien llega a su propia conclusión, que no es tan pesimista como uno podría pensar a priori (o hacerse la idea con lo bajonera que es, tan sólo mirándola) prefiero no adelantarlo y esperar que a alguien le haya causado el suficiente interés.

EL FIN (POR AHORA)

Con esto podemos dejar por un tiempo la relación de Japón entre los cuerpos y la tecnología. Hay varias obras más, pero la intención fue crear un recorrido y presentarlas en función de sus propios temas, además debían ser más o menos populares y accesibles. Con no haber aburrido a nadie, ya lo considero un gran logro.
Por otro lado, el transhumanismo es un tema que se debate hace décadas (o su discusión llegó a los medios mainstream hace pocas), y siempre ha sido interesante, tanto por sus avances, cuestionamientos y problemas que arrastra. Hace no mucho tiempo la compañía Second Sight, que brindaba un servicio de “ojo biónico” Argus II a pacientes que perdieron la vista, quebró y sus software no fue actualizado, anulando el sentido por completo a varios de ellos.

https://spectrum.ieee.org/bionic-eye-obsolete

Eye
El Argus II (retina) y la queratoprótesis (córneas artificiales)

Es innegable que en mayor o menor medida somos transhumanistas, no hace falta más que prestarle atención al campo de la salúd para verlo. Hay críticas desde sectores conservadores que encaran desde lo económico y social, aduciendo una mayor brecha de clases (como si fuera una novedad). A muchos, lo que de fondo les choca, es abrir una nueva discusión sobre el cuerpo. Que cada uno saque sus conclusiones, es un debate que seguirá mientras sigan los avances.

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Escrito por:
Anibal Berrey
Se podría decir que soy un procrastinador part-time, o aficionado (me da paja hacer la carrera)

Anibal Berrey
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