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La música sin audio (versión manga)

O cómo Japón retrata la música visualmente

Por: Demian Espinoza - 04 Nov 2019 Se lee en: 9 mins

Uno de los tantos temas que me gusta hablar sobre la historieta es el manejo de los sonidos dentro de ella. Todos conocemos las onomatopeyas, palabras consensuadas que representan o imitan los sonidos naturales en un modo gráfico (sí, partamos con la idea que la escritura es un medio gráfico). Las onomatopeyas en la historieta sirven para reemplazar el sonido que se produce cuando cierta acción se lleva a cabo: disparar, golpear, silbar, gritar, reír, explotar, etc. Nosotros relacionamos la fonología, la pronunciación de esas palabras, con el sonido que escuchamos cuando esas acciones se producen y las aceptamos como tales: “el gato hace Miau”.

Esa es la forma en que se ha intentado suplantar al sonido desde un modo lingüístico. ¿Pero qué hay del modo artístico? No hay muchos casos donde el dibujo haya intentado suplantar al sonido. Es más normal ver a un dibujante utilizando las onomatopeyas de una forma que amplifique la expresividad de la misma palabra (no creo poder hacer más redundante esta oración). Pero sí se encuentra mucho el intento de suplantar la música.

La forma más sencilla de expresión musical en un dibujo es, pues, una nota musical flotando. ¿Cuál es esa nota? ¿en qué escala está?. Esas son cosas poco importantes y más complicadas de graficar, y ocuparían un gran espacio dentro del dibujo. ¿Y qué tanto ocuparía en una página de historieta? ¿o en una viñeta?. Ahí podría complicarse aún más, pero siempre cambiaría dependiendo de cómo el guionista y/o dibujante decidan representarlo. Porque esa nota musical proviene de algún lado y eso, en una historieta, lo cambia todo. ¿Es fantasía? ¿vas a mostrarlo de forma abstracta como Sónoman? ¿preferís ir más a un lado realista? ¿vas a hablar sobre los intérpretes, los fans, el mercado, la música en general?

¿Cuánto hay de música en las historietas?. Hay una gran cantidad, y variedad, de mangas y cómics que tienen a la música como un parte importante en sus historias. A veces no, y sólo ocupa unas pocas viñetas, normalmente una persona con cierto instrumento tocando en el fondo. Pero, en aquellas historias donde la música es relevante no sólo para la obra misma, la cosa es distinta, la forma de expresar esa música es distinta, sobretodo en el dibujo.

Se puede empezar por, simplemente, dibujar a una persona con un instrumento. Una imagen estática, casi no hace falta nada más, ¿cuántas fotos de músicos hemos visto en lo que pasa esto?, pero hay otros factores, capaz hay una Letra, porque estás contando una historia, y el autor elije una expresión verbal de ésta, capaz la imagen es suficiente pero, el músico nunca hablará, salvo que lo que se diga en la canción sea de importancia. Pero en otros casos, cuando se intenta representar más que solo la idea de un músico, hay otros elementos que se pueden sumar a la ilustración para crear una expresión musical: el Movimiento, Impacto, Letra, Contexto y el Otro.

El gran chiste de todo esto es que la suma de todos estos factores no hace necesariamente una buena representación.

Centrándonos en los mangas, el inmediato visual es notar el agregado de Movimiento e Impacto en las viñetas centradas en la acción “tocar un instrumento”, utilizando ángulos dinámicos y líneas cinéticas alrededor de los personajes, claramente para no quedarse con una imagen congelada y para poder expresar, sin problemas, que no sólo están tocando, sino que la música que hacen es potente e impactante, y más que nada, que se está produciendo en el momento. Pero, hay casos en lo que eso no es suficiente.

Voy a poner varios ejemplos a modo de escala para dar a entender a lo que me refiero.
Empezando con Bremen.

Bremen es un manga shonen creado por Umezawa Haruto en el año 2000, publicado por la Shonen Jump, y consta de 9 tomos. La historia trata de una banda de rock y como sus integrantes se van conociendo uno a uno hasta formar la banda, y los problemas que deben enfrentar, sin importar cuan absurdos sean: pelear con pandillas, boxear en un ring rodeado de ácido, destruir una secta pseudosatánica, etc.

Pero yendo a lo que hablaba antes, Bremen parte de la música, más específicamente el Rock, como algo violento, osado, cool, pero sobretodo violento ¡y cool!. Y ese es su más grande problema a la hora de expresar la música que quiere representar. Primero que nada hay que entender que la música además de ser una forma de arte es, por sobre todo, una forma de comunicación, (y un negocio). La música expresa sentimientos, Bremen no tanto. Está llena de Movimiento e Impacto, es rica en eso, la calidad del dibujo es incuestionable y enfatiza todo el dinamismo, pero tiene un vacío tan extremo que a veces hasta se nota en las viñetas. La forma en que el autor nos dice que la música llega a los oyentes es haciendo que estos piensen: “oh, que genial banda”. Y llega a cierto punto donde ya no me la creo. Primero porque se vuelve repetitivo que 10 personajes distintos me digan “oh, que genial banda”, y segundo porque normalmente quienes piensan eso antes fueron golpeados repetidas veces por el protagonista (y en otros casos salvados). Así que al leerlo no siento que la música le llegue a estos personajes, sino que son los protagonistas quienes llegan antes que la música, y ésta queda de lado. Por lo que se podría, y me dan muchas ganas, decir que Bremen sólo cumple con un apartado visual de personas tocando instrumentos, pero no logra captar ni expresar la música.

Bremen - Imagen estática con impacto
Imagen estática con impacto - Bremen

No es que quiera que traigan un CD de regalo como los cómics ambientados (ya hablaré de ellos más adelante). A lo que refiero es que no hay manera que uno pueda imaginarse la música que tocan porque no dan referencia alguna ni en la historia que cuenta, ni en los personajes que la interpretan. Bremen tiene un efímero momento que llega a expresar algo parecido, pero sólo es por un par de capítulos.

Ya expliqué Movimiento e Impacto, sigamos con algo que no es realmente al tan esencial, pero a la vez ayuda mucho cuando con el dibujo no es suficiente: la Letra. Y voy a poner un pequeño ejemplo de un manga cuya trama ni siquiera tiene a la música como un tema central, pero siempre está en medio de la historia, como un conspirador más.

20th Century Boys (de Naoki Urasawa) es un gran referente cuando a mangas se refiere y se lo recomiendo a todo mundo que lea mangas, o historietas en general. A lo largo de éste se nos viene mostrando que la música es algo importante para al menos el personaje principal, volviéndolo su único talento (que es mínimo), incluso teniendo sólo una canción escrita en su repertorio, la cual atraviesa todo el manga desde el momento en que nace hasta el final. Y tiene Letra, eso aporta más a la hora de identificar la canción que debemos imaginar, es más fácil imaginárnosla que las canciones de la banda en Bremen. Pero la verdadera identidad de la canción se ve en como está trabajada a lo largo de la trama. Al inicio no es un dato muy importante, es sólo una canción, pero a lo largo de la historia esa canción en particular se vuelve más significativa, hasta llegar a un punto en que se vuelve un himno. Esto se logra por el trabajo del autor sobre el tema musical como un símbolo, que logra mover personas. Lo que le problema de la obra musical de éste manga es que el Contexto donde se produce no la vuelve una protagonista, es un secundario accidental más (y tiene cientos), por lo que, muchas veces, sólo vemos una Letra.

20th Century Boys - Kenji es el puto amo
Kenji es el puto amo. - 20th century boys

Aun así podríamos decir que el método usado por Urasawa es acertado pero hay alguien que, en lo personal, va más allá y ha entregado una mejor obra musical gráfica a la hora de integrar la Letra. Detroit Metal City. Este manga es uno de mis favoritos, trata sobre un pibe que quiere ser músico, y termina liderando una banda de Death Metal, género que odia pero se le da extremadamente bien tocar. Al igual que Urasawa, el señor Kiminori Wakasugi (el autor) logra trabajar tanto el apartado gráfico como en el conceptual a la hora de integrar las canciones a la historia de sus personajes, incluso para ser un manga de comedia (no le quito méritos por el género, sólo que me ha sorprendido mucho). Ambos poseen los elementos: Movimiento, Potencia, Letra y Contexto, que hacen que su música posea un significado constructivo. Pero el Contexto, los eventos que ocurren en DMC enriquecen el apartado musical, abarcando su creación, su interpretación, y la función, así como el efecto que tiene en su personaje principal y en sus seguidores. Cada canción de death metal de la banda posee un origen, una historia detrás, una ambientación particular, dependiendo de la canción, el clima de la situación cambia. Una canción puede transformarse en una carrera, en una situación de vida o muerte, promesas imposibles se han hecho en los recitales de esta banda por parte de los fans, y eventos aún más locos han realizado en los escenarios. DMC satura de Emoción a la hora de expresar su música utilizando a los fans, el último factor, el más decisivo: el Otro. Cada fan no sólo piensa “oh, qué buena banda”, la venera como una religión. Cada fan nos ayuda a recrear la sensación de estar escuchando esta banda y canción en particular con sus palabras, creando mitos sobre ellas en el proceso. De llenarla de significación, más allá de la letra o la imagen en la viñeta. Es gracias a los fans, y que podemos empatizar con ellos (por más gracioso que sea), que la música inaudible toma valor emocional.

El público (el otro) exlicando para nosotros - Detroit Metal City
El público (el otro) exlicando para nosotros - Detroit Metal City

Pero a cuando experiencia musical se refiere yo apunto a Beck. La obra de Harold Sakuishi trabaja de forma excepcional casi todos los factores que he planteado, a veces desarrollando uno, a veces otro, a veces todos juntos. Beck posee imágenes bestialmente emotivas que desglosan cómo sus integrantes interpretan su música, e intenta expresar lo que ellos sienten al hacerlo, al igual que sus fans al escucharlos. Cada viñeta de estas está planteada para compartir la idea de un sentimiento al ser cantado, tocado y escuchado. Esto se debe a que la trama del manga está fuertemente relacionada con la música, más allá de lo que sucede en Bremen, porque Beck se centra más en la banda que en las peleas. Como un manga exclusivo de música, sabe que esas imágenes predeterminadas de gente tocando instrumentos van a llenar las viñetas, por lo que opta a que éstas digan más que sólo mostrar lo genérico (Movimiento y Potencia). Por lo que Sakuishi se esfuerza en realizar estas hermosas imágenes en el afán de no ser repetitivo y, por sobre todo, enriquecer su obra, en Contexto con el conflicto que la banda está teniendo en el momento, existiendo un antes y un después de estar en el escenario. Estas imágenes no sólo nos muestran el tipo de música que es, sino las emociones detrás de ella, porque son los momentos en donde convergen conflictos de los personajes, individuales o compartidos, principales o secundarios. Hay muy pocas canciones con letras y éstas no producen un gran impacto en el público como en 20th Cetury Boys o en DMC, o al menos no se lo muestra hasta el mismísimo último capítulo.

Primera vez cantando en público - Beck
Primera vez cantando en público. - Beck

De hecho, parte de la trama está en la falta de comunicación de las letras (en caso principal la diferencia de idiomas). Y ese es el punto central de por qué Beck me resulta una mejor representación musical, porque la trama de la historia atraviesa cada factor que he dado, visualmente existe una diferencia entre la forma de tocar un instrumento por primera vez y la última, y vimos ese crecimiento, encontramos esas diferencias de Movimiento; cuanto más leemos más Impacto nos llega porque cada momento musical es acompañado por un sentimiento de retribución, para nosotros como para los personajes; existe tanto un Otro despreciando esa música y un Otro amándola, notamos esa diferencia e incluso la apreciamos; estuvimos ahí cuando se escribió la primera canción y cuando eran los fans quienes cantaban la Letra, y Dios si no la escuchaba en mi cabeza.

Última vez cantando en público - Beck
Última vez cantando en público - Beck

Pero ¿cuál es el método? Entre los ejemplos que di, salvo en 20th Century Boys, he encontrado una constante, que si los han leído probablemente lo hayan notado, la cual es un uso casi excesivo del plano-contraplano. Es un recurso más conocido por su utilidad en el cine que en otro medio, pero no significa que no sea propia de la historieta también. En definitiva el plano-contraplano consta de la relación de 2 planos o imágenes (viñetas), en una imagen la persona observando y reaccionando, y la imagen el objeto que es observado. Dependiendo de quién sea la persona, y cómo reacciona; y qué, o quién, sea el objeto, es que se nos genera una idea y emoción, mentalmente, acerca de los elementos involucrados (persona, objeto). Todos estos mangas poseen este recurso, utilizados de mejor o peor manera, y a veces parece agregadas más por obligación y no tan aprovechadas. Las imágenes son obvias, primera imagen la banda en el escenario, segunda imagen los fans eufóricos, es el entendimiento de éste recurso y la capacidad de preverlo, prepararlo y crear variaciones de éste, lo que enriquece la experiencia al leerlo. Bremen, Detroy Metal City y Beck están plagados de estas viñetas, no les queda de otra, tratan sobre bandas de rock, pero es la habilidad de crear historias dentro de estos momentos lo que las hace entretenidas, emotivas y musicales. Es acá donde Bremen se estanca, siempre es la banda con el público eufórico, DMC crea historias dentro del escenario, cada recital es un evento nuevo, único e irrepetible, y los fans reaccionan agradecidos de poder estar ahí presenciándolo al igual que nosotros, es en Beck donde por primera vez podemos ver a la banda tocando con todo lo que tiene frente a un público inexpresivo que no quiere, o puede, aceptarlos. O todo lo contrario, unos fans eufóricos frente a una banda que toca ya sin disfrutarlo.

Bremen - Un claro plano-contraplano
Un claro plano-contraplano. - Bremen

Les aseguro que existen muchos títulos, con respecto al manga están Nodame Cantabile, Piano no Mori, Nana, por contar algunas de las obras adaptadas a anime, en el caso contrario yo diría Blue Giant, Woodstock y, una recomendación personal: Me and the Devil Blues, manga basado en la historia de Robert Johnson, que, si no saben quién es, pues es un músico de blues famoso por haberle vendido su alma al diablo por unos dedos milagrosos (y por sentar las bases de la música de blues y rock actual). Y sí, hay un manga sobre él. O algo que quizás no deberían leer: Seishun Pop!

El caso de no incluirlos fue, bueno podría hablar de cada uno por separado: con Nodame Cantabile y Piano no Mori me urgió la necesidad de saber quiénes eran los autores de las obras que aparecen interpretadas en los mangas, ambos centrados en la música clásica, sus animes son populares y creo que ganaron más con dichas adaptaciones audiovisuales. Cosa que no me pareció igual que con Beck o DMC, que ambas poseen versiones de sus canciones que son magistrales.

Beck - Si esto no te mueve
Si esto no te mueve... - Beck

En caso de obras occidentales existen a más no poder, desde biografías claras hasta fantasías Metaleras, donde cada instrumento invoca monstruos para pelear contra el apocalipsis. Pero ya voy a hablar de eso en otro momento.
 

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