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Opinión: Mercado argentino de manga 2021, fin de año

Ya no nos alcanza para comprar todos los mangas que quisieramos

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A mitad de este año, ofrecimos un balance acerca de cómo venía la mano en la edición de manga en Argentina. La reflexión nació de un lugar de sorpresa y curiosidad: ¿Realmente estamos viviendo una edad de oro en lo que respecta a la publicación de historieta japonesa en el país mejor?. La respuesta, a la que llegamos en parte gracias a las estadísticas compiladas por Rodrigo Gallardo, hoy disponibles para todos en su blog Manga en Argentina, fue afirmativa. El paso de los meses solo ha confirmado la tendencia: en el 2021 se publicaron 614 tomos de manga en el país. El último año récord, 2020, la cifra había sido de solo 280.

¿Qué podemos agregar a lo ya dicho entonces? Pues ha habido algunos desarrollos de nota en los pasados meses que vale la pena dejar asentados.

El principal punto es que la expansión del mercado argentino de manga probablemente esté por encontrar su punto máximo. Un primer síntoma se siente a nivel individual, cuando la plata que tiene el lector en el bolsillo ya no le alcanza para comprar todo lo que le gustaría entre la oferta de lo editado. Los anuncios se comienzan a vivir con un poco de angustia, temeroso de las series queridas que no se podrán comprar o aquellas que habrá que dejar de lado, como si un juego del hambre del manga se tratase.

Luego se comenzaron a escuchar resquemores entre los comerciantes minoristas y otros actores del mercado que advertían que la cosa parecía estar encontrando un techo. Finalmente, la sensación se volvió certeza cuando Leandro Oberto, fundador y director de Ivrea, la blanqueó en un vivo institucional: ya estamos cerca de alcanzar el máximo de oferta -de títulos nuevos- que el mercado puede absorber. Queda por verse si lo que sigue es una estabilización o una implosión, lo cual depende de cómo se manejen los actores en competencia.

Ivrea
"Tomos unicos", novedades, reediciones por tomos agotados... un mes cualquier para Ivrea 

 

Empecemos por Ivrea. La multinacional de Oberto, fundadora y dueña de una porción cuasi monopólica del mercado de manga argentino durante buena parte de sus dos décadas de historia, salió como vimos a reafirmar su liderazgo frente a Panini Argentina. Cosa que logró con creces ¿La estrategia? Bombardear el mercado con numerosos N°1 (50 este año entre nuevas series, ediciones de lujo y tomos únicos), privilegiar la reimpresión de best-sellers y reforzar la comunicación con el público, una de las espadas de la editorial, mediante una serie de lives semanales con anuncios, concursos, juegos y algo de nostalgia para los viejitos que leíamos Lazer.

Veterano de varias debacles, como la crisis argentina del 2001 o la implosión europea del manga en 2008, Oberto sabe lo que hay que hacer: sacarle todo el jugo posible al mercado antes que se estabilice o, Dios no quiera, se vuelva a contraer.

Un hecho que parece darle la razón a la vuelta olímpica de Ivrea es que su principal competidor, la “filial” argentina de Panini, ha sacado el pie del acelerador. Quizás amedrentado por la agresiva estrategia de la competencia, desanimado por una economía argentina que parece no terminar de arrancar y de seguro impactado por la crisis mundial del papel, Panini Argentina ha ofrecido no solo menos anuncios, sino que ha raleado su oferta de nuevos tomos de series abiertas. De todos modos, continúa ocupando cómoda el segundo lugar en el mercado.

Pop
La agresiva oferta de Pop Fiction

Otra razón por la cual parece que Panini ha perdido iniciativa es porque Ovni Press la ha tomado con ímpetu. Con el inminente fin de su “caballito de batalla”, Attack on Titan, la editorial argentina con la licencia de DC relanzó en octubre pasado Ovni Manga como marca. Creó redes sociales específicas para la línea y puso como responsable y cara de la misma a un especialista, el otrora colaborador de Ouroboros World Matías Mir. Se anunció una serie de nuevos lanzamientos, destacándose entre ellos Vinland Saga de Makoto Yukimura en tomos dobles. Pero quizás la noticia que mejor cayó entre los lectores de manga argentinos fue la decisión de abandonar las traducciones en español neutro, estilo acostumbrado para las historietas de superhéroes, y adoptar una política orientada al español rioplatense, el cual fue impuesto tempranamente por Ivrea a finales de los noventa.

Con toda esta batería de anuncios, todos tomados con el fin ulterior de congraciarse con el intenso “pueblo otaku”, Ovni le inyectó nueva vida a su línea de manga, especialmente en lo que respecta a la expectativa de los lectores, entrando en el 2022 muy competitivo.

Ovnipress
Parte de la oferta de la editorial del plato volador

Por último, tenemos quienes, ante este clima de bonanza, se quieren sumar a la fiesta (aunque haya algunos que digan que ya es muy tarde). Está Pop Fiction de Pablo Muñoz, que contra las predicciones de sus detractores amenaza con terceros tomos y hasta con series terminadas. También el modesto pero interesante debut de Kemuri, editorial creada por el mangatuber Leonel Rodríguez, que ya publicó dos libros: el primer volumen (de dos) de Antagonista, “manga chileno” creado por Saikomic que a mí personalmente me gustó bastante, y Give my regards to Black Jack de Shuho Sato. Manga predilecto de emprendimientos pequeños y primerizos ya que los derechos están liberados y se negocian mano a mano con el autor tras su pelea con las grandes editoriales niponas.

Pero no cabe duda que el “ingreso” más sonado en el mercado de manga local fue el de Planeta. La gigantesca editorial, una de las más grandes del mundo, decidió comenzar a imprimir en Argentina alguno de los títulos para los que tenía derecho de distribución al dificultarse la importación desde España, y lo hizo con un título muy pedido: Hokuto no Ken de Buronson y Tetsuo Hara, el viejo y querido Puño de la Estrella del Norte.

Mas la estrategia probó ser controversial por dos motivos: el libro se publicaría sin modificar la traducción en español de España y su precio cotizaría en euros, muy por encima del precio de mercado (con lo que costaba el B6, se podía comprar tres libros similares de Ivrea). El boicot de divulgadores, influencers del manga y lectores no se hizo esperar. Pero lo más sorprendente fue lo que pasó después: la acción coordinada parece haber sido tan efectiva que Planeta bajó el precio tan solo quince días después en un 50%. Todavía por encima del precio de mercado, pero de seguro una oferta mucho más atractiva.

Planeta
El ingreso de Planeta al juego no paso desapercibido 

En definitiva, el diagnóstico ofrecido a mitad de año se sostiene: “estamos transitando el mejor momento del mercado local de manga, ya sea que se mida la variedad de la oferta, la calidad de las ediciones o el precio de los productos”. Aunque, como vimos aquí, ya están sonando las voces de alerta que pronostican que estamos por encontrar (o ya encontramos) el techo. De todas maneras, hay más manga del que podemos comprar o, incluso, leer. Sigue siendo un gran momento para ser lector de manga en Argentina.

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Escrito por:
Diego Labra

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