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Opinión: Mercado argentino de manga 2021, primer semestre

¿Por qué hay un boom del manga editado en Argentina?

Opinión: Mercado argentino de manga 2021, primer semestre

Nunca se editó tanto manga en Argentina como hoy. Promediando la mitad de año, encontramos que en los primeros seis meses del 2021 se han puesto en distribución la misma cantidad de tomos que en todo el 2020, que ya había sido record. Si bien a lo largo del último lustro la tendencia había sido de crecimiento paulatino, el aumento de la oferta ahora ha entrado en una trayectoria exponencial.

¿Qué pasó? ¿No se le viene escribiendo el obituario al libro impreso desde hace 20 años? ¿No era que los chicos estaban todo el día con los jueguitos y ya no leían? El lector de manga argentino, además, creció a la par del scanlation (traducciones ilegales hechas por fans para fans) y la difusión de Internet, que vino a complementar la limitada oferta en papel de un mercado que nació plagado de oportunistas y truncado por la crisis del 2001. Todo esto por no hablar de la situación económica actual del país, que ya era paupérrima antes que llegara la pandemia.

Estadísticas y gráficos cortesía de Rodrigo Gallardo
Estadísticas y gráficos cortesía de Rodrigo Gallardo (al pie de la nota, puede descargarse en Alta Resolución)

Según Leandro Oberto, presidente de Editorial Ivrea y pater del mercado argentino de manga, detrás del "boom" se encuentran cuatro tendencias:

  1. "Con el encierro estoy embolado, voy a revisar qué pasa hoy día con mis viejas aficiones…
  2.  "Cuánto anime que hay en Netflix/servicio streaming X
  3. Apertura masiva de comiquerías en todo el país.
  4. "Todo es fácil online”, refiriéndose particularmente a la controvertida apertura por parte de la editorial de su propia boca de expendio minorista vía web, La Comiqueria.

Tiene razón en que la pandemia ha sido un factor de peso en esta bonanza, aquí pero también en el resto del mundo, para el manga y el libro en general. La imposibilidad de salir a comer, ir al cine, viajar y otras actividades de ocio llevó a que, quien tuviera aún plata para darse gustos, la volcara en hobbies que podían desarrollarse dentro de la propia casa. De hecho, también se dispararon los números de suscriptores de servicios de streaming, lo que a su vez alimenta otra de las teorías de Oberto.

Si uno quiere ponerse aún más reflexivo, podría asociarse el impulso por comprar, coleccionar y leer historietas en papel (cuando absolutamente todas las series que pudiesen editarse están disponibles en la red por medios legales e ilegales) al deseo por hacer algo material en tiempos durante los cuales nuestras vidas están cada vez más digitalizadas. Lo cual, a su vez abre un interrogante ¿Se podrá sostener este nivel de consumo de manga cuando volvamos a la "vida normal”?

A este diagnóstico general se deben sumar las especificidades del caso argentino. Desde hace unos años, uno de los motores del crecimiento de la oferta de manga en Argentina es la guerra entre Ivrea, la primera editorial de manga del país hoy con presencia europea, y la filial argentina de la descomunal Panini, que desembarcó con algunos títulos importados desde México en 2017, pero que realmente apostó al mercado con la producción de ediciones locales a partir de 2019.

Si bien existió la malograda Larp (2008-2016), nunca en los 25 años que lleva la edición legal de manga en el país se había visto una puja de este calibre. Dos empresas con espalda internacional tirándose con todo para lograr quedarse con los títulos más taquilleros y acaparar la mayor porción del mercado posible. A riesgo de sonar como un liberal (y es imposible no sonar como uno al marcar este punto), la competencia realmente ha beneficiado a los lectores de manga argentinos.

Estadísticas y gráficos cortesía de Rodrigo Gallardo
Estadísticas y gráficos cortesía de Rodrigo Gallardo.

En primer lugar, porque en la búsqueda por capturar una mayor porción de la torta, en el caso de Panini, o por retenerla, en el caso de Ivrea, ambas editoriales han profundizado y diversificado su catálogo. Sí, es cierto que el manga clásico de los Tezuka y los Nagai que los “paladares negros” viven demandando todavía no llega. Pero títulos que eran pedidos desde hace años como Yu-Gi-Oh!, Pokémon o 20th Century Boys han finalmente desembarcado en las bateas locales. Nunca fue tampoco tan rápida la llegada de series hits en Japón. Spy X Family fue anunciada en Argentina cuando esta solo tenía 3 o 4 tomos en las calles (de Tokio).

Segundo, la competencia ha incentivado el retraso de aumentos en una economía inflacionaria. En particular, la amenaza de Panini echa una sombra lo suficientemente grande sobre el liderazgo de Ivrea para que la editorial este dispuesta a vender sus productos muy por debajo del precio de sus competidores. Esto ha producido, a julio de 2021, una “variedad” de precios que nunca se vio en el mercado: un tomo “común” de manga de Ovni cuesta $700, uno de Panini $575 y uno de Ivrea oscila entre $495 y $525, dependiendo si es tankoubon o B6.

La relación precio/calidad del manga hoy en Argentina es excelente, en especial si se compara (en divisas) con otros mercados de referencia. El mismo tomo B6 con sobrecubierta que Ivrea cobra €8,50 en España, acá se está pagando la mitad (al cambio oficial). Por supuesto, el valor de las cosas es relativo también al poder adquisitivo de los consumidores. Pero ciertamente este es un factor importante frente al fuerte consumo de manga importado desde España o Estados Unidos, del cual hay incontable evidencia en grupos del palo y resdes sociales. Con la variedad y tamaño de la oferta local, sumado a su bajo precio en dólares, el lector local hoy tiene menos excusas para comprar afuera.

De hecho, hoy el mayor "cuello de botella" no parece ser la demanda de los lectores, ni la variedad de títulos, sino la capacidad de imprentas y editoriales para adaptar, diseñar, imprimir y distribuir la catarata de novedades que se anuncian mes a mes. Las series más convocantes como Jujutsu Kaisen o Kimetsu no Yaiba tienen crónicamente números agotados, haciendo difícil comprar la colección completa en cualquier momento, si uno así lo desease.

Estadísticas y gráficos cortesía de Rodrigo Gallardo

A esta presión productiva puesta sobre las imprentas, que deben estar tirando sin miedo de exagerar decenas de miles de tomos por semana, se suma la necesidad de reponer números agotados viejos. Sin profundizar mucho en el tema, el sonado divorcio entre Ivrea y SD/La Revisteria, la multinacional que es mayor distribuidor de historieta del país, sobre el cual Oberto se ha expedido largo y tendido, dejó muchos huecos en el profundo catálogo de Ivrea. Pero este año ha probado que hay una voluntad de colmarlos, en gran medida para “engordar” la oferta de su propio store digital.

De hecho, lo que podríamos llamar la “iniciativa kanzenban” de Ivrea, mediante la cual se está reeditando en formatos de lujo de clásicos de su catálogo como Yu Yu Hakusho o Saint Seiya, y versiones deluxe (B6) de Card Captor Sakura o Slam Dunk, también puede leerse como parte de este esfuerzo. Se puede destacar además el reciente empuje por completar algunos “clavos” inconclusos que la editorial arrastra desde hace años, terminando títulos largamente postergados como Deadman Wonderland o Akame ga Kill, y dándole cierta semblanza de regularidad a otros como Nana, Pandora Hearts o Fruits Basket.

Si hay que ponerse taxativo, se podría decir que, gracias a esta ofensiva sin cuartel, Ivrea viene “ganando” la guerra, por lo menos en lo que respecta al discurso en el mundillo otaku y comiquero (y probablemente en ventas también). Si le creemos a Oberto, a la editorial nunca le fue tan bien en toda su historia.

En este respecto, me gustaría remarcar es que, tras décadas de escuchar a los editores culpar a lo digital por la caída en las ventas de manga en papel, encontramos que los mayores hits de Ivrea hoy son series como Chainsaw Man, que se pudo leer gratis y en simultáneo a Japón en la app oficial de Shueisha, Manga Plus, o como Haikyu!!, títulos que sin su circulación por scanlation no hubiesen amasado el fandom local que motoriza las ventas.

Este año, también volvieron los live de anuncios de la editorial
Desde los tiempos de Lazer, Ivrea siempre tuvo en claro como manejarse de cara al público

Si bien Panini ha perdido un poco de terreno una vez se pasó el factor de novedad, sigue ocupando el lugar de un segundo que siempre está cerca de comerse al primero. El lanzamiento de series mencionadas como  Yu-Gi-Oh! o Pokémon, así como seguir teniendo alguno de los mayores best-sellers como Berserk o Jujutsu Kaisen así lo demuestran. Este 2021 también los hemos visto comenzar a cerrar series, entre las que se cuentan NTR, My Little Monster y la postergada Love Hina.

Si bien su estrategia ha consistido mayormente en pulsear con Ivrea por los “shōnen del momento”, quizás la mayor novedad que trajo Panini sea la edición local de títulos BL y Yuri, algo muy pedido por un sector quizás pequeño, pero intenso, del lectorado local. Lo cual parece haber funcionado comercialmente, siendo según la editorial uno de sus hits la serie Given. La apuesta es además, sostenida, con el anuncio de nuevos títulos como Bloom into You. Aunque no cuadra precisamente en esta categoría, bien podríamos mencionar también a Banana Fish, un shōjo clásico que parece seinen pero que tiene algo de BL, y que es una de las ediciones más lindas que actualmente tiene la filial en su catálogo.

Panini tiene a su favor la espalda de una corporación descomunal que le permitió destrabar negociaciones imposibles para Ivrea como por ejemplo, la Hakusensha por Berserk. Pero donde parece hacer agua es en su relación con el fandom local, justamente donde Oberto & co. se mueve como peces en el agua. Prueba de ello es el creciente descontento entre los fans más activos en grupos y redes con la editorial a raiz de denuncias de hojas que se transparentan y malas decisiones de traducción (atribuidas, en parte, al veterano de Ivrea , Eduardo "Kisser" Di Costa). El principal blanco del escarnio es Naruto, serie que, por lo menos en la numeración alta retomada de la edición de Larp, está muy cerca de concluir.

Pero el manga en Argentina no se termina en Ivrea y Panini. Utopia, la editorial fundada por ex-La Revisteria Alejandro Viktorin, sigue prometiendo hacer crecer la oferta local de historieta japonesa. De todas estas promesas, en esta primera mitad del año dos se hicieron realidad: el unitario The Mark of Watzel y Cells at Work! Ambos en ediciones muy lindas y cuidadas que están a la altura de lo mejor que se puede ver en las bateas locales. También continúan firme la serialización de Chobits, aunque presa de una periodicidad errática que, si hubiese que señalar uno, sería punto más flojo de la joven empresa.

Hablando de promesas, junio iba a ser el mes en que Pop Fiction, el nuevo emprendimiento editorial de Aquel Que No Será Nombrado, más conocido como Pablo Muñoz, responsable de la difunta Deux Manga, iba a debutar una línea entera. En el anuncio, quizás el título más destacado haya sido el anuncio de Urotsukidōji de Toshio Maeda, que vendría a ser el primer manga hentai de alto perfil y edición legal en el país. A la fecha de publicación de esta nota, la llegada de estos libros a comiquerías sería inminente, pero nos reservamos el pronóstico.

Hoy más que nunca, en Argentina hay manga para todos los gustos
Hoy más que nunca, en Argentina hay manga para todos los gustos

También está Ovni Press, la segunda editorial de historietas licenciadas del país (o la primera, si contamos a Ivrea como española). Especializada en comics norteamericanos, Ovni sigue enfocado en sacar provecho de haber conseguido el contrato para editar DC en Argentina desde mediados de 2019, además de continuar con los titulos Marvel, ahora como trabajo subcontratado para Panini Latinoámerica. En esta estrategia el manga no ha tenido mucho lugar, por lo menos en lo que va de 2021.

Aunque nunca hay que olvidar que uno de los mangas más fuertes de la plaza local, Attack on Titan, es de edición suya. De hecho, después de una luchar con una periodicidad errática, la edición argentina del manga de Hajime Isayama está a meses de terminar, con muy poca diferencia con respecto a Japón. Cualquiera atento al calendario de reediciones también sabe que su Akira ha probado ser un best-seller perene que les dará alegría por mucho tiempo.

Además, continúan en marcha las dos novedades de Ovni que dejó el final del 2020: la muy discutida decisión de terminar Soul Eater en un formato 2 en 1, y la edición también en tomos doble bimestrales de La Espada del Inmortal de Hiroaki Samura, un seinen clásico que, al igual que Berserk, era una de las grandes deudas del manga a nivel local.

En definitiva, estamos sin dudas transitando el mejor momento del mercado argentino de manga, ya sea se mida la variedad de la oferta, la calidad de las ediciones o el precio de los productos. Incluso me arriesgo a decir que podría hablarse del mejor momento para la edición de historieta en el país en décadas. Más lejos en el horizonte aparece la incógnita acerca de cómo decantará la guerra Ivrea/Panini, si estamos viendo el nacimiento de un mercado que soporta la coexistencia de dos pesos pesados, o si nos dirigimos a una implosión similar a la que tuvieron los mercados del norte en 2008. Por el momento, a lectores de manga solo nos queda seguir metiendo la mano en el bolsillo.

Adjunto pueden descargar los gráficos en alta resolución. Agradecimientos nuevamente a Rodrigo Gallardo.

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Diego Labra
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