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¿QUÉ PASÓ CON LARP EDITORES?

El ascenso y la caída de la editorial que trajo Naruto y One Piece a la Argentina

Por: Matias Mir - 15 Jun 2018 Se lee en: 17 mins

La historia del mercado de la historieta en Argentina está manchadísima de polémicas, controversias y malas anécdotas, desde editores fantasma que llenan el mercado de primeros tomos que nunca continúan, editores que no le pagan a sus empleados, revistas con material con copyright no aprobado, dueños de comiquerías abusadores y machistas, eventos que terminan siendo estafas… La lista podría seguir como para hacer una nota entera sobre eso. De lo que hoy vamos a hablar es de algo que los consumidores de manga editado en el país conocen demasiado bien, y es Larp, la editoral de manga creada en 2008 que pisó fuerte en sus inicios plantándosele a Ivrea como competidor a su cuasi-monopolio y que con los años se convirtió en la palabra más puteada por los fans de los pocos títulos que llegaron a publicar. En estos días se conoció la noticia de que oficialmente perdían las tres licencias más importantes que tenían entre los festejos de unos y las basureadas de otros, así que aprovechamos este punto de inflexión para repasar su historia más que interesante.

A fines de 2008, en el evento de anime “Animate! '08” se presentan oficialmente como editorial. No es un anuncio vacío, sino que viene acompañado del primer tomo (de tres) de Cuentos de Sirenas, de Rumiko Takahashi (autora de Inuyasha y Ranma ½), además de un plan editorial para principios de 2009 que incluía los primeros tomos de Death Note, One Piece y Naruto. Para situarse temporalmente les recomiendo mucho ver ESTE video.

Acá hay que ponernos en contexto para entender lo que significó ese anuncio y la posterior publicación de esos tomos. Previo a esa “Animate!” el mercado argentino de manga estaba casi en su totalidad copado por la sucursal argentina de Ivrea (no vamos a contar Deux por obvias razones). Ellos de a poco iban publicando lo que podían según les aprobaban las editoriales japonesas. Da para largo también, pero para los que no lo sepan, la negociación por licencias de manga es bastante burocrática y difícil, además de que te imponen muchas exigencias, aprobaciones, correcciones y mil cosas más para poder publicar sus títulos. Depende de la editorial y de la serie, pero en general mientras más importante la editorial más exigen para la licencia, y justamente Death Note, Naruto y One Piece son de Shueisha, la más poderosa de todas. En fin, de la nada resulta que le aprobaron estas tres series (bastante famosas en nuestros lares y verdaderos íconos nacionales en su país de origen) a una editorial recién empezada manejada por literalmente tres personas.

Presentación de Cuentos de Sirenas en la "Animate! 08"

Hay varias teorías respecto a por qué los editores japoneses tomaron esa decisión, algunas hablan de que Larp estaba avalada por una editorial más grande (Catapulta, del padre de uno de los fundadores de Larp) y por eso consiguieron esas licencias. Otra tiene que ver con una carta que publicó Leandro Oberto, de Ivrea, en su Facebook en 2010 en la que dice que los de Larp habían hablado con los editores y les habían dicho que “Ivrea no era de fiar” y que habían conspirado para hacerlos quedar mal con Shueisha en su visita a Argentina a principios de 2009. Ninguna de estas teorías las podemos confirmar los simples mortales, pero ya que hablamos de esa carta de Oberto, resalto cuando predice que “el tiempo pondrá las cosas en su lugar” refiriéndose a la situación de Larp con Shueisha (inspirador mensaje de parte de un tipo que no le paga ni a sus propios empleados, pero esa es más polémica para otro día).

Los tomos de las series de Shueisha salen a la venta y son un relativo éxito. Lo más llamativo de las ediciones de Larp era por un lado que los tomos no tenían la portada replicada en la contratapa como hacían los de Ivrea en esa época (con la excusa de que los kioskos de diarios no entendían que el tomo se exponía “al revés”) y por otro lado por su traducción. En esta ocasión Agustín Gomez Sanz, recurrente traductor de manga en nuestro país, tuvo la pauta editorial de traducir en dialecto “neutro” en comparación al castellano rioplatense porteño de Ivrea. La polémica por la traducción neutra vs la porteña sigue incluso hoy en día, pero entonces fue incluso más intensa la discusión entre los consumidores.

Hablemos del catálogo de Larp. Comenzó con las 3 series shonen y con Cuentos de Sirenas, pero en 2009 anuncian Monster de Naoki Urasawa e Inuyasha, también de Rumiko Takahashi. Todos festejamos que se publiquen en el país dos series de tal envergadura, sobre todo la de Urasawa, autor inédito en el país hasta entonces, que abría las puertas a la posibilidad de tener pronto su magnum opus 20th Century Boys. Al año siguiente, en la Feria del Libro, anuncian dos shojos para equilibrar el catálogo: Vampire Knight (del cual soy orgullosamente fanático) y Ouran High School Host Club (del cual también soy fanático, pero me da menos vergüenza decirlo).

Para el 2011 la cosa está más o menos bien, los mangas venden (los shonen más que los demás) y el público está satisfecho con el producto. Entonces sucede algo inesperado cuando en la Crack Bang Boom deciden lanzar un concurso de historietas cuyos ganadores aparecerían en un tomo compilado titulado YMIR. La apuesta por la historieta nacional fue bien recibida, tanto así que con los años hubo 3 entregas del YMIR en total.

Con una intencionada regularidad de mensual o bimestral (dependiendo la serie), vienen cumpliendo relativamente bien hasta ese año. En 2012 publican los últimos 4 tomos de Death Note y terminan la serie (su segunda serie concluida. Spoiler: no habrá más de esas en los siguientes seis años). También salen 7 tomos de Naruto, 3 de Monster, 2 de Inuyasha, 3 de Vampire Knight, 3 de OHSHC (“Ouran…”), el YMIR 2012 y ningún tomo de One Piece. Estas cifras y las que siguen vienen todos de los sitios y blogs oficiales de Larp y pueden estar erradas por algún tomo según cuando se anunciaron y cuando salieron a la venta pero sirve como estimativo para analizar la evolución de la editorial.

En 2013 anuncian una nueva serie: Trigun (de dos tomos) y su secuela Trigun Maximum (14 tomos). Vuelve One Piece con 2 tomos nuevos. También salen 4 tomos de Naruto, 2 de Monster, 2 de Inuyasha, 1 de OHSHC y ninguno de Vampire Knight. También sale el YMIR 2013, segunda entrega de su concurso de historieta, además de un tomo unitario, “Salamanca”, que había participado del certamen del año anterior.

Para 2014 sucede algo impensado, sale al menos un tomo de todas sus series dentro de los doce meses. 5 tomos de One Piece, 6 de Naruto, 3 de Monster, 1 de Inuyasha, 3 de Vampire Knight, 2 de OHSHC, el último tomo de Trigun y el primero de Maximum. También, siguiendo con su apuesta en la historieta nacional sacan dos tomitos de entre 50 y 100 páginas: “Master Choy” y “Somy Somy Login Game”. Estos no son tomos unitarios sino los primeros tomos de nuevas series de indefinida duración (Master Choy saca un segundo tomo ese mismo año).

Llega el 2015 y con él 4 tomos de One Piece, 4 de Naruto, 1 de Monster, 1 de Vampire Knight, 1 de Ouran, 1 de Trigun Maximum y nada de Inuyasha. En materia de historieta local salen el YMIR 2015 y reediciones en formato “tomo tankoubon” (200 páginas, virtualmente igual a cualquier tomo de Naruto, por ejemplo) de las dos series nacionales que publicaban y que incluían páginas extra. Otra salida interesante es el Death Note #13 “How To Read”, un databook de casi 300 páginas de la serie homónima que incluye una postal (oculta, entre dos páginas pegadas que hay que recortar para sacar). Se dice que tuvo poca tirada pero mucho éxito, pero no hay cifras oficiales al respecto. Lo que sí se sabe es que fue una movida bastante pionera publicar un databook oficial en el país y el producto era de calidad.

Las tres entregas de YMIR, su antología de obras ganadoras del concurso de historietas

Acá se produce un quiebre importante. Dentro de todo el catálogo seguía avanzando y las siete series que tenían en publicación avanzaban, pero con el comienzo del 2016 eso cambia. Exceptuando Naruto y One Piece, ninguna otra serie del catálogo saca nuevos tomos. Y no me refiero a que ese año no salen, sino a que a la fecha (mediados de Junio 2018) no volvieron a publicar ningún tomo de ninguna serie exceptuando esos dos grandes shonen, por lo que es lógico asumir que si siguieron existiendo y editando en esos años fue gracias a esas pocas novedades que siguieron saliendo. Y si eran Naruto y One Piece las que mantenían a flote la empresa, entonces las noticias anunciadas este mes auguran malos tiempos para la editorial. Pero no nos adelantemos.

En 2016 salen 7 tomos de One Piece y 8 de Naruto. Eso es todo el catálogo. Dos cosas interesantes suceden cercando el fin de año. La primera es que se agota el primer tomo de Cuentos de Sirenas después de la salida de su primera tirada ocho años antes. Ante las consultas de aquellos que querían conseguir el tomo la respuesta de la editorial es que no iban a reeditarlo y que pasaría a estar descatalogado. No solo el catálogo no crece sino que incluso se achica un poco. La segunda cosa que sucede a fin de año es el anuncio de una misteriosa “caja”, que pronto revelarían que se trataba de un boxset con todo Death Note y que incluiría algunos regalos extra como postales o señaladores. Tenía una tentativa y amplia fecha de salida de algún momento del 2017.

La caja no sale en el 2017. Se dice que están calculando costos, después que están consultando con los editores japoneses sobre los extras que vienen con la caja, esperando aprobaciones y un largo etcétera para que a fin de año en algún comentario perdido le respondan a una sola persona que el proyecto de la caja fue cancelado. Esta política de hacer anuncios en comentarios en su página o su blog en lugar de hacer un posteo real al respecto suele ser una práctica muy común para Larp. Cosas como la cancelación de Master Choy, la descatalogación de Cuentos de Sirenas Vol 1 o la cancelación de la caja solo fueron “anunciadas” como respuestas a consultas individuales de los consumidores.

"La caja", uno de los muchos proyectos que nunca llegaron a puerto.

Lo que sí sale en 2017 son 4 tomos de One Piece y 4 de Naruto. Pasada la mitad del año hacen un aumento de precios, algo común en este país, pero con la diferencia de que con su aumento de precios a $189 el tomo más chico no solo superaban ampliamente a su competencia sino que para esa fecha oficialmente vendían los tomos en ese formato más caros que en Europa, Estados Unidos o cualquier otro país de Latinoamérica (según la convertibilidad a la fecha del aumento). Como “compensación” por ese aumento de precio hacen una reimpresión masiva de tomos agotados, 33 tomos en total, poniendo en stock a casi todo su catálogo otra vez.

Cerca de fin de año hacen un comunicado que venían anunciando semanas antes respecto a la situación de los mangas de la editorial Shogakukan (o sea, Monster e Inuyasha). Ese comunicado, que parece un telegrama, los consumidores lo toman como una broma de mal gusto porque no da absolutamente nada de información (pueden leerlo acá y juzgarlo ustedes mismos), al menos nada que no hubieran venido diciendo en los últimos 3 años. A las semanas hacen un anuncio más formal en el que anuncian que, para Febrero de 2018, ambas series van a volver a publicarse. Y, como se imaginarán, no salieron ni en Febrero ni en Marzo ni en Mayo y por lo que parece tampoco van a salir en Junio. Desgraciadamente los clientes ya están acostumbrados a estos retrasos infinitos.

Pero no se termina el 2017 para Larp aún. Otro anuncio que hacen es una preventa para pagar por adelantado (con un supuesto descuento) los siguientes tres tomos de Naruto (45 al 47) y de One Piece (40 al 42). Un link para la preventa iba a habilitarse en los siguientes días, pero esos siguientes días no llegaron nunca porque al final la preventa fue cancelada (y eso también lo anunciaron por comentarios y no en un anuncio oficial). Acá me pregunto yo qué tan difícil es armar un link de pago como lo hacen tantas otras editoriales nacionales cada vez que sacan las preventas de sus títulos, pero como no estoy de su lado de la pantalla no voy a criticarles eso.

En diciembre también se hace relativamente viral en la comunidad de consumidores un video de un youtuber periodista llamado MangaTuber Leo (que obsesivamente sigue todos los pasos de Larp hace unos años) en el que dice que según una fuente suya las licencias de Shueisha (léase: Naruto, One Piece y Death Note) con los muchachos de Larp vencían en diciembre y esa era la razón detrás de los aumentos de precio, las reimpresiones masivas específicamente de esos mangas y las intencionadas preventas: vender todo lo posible al mayor precio posible antes de perder las licencias. Cuando le consultaron a Larp respecto a esto las respuestas siempre fueron evasivas o bien negando que hubiera un problema, pero después de tantos tropezones, tantos atrasos y tantas falsas promesas el rumor le fue ganando cancha a las negativas de parte de la editorial.

Después de un fin de año complicadísimo llega el 2018 y nada mejora. Con la preventa cancelada empiezan a salir a la venta esos últimos 3 tomos de Naruto y One Piece (últimos que publicarían ellos, no últimos de sus series). En la Feria del Libro (donde siempre suelen tener stand) hacen presencia nuevamente como si nada sucediera, pero a solo metros de ellos, el stand de La Revistería pone a la venta tomos de sus series a precio de ultra saldo, considerando que acababan de aumentar menos de 10 meses antes. A ningún comprador se le pasó por alto ese gesto de sacarse los clavos de encima que mostró la comiquería más grande del país, dándole potencia a los rumores de que la editorial (o al menos ciertas licencias) tenían los días contados.

Luego de la Feria, Larp se llama a silencio, y entonces, el 13 de Julio, Ivrea anuncia que ahora ellos son los licenciatarios de Death Note y One Piece, y que otra editorial tomará Naruto. Sí, finalmente sucede lo que todos venían diciendo durante meses, y hasta afirman que, tal como había dicho MangaTuber Leo en su video, las licencias habían vencido en Diciembre y que los últimos tres tomos salidos a la venta eran los últimos que tenían por contrato vender (de hecho para cuando se hizo el anuncio faltaban por salir a la venta oficialmente One Piece 42 y Naruto 47).

“Sí, les han mentido todo este tiempo”

A las pocas horas y después de una intensa presión popular que los obligó a cerrar las publicaciones de usuarios en su página de Facebook, Larp hace su anuncio.

LARP Editores comunica que Shueisha, la editorial japonesa poseedora de las licencias de Naruto, One Piece y Death Note, ha decido rescindir su contrato con LARP Editores de manera unilateral. Por tal motivo, nos vemos obligados a cancelar la publicación de estas series.”

Y hasta ahí llega la historia por ahora. La pérdida de las licencias más importantes de la editorial (las únicas que siguieron publicando desde 2016) llama a pensar qué problemas se dieron para pasar de ser una editorial en la que “todo funciona bastante bien” (como aseguran en esta simpática y mal editada entrevista de 2012) al actual fracaso comercial. Esta parte la voy a dividir en “problemas de las ediciones” y “problemas internos”.

PROBLEMAS DE LAS EDICIONES

Hay dos principales problemas que se fueron dando con las ediciones de Larp. El primero son los problemas técnicos de los tomos: algunos que salen mal impresos (nada raro, pero sufrieron demasiadas quejas al respecto como para que sea un problema) otros que tienen la portada o el lomo mal diseñados (como el caso de un tomo de One Piece con el logo borrado en una parte, o una en la que falta el logo de la Shonen Jump, el propio logo de Larp o la imagen miniatura del lomo). Uno de los grandes inconvenientes que enfrentan (¿enfrentaban?) los coleccionistas es que los tomos salen todos de tamaños desparejos, con los elementos del tomo en cualquier lugar, haciendo que todos los tomos juntos en la biblioteca formen una “montaña rusa” o que no queden uniformes. Todos estos son los llamados errores de imprenta que Larp reconoció varias veces (siempre en comentarios a consultas individuales) y que excusó con que no terminaban de encontrar una imprenta con la que obtuvieran los resultados esperados.

La irregularidad en los tomos forma la famosa "montaña rusa".

El segundo problema de las ediciones viene del lado de la regularidad en las salidas. Ya de por sí las series que aún licencian no salen hace más de dos años, sino que cuando salían nunca lo hacían en los tiempos que ellos mismos planteaban. Lo más cercano a algo así fue en 2016 cuando casí lograron la mensualidad de Naruto y One Piece.

Todos estos problemas “DE EDICIONES” son relativamente entendibles. Si sabés un mínimo de edición entonces sabés que publicar libros en este país es algo bastante difícil, que publicar material licenciado extranjero puede ser aún más difícil, y si esas licencias son de los rígidos y burocráticos editores japoneses, más que más. El verdadero problema acá es que ya existía una editorial en el país, Ivrea, que simultáneamente a ellos superó sus propias crisis, evolucionó y comenzó a publicar de forma regular el 90% de sus series, al punto en el que cada semana tienen al menos un tomo nuevo en las bateas. Era imposible esperar que los consumidores de manga vieran a una editorial manejarse de forma relativamente fluida y transparente y no esperar que exijan lo mismo de la competencia. ¿Acaso ambas no trabajan con imprentas, con los mismos editores japoneses, con el mismo mercado? ¿Por qué una saca docenas de series en simultáneo y la otra no puede manejar siete míseros títulos aunque sea bimestralmente? La impaciencia de los clientes estaba más que justificada.
Y eso nos lleva al siguiente punto.

PROBLEMAS INTERNOS

Es un poco más complicado hablar de esto porque justamente yo no trabajo en Larp ni conozco personalmente a ninguno de sus empleados, por lo que partimos de información de conocimiento público. Larp es una idea formada por tres amigos de secundaria y/o de la infancia (Fito, Juan y Nicolás) a sus 19 años. Para que se hagan una idea de cómo fueron los primeros pasos al formar la editorial les dejo esta cita de una entrevista a Nicolás en 2009 (que pueden leer ACÁ):

“En ese momento teníamos 19 años, y de hecho, fue bastante complejo porque, entre otras cosas, tuvimos que emanciparnos para crear la sociedad. Era un mundo nuevo, teníamos que aprender mucho sobre contratos, editoriales y traductores. Me recuerdo que fuimos a averiguar sobre los códigos de barra para los libros y todavía no teníamos idea de que se trataba. Desde ese momento empezamos a averiguar todo: desde cómo conformar la sociedad, como constituirla, hasta preparar los contratos como para poder comercializar los cómics en Argentina”

Este argumento de la juventud e inexperiencia se convierte en un clásico de las entrevistas que les hacen a los muchachos, como en ESTA que le hacen a Fito en 2010 en la que excusa la irregularidad en la salida de tomos con la falta de experiencia, admitiendo que hacen muchas cosas sobre la marcha.

En los años venideros excusaron los problemas en la salida de los tomos con un sinfín de argumentos, algunos entendibles, otros no tanto: dificultades para girar dólares para pagar las licencias debido al cepo cambiario, cambios de oficina, cambios de imprenta, aprobaciones de portadas, reestructuración de la empresa, etc. Hablando justamente de esa reestructuración, es entre 2016 y 2017 que uno de los 3 miembros originales de la editorial se abre del proyecto, algo que mencionan brevemente en alguna respuesta en su blog y que luego confirmó, de nuevo, MangaTuber Leo en otro video que dejamos debajo de este párrafo, en este caso uno en el que consulta directamente con Shogakukan respecto a su situación con Larp en el que le responden que antes de seguir sacando los tomos, la editorial debía resolver sus problemas internos. No tenemos por seguro quién de los tres se fue ni por qué lo hizo y tampoco me importa hacer conjeturas, solo documentar el estado en el que se encontraba la editorial después de ya ocho años de esa mítica convención en la que presentaron Cuentos de Sirenas.

¿Se acuerdan de las series nacionales que empezaron a sacar en 2014 y que reeditaron en 2015? Porque yo sí que me acuerdo, pero al parecer Larp no, o al menos eso entiende uno al ver que desde hace más de 3 años que no hacen ninguna mención en sus redes de ellas (a excepción de los infaltables comentarios perdidos por ahí). Aru Moreno, autor de Master Choy, menciona en una entrevista que le hicieron para Radio Tuteheavy en 2016 (entrevista muy interesante que pueden escuchar al final de estas líneas) que ya tenía preparadas aproximadamente 200 páginas para el segundo tomo de su serie que esperaba el pulgar en alto de Larp para publicar. Sin embargo en una informal entrevista con Aru me contó que le dieron más vueltas que una calesita confirmándole que su obra vendía bien y que estaban organizándose para continuarla. Luego simplemente dejaron de comunicarse con él y cuando finalmente les propuso a fines del 2016 presentar el siguiente volumen para la Argentina ComicCon del año próximo, la respuesta fue que “era muy difícil” y que “ya pasó mucho tiempo”, en completo contraste con lo que le venían diciendo meses atrás. La relación comercial la cerraron los editores por chat y con pagos desprolijos y sin comprobantes basados a veces en las ventas, a veces en adelantos y a veces en especulaciones. Respecto a cómo veía él cómo se manejaban en la editorial, cuenta que, al menos desde 2014, comenzaron a llevarse mal los miembros de la editorial, que ellos mismos fueron el mayor problema de la empresa y que la falta de profesionalismo con la que trabajaron con él manchó la reputación de su obra y lo hizo quedar mal con sus seguidores.

Respecto a la otra serie nacional que comenzaron haya en 2014, "Somy Somy Login Game", una de sus creadores, Samanta Niz, comenta en otra improvisada entrevista una versión distinta a la de Aru. "Como editores fueron muy amables y siempre llegamos a un acuerdo con las correcciones del guión (...) y fueron tolerantes con mis demoras", dijo Samanta. ¿Qué sucedió con "Somy Somy..." entonces? Según la guionista fueron los tiempos, problemas personales y otros proyectos que se pusieron en el medio después de la publicación del tomo reeditado en 2015. Si bien intentaron comunicarse con ella, la artista y Larp se distanciaron cada vez más, aunque deja abierta la posibilidad de retomar la serie y sacar un segundo tomo, al menos desde su lado. Para Samanta, los editores de Larp eran atentos a la hora de tratar con sus autores nacionales y que trabajar editando historietas japoneas es un trabajo muy laborioso. Ella espera que continuen trabajando con la misma atención que tuvieron con ella.

Las tres novedades de "Manga nacional" que publicaron.

Según los rumores del citado youtuber (que más de una vez resultó acertar en lo que afirmaba y que no era solo humo), cerca de fin de año del 2017 el padre de uno de los que quedaban (se imaginarán quién) tomó cartas en el asunto y fue él quien impuso la suba de precios tan polémica y ordenó la reimpresión masiva. Nuestros ya no jóvenes inexpertos recurren al apadrinaje para no ahogarse en una economía local que cada día aprieta más.

El que mucho abarca poco aprieta, dicen. La reacción del público general ante cada tropiezo de Larp en su mayoría resultó en puteadas y mala sangre, y si bien entiendo la indignación, una vez que vemos realmente qué es Larp es difícil bardearlos sin sentir algo de pena, y lo digo con toda la seriedad del mundo. Pónganse ustedes en el lugar de pibes de 20 años (para mí es bastante fácil, je) que quieren cumplir su sueño y hacer accesible para todo el país los mangas más populares que están saliendo en el momento. En papel y con cierta ayuda de arriba es incluso posible, pero ni toda la plata del mundo te prepara para ser un joven adulto enfrentado a contratos con empresarios japoneses, exigencias burocráticas, idas y vueltas internacionales, un público apasionado y masivo de grandes y chicos que esperan que estés a la altura de una empresa que te lleva más de diez años de experiencia de ventaja y que no te perdonan una, y una estructura demasiado chica y poco piramidal que se va achicando cada vez más. Por supuesto que también me pongo del otro lado y admiro la hazaña que es hacer que el primero y el tercer manga más vendidos de la historia dejen de interesarle al propio nicho que los banca. Hay que tener una regularidad, calidad de productos y transparencia con el cliente realmente malas para conseguir algo así y que te saquen las licencias más populares que alguna vez nacieron de oriente. Sinceramente espero que, pasada la tormenta, puedan arreglar lo que tengan que arreglar y hacer que las licencias que les quedan vuelvan a circular en nuestro mercado, porque si fracasan las editoriales nacionales el golpe nos duele a todos.

Y para terminar esta nota que, para variar, se me hizo larguísima, los dejo con una anécdota colorida de mi historia con Larp. Es una historia que arranca en 2009 así que los pongo en tono con este video en el que los muchachos festejan su primer año en la “Animate! 09”. Yo estuve en ese evento, como el preadolescente otaku en el que acababa de convertirme. En 2009 yo estaba en séptimo grado y acababa de descubrir el anime y el manga, y en ese momento Death Note era lo mejor que había leído en mi existencia, por lo que me sorprendí cuando en el kiosko de diarios cerca de la parada del bondi de mi primaria vi que vendían el primer tomo. Por supuesto que le rogué a mi vieja por la considerable suma de veinticinco pesos para comprarlo y cuando lo tuve en mis manos debo haber sido el nene más feliz del barrio. Como un pelotudo yo creía que si al día siguiente iba al kiosko iba a encontrarme con el segundo tomo, pero la realidad editorial la aprendí a la fuerza cuando tuve que esperar valiosos meses para encontrarme con la cara de L detrás del vidrio al lado de una revista de crochet. Sin saberlo estaba comprando mis primeras historietas y empezando mi primera colección de algo, colección que seguí al día durante ese año y la mitad de mi vida como estudiante del secundario hasta que un empleado de La Revistería me alcanzó el tomo 12 cuando ya estaba en tercer año.

Haciendo memoria, en esos cuatro años tengo varios recuerdos que nacen de haber comprado ese primer tomo. Recuerdos como cuando convencí a varios chicos de mi grado de que se lo compren y formamos nuestro propio “club de fans” de Death Note, lo que hizo que este chico que sufría de bullying moderado y lo trataban de rarito por ser el único que leía en el recreo en vez de matarse detrás de una pelota de papel tuviera de hecho gente con la que hablar en sus últimos meses de colegio primario. Recuerdos como que leer uno de esos tomos en la secundaria me hizo hacer mis primeros amigos y me hizo acercarme a la que sería mi primera novia. Recuerdos como arrastrar a esos amigos a un evento en el Centro Miguelete (que para unos púberes de capital era como ir hasta Mordor) solo para conseguir el tomo 9 un mes antes de que saliera en comiquerías. Recuerdos como estar en ese mismo evento sentado en el suelo sucio feliz como nadie con mi tomo y mis revistas Komikku comiendo pockys a sobreprecio solo porque era un evento de otakus y había que gastar la plata de mi cumpleaños en giladas (los pockys, no las Komikku. Esas revistas son buenísimas). Recuerdos como esperar a que abriera La Revistería para tener ese último tomo y dejar de ser un virgen de colecciones incompletas. Recuerdos como pensar “¿y ahora qué sigue?”. Recuerdos de lo que siguió.

Hoy en día mi colección de manga creció exponencialmente desde esos doce tomitos de Death Note (trece si contás el databook), y la cantidad de leídos aún más (según mi MyAnimeList la cifra ronda los 1070 tomos) y es fácil olvidarse de los inicios humildes. El año pasado me regalaron el tomo 1 de esas polémicas reimpresiones, y cuando lo comparé con el viejo me di cuenta lo hecho percha que estaba después de tantos viajes en mochila, tantas mudanzas de biblioteca, tantos préstamos y tanto polvo. Inmediatamente pensé en tirarlo a la mierda y quedarme con el nuevo, pero el lado más nostálgico no me dejó. Y ahora tengo dos primeros tomos de Death Note, uno para leer y el otro para… ¿para qué? No sé, pero la duda me deja pensando.

En tiempos donde los consumidores nos quejamos del papel, de la traducción neutra o porteña o gallega, de si se cumple la regularidad o no, de qué editorial es mejor y de quién se queda con qué licencia, veo ese tomo hecho mierda y me acuerdo de cuando era un pibe y me ponía feliz de poder tener un mísero tomo en mis manos. Y la verdad ahora me importa un carajo todo lo que escribí hasta ahora y solo tengo muchas ganas de sentarme a leer manga por un rato. Tal vez haga eso.

Si leyeron hasta acá, les dejo los links de la página de Samanta Niz y de Aru que se coparon con una entrevista y que ahora están editando sus nuevos proyectos, y también el link al canal de MangaTuber Leo que es la única persona que se interesa por este tema incluso más que yo y sigue la realidad de las editoriales de manga en Argentina semana a semana.

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