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Shingeki no Kyojin #134: la recta final

Repasamos los hechos más importantes de Shingeki no Kyojin a capítulos de su final.

Por: Matias Mir - 16 Nov 2020 Se lee en: 12 mins
Eren Yeager

Desde que comenzó su publicación en el año 2009, Shingeki no Kyojin (o “Attack on Titan”, título engañoso desde el principio), la obra cumbre de Hajime Isayama, se caracterizó por ser una serie de misterio. En su primer capítulo ya planteaba las bases de todo el recorrido que transitaría: una sociedad enjaulada entre muros, una amenaza externa indetenible conocida como “titanes”, un secreto familiar representado en Grisha Yeager y su ominoso sótano y la desesperanza absoluta de la humanidad ante su destino ineludible como ganado para estos titanes. Sus protagonistas, Eren, Mikasa y Armin, eran la generación que tuvo la desgracia de existir el día que los muros fueron rotos por los titanes y toda la paz que se había podido cosechar durante los últimos 100 años (supuestamente) fue destruida. Desde entonces, el recorrido de estos personajes atravesó múltiples puntos de quiebre y, más de diez años después desde ese primer capítulo, los misterios terminan de aclararse y la serie se encuentra de cara a un final impredecible. Este es un repaso de cómo llegamos hasta el presente (a la fecha, el capítulo #134), cuál es la situación ahora mismo y qué podría deparar en el oscuro futuro de Eren y compañía.

Este repaso está lleno de SPOILERS y está pensado como una lectura complementaria a la del manga.

Ataque a los Titanes

Empecemos por el nombre de la serie, que en sí mismo representa mucho de su espíritu. El original japonés “Shingeki no Kyojin” fue traducido internacionalmente con el nombre de “Attack on Titan” o “Ataque a los Titanes”. El mensaje era bastante descriptivo: esta historia era sobre cómo la humanidad se enfrentaba a estos gigantes, y los sucesos desde el primer volumen indicaban eso mismo. Eren mismo lo declara al final del segundo capítulo, cuando escapa de la caída de su pueblo natal, Shiganshina: “Es el turno de la humanidad. A partir de ahora, la humanidad va a devorar a los titanes”. Sin embargo, en el capítulo #88 (volumen 22) se revela que el titán que Eren heredó de su padre (y este heredó de Eren Kruger) no era otro que el Titán de Ataque, o, coincidentemente, “Shingeki no Kyojin”. Sin embargo, cuando la serie comenzó no existía en la trama el concepto concreto de que hubiera un grupo de nueve titanes especiales con poderes y nombres específicos, pero ese dato siempre estuvo oculto en el nombre de la serie. Al igual que Eren, los lectores fueron descubriendo la verdad del mundo con los años, a cuentagotas, sin ninguna idea de lo que vendría después.

bebé esperanza desesperación
Esperanza y desesperación por partes iguales.

La escala del conflicto

Hubo varios conceptos abstractos que funcionaron como hilos temáticos para la serie. El primero fue la escala. Tanto literal como narrativa, hay una sensación constante de que ni los personajes ni los lectores saben todo, que hay una verdad oculta detrás de los muros, que los titanes saben pero los humanos no. Desde la aparición del Titán Colosal, la narrativa introdujo un enemigo insuperable en escala. Los humanos dentro de los muros, que se habían desarrollado tecnológicamente para poder enfrentarse a titanes sin mente comunes, volvieron a quedar completamente fuera de su liga frente a algo tan masivo como el Colosal (“Ese día, la humanidad recordó…”), y comienza entonces una nueva carrera por adaptarse, madurar y mejorar para enfrentar a estos nuevos monstruos imbatibles.

Sucede algo similar con la escala narrativa. En un principio, la historia se había decantado en un concepto fácil de asimilar: Eren se une a la brigada de reconocimiento para aniquilar a los titanes y descubrir la verdad de este mundo. Luego de algunas revelaciones (como el hecho de que los titanes fueron una vez personas, y que algunos titanes específicos podían camuflarse como humanos y cambiar de forma a voluntad), el conflicto se concentró en capturar a los enemigos de la humanidad para evitar más matanzas y descubrir cuál es su verdadero objetivo. En el medio, la serie nunca olvidó su aspecto más social y político y la Brigada de Reconocimiento se rebeló contra su propio gobierno, el Rey en los Muros, en esa búsqueda de conocimiento, de abrirle un poco los ojos a la humanidad respecto a qué es lo que verdaderamente estaba sucediendo. ¿Realmente eran los últimos humanos que quedaban? ¿Este mundo realmente solo llegaba hasta los muros? ¿Por qué estaban en el poder esas personas? Durante varios arcos argumentales la información que se fue revelando empezó a llenar un rompecabezas del cual todavía no se conocía la imagen final, y todo llegó a un clímax ineludible cuando la Brigada llegó al sótano de Grisha Yeager. Ahí, la verdad del mundo (o, al menos, la parte más crucial de esa verdad) fue revelada: el mundo era mucho más grande de lo que creían, y el verdadero enemigo no eran los titanes.

Con la verdad contada en los diarios de Grisha ocultos en el sótano, sumado a los recuerdos conectados por los herederos del Titán de Ataque, los ciudadanos en los muros finalmente obtienen una identidad: los herederos de Ymir, los eldianos, un pueblo con historia y cultura olvidadas debido a un plan formulado antes de que nacieran por el 145to Rey Fritz. Luego de algunos time skips, este nuevo pueblo ya soberano de su pasado elimina a los titanes restantes en la Isla Paradis, donde estuvieron todo este tiempo, y alcanza el mar finalmente, pero es una victoria amarga, ya que la verdadera guerra ni siquiera había comenzado, y el verdadero enemigo era el que estaba detrás de otro muro, esta vez uno invisible.

El primer titán fundador
El Titán Fundador, hace 2000 años, cambia para siempre la historia de la humanidad.

El verdadero enemigo

Eren, cuando era un niño, juró que iba a matar a todos los titanes. Eventualmente descubrió que él había sido convertido en uno, pero aún así continuó con su misión de aniquilarlos a todos, seguro de que si cumplía con ese objetivo la humanidad finalmente iba a ser libre. Las cosas empezaron a complicarse cuando descubrieron que los muros que los rodeaban eran en realidad un cúmulo de titanes colosales dormidos, esperando “algo”, y terminó de pudrirse cuando llegó la revelación más importante de toda la serie: la humanidad no estaba extinguida. Durante cientos de años, la gente en la Isla Paradis vivió y murió creyendo que eran los últimos humanos en una Tierra completamente dominada por los titanes sin mente, pero la realidad era bastante peor. Afuera de la Isla había otros países, otras culturas, miles de millones de personas viviendo sus vidas con una historia y un desarrollo cultural, tecnológico, científico y armamentístico completamente distinto sin nunca haber experimentado de primera mano el horror de vivir rodeados de gigantes devoradores de humanos. Además, todos esos humanos tenían algo en común: el prejuicio, el odio cultural, social e histórico hacia los eldianos, a los que consideran demonios en piel humana, por ser herederos de Ymir y los titanes que dominaron durante miles de años el mundo gracias a su absoluto poder físico.

Ymir
Ymir: diosa para Eldia, demonio para Marley.

Los eldianos en el presente viven en campos de concentración, cercados por muros en un paralelismo muy obvio con la gente de Paradis. Ahí aparece otro hilo conductor que conecta toda la serie: la libertad. Tanto en el sentido obvio de salir de un encierro (ya sea de los muros de Paradis como de los campos de concentración en Marley) o en el más simbólico, donde encuentra varias vertientes.

El primer hecho cronológico que conocemos en Shingeki no Kyojin es la vida de Ymir, la original, la de “hace 2000 años” (como reza el título del primer capítulo). Ymir era una esclava tomada de un pueblo dominado por el ejército eldiano que tuvo una vida miserable sin nunca poder experimentar la libertad de primera mano. Cuando supuestamente quiso liberar un cerdo, quizás para entender cómo era posible que algo no estuviera encerrado, fue castigada con persecución y tortura, y antes de morir entró en contacto con un misterioso árbol que en su interior contenía la columna vertebral que la convirtió en el primer titán de la historia. Sin embargo, incluso con el mayor poder que jamás conoció la humanidad hasta el momento, Ymir nunca dejó de ser una esclava. Dominada ya no en lo físico pero sí en lo psicológico, se mantuvo como una esclava para el reino de Eldia, fue utilizada para establecerlo como el imperio más poderoso sobre la faz de la Tierra y para parir a las hijas del rey sin resistencia. La única vez que intentó liberarse fue cuando recibió una lanza en lugar del rey, para poder finalmente morir y liberarse, pero eso ni siquiera la hizo libre, ya que el rey decidió perpetuar el poderío de los titanes en su línea de sangre, creando así a los titanes “especiales” y poniendo en marcha una historia sangrienta de poderío mundial con un equivalente espiritual en la “Coordenada”, este espacio etéreo donde los eldianos y los titanes se conectan por un hilo invisible al Titán Fundador: la mismísima Ymir. Su espíritu siguió atrapado por 2000 años en la Coordenada como una esclava para el poder de los titanes que ella misma liberó en el mundo, mientras que su cuerpo físico fue devorado por sus hijas para así pasar el poder de los Titanes a la próxima generación (en una de las escenas más perturbadoras de la serie, ya que como aún no tenían ni el conocimiento ni la tecnología para crear titanes puros que la devoraran de un bocado, las hijas de Ymir fueron obligadas a comerse el cadáver de su madre con sus propias manos, bocas y estómagos de nenas).

María, Rose, Sina
La primera herencia titán.

Otra libertad ansiada en la serie es la libertad de vivir en paz de los eldianos y específicamente de Eren, sin el prejuicio mundial contra su raza. Siempre que exista ese odio, la gente de la Isla Paradis nunca iba a poder vivir realmente en paz, siempre amenazada militarmente por otras naciones que desean su extinción. La búsqueda de esa libertad final y cuál es el método correcto de obtenerla es lo que moviliza a los personajes durante todo el último tramo de la serie.

El plan para salvar al mundo (o destruirlo)

Desde que Eren supo que el verdadero enemigo era el prejuicio de la humanidad hacia los eldianos, comenzó a urdirse un plan entre varias facciones (entre las que se incluyen Zeke Yeager, Eren Yeager y los Yeageristas) para acabar de una vez por todas con el conflicto entre Eldia y el mundo. Este plan originalmente se creía que era el de una esterilización masiva del pueblo eldiano. Debido a la naturaleza de los titanes “especiales”, incluso si se los mata, el poder reencarna en otro heredero de Ymir recién nacido, por lo que la amenaza de los titanes es esencialmente inevitable desde que fue puesta en marcha por Ymir 2000 años atrás. Sin embargo, el Titán Fundador tiene el poder de reescribir la estructura biológica de todos los eldianos conectados por el “hilo invisible” de la Coordenada (tal como lo hizo 600 años antes cuando acabó con una pandemia al hacer inmunes a todos los eldianos). Entonces, reestructurando los cuerpos de todos los herederos de Ymir para que sean incapaces físicamente de tener hijos, es posible extinguir absolutamente a la raza eldiana y así dejar sin más recipientes a los poderes de los titanes de forma limpia e indolora. Eren, el actual poseedor del Titán fundador, fingió seguir este plan para obtener la ayuda de Zeke, su medio hermano poseedor del Titán Bestia, ya que al no ser Eren mismo un heredero de la familia real, era incapaz de usar los poderes del Fundador excepto cuando estaba en contacto con un titán de los herederos biológicos de Ymir. Según el plan de extinción, una vez asegurado el fin de la raza eldiana, Eren utilizaría el poder del Fundador para activar el “temblor”, la verdadera arma del Rey Fritz, el poder de controlar a los miles de titanes colosales que duermen en los muros, para destruir las bases militares del mundo y asegurarse de que los eldianos puedan vivir el resto de sus vidas en paz, sin amenazas externas.

Sin embargo, el plan de Eren no era ese. Una vez que accedió a la Coordenada entrando en contacto con Zeke, Eren enfrentó directamente a Ymir y le ofreció una libertad que nadie en 2000 años jamás le dio: la de devolverle el golpe al mundo que la hizo una esclava. A lo largo de los años, Ymir fue vista tanto como una pecadora que hizo un trato con el demonio para traer el mal al mundo, como como una santa, una diosa que asentó el poder del benevolente imperio de Eldia. La verdad no es ninguna de esas: Ymir fue una humana esclava y miserable utilizada por la historia de ambos bandos para cumplir los propósitos históricos y culturales que fueran necesarios. Eren, al pedirle el poder del Fundador y así poder usar el “temblor” a voluntad para acabar con todos en el planeta, le da por primera vez una elección, y Ymir acepta.

Ymir humana
Ymir, ni diosa ni demonio: humana.

Con el “temblor” activado, esta recuperada y retorcida libertad se expresa de dos maneras: por un lado, la figura de Ymir por primera vez en el manga deja de ser una muñeca, un garabato sin ojos y sin expresión para convertirse en una persona real, con rasgos definidos, la declaración de que actúa por una voluntad finalmente propia. La otra consecuencia de esa libertad es que los muros de Paradis literalmente caen, son destruidos al deshacerse el “endurecimiento” que mantenía a los titanes colosales en su lugar. Eren adopta finalmente la forma del Titán Fundador, quizás el monstruo más horroroso de la historia, y comienza así su verdadero y definitivo plan: aniquilar a toda la humanidad fuera de los muros, para que no quede nadie que represente una amenaza, real o potencial, para el pueblo de Paradis. Además, de esta forma le devuelve el golpe al mundo. Ahora todos van a conocer el terror de los titanes que él vivió, solo que mil veces más imponente.

El temblor
El Titán Fundador y el "temblor" alcanzan las costas de Marley.

Retomando el concepto de escala, claramente el conflicto sube de nivel, la amenaza para la humanidad se vuelve más indestructible que nunca. Cuando parecía que los humanos se habían puesto a la altura de los titanes, el “temblor” y el Titán Fundador crean otra vez un enemigo invencible e indetenible: incontables miles de titanes colosales que simplemente avanzan, por tierra y por mar, aplastando todo a su paso hasta donde llega la vista.

¿Voluntad propia o destino predeterminado?

¿Quién decidió que las cosas llegaran a este punto? ¿Fue realmente Eren quien tuvo la idea de acabar con la humanidad? A lo largo de todo el manga, principalmente en los últimos arcos, la idea de los recuerdos compartidos y la influencia que pueden tener en el futuro es mencionada como una pieza más del rompecabezas. El Titán Fundador tiene el poder de influenciar los recuerdos de los eldianos, y fue usado por diferentes herederos a lo largo de la historia para diversos propósitos. De la misma forma, varios herederos de titanes “especiales” comparten entre ellos los recuerdos de los anteriores sucesores, aunque sea parcialmente. Uno de los casos más importantes de esto es el del Titán Fundador, quien hizo una promesa de paz, de mantener encerrados a los eldianos en Paradis sin revelarles la verdad, y esa voluntad se pasa a cada heredero. El otro caso importante es el del Titán de Ataque, quien se confirma que tiene una variante de este poder: la de compartir recuerdos no solo hacia el pasado, sino hacia el futuro. Esto se confirma cuando Eren Kruger, el usuario del Titán de Ataque previo a Grisha, puede conectarse mentalmente con Eren y hasta mencionarle a Grisha los nombres de Armin y Mikasa, a pesar de que en ese momento ellos todavía no habían nacido.

Este poder de ver hacia el futuro se potencia con el contacto con miembros de la familia real. Kruger teorizaba que eso significaba que el Titán de Ataque era el enemigo natural del Fundador, ya que gracias a esta habilidad de alguna forma podría escapar de su control mental entre recuerdos. El Fundador logró incluso borrar el pasado, pero el de Ataque es capaz de moldear el futuro.

Esta conexión que traspasa tiempo y espacio complica bastante las cosas cuando Eren, ya adulto, movido entre recuerdos de su padre gracias a su contacto con Zeke, resulta ser quien influencia a Grisha para que obtenga el Titán Fundador, titán que inmediatamente le pasaría a su hijo. ¿Por qué hace esto? Porque necesita tener el poder del Fundador dentro de él para ejecutar el plan del “temblor”, el cual le fue revelado años atrás cuando besó la mano de Historia, heredera real, y supo que su destino estaba predeterminado. Grisha mismo le pide a Zeke a través de los recuerdos que detenga a Eren, pero todo parece ya estar escrito.

Eren mismo parece ser movilizado por este futuro escrito aunque parezca no quererlo. En un momento prueba ver qué sucede si comete un acto tan inútil como salvar a un nene que en sus visiones moriría bajo los pies del “temblor”, y hacerlo no cambia el futuro en absoluto. Cuando está en la Coordenada, teoriza que fue la propia Ymir, su ancestra compartida con los demás eldianos, quien puso todo esto en movimiento desde un principio. Recordamos entonces el capítulo #1 (“A tí, dentro de 2000 años…”), cuando Eren despierta de una siesta llorando, sin saber por qué, el día que el Titán Colosal destruyó el muro. ¿Fue acaso que supo entonces que él acabaría por destruir el mundo? ¿Experimentó la historia desde los recuerdos de Ymir? Todavía es un misterio sin resolver.

Eren llora capítulo 1
"A ti, dentro de 2000 años...".

El fin de todo

Hace unos días se confirmó que Shingeki no Kyojin se encontraba en la recta final de su publicación. Aunque por los últimos desarrollos los fans ya especulaban que la serie no superaría el volumen 34 (el último en publicarse fue el 32), en un evento en homenaje a la obra de su autor, Hajime Isayama reveló que solo quedaba entre el 1 % y el 2 % de la historia por publicarse, lo que se traduciría a dos o tres capítulos como mucho, perfectos para cerrar ese volumen 34.

Con la publicación del capítulo #134, el escenario es más desolador que nunca. Durante los últimos cuatro capítulos pudo verse cómo el “temblor” arrasó con toda la Tierra a su paso, asesinando a miles de millones de personas, destruyendo continentes enteros y dejando solo pisadas. Isayama logró renovar el horror dentro de su propia serie, volviendo a los titanes otra vez una fuerza de la naturaleza indetenible que simboliza la extinción de la humanidad, no solo como una especie sino como el cúmulo de millones de vidas, familias, historias y culturas individuales que ahora enfrentan el final más doloroso y terrorífico posible: ser aplastados sin posibilidad de escapar ni negociar.

Perdiendo más y más compañeros a su paso, la rebelión eldiana contra Eren finalmente pudo alcanzarlo a pocos kilómetros del último refugio de la humanidad (sin contar la Isla de Paradis). ¿Existe alguna forma de matarlo o de detener el “temblor”? ¿Es Eren capaz de detenerse o va a seguir con su destino ya fijado hasta el final? ¿Cómo puede seguir la humanidad incluso si se lo detiene ahora? Todo entra en el campo de la especulación.

La rebelión alcanza a Eren
La rebelión eldiana alcanza a Eren minutos antes de la extinción de la humanidad.

¿Dónde están los titanes ahora?

Es importante para la resolución final de la historia entender todos los jugadores relevantes que siguen en juego. Eren mismo ya consumió a los titanes Fundador, de Ataque y Martillo de Guerra, volviéndolo el usuario de titán más fuerte que existió en la humanidad (a excepción de Ymir). Zeke, el Titán Bestia, desapareció cuando Eren tomó su forma definitiva, pero se vio que del cuerpo del fundador se formó un Titán Bestia. Teniendo en cuenta que posiblemente Eren aún necesite el contacto con alguien de sangre real para manejar el “temblor”, ¿es posible que tenga a Zeke atrapado en alguna parte de su cuerpo?

Titán Bestia
El Titán Bestia nace del Titán Fundador.

En la rebelión eldiana se encuentran, junto a los últimos miembros de la Brigada, Armin, el actual Titán Colosal, Pieck, el Titán Cuadrúpedo, y Reiner, el Titán Acorazado. Quedan fuera del ataque final (por ahora) Annie, el Titán Femenino, y Falco, el actual Titán Mandíbulas. En su última aparición, ellos escapaban junto con Gabi y Kiyomi Azumabito, y discutían tanto el hecho de que el Titán Femenino tiene el poder de imitar poderes de otros titanes como el recuerdo distante de que el Titán Mandíbulas alguna vez tuvo alas. ¿Podría ser su aparición la clave para detener el “temblor”?

Especulaciones y foreshadowing

En la exitosa adaptación a animé de la serie, pueden observarse varias pistas que fue dejando Isayama, quien era consultado para el diseño y producción de las secuencias de opening y ending a lo largo de la serie. Quizás la más relevante para el final sea “Yuugure no Tori” (“el pájaro al atardecer”), la tercera ending, lanzada en 2017 y que muestra algunas imágenes que fueron ominosas en su momento y recién años después fueron cobrando sentido en el manga (incluyendo una visión concreta del “temblor” y la imagen de las hijas del rey devorando el cuerpo muerto de Ymir). Siguiendo la atmósfera creada por Isayama, primero vienen las pistas sin contexto y recién mucho después encuentran su lugar en el rompecabezas. Una de esas pistas, la imagen final de una tierra completamente aplastada en la que figuras humanoides simplemente se levantan de la tierra luego del temblor, y una ilustración de los nueve titanes con el Fundador tachado, podrían estar mostrando, aunque no entendamos todavía cómo, la resolución del conflicto.

Ese es todo el repaso por ahora. Cuando salga el capítulo #135 el próximo mes continuaremos con las notas relevando la información más importante hasta llegar al final de este manga que, de una u otra forma, ya dejó su huella en el mundo.

Attack on Titan se publica en Argentina por la editorial Ovni Press.
 

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