Manga

Shingeki no Kyojin #138: Un largo sueño

Attack on Titan llega a su clímax

Por: Matias Mir - 16 Mar 2021 Se lee en: 7 mins
Eren Yeager

Con esta nueva entrega llegamos finalmente al clímax de Shingeki no Kyojin, la megaserie y ya definitivamente clásico moderno del manga craneado por el cruel Hajime Isayama. No hay mucho que introducir así que vamos directo a la sangre que es a lo que todos venimos. Por si queda algún despistado, esto está lleno de colosales SPOILERS.

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“Es tu culpa que hayamos salvado a la humanidad”

Ya desde la primera página del capítulo, cuando el temblor se detiene luego del sacrificio de la Brigada en el capítulo anterior, vemos un nuevo dato que aunque era bastante posible no teníamos en cuenta: quedan más humanos vivos en el mundo además de los de la Isla Paradis y los de la base militar cerca del Titán Fundador. Si bien el genocidio fue imprecedente, abrumador e irreparable, no fue definitivo para la raza humana. Eso baja ligeramente lo absoluto de la matanza de Eren, porque todavía queda algo de humanidad para el mundo que quede luego de que lo haya tamizado.

Igual tampoco la cosa está para relajarse, porque el ataque coordinado por la Brigada solo detuvo momentáneamente a Eren y al espíritu de Ymir (¿o del Fundador?) encarnado en una extraña babosa con poderes titánicos que busca volver a unirse al cuerpo principal. Ni Reiner ni Pieck murieron en la explosión del Colosal de Armin, ni tampoco Eren, cuyo cuerpo nunca estuvo en la nuca del Fundador sino dentro de su boca, protegido como una espantosa úvula huesuda.

Antes de darse cuenta de que la batalla todavía no había terminado, los últimos defensores de la humanidad se encuentran con la gente en la base militar, que resulta que no se mataron entre ellos gracias a la intervención del padre de Annie, el Sr. Leonhart. Se dan entonces varios reencuentros entre familias (Falco con sus padres, Pieck con su padre, Gabi con su familia). Aun así, el reencuentro más esperado es el de Annie con su padre, uno que se mantuvo colgando en la serie desde bastante al principio, cuando conocimos la historia de la Titán Femenina (incluso sin saber que lo era). Todo el arco de Annie se basaba en la autopreservación para poder volver a ver a su padre, lo que la llevó a congelarse en un cristal de endurecimiento con tal de sobrevivir hasta poder verlo. Isayama enmarca toda la primera parte del capítulo en la expectativa de este encuentro, pero…

Annie reencuentro con su padre
El reencuentro más esperado por toda Eldia unida.

La misteriosa sanguijuela que salió del Fundador y busca desesperadamente reconectarse con Eren, seguramente para poder reiniciar el temblor, cambia de estrategia y comienza a emitir un vapor que envuelve a la base militar. Connie y Levi son los primeros en darse cuenta de que eso es el inequívoco olor del fluido espinal del Titán Bestia (al que esta sanguijuela, al ser la esencia del Fundador o de Ymir misma, tendría acceso, ya que podía acceder a los poderes de todos los titanes), y que esto no es otra cosa que el atentado de Ragako otra vez. Y ahí se da el giro más jodido de este final: todos los eldianos no-titanes son transformados en titanes de los boludos sin mucha salvación, algo que en la serie equivale básicamente a la muerte. Entre ellos se incluye a Connie, Jean, Gabi y las familias de Gabi, Falco, Annie, Reiner y Pieck, además de los últimos eldianos vivos fuera de la isla.

Algunos detalles fantásticos de esa escena horripilante. Primero, que Annie y su padre nunca llegan a abrazarse, un golpe al alma. Segundo: toda la situación en la base militar hasta ahora servía como una muestra en pequeño de cómo los horrores de la guerra comandados por Eren podían llegar a unir a eldianos y marleyenses. La tensión en los últimos capítulos era durísima y parecía que se iban a matar entre todos, pero en el último minuto lograron dejar de lado sus diferencias y verse todos como humanos. Es justo entonces cuando los eldianos estallan en una manada de titanes, y los militares marleyenses recuerdan cómo estuvieron a punto de confiar en un montón de monstruos. Es una escena durísima, muy amarga.

Jean & Connie
El final de Jean y Connie.

“Te encanta este infierno, ¿no, Eren?”

Ya con todo perdido, solo quedan las piñas. Reiner y el resto de los titanes se ponen a parar a la sanguijuela y su ejército de titanes que hasta hace cinco segundos eran nuestros personajes secundarios, mientras que Armin se enfrenta a un reformado Eren, quien, desconectado de la fuerza de un titán de la familia de Ymir, toma una forma muy similar a la de un Titán Colosal. El paralelismo con el principio de la serie es muy obvio (y no va a ser el último del capítulo): Eren finalmente se convirtió hasta físicamente en lo que más odiaba, un titán de 50 metros que vino a destruir a la humanidad. De Colosal a Colosal, Armin y Eren se paran de manos y se dan un segundo round después de su último encuentro como humanos en ese restaurante en Paradis hace ya tantos capítulos. Es, sin dudas, la pelea más brutal y “colosal” de todo el manga, y deja como chiquitas a todas las peleas entre titanes que hubo hasta ahora en el manga.

Eren vs Armin
Eren y Armin se desconocen.

“¿Estabas llorando?”

En el primer capítulo del manga (“A ti, dentro de 2000 años”), veíamos a un Eren de niño despertarse llorando en un monte de Shiganshina frente a la silueta de Mikasa, como si hubiera tenido un largo sueño que lo hubiera afectado mucho, pero del que no tenía recuerdo todavía. Con el concepto de que los usuarios de Titanes pueden ver los recuerdos de sus predecesores y de que el Titán de Ataque, además, puede tanto ver su futuro como viajar al pasado de su propia línea de usuarios, no suena para nada raro que haya tenido, por un momento, un vistazo de lo que se vendría, y de cómo destruyó al mundo, o bien haya tenido un vistazo a la historia de Ymir. En cualquier caso, ese primer misterio sigue ahí y sin resolverse.

En el primer capítulo de la Final Season del animé, algo parecido se replicó en la presentación de Falco, mostrándolo despertar en medio del campo de batalla y recordando haber tenido un sueño en el que él era un soldado de Paradis. Tanto el Eren del primer capítulo como ese Falco todavía no eran usuarios de Titanes, pero entre la conexión futura que podrían tener a sus recuerdos y la conexión de todos los eldianos con la Coordenada, estos momentos oníricos se explican como un potente foreshadowing a sus futuros.

¿Pero qué sucede cuando esa conexión se conecta con la fantasía? ¿Qué sucede cuando los “sueños” no se equivalen con lo onírico sino con la esperanza? Mikasa, antes de sumarse a la pelea, no puede soportar más sus dolores de cabeza y deja entrar un sueño a la historia, uno en el que la historia tomó otro curso. Uno en el que, quizás, Mikasa respondió algo distinto la noche en Marley en la que él le preguntó “¿qué soy yo para vos?”. Uno en el que Eren no siguió con el plan del temblor y, en su lugar, solo escapó con Mikasa a algún lugar remoto de Paradis, huyendo en lugar de enfrentar la decisión de sacrificar a su gente o al mundo entero. En esa realidad, Mikasa despierta llorando, igual que Eren, igual que Falco, de una pesadilla en la que Eren destruyó al mundo con el temblor.

Paralelismos
Capítulo #1 y capítulo #138.

Este Eren le dice a Mikasa que solo quiere pasar sus últimos años en paz con ella antes de que se le acaben, y le dice que, cuando finalmente muera, solo tire la bufanda roja que le regaló el día que se conocieron. Otra vez, al igual que a lo largo de todo el manga, un pájaro pasa volando y simboliza la libertad y el salir de las jaulas. Mikasa se encierra a ella misma en esa fantasía para no tener que tomar una decisión, pero sabe que eso no sirve de nada, así que se vuelve a poner la bufanda (que no se puso en todo este arco) y despierta del sueño.

También hablando de Mikasa, durante todo este arco fue, obviamente, la más reticente a matar a Eren, y con cada pérdida seguía buscando un plan distinto, alguna forma de convencerlo de que pare o de detenerlo, incapacitándolo. La última vez que se había visto con Eren en persona, él no solo le dijo que la odiaba, sino que su apego a él venía de sus “instintos Ackerman. En el capítulo #130, sin embargo, vimos en un flashback cómo Zeke le decía a Eren que tales instintos simplemente no existían. Eso había sido, por supuesto, una mentira fabricada por Eren para separarse de sus últimos lazos antes de irse a cometer sus atrocidades.

Después de recibir el odio de Eren, de que él justificara su afecto en algo genético y luego se fuera a ser el enemigo, después de perder el refugio de la fantasía y después de haber soportado todo, Mikasa, la última persona capaz de perdonar a Eren por todo, simplemente se harta, ya no puede con el peso de tener que elegir entre Eren y el mundo, y hace lo que siempre tuvo que hacer. Así, con un final amargo, Mikasa se despide del Eren del sueño y asesina, finalmente, al Eren de la realidad.

Muerte de Eren Yeager

La última página, con Mikasa besando la cabeza decapitada de Eren, se establece rápidamente como una de las escenas más icónicas e impactantes de toda la serie. No solo por lo obvio (la muerte del protagonista a manos del personaje que más lo quería), sino por el peso que tiene visualmente en lo que refiere al beso. Durante todo el manga, si bien era obvio, el afecto de Mikasa a Eren se mantenía en algo ambiguo, a veces rozando lo chistoso, a veces utilizado como recurso para movilizar la trama. Nunca tiene un nombre ni una esencia, pero todos los personajes saben que Mikasa siempre iba a estar ahí para proteger a Eren y que siempre gritaba su nombre cada vez que pasaba algo. Si era porque eran hermanos o porque la salvó cuando era chica, nunca se explicitaba, nunca se ponía en palabras. En general no hay mucho lugar para romances en Shingeki, porque el fin del mundo nunca es escenario para el amor. La trágica historia de Nicolo y Sasha, o la ambigua relación de Historia y cierto granjero de su orfanato son de los pocos ejemplos que tenemos de parejas. Que Mikasa finalmente bese a Eren, y que no haya podido hacerlo con él en vida, que no haya podido reprimir ese sentimiento una vez que él hubiera muerto, le otorgan una intensidad a la escena que casi iguala al hecho de que, bueno, Eren haya muerto.

Y Ymir, detrás, sigue observando.

“Nos vemos”

Ominosamente, la frase que le dice Mikasa al Eren de su fantasía es la misma que escucha Eren en su sueño justo antes de despertar en Shiganshina en el primer capítulo.

See you later
Capítulo #1 y capítulo #138

Con la muerte de Eren, solo nos queda ver qué ocurre con Ymir, con la sanguijuela que la representa en la Tierra, con los titanes fallecidos (Bestia, Fundador, Martillo de Guerra y de Ataque) prontos a renacer en el pueblo de Eldia y con el resto de la humanidad. Quizás todavía quede una esperanza relacionada a lo que pueda ocurrir con Ymir y la Coordenada… pero no vamos a saberlo hasta abril. Hasta entonces seguimos viendo la adaptación de la Final Season que también está pronta a llegar a su final más o menos por las mismas fechas. Seguramente hagamos una nota especial por el final de la serie, pero todavía no hay nada confirmado.

Hasta entonces, cerramos con un video no oficial de la serie, un proyecto de efectos especiales titulado “Attack on Titan // Historical Footage” del usuario Kane Pixels, en el que propone una visión “realista” del temblor mucho mejor lograda que las adaptaciones live action reales. Extractos del video circularon por Internet estas últimas semanas sin muchos créditos al autor original, así que humildemente lo reivindicamos en este espacio. Nos vemos en el final.

El manga de Attack on Titan es publicado en nuestro país por la editorial Ovni Press.

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