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Manga

Solanin, de Inio Asano

¿Qué se puede decir hoy en día de la obra bisagra de Inio Asano?

Por: Matias Mir - 24 Nov 2019 Se lee en: 4 mins

Teniendo en cuenta la reciente reedición de “Solanin”, de Inio Asano, y su aun más reciente edición en Argentina de la mano de Ivrea, cabe plantearnos: ¿Qué se puede escribir hoy en día sobre Solanin?

Esta obra clave del manga “coming of age”, bisagra absoluta en la carrera de su autor, adaptada a película live-action con ese temazo de Asian Kung-Fu Generation parecería haber agotado todo lo que tenía para decir y haber trascendido a un estado de “obra clásica” recomendable para casi cualquier persona que quiera empezar a leer manga. ¿Se puede escribir sobre Solanin hoy? Veamos.

Publicado entre 2005 y 2006, Solanin marcó un quiebre en la carrera de Inio Asano, catapultando a este autor de mangas cómicos y ocasionalmente de “recuentos de la vida” (signifique lo que eso signifique) a un insospechado éxito gracias al cual hoy podemos disfrutar de un manojo de obras de calidad inmensa como Dead Dead Demons DeDeDeDe Destruction, La chica a la orilla del mar y Oyasumi Punpun (de la cual hicimos un extenso análisis en tres partes), entre otras. Este manga, originalmente editado en dos tomos, nos narra la vida diaria de una joven pareja viviendo en Tokyo y cómo buscan un sentimiento de libertad abstracto, ambiguo y casi inalcanzable: Meiko renunciando a su trabajo de oficina y Taneda poniéndose serio con su banda de rock. La división en dos partes no es aleatoria, cerca de la mitad de la obra sucede un evento que pone en perspectiva el drama de estos “jóvenes a la deriva”, pero, 14 años después de su publicación, igual vamos a ahorrarnos comentarlo. Hay cosas que no se spoilean.

Taneda, Solanin
"Felicitaciones a todos por recibirse de seres humanos".

En varias entrevistas el autor es muy claro al respecto: Solanin fue un manga hecho para vender. Obviamente toda obra artística dentro de una industria tiene como objetivo el rédito económico, pero el autor no tiene pelos en la lengua para admitir que escribió la obra en un afán de conseguir subir sus ventas (“En aquel entonces estaba preocupado porque quería que vendiera más” dice en el epílogo de la edición del décimo aniversario). El conflicto entonces es el siguiente: ¿la integridad de la obra es afectada por las intenciones que tenga el autor al crearla?

Paralelamente a la salida de la reedición, Asano estaba haciendo Reiraku (manga que ya reseñamos en el sitio), una obra autoreferencial en más de un aspecto en la que el protagonista es un mangaka frustrado luego de haber concluido su manga más exitoso. Ese manga ficticio es, justamente, una ficción adolescente un tanto genérica que ni al autor le termina gustando. Ese guiño muestra lo que parecería ser un ejercicio imaginativo, plantea una realidad alternativa en la que Asano siguió haciendo un manga como Solanin durante ocho años y no pudo desarrollarse de la forma en la que lo hizo en la realidad, quedándose en la comodidad de la popularidad en lugar de perseguir nuevas alturas para el medio. Reiraku y Solanin son obras muy interesantes de leer como paralelas, no solo por ese guiño ni por el hecho de que ambas tratan acerca de la frustración de haber alcanzado una meta solo para sentir que la vida solo va a empeorar después de ello. El paralelismo termina de definirse cuando en Reiraku el protagonista tiene una falsa iluminación y decide que el manga solo sirve como entretenimiento barato para las masas y que no tiene ninguna clase de profundidad, solo para encontrarse cara a cara con una lectora y entender cómo esas obras que a él le parecen banales pueden afectar las vidas de las personas y cómo, sin darse cuenta, afectaron la suya. En esa escena no solo se llega a un impactante clímax emocional, sino que también casi que presenciamos una reconciliación del propio Asano con Solanin y con toda su primera etapa como mangaka.

Meiko, Solanin
"¿Para qué renuncié al trabajo si sigo viviendo como si hubiera muerto?".

Y es que, a pesar de la evolución artística, el cambio en las temáticas y la posición del autor respecto al medio; Solanin sigue teniendo todos los elementos clave de cualquier manga típico de Inio Asano: jóvenes que no encuentran su lugar en el mundo, escenarios urbanos opresivos y un claro nivel de crítica social y ensayismo informal. Ya una vez dije que para este autor sus historias son casi una excusa para hablar de otras cosas. No importa que sea un mundo al borde del apocalipsis debido a una invasión alien, un grupo de héroes de fantasía luchando contra la oscuridad o un pibe en forma de pájaro pasándola para la mierda, Asano va a encontrar la forma de que se pongan a monologar y discutir sobre lo que sea que él tenga en la cabeza cuando se sienta en el estudio a dibujar. Puede que Solanin sea la obra más pura de Asano en ese sentido, porque ni siquiera tiene una trama muy elaborada, una excusa muy compleja, para ponerse a reflexionar: dos jóvenes adultos viven juntos y se pasan decenas de capítulos pensando y charlando sobre qué significa ser adulto, de qué sirve estar vivo si tenés que ser funcional a un sistema explotador y muchos más temas que un mangaka de veintipico ingresando al competitivo e inestable negocio de hacer historietas necesitaba sacarse de la cabeza. Es un manga escrito por un veinteañero sobre temas que afectan a veinteañeros, conflictos lo suficientemente universales como para que cualquiera de esa edad en cualquier lugar del mundo pueda leerlos y sentirse identificado, y ese es el mayor talento de Asano.

No sé si a alguien más le pasó, pero cuando yo escucho a la gente referirse a Inio Asano siempre noto que lo hacen con una inexplicable sensación de familiaridad, como si hablaran de un amigo de toda la vida. Esas son las consecuencias de desnudarse con cada obra y lograr conectar con los lectores en un nivel empático que grandes guionistas de historietas envidiarían.

Solanin, de Inio Asano
Arte de Inio Asano.

La edición que sacó recientemente Ivrea replica a la del décimo aniversario de la obra. Es un tomo mastodóntico de 500 y pico de páginas que incluye páginas a color, los 28 capítulos originales de la obra, nuevas ilustraciones de Asano de los personajes, un capítulo spin-off originalmente publicado en su art-book “CTRL+T” y un epílogo inédito. Además tiene una sobrecubierta de estilo similar a los tomos de Oyasumi Punpun ya editados por Ivrea, como para mantener una estética en la biblioteca. Es una edición muy cuidada, de mucha calidad y que se hace imprescindible para cualquier fanático de Asano y del buen manga.

¿Qué se puede decir hoy en día de Solanin? Que es un manga esencial y no hay que dejar de leerlo.

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